Nues­tra­mé­ri­ca. Car­los Azná­rez habla de Boli­via y Chi­le: «El pue­blo boli­viano derro­có a una dic­ta­du­ra en un año y eso no es poca cosa»

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 6 de noviem­bre de 2020.

Entre­vis­ta a Car­los Azna­rez, Direc­tor de Resu­men Lati­no­ame­ri­cano rea­li­za­da por el perio­dis­ta Mario Hernández

M.H.: Estoy con­ten­to la ver­dad, por­que gene­ral­men­te tene­mos que hablar de temas que no nos favo­re­cen. El ase­si­na­to de estas dos niñas en Para­guay, la situa­ción de Vene­zue­la. Pero hoy vamos a abor­dar dos temas que nos dan una gran espe­ran­za que son las elec­cio­nes en Boli­via y en Chi­le. Y al res­pec­to que­ría cono­cer tu opinión.

C.A.: Comen­zan­do por Boli­via lo más impor­tan­te es que el pue­blo boli­viano no solo derro­có una dic­ta­du­ra en un año, que no es poca cosa, por­que es un perío­do real­men­te muy cor­to de tiem­po; al mis­mo tiem­po, esa dic­ta­du­ra en ese cor­to perío­do devas­tó el país de una mane­ra impre­sio­nan­te, lo que hace pen­sar cla­ra­men­te que cuan­do la dere­cha gobier­na y, sobre todo, este tipo de dere­cha racis­ta, revan­chis­ta, no nece­si­ta mucho tiem­po para gene­rar un mar­co y un pano­ra­ma de destrucción.

Pero el pue­blo boli­viano este año reco­rrió varios cami­nos, en pri­mer lugar, resis­tir la repre­sión, levan­tar­se, como lo hizo hace muy poco gene­ran­do movi­li­za­cio­nes impo­nen­tes, blo­queos, y demos­tran­do una orga­ni­za­ción bas­tan­te más efec­ti­va de lo que se pen­sa­ba y tam­bién recor­dar que ese levan­ta­mien­to fue para lle­gar a esta elec­ción que se venía postergando.

Exis­tía la con­cien­cia de que se gana­ba y que por eso había que apu­rar el trá­mi­te que la oli­gar­quía, los mili­ta­res y los pode­res fác­ti­cos boli­via­nos inten­ta­ban fre­nar. Dicho esto, ha gana­do la mejor fór­mu­la que se podía encon­trar en este momen­to, una com­bi­na­ción de un diri­gen­te del MAS como es Luis Arce que tie­ne la sabi­du­ría para sacar al país del pozo en que lo ha sumer­gi­do la dictadura.

Va a ser difí­cil, va a haber muchos palos en la rue­da, la eco­no­mía boli­via­na ha caí­do estre­pi­to­sa­men­te. Tam­bién es ver­dad que Boli­via tie­ne recur­sos que esta­ban sien­do roba­dos en este año en que la dic­ta­du­ra hizo acuer­dos con EE UU, con Israel, con la Unión Euro­pea, con todos los que se dedi­can a apo­de­rar­se de esos recursos.

Ese es un tema, el otro es David Cho­quehuan­ca, que no va a ser un vice­pre­si­den­te deco­ra­ti­vo. Es un hom­bre que repre­sen­ta lo más autén­ti­co de la rebe­lión indí­ge­na cam­pe­si­na, las muje­res con polle­ra, la wipha­la, esa masa que se movió en la calle, en las rutas, todo este tiempo.

Hay que pre­pa­rar­se para un gobierno que va a tener muchas difi­cul­ta­des, que tam­po­co está todo dicho con la dere­cha más racis­ta que ya cir­cu­la­ban otra vez memo­rán­dums de mili­ta­res y poli­cías en rebel­día, con ascen­dien­te en San­ta Cruz, en la lla­ma­da “Media­lu­na”.

Si ana­li­za­mos los cómpu­tos de cada pro­vin­cia, vemos que inclu­so el MAS le ha arre­ba­ta­do trin­che­ras o bún­kers que el fas­cis­mo tenía en esa Media­lu­na, el pro­ble­ma sigue sien­do San­ta Cruz. Pero yo creo que hay sen­ti­do común en el pue­blo boli­viano. Inclu­so hay que decir que no ganó sola­men­te la fór­mu­la Arce-Cho­quehuan­ca con el voto indí­ge­na cam­pe­sino, tra­ba­ja­dor o mine­ro, sino que la cla­se media se dio cuen­ta que esta­ba en la lona y que había que votar­los también.

Por eso la con­tun­den­cia del sufra­gio, lle­gan­do a casi el 55% y arra­san­do tam­bién con los demás par­ti­di­tos de dere­cha. Por esto hay que salu­dar este triun­fo como una expe­rien­cia de un pue­blo que no se rin­dió, que no se ami­la­nó fren­te a la repre­sión, que no va a olvi­dar las masa­cres de cada uno de los luga­res en que fue­ron repri­mi­dos y que se pre­pa­ra para poner de pie a Boli­via en el mar­co latinoamericano.

No cabe duda que lo que ocu­rre en Boli­via hoy tie­ne que sal­pi­car a los pue­blos lati­no­ame­ri­ca­nos y a los gobier­nos. Creo que eso está ocu­rrien­do. El tema de la tie­rra aquí y lo que está ocu­rrien­do en estos días tie­ne esas reper­cu­sio­nes y tie­ne que ayu­dar­nos a pen­sar en que los pue­blos no se deben ren­dir. Los gobier­nos transan, son buró­cra­tas, nego­cian con el enemi­go, traen trans­gé­ni­cos pero los pue­blos no deben aga­char la cabe­za por­que si no los pisan. El pue­blo boli­viano no se dejó pisar, por eso res­ca­to tan­to el poco tiem­po. Noso­tros sopor­ta­mos cua­tro años de Macri, que era una tira­nía institucional.

M.H.: El otro día jus­ta­men­te, tuve la opor­tu­ni­dad de ver una entre­vis­ta que le hizo A24 a Juan Gra­bois, que en una par­te dice: “noso­tros cum­pli­mos un rol fun­da­men­tal para que Macri con­clu­ye­ra sus cua­tro años de gobierno” y la perio­dis­ta sor­pren­di­da, le pide que lo expli­que y le con­tes­ta: “y sí, por­que si no hubie­ra sido por la con­ten­ción de los movi­mien­tos socia­les, Macri no hubie­ra dura­do cua­tro años en el gobierno”.

C.A.: Eso es así, lo hemos vis­to en estos años, la defi­ni­ción es la «polí­ti­ca colchonera».

M.H.: Te puse la pelo­ta pican­do por­que recuer­do cuan­do nos encon­tra­mos en Av. 9 de julio en una movi­li­za­ción de los movi­mien­tos socia­les, me dijis­te “exis­te la buro­cra­cia piquetera”.

C.A.: Es esa buro­cra­cia que gene­ra estos col­cho­nes para con­te­ner la ira popu­lar. No todos son así, ya lo sabe­mos, hay excep­cio­nes. El mis­mo Gra­bois hoy cum­ple un rol intere­san­te: tie­ne acuer­dos con el poder, no me cabe dudas, pero abrió una puer­ta que no es menor, ins­ta­ló otra vez en la agen­da del pue­blo la refor­ma agraria.

Por supues­to, no me gus­ta el dis­cur­so de las tomas con «lega­li­dad» o «ile­ga­li­dad», por­que la lega­li­dad la mar­ca la deses­pe­ra­ción, enton­ces Guer­ni­ca es tan impor­tan­te como San­ta Ele­na y Mas­car­di. Hay un pro­ble­ma, la tie­rra, que atra­vie­sa a toda Amé­ri­ca Lati­na. Enton­ces apa­re­ce el dis­cur­so de la pro­pie­dad pri­va­da. El enemi­go es ese, el que apa­re­ció en la puer­ta de San­ta Ele­na o la poli­cía y las pato­tas bra­vas en Guer­ni­ca. No es el máxi­mo enemi­go, ese está en EE UU y los pode­res inter­na­cio­na­les. Pero en el pre­sen­te nues­tro son estos que gri­tan “a estos negros hay que matar­los, etc.”.

Eso es lo que vivió Boli­via este año. Y el pue­blo boli­viano se los sacó de enci­ma. Inclu­si­ve nos sor­pren­dió a noso­tros. Yo sin­ce­ra­men­te pen­sa­ba que no les iban a entre­gar el gobierno. Me pare­cía raro que suce­die­ra por una vía elec­to­ral. Pero hay que tener en cuen­ta que esta fuer­za ances­tral que tie­nen los pue­blos indí­ge­nas nos dan una lec­ción todos los días.

M.H.: Ade­más, dado el nivel de la elec­ción, hubie­ra sido ingo­ber­na­ble de no entre­gar el gobierno. El pue­blo boli­viano, como bien decís, ha dado varias mues­tras de esto.

C.A.: Ade­más no hay excu­sas. Lo dicen las diri­gen­tes de la Bar­to­li­na Sisa, los diri­gen­tes cam­pe­si­nos en gene­ral, afir­man que se habían come­ti­do erro­res grue­sos duran­te el man­da­to de Evo Mora­les. El pro­pio Evo lo dice. Ya tenés la expe­rien­cia, si lo repe­tís sos alguien que no quie­re salir de eso. Pero ya tenés la expe­rien­cia de lo que no hay que hacer, tenés el movi­mien­to orga­ni­za­do, mayo­ría par­la­men­ta­ria para evi­tar tra­bas en las leyes. Aho­ra solo res­ta avanzar.

M.H.: Eso lo acla­ró Arce en la entre­vis­ta que le hizo Cla­rín. “No nece­si­ta­mos de la alian­za con nin­gún par­ti­do político”.

C.A.: Eso es fun­da­men­tal para no poner excu­sas. Si tenés volun­tad polí­ti­ca por más que ten­gas mino­ría par­la­men­ta­ria vas para ade­lan­te. Si tenés el pue­blo orga­ni­za­do tam­bién. Boli­via tie­ne todo, pue­blo orga­ni­za­do, volun­tad y el camino total­men­te alla­na­do para poder sacar ade­lan­te pro­pues­tas par­la­men­ta­ria­men­te. Ade­más tie­ne recur­sos, esto es impor­tan­te. Por eso es estre­cha la rela­ción entre Alber­to Fer­nán­dez y Evo Mora­les, por­que Argen­ti­na se da cuen­ta que nece­si­ta a Boli­via y no es tan fuer­te con Vene­zue­la. Este es el país que tene­mos al lado, que nos da gas. Esto es importantísimo.

Caras extra­ñas se quie­ren que­dar con el triun­fo del pue­blo chi­leno que puso san­gre, sudor y muer­tos en las calles

Voy a Chi­le, ahí ten­go mis dudas, publi­ca­mos un artícu­lo que se lla­ma “No bas­ta votar” que lo hacen los com­pa­ñe­ros chi­le­nos que están en la calle, en la Revuel­ta. Hay otro artícu­lo intere­san­te de Manuel Cabie­ses “Jóve­nes no suel­ten el timón”. Manuel es un vete­rano de todas las gue­rras, direc­tor de Pun­to final, un seten­tis­ta que sigue dan­do bata­lla. Yo coin­ci­do mucho con eso por­que como dice el tan­go “aho­ra ven­drán caras extra­ñas”, estas caras extra­ñas se quie­ren que­dar con el triun­fo del pue­blo chi­leno que puso san­gre, sudor y muer­tos en las calles duran­te un año ente­ro. Y esto hay que tener­lo en cuenta.

Yo fes­te­jé con los com­pa­ñe­ros de Chi­le, nos abra­za­mos tele­fó­ni­ca­men­te, pero tam­bién decía­mos que aho­ra vie­ne la par­te más difí­cil. Los cuer­vos de la Con­cer­ta­ción, y las cuer­vas tam­bién por­que apa­re­ció Isa­bel Allen­de, que se ven­dió por cua­tro mone­das ultra­jan­do el nom­bre de su padre, dicien­do “este es el momen­to nuestro”.

M.H.: En el aprue­bo hay un voto mez­cla­do. El 22% del “No aprue­bo” es el pino­che­tis­mo duro, pero des­pués está mez­cla­da la cosa.

C.A.: Des­pués está el pino­che­tis­mo blan­do. Y recor­dar que este momen­to al que se lle­gó, que está bien que la gen­te haya vota­do, tam­po­co votó todo el pue­blo, sino un 50%; está bien por­que rati­fi­ca lo que la calle venía gri­tan­do todos los días. Y hay varios fenó­me­nos, se lle­gó al Ple­bis­ci­to por­que antes hubo un acuer­do con Piñe­ra. Acor­da­ron, los mis­mos par­ti­dos que recha­za­ban la Revuel­ta en la calle. Todo el tiem­po la calle dijo “que­re­mos Asam­blea cons­ti­tu­yen­te, no Con­ven­ción cons­ti­tu­yen­te” por­que la Con­ven­ción tie­ne su lími­te y ahí está la tram­pa, no es una Asam­blea don­de eli­gen los movi­mien­tos popu­la­res, los indí­ge­nas, las muje­res, a sus repre­sen­tan­tes; no es como la boli­via­na de Evo ni como la de Chá­vez en Vene­zue­la ni la de Ecua­dor. Es una tram­pa. Don­de los que par­ti­ci­pan de la Con­ven­ción son los par­ti­dos bur­gue­ses. De la dere­cha y de la izquierda.

Otro pun­to que te limi­ta total­men­te, la famo­sa ley 21.200 que se apli­ca en esto que se votó y que nadie lee la letra chi­ca, que impi­de anu­lar los Tra­ta­dos de libre comer­cio fir­ma­dos por la Con­cer­ta­ción, Piñe­ra, etc. Eso no se toca, ni la pri­va­ti­za­ción del agua que es un pro­ble­ma serio que tie­ne Chi­le. Se paga el agua, y a pre­cio oro, tam­po­co se pue­de cam­biar el carác­ter del Esta­do. Los inde­pen­dien­tes, léa­se, los que están en la calle, en la pelea, requie­ren de 60.000 fir­mas cada uno para poder par­ti­ci­par. No hay esca­ños para pue­blos ori­gi­na­rios. Que es un tema gra­ve en Chi­le. Es un pro­ce­so pac­ta­do entre cua­tro pare­des. Y quien ha pac­ta­do esto es la cla­se polí­ti­ca, que ha sido repu­dia­da todo el tiem­po en esta revuelta.

M.H.: Las encues­tas sobre la cla­se polí­ti­ca me han sor­pren­di­do, sobre 10 solo tie­ne un apo­yo del 2.4.

C.A.: Y no es Piñe­ra solo. Por­que fíja­te el fenó­meno de la Pla­za de la Dig­ni­dad, es todo un emble­ma, como Pla­za de Mayo acá para el movi­mien­to popu­lar. El fes­te­jo ahí empe­zó a las tres de la tar­de y nadie gri­ta­ba “aprue­bo” gri­ta­ban “renun­cia Piñe­ra” por­que es lógi­co que si que­rés impo­ner una Asam­blea cons­ti­tu­yen­te, no Con­ven­ción que era lo que votó la gen­te cre­yen­do que esta­ba ya deci­di­do, los medios jue­gan a eso, la lla­man Asam­blea y no es así.

En la pla­za se gri­ta­ba “renun­cia Piñe­ra” por­que no es lo mis­mo hacer una Asam­blea con Chá­vez gober­nan­do, Correa o Evo gober­nan­do, que hacer­la con Iván Duque o con Piñe­ra. Enton­ces tenés que derro­car­lo pri­me­ro, por la vía que sea.

El dis­cur­so de Piñe­ra, al con­tra­rio de lo que se hubie­ra espe­ra­do que hicie­ra algu­na auto­crí­ti­ca, dijo que «triun­fó la paz, la unión de los chi­le­nos». Pien­sa que ya los tie­ne a todos en la bol­sa. Y esta es la pelea que se vie­ne. Por eso los que saben lo que pasa en Chi­le dicen que la calle no se aban­do­na, que la calle no se aflo­ja. Eso es fun­da­men­tal. Nadie duda que van a con­ti­nuar las movi­li­za­cio­nes a la Pla­za de la Dig­ni­dad, que van a seguir las peleas por los pre­sos polí­ti­cos. A todos estos car­ca­ma­nes que apa­re­cen aho­ra, los de la Con­cer­ta­ción con­ti­nuis­ta del pino­che­tis­mo, no les intere­san los pre­sos polí­ti­cos. Y ahí están todos los par­ti­dos que transa­ron con la seño­ra Bache­let, el Par­ti­do Comu­nis­ta, el Par­ti­do Socia­lis­ta, etc.

M.H.: Tam­bién el ase­sor de Alber­to Fer­nán­dez, Mar­co Anto­nio Ominami.

C.A.: Sí ese es otro que bien bai­la, labu­ra de ase­sor de todos. Se están rego­dean­do de decir que es su triun­fo. Aho­ra, si hacen eso, van a tener calle mucho tiem­po y más vio­len­ta, por­que la gen­te no está dis­pues­ta a que le afa­nen el voto. Ellos no pusie­ron nada, no pue­den apa­re­cer en nin­gún acto calle­je­ro. No hay ban­de­ras de par­ti­dos. Los pocos car­te­les que hay son de orga­ni­za­cio­nes socia­les. El res­to no pue­de estar ahí.

M.H.: Yo estu­ve en Chi­le dos años segui­dos y me he dado cuen­ta que se tra­ta de un movi­mien­to muy autó­no­mo. Estu­ve antes de este pro­ce­so pero ya se per­ci­bía, sobre todo a mi com­pa­ñe­ra le lla­mó muchí­si­mo la aten­ción el tema de los jóve­nes. Fui­mos a un Con­gre­so de tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras de la Eco­no­mía popu­lar y toda la orga­ni­za­ción pasa­ba por jóve­nes que no tenían más de 25 años. Ahí no había jerar­quías y habla­ba todo aquel que tuvie­ra algo que decir. 

C.A.: Y fija­te que a la izquier­da tra­di­cio­nal no le gus­ta eso, dicen que no tie­nen programa.

M.H.: Me cagaron a pedos en un semi­na­rio que estu­ve dan­do de Edu­ca­ción Popu­lar por­que comen­té que había esta­do en Viña del Mar, reco­rrien­do la cos­ta, que había vis­to un fes­ti­val fol­cló­ri­co. Y un pibe que des­pués me ente­ré que tenía 16 años, me cues­tio­nó, me dijo que no había esta­do en las pobla­cio­nes, que había esta­do en la Viña de la bur­gue­sía. Me dio su telé­fono para que la pró­xi­ma vez que via­ja­ra lo lla­ma­ra y fue­ra a dar­les una char­la a la Biblio­te­ca popu­lar que él diri­ge y se lla­ma “Che Guevara”.

C.A.: Es así. Viña del Mar ha esta­do fuer­te­men­te en la revuel­ta, pero las que han esta­do son las pobla­cio­nes más humil­des. Es exac­ta­men­te así.

M.H.: Que están en los cerros no en la costa.

C.A.: Y no sabés lo que es Anto­fa­gas­ta, una ver­da­de­ra trin­che­ra de lucha. Este es un movi­mien­to polí­ti­co cul­tu­ral juve­nil que tie­ne una fuer­za tre­men­da. Por eso digo que si estos car­ca­ma­nes inten­tan que­dar­se con la vic­to­ria, no sola­men­te la del domin­go, sino con todo el pro­ce­so, les va a costar.

Escu­ché a Ricar­do Lagos que es un tráns­fu­ga dicien­do: “este es el pro­ce­so que hemos tra­ba­ja­do tan­to tiem­po”. ¿Qué tan­to tiem­po? Si fue siem­pre un entre­ga­dor. Es como que ven­ga Bache­let aho­ra a decir que es el resul­ta­do de su lucha. Y no es así, por eso es tan rico el pro­ce­so chi­leno. Y es muy difí­cil, va a haber más muer­tos y más lucha. Como todo pro­ce­so autén­ti­co. Lo otro es creer que se arre­gla con una pape­le­ta cada cua­tro años. No es así, cada vez es menos así.

Que el cri­men de dos niñas en Para­guay no que­de en la impunidad

M.H.: En cuan­to al ase­si­na­to de estas dos niñas argen­ti­nas en el Para­guay, hay una con­vo­ca­to­ria, una mar­cha a las emba­ja­das y con­su­la­dos del Para­guay. ¿Qué podés comen­tar­nos al respecto?

C.A.: Estas movi­li­za­cio­nes son pre­ci­sa­men­te para tra­tar de visi­bi­li­zar aún más lo que ha ocu­rri­do, que es una masa­cre que nos cau­sa mucho dolor. Con el Pre­si­den­te Abdo Bení­tez posan­do con los ase­si­nos de dos niñas y dis­fra­zán­do­las en un cla­ro robo a la opi­nión públi­ca de lo que pasó.

Hay una lucha muy fuer­te en Para­guay con­tra este gobierno, una lucha que es cam­pe­si­na, gue­rri­lle­ra, indí­ge­na, tie­ne todos los com­po­nen­tes. Para­guay es una colo­nia nor­te­ame­ri­ca­na, israe­lí, ingle­sa y bra­si­le­ra. Enton­ces, por qué mar­cha­mos, por­que hay que tra­tar de pelear para que esto no que­de en la impu­ni­dad. Por lo menos que este cri­men, de todos los que ha come­ti­do la dere­cha para­gua­ya a lo lar­go de los años, al menos este, no que­de en la impu­ni­dad. Nos pare­ce fun­da­men­tal que tome­mos con­cien­cia que eran dos niñas.

M.H.: Lilian y María del Car­men Villal­ba de once años.

C.A.: Que se está cas­ti­gan­do de esta mane­ra a los padres, que son mili­tan­tes popu­la­res, la tía de las niñas está dete­ni­da hace muchos años y le siguen suman­do cau­sas y cau­sas, por ser revo­lu­cio­na­ria. Tene­mos que decir­lo así, por ser revo­lu­cio­na­ria. Los revo­lu­cio­na­rios son reco­no­ci­dos cuan­do ganan, cuan­do no ganan se les enros­tra todo tipo de infamias.

Pero Car­men Villal­ba y todos los com­pa­ñe­ros luchan­do en Para­guay son como los nues­tros. No son como los que acá aho­ra se refe­ren­cian en el pasa­do, pero no hablan del pre­sen­te. Aho­ra se habla de los pre­sos polí­ti­cos del pasa­do, bueno: estos son igua­les, no son terro­ris­tas, son revo­lu­cio­na­rios y noso­tros home­na­jea­mos a los revo­lu­cio­na­rios. Ayer mis­mos estu­vi­mos home­na­jean­do a un pre­so vas­co que está en una huel­ga de ham­bre a morir, «Txi­ki­to», Iña­ki Bil­bao. Y son las cosas que tene­mos que hacer los que abra­za­mos los Dere­chos Huma­nos y no algún tipo de dere­cho humano, hay que abra­zar los Dere­chos Huma­nos de los que luchan y que por luchar pade­cen como padecen.

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