Argen­ti­na. El Mapa del Ham­bre y la Pobreza

Por RedE­co, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de noviem­bre de 2020.

Bajo este títu­lo, el infor­me rea­li­za­do por el Ins­ti­tu­to de Pen­sa­mien­to y Polí­ti­cas Públi­cas (IPyPP) ana­li­za cómo impac­ta la pan­de­mia en las pro­vin­cias argen­ti­nas. Clau­dio Lozano, inte­gran­te del Ins­ti­tu­to, afir­ma: “El impac­to social de la pan­de­mia que­dó refle­ja­do en la infor­ma­ción del INDEC para el segun­do tri­mes­tre del 2020. 21 millo­nes de pobres y casi 6 millo­nes de ham­brien­tos. Esta dra­má­ti­ca situa­ción se dis­tri­bu­ye en las dife­ren­tes regio­nes y pro­vin­cias del país”

(IPyPP) Argen­ti­na- El eco­no­mis­ta de la CTA Autó­no­ma y Dipu­tado Nacio­nal (MC), ase­ve­ró que “cin­co pro­vin­cias supe­ran la tasa de pobre­za regis­tra­da a nivel nacio­nal (47%), enca­be­za­das por la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires (53,9), segui­da por Cha­co (50,8%), Sal­ta (49,9%), Río Negro (48,4%) y Neu­quén (47,5%). Cha­co, Bue­nos Aires, San­ta Fe y Sal­ta supe­ran el pro­me­dio nacio­nal en nive­les de indigencia”.

“En este mar­co, y con estos datos, resul­ta inen­ten­di­ble que el Gobierno aún dude res­pec­to a la nece­si­dad o no de pagar el IFE 4 y que el pro­yec­to de Pre­su­pues­to Nacio­nal no inclu­ya el IFE, no avan­ce hacia un sala­rio uni­ver­sal para la pobla­ción en situa­ción de des­em­pleo e infor­ma­li­dad y que fren­te al aumen­to del ham­bre se reduz­ca la inver­sión de recur­sos públi­cos en los pro­gra­mas ali­men­ta­rios”, rema­tó Lozano. 

Las bre­chas

Argen­ti­na es un país que se encuen­tra atra­ve­sa­do por pro­fun­das des­igual­da­des en dis­tin­tos pla­nos de su con­fi­gu­ra­ción socio­eco­nó­mi­ca. A nivel regio­nal, his­tó­ri­ca­men­te ha pre­sen­ta­do, a gran­des ras­gos, bre­chas sig­ni­fi­ca­ti­vas entre las zonas más desa­rro­lla­das o más abun­dan­tes en recur­sos natu­ra­les, prin­ci­pal­men­te el cen­tro pam­peano y la pata­go­nia, y las zonas más reza­ga­das como el Noroes­te y el Noreste.

Estas bre­chas se mani­fies­tan en un con­jun­to de dimen­sio­nes, que abar­can des­de el nivel de acti­vi­dad eco­nó­mi­ca gene­ra­da por las eco­no­mías loca­les y las opor­tu­ni­da­des de empleo, has­ta la capa­ci­dad de los Esta­dos pro­vin­cia­les de obte­ner recur­sos pro­pios y las con­di­cio­nes de los sis­te­mas sani­ta­rio y de edu­ca­ción. En par­ti­cu­lar, en este docu­men­to hare­mos foco en las con­di­cio­nes de vida de los hoga­res des­de una pers­pec­ti­va terri­to­rial que per­mi­ta echar luz sobre la mag­ni­tud que adquie­re el fenó­meno de la pobre­za y el ham­bre en las dis­tin­tas provincias.

Los resul­ta­dos aquí pre­sen­ta­dos expre­san, por lo tan­to, las des­igual­da­des estruc­tu­ra­les que a nivel regio­nal atra­vie­san las fami­lias que habi­tan el sue­lo argen­tino, pro­duc­to de las cua­les el hecho de resi­dir en una u otra pro­vin­cia influ­ye en la pro­ba­bi­li­dad de alcan­zar umbra­les mate­ria­les de vida que ase­gu­ren una repro­duc­ción en con­di­cio­nes ade­cua­das. En efec­to, mien­tras la infor­ma­ción más recien­te indi­ca que hay pro­vin­cias don­de al menos la mitad de la pobla­ción es pobre, en otras juris­dic­cio­nes este gua­ris­mo des­cien­de a un ter­cio de la pobla­ción o inclu­so menos. Asi­mis­mo, la mag­ni­tud de la indi­gen­cia lle­ga a quin­tu­pli­car­se en las pro­vin­cias más gol­pea­das res­pec­to a aque­llas que alcan­zan nive­les más bajos, tal como deta­lla­re­mos más adelante.

Por otra par­te, este docu­men­to apor­ta un aná­li­sis de la evo­lu­ción que expe­ri­men­ta­ron estos indi­ca­do­res en el últi­mo perío­do, lo cual adquie­re espe­cial rele­van­cia a fin de men­su­rar los efec­tos que pro­vo­có la irrup­ción de la pan­de­mia en las dis­tin­tas juris­dic­cio­nes. De esta mane­ra, este infor­me com­ple­men­ta el aná­li­sis de los resul­ta­dos de pobre­za e indi­gen­cia a nivel nacio­nal que publi­ca­mos pre­via­men­te. En aquel tra­ba­jo expu­si­mos cómo se empo­bre­ció la pobla­ción argen­ti­na en el momen­to de mayor para­te de la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca pro­duc­to de la cri­sis epi­de­mio­ló­gi­ca y las medi­das sani­ta­rias de con­fi­na­mien­to. En esta oca­sión, com­ple­ta­re­mos la radio­gra­fía de la situa­ción social al des­agre­gar la infor­ma­ción nacio­nal según jurisdicción.

La emer­gen­cia socio­eco­nó­mi­ca y sani­ta­ria gene­ra­da por la lle­ga­da del coro­na­vi­rus, impac­tó sobre un cua­dro social que ya se encon­tra­ba en esta­do crí­ti­co, a cau­sa del ace­le­ra­do pro­ce­so de pau­pe­ri­za­ción expe­ri­men­ta­do des­de el año 2018 y los ele­va­dos nive­les de infor­ma­li­dad y pre­ca­rie­dad que alcan­zó el mer­ca­do de tra­ba­jo en los últi­mos años. Des­de media­dos de mar­zo de este año, la situa­ción epi­de­mio­ló­gi­ca y las medi­das de pre­ven­ción adop­ta­das comen­za­ron a tener un fuer­te impac­to, como era espe­ra­ble, tan­to en la acti­vi­dad eco­nó­mi­ca como en la situa­ción labo­ral. En el segun­do tri­mes­tre, el PBI se con­tra­jo un 16,3%, al tiem­po que el empleo cayó a su nivel más bajo des­de el año 2002, lo cual se tra­du­jo en una pér­di­da de 3,7 millo­nes de ocu­pa­cio­nes res­pec­to al pri­mer trimestre.

Fuen­te: RedE­co

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