Boli­via. Opo­ner al pata­leo de la dere­cha, la uni­dad del pue­blo organizado

Por Car­los Azná­rez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 20 de octu­bre de 2020.

La dere­cha boli­via­na no pue­de sopor­tar el cache­ta­zo, en for­ma de ava­lan­cha de votos, que ha reci­bi­do el 18/​O. Es indu­da­ble que en su ADN está mar­ca­do a fue­go el odio, el resen­ti­mien­to, el racis­mo, el revan­chis­mo y el nulo sen­ti­do común para acep­tar que las cosas no siem­pre son como ellos creen que son.
Por más dine­ro que gas­ta­ron en sus cam­pa­ñas elec­to­ra­les, por más men­ti­ras que se inven­ta­ron sobre la diri­gen­cia del MAS, no pudie­ron con el vere­dic­to del pue­blo. Ni siquie­ra con­tro­lan­do todo el poder del apa­ra­to esta­tal y ape­lan­do, como hizo el ultra fas­cis­ta minis­tro Muri­llo, a la mili­ta­ri­za­ción agre­si­va de cada una de las ciu­da­des.
La gran mayo­ría de la pobla­ción boli­via­na habló muy cla­ro. Pací­fi­ca­men­te, a tra­vés de un alu­vión de pape­le­tas a favor del bino­mio Lucho Arce y David Cho­quehuan­ca, aplas­tó a la dictadura.

Aho­ra, como ya hicie­ron duran­te la pri­me­ra elec­ción que les ganó Evo y repi­tie­ron en la últi­ma, des­en­ca­de­nan­do el gol­pe de Esta­do, la dere­cha más cerril can­ta “frau­de” y con­vo­ca, otra vez des­de su bas­tión de San­ta Cruz, a la “resis­ten­cia civil” , al “paro cívi­co”, a “blo­quear” y un mon­tón de bar­ba­ri­da­des más, que ni ellos mis­mos están segu­ros de lle­var a cabo. Por su lado, la dic­ta­do­ra Áñez se suma a la cru­za­da y des­co­no­cien­do las deci­sio­nes del Par­la­men­to, res­tau­ra en sus car­gos al cri­mi­nal de Saca­ba y Sen­ka­ta, Artu­ro Muri­llo y a su adlá­ter Víc­tor Hugo Cár­de­nas. Pro­vo­ca la seño­ra Áñez, como tam­bién lo hace su minis­tra de Exte­rio­res Karen Lon­ga­ric des­em­pol­van­do en la OEA nue­va­men­te el ver­so del “frau­de de 2019” y des­po­tri­can­do con­tra Evo Mora­les. Esta gen­te no tie­ne cura den­tro de su enfer­me­dad autoritaria.

Por otro lado, ver­lo a Fer­nan­do Cama­cho llo­ran­do el día en que los resul­ta­dos lo gol­pea­ban con la reali­dad, hacía pre­ver que no se iba a que­dar tran­qui­lo, a pesar de ganar su par­ti­do a nivel local. De allí, que en las últi­mas 24 horas se dedi­có, como ener­gú­meno que es, a agi­tar a sus acó­li­tos. A lla­mar a otros «comi­tés cívi­cos” como el de Oru­ro y Cocha­bam­ba y con­vo­car­los a movi­li­zar­se. Sin embar­go, Boli­via ya no es la que él cree, pue­de tener toda­vía una ban­da de adep­tos, blan­qui­tos, xenó­fo­bos, mer­ce­na­rios vio­len­tos (como los de la Unión Juve­nil Cru­ce­ñis­ta o los cocha­ba­mi­nos de la Resis­ten­ca Cocha­la) pero su pré­di­ca des­truc­ti­va pare­ce no arras­trar mul­ti­tu­des como en otras épocas.

No se quie­ren con­ven­cer Cama­cho ni tam­po­co Muri­llo que este 52% de los votos del MAS, no solo es del cam­pe­si­na­do, los indí­ge­nas, los tra­ba­ja­do­res y las capas más humil­des de la pobla­ción, sino que tam­bién a Lucho y David los votó una gran fran­ja de la cla­se media que qui­zás en otros tiem­pos podían ser sedu­ci­dos por los can­tos de sire­na de este des­ce­re­bra­do cru­ce­ñis­ta que se cree ampa­ra­do por una fuer­za divi­na que le da el hecho de por­tar una Biblia deba­jo del brazo.

No obs­tan­te la debi­li­dad de esta dere­cha a la que has­ta Washing­ton comien­za a dar­le la espal­da, dán­do­se cuen­ta que la masi­vi­dad del voto masis­ta no deja lugar a dudas por don­de quie­re cami­nar el pue­blo boli­viano, no hay que des­cui­dar las espal­das. Detrás de cada uno de estos faná­ti­cos fun­da­men­ta­lis­tas que hoy lla­man a des­co­no­cer el triun­fo, se mue­ven tam­bién algu­nos empre­sa­rios (Cama­cho puso énfa­sis en con­vo­car­los «a dar la pelea»), mili­ta­res, poli­cías y faná­ti­cos de algu­nas igle­sias evan­ge­lis­tas pen­te­cos­ta­les. En con­jun­to son muy mala gen­te, capaz de gene­rar bol­so­nes de odio racis­ta y que­rer así ensom­bre­cer este perío­do de tran­si­ción has­ta que asu­ma el nue­vo gobierno. Fren­te a ellos, sin caer en pro­vo­ca­cio­nes, las orga­ni­za­cio­nes popu­la­res deben estar muy aler­tas para defen­der su vic­to­ria que nadie podrá arre­ba­tar­les. Tam­bién, es impor­tan­te que la soli­da­ri­dad lati­no­ame­ri­ca­na a nivel de los pue­blos no aflo­je y se man­ten­ga tan fuer­te como se demos­tró duran­te toda la cam­pa­ña electoral.

Por últi­mo, vale tener en cla­ro que Boli­via es hoy un sím­bo­lo de que las dic­ta­du­ras no son inven­ci­bles pero tam­bién un faro con­ti­nen­tal, de la mis­ma mane­ra que el pue­blo chi­leno en las calles, para que el fas­cis­mo, hoy dura­men­te gol­pea­do en la tie­rra de Túpak Kata­ri y Bar­to­li­na Sisa, no ten­ga opcio­nes de resucitar.

Itu­rria /​Fuen­te

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