Bra­sil. ¿Sabes qué es la sava­ni­za­ción que ame­na­za la sel­va amazónica?

Por Cata­ri­na Bar­bo­sa. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 de octu­bre de 2020.

Bra­sil de Fato con­ver­só con el pro­fe­sor Rodri­go Fadi­ni, del Pro­gra­ma de Pos­gra­do en Bio­di­ver­si­dad de la Uni­ver­si­dad Fede­ral de Pará Occi­den­tal (Ufo­pa), quien des­de hace 15 años estu­dia los impac­tos del pro­ce­so de sava­ni­za­ción en la Sel­va Amazónica.

Rica en bio­di­ver­si­dad, la Sel­va Ama­zó­ni­ca pue­de adqui­rir un aspec­to que se ase­me­ja al de una saba­na. Este pro­ce­so se lla­ma sava­ni­za­ción. En defi­ni­ti­va, esto ocu­rre cuan­do la diver­si­dad de árbo­les se trans­for­ma en una vege­ta­ción con espe­cies de tama­ño peque­ño y mediano, con muchas áreas, inclui­das las gra­mí­neas (con hojas en for­ma de hoja) ori­gi­na­rias de otras par­tes del mun­do, como África. 

Fadi­ni expli­ca que el tipo de bos­que que tene­mos en el Ama­zo­nas es el den­so bos­que tro­pi­cal llu­vio­so, con mucha llu­via. Este tipo de vege­ta­ción brin­da impor­tan­tes ser­vi­cios eco­sis­té­mi­cos, dice: «por hec­tá­rea son tone­la­das de car­bono alma­ce­na­das en los bos­ques pre­ser­va­dos de la Ama­zo­nía, esto per­mi­te miti­gar los efec­tos del cam­bio cli­má­ti­co al evi­tar que este car­bono sea envia­do a la atmós­fe­ra», explica.

«Otro papel impor­tan­te de los bos­ques es regu­lar el cli­ma. Tene­mos una masa fores­tal gigan­te aquí en la Ama­zo­nía y hoy se sabe que ayu­da a regu­lar el cli­ma en el mun­do. Enton­ces, tie­ne un efec­to regio­nal, un efec­to nacio­nal». inclu­yen­do el abas­te­ci­mien­to de llu­via al sur y sur­es­te de Bra­sil. Muchos cul­ti­vos depen­den de la llu­via que se trans­for­ma en la Ama­zo­nía, es un efec­to mun­dial ”, señala.

Bra­sil de Fato: ¿Cuál es el esce­na­rio de la Sel­va Ama­zó­ni­ca hoy?

Rodri­go Fadi­ni: Tene­mos una sel­va tro­pi­cal den­sa, con mucha llu­via y que brin­da impor­tan­tes ser­vi­cios eco­sis­té­mi­cos. Por hec­tá­rea son tone­la­das de car­bono alma­ce­na­das en los bos­ques pre­ser­va­dos de la Ama­zo­nía, lo que sig­ni­fi­ca que exis­te una capa­ci­dad para miti­gar los efec­tos del cam­bio cli­má­ti­co al evi­tar que este car­bono sea envia­do a la atmósfera.

Otro papel impor­tan­te de los bos­ques es regu­lar el cli­ma. Enton­ces, tene­mos una masa fores­tal gigan­te aquí en el Ama­zo­nas y hoy se sabe que ayu­da a regu­lar el cli­ma en el mun­do. Enton­ces, tie­ne un efec­to regio­nal, inclu­so un efec­to nacio­nal, pro­por­cio­nan­do llu­via para el sur y sur­es­te de Bra­sil. Varias áreas de cul­ti­vos depen­den de la llu­via que se trans­for­ma en la Ama­zo­nía, es un efec­to mun­dial. Enton­ces, tene­mos un papel impor­tan­te para la Amazonía.

Con­ta­mos con varias espe­cies que pue­den ser úti­les no solo para fines cien­tí­fi­cos, sino para uso comer­cial, tene­mos un poten­cial de bio­di­ver­si­dad fan­tás­ti­co, que es poco explo­ra­do, inclu­so a nivel nacio­nal. Es una fuen­te inago­ta­ble de ingre­sos para los bra­si­le­ños que se ve ame­na­za­da por la acción humana.

-¿Es correc­to decir que los bos­ques se están trans­for­man­do en sabanas?

-No es que los bos­ques se estén trans­for­man­do en saba­nas como las saba­nas del cerra­do y el cen­tro de Bra­sil, que son super­di­ver­sas y tam­bién jue­gan un papel impor­tan­te. Esta­mos per­dien­do bos­ques pri­ma­rios, bos­ques altos y bos­ques con alta bio­di­ver­si­dad aquí en la Ama­zo­nía para dar lugar a una vege­ta­ción de saba­na. Es decir, una vege­ta­ción que, prin­ci­pal­men­te, está domi­na­da por pocas espe­cies de árbo­les de peque­ño y mediano porte.

El extrac­to más bajo de esta nue­va saba­na, que se está for­man­do en nue­vas áreas, está for­ma­do por pas­tos, pas­tos, gene­ral­men­te espe­cies de pas­tos exó­ti­cos, que no son de Bra­sil. Varias de estas gra­mí­neas son afri­ca­nas como la bra­chia­ria, que domi­na gran­des áreas aquí en el Ama­zo­nas y ya tene­mos pro­ble­mas con eso allá en el sur­es­te de Bra­sil en la Mata Atlántica.

Enton­ces, la idea es esta: esta­mos per­dien­do bos­ques altos, tro­pi­ca­les, den­sos, bos­ques llu­vio­sos para dar lugar a un tipo de vege­ta­ción que se ase­me­ja a una saba­na, sin embar­go, que tie­ne una diver­si­dad muy redu­ci­da y que está domi­na­da por un extrac­to. más aba­jo, un estra­to her­bá­ceo domi­na­do por espe­cies exó­ti­cas afri­ca­nas prin­ci­pal­men­te. Al ser un estra­to her­bá­ceo domi­na­do por gra­mí­neas, esto favo­re­ce la pro­pa­ga­ción del fuego.

-¿Cuál es la rela­ción entre el pro­ce­so de sava­ni­za­ción y los incen­dios? ¿Pode­mos decir que la defo­res­ta­ción y los incen­dios están ace­le­ran­do este proceso?

-El fue­go es común en saba­nas natu­ra­les como las del cerra­do en el cen­tro de Bra­sil, nor­mal­men­te en épo­ca de llu­vias tene­mos des­car­gas eléc­tri­cas y el fue­go ocu­rre en estas áreas de saba­na. Esto difí­cil­men­te ocu­rre en un bos­que ombró­fi­lo, por ejem­plo, pero en la Ama­zo­nía con bos­ques que se con­vier­ten en saba­nas arti­fi­cia­les, es decir, que no son natu­ra­les, esto es un fac­tor agravante.

Enton­ces, la defo­res­ta­ción y los incen­dios están ace­le­ran­do el pro­ce­so de sava­ni­za­ción, y cuan­do tie­nes estas saba­nas arti­fi­cia­les y el hom­bre está pren­dien­do fue­go a los pas­tos abier­tos, lim­pios y abier­tos, estos incen­dios gene­ral­men­te se salen de con­trol e inclu­so ace­le­ran el pro­ce­so de savanización. 

Enton­ces, el pro­ce­so es este: trans­for­mar bos­ques pre­ser­va­dos en áreas simi­la­res a las saba­nas, sin embar­go, con muchas menos espe­cies de plan­tas, es decir, una diver­si­dad empo­bre­ci­da. Y cuan­do habla­mos de plan­tas, tam­bién pen­sa­mos en los ani­ma­les aso­cia­dos. Enton­ces, menos diver­si­dad de ani­ma­les tam­bién, menos ser­vi­cios eco­sis­té­mi­cos y con espe­cies que no per­te­ne­cen a Bra­sil, que son estas espe­cies exó­ti­cas de pas­tos africanos.

-¿Cuán­do empe­zó a inten­si­fi­car­se este pro­ce­so? ¿Hay una fecha?

-Des­de 2003, este pro­ce­so de defo­res­ta­ción en la Ama­zo­nía se ha redu­ci­do. En 2018, 2019 comien­za a subir y en 2019, 2020, vimos un aumen­to en la defo­res­ta­ción en la Ama­zo­nía y tam­bién en el núme­ro de incendios.

Enton­ces, estos dos pro­ce­sos: la defo­res­ta­ción, un pro­ce­so crea­do por el hom­bre, y tam­bién los incen­dios, están lle­van­do gran­des áreas de bos­ques a trans­for­mar­se en áreas simi­la­res a saba­nas y pastizales.

Y al tra­tar­se de gran­des super­fi­cies es muy difí­cil recu­pe­rar estas zonas, ade­más de ser muy caro. Un pro­ce­so para recu­pe­rar un área tan gran­de como el Ama­zo­nas podría cos­tar unos pocos miles de millo­nes o inclu­so billo­nes de dóla­res. Enton­ces, no es inte­li­gen­te espe­rar que la Ama­zo­nía sucum­ba a los incen­dios y la defo­res­ta­ción para que ten­ga­mos que recu­pe­rar­la nuevamente.

Hoy en día exis­ten algu­nas pro­pues­tas para la recu­pe­ra­ción de algu­nas áreas, pero son muy tími­das fren­te a las tasas de defo­res­ta­ción e incen­dios que tene­mos actualmente.

-Enton­ces, ¿cuál sería la mejor solución?

Lo mejor que se pue­de hacer es tener medi­ci­na pre­ven­ti­va en lugar de medi­ci­na cura­ti­va. Lo mis­mo ocu­rre con la defo­res­ta­ción, es mejor evi­tar que suce­da que des­pués de tener que inver­tir dine­ro para reha­cer un bosque.

Es muy difí­cil reha­cer un bos­que y con­ver­tir­lo de nue­vo en un bos­que alto, un bos­que pri­ma­rio. Tene­mos árbo­les en el bos­que que tie­nen más de 500 años. Por lo tan­to, es muy com­pli­ca­do des­de el pun­to de vis­ta téc­ni­co y finan­cie­ro trans­for­mar las saba­nas antro­pi­za­das en nue­vos bos­ques. No es impo­si­ble, sin embar­go lle­va­ría mucho más tiem­po. Por lo tan­to, es mejor evi­tar que esto suce­da que tener que lamen­tar la pér­di­da más tarde.

-¿Pue­de con­si­de­rar­se per­ju­di­cial todo el pro­ce­so de savanización?

-Hay pro­ce­sos de sava­ni­za­ción natu­ral y estos pro­ce­sos ocu­rrie­ron hace millo­nes de años. El pro­ble­ma es que estos pro­ce­sos de sava­ni­za­ción natu­ral duran mucho tiem­po, ni siquie­ra pode­mos pen­sar en la esca­la en la que vivi­mos. Estoy hablan­do de pro­ce­sos de sava­ni­za­ción natu­ral que tuvie­ron lugar hace mucho tiem­po y, a medi­da que toman tiem­po, los orga­nis­mos pue­den adap­tar­se a estos cambios.

El pro­ble­ma es que esta­mos vivien­do un pro­ce­so de sava­ni­za­ción que ope­ra a esca­la de déca­das, un pro­ce­so crea­do por la acción huma­na y los orga­nis­mos que viven en estos ambien­tes no tie­nen la capa­ci­dad de adap­tar­se tan rápi­da­men­te. Enton­ces, están per­di­dos, extin­tos o sus pobla­cio­nes están muy com­pro­me­ti­das por estas acti­vi­da­des de sava­ni­za­ción antró­pi­ca, que se están lle­van­do a cabo en una esca­la de tiem­po mucho más cor­ta para estos orga­nis­mos, es decir, una esca­la de déca­das en lugar de miles, millo­nes de años.

Fuen­te: Bra­sil de Fato

Itu­rria /​Fuen­te

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *