Esta­dos Uni­dos. ‘Nues­tra peor pesa­di­lla’: ¿las mili­cias pres­ta­rán aten­ción al lla­ma­do de Trump para ver las urnas?

Por Ed Pil­king­ton, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 9 de octu­bre de 2020.

Con Esta­dos Uni­dos peli­gro­sa­men­te divi­di­do, los exper­tos temen que las decla­ra­cio­nes del pre­si­den­te ins­pi­ren a fac­cio­nes arma­das a pre­sen­tar­se en los luga­res de votación.

En los minu­tos fina­les del deba­te pre­si­den­cial tele­vi­sa­do de la sema­na pasa­da, unos días antes de que die­ra posi­ti­vo por Covid-19, el mode­ra­dor, Chris Walla­ce, le pre­gun­tó a Donald Trump si pedi­ría a sus segui­do­res que man­tu­vie­ran la cal­ma y desis­tie­ran de los dis­tur­bios civi­les en inme­dia­ta­men­te des­pués de las elec­cio­nes del pró­xi­mo mes.

Trump decli­nó deli­be­ra­da­men­te la invi­ta­ción. En cam­bio, res­pon­dió : “Ins­to a mis segui­do­res a que vayan a las urnas y obser­ven con mucha aten­ción, por­que eso es lo que tie­ne que suce­der. Les estoy exhor­tan­do a que lo hagan «.

Para aque­llos que moni­to­rean las acti­vi­da­des de los gru­pos mili­cia­nos de extre­ma dere­cha y los para­mi­li­ta­res supre­ma­cis­tas blan­cos, los comen­ta­rios de Trump fue­ron tan bien­ve­ni­dos como el com­bus­ti­ble para avio­nes que se usa para sofo­car un incen­dio fores­tal. De hecho, des­de que se hicie­ron, el FBI lan­zó una serie de arres­tos de miem­bros de la mili­cia y otras per­so­nas que cons­pi­ran para secues­trar a la gober­na­do­ra de Michi­gan, Gret­chen Whit­mer, y ata­car a las fuer­zas del orden, lo que aumen­ta la sen­sa­ción de que una nación está fue­ra de con­trol a medi­da que se acer­can las elec­cio­nes de noviembre.

«Las mili­cias apro­ve­cha­rán abso­lu­ta­men­te [los comen­ta­rios de Trump]», dijo Ste­ven Gar­di­ner, que ras­trea a las mili­cias en el gru­po de exper­tos pro­gre­sis­tas Poli­ti­cal Research Asso­cia­tes . «La posi­bi­li­dad de que fac­cio­nes arma­das con rifles de esti­lo mili­tar apa­rez­can en los luga­res de vota­ción es muy preocupante».

Devin Burghart, direc­tor de la orga­ni­za­ción anti-into­le­ran­te Ins­ti­tu­to de Inves­ti­ga­ción y Edu­ca­ción en Dere­chos Huma­nos, tuvo una sen­sa­ción de hun­di­mien­to simi­lar cuan­do escu­chó las pala­bras de Trump. “Mi pri­mer pen­sa­mien­to fue ‘Aquí vamos’. Esta es la mate­ria de nues­tras peo­res pesadillas «.

La lla­ma­da de aten­ción del pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos a sus segui­do­res para que inter­ven­gan en los luga­res de vota­ción el día de las elec­cio­nes lle­ga en un momen­to peli­gro­so. Mien­tras el país es gol­pea­do por los vien­tos com­bi­na­dos de la pan­de­mia y la bata­lla per­so­nal de Trump con­tra el virus, el ajus­te de cuen­tas de Black Lives Mat­ter sobre la injus­ti­cia racial y las tur­bu­len­tas elec­cio­nes pen­dien­tes, Esta­dos Uni­dos no solo está divi­di­do de mane­ra más viru­len­ta que en cual­quier otro momen­to en déca­das, tam­bién está más fuer­te­men­te armado.

Las veri­fi­ca­cio­nes de ante­ce­den­tes del FBI, un indi­ca­dor direc­to de la ven­ta de armas, casi se dupli­ca­ron año tras año este verano, un refle­jo de los ner­vios que abun­dan. A medi­da que Esta­dos Uni­dos se arma, el arma­men­to mor­tal se abre paso en las calles, a car­go de las auto­de­no­mi­na­das mili­cias pri­va­das y que cul­mi­na en vio­len­tos enfren­ta­mien­tos que han pro­vo­ca­do un derra­ma­mien­to de san­gre en varias ciu­da­des estadounidenses.

La gente espera en una fila para entrar a una tienda de armas en Culver City, California.

La gen­te espe­ra en una fila para entrar a una tien­da de armas en Cul­ver City, Cali­for­nia. Foto­gra­fía: Rin­go HW Chiu /​AP

Con la elec­ción pre­si­den­cial más feroz­men­te dispu­tada en los tiem­pos moder­nos aho­ra a menos de un mes de dis­tan­cia, hay indi­cios de que gru­pos de mili­cias fuer­te­men­te arma­dos, muchos de ellos fina­men­te sin­to­ni­za­dos con todos los capri­chos de Trump, están ponien­do su mira­da en la bole­ta electoral.

“Varios gru­pos han comen­za­do a hablar sobre movi­li­za­cio­nes el día de las elec­cio­nes y más allá. Esta­mos escu­chan­do con­ver­sa­cio­nes ini­cia­les sobre los pre­pa­ra­ti­vos para el 3 de noviem­bre y esta­mos pres­tan­do mucha aten­ción ”, dijo Burghart.

El gru­po de inves­ti­ga­ción de Burghart ha esta­do ras­trean­do la esca­la­da de la acti­vi­dad de la mili­cia, espe­cial­men­te en los esta­dos cla­ve. En Pen­sil­va­nia, Michi­gan y Wis­con­sin en par­ti­cu­lar, se han detec­ta­do gru­pos dis­cu­tien­do lo que ellos lla­man esfuer­zos de “inte­gri­dad de los votan­tes” el día de la votación.

“Anti­ci­pa­mos que des­pués del lla­ma­do a las armas de Trump en el deba­te de la sema­na pasa­da vere­mos mucha más acti­vi­dad des­de aquí”, dijo Burghart.

En Mon­ta­na, una base popu­lar para liber­ta­rios y miem­bros de la mili­cia, hay seña­les simi­la­res de gru­pos de mili­cias que retui­tean asi­dua­men­te las fal­se­da­des de Trump sobre el frau­de en la vota­ción por correo, hacien­do cir­cu­lar las men­ti­ras entre ellos.

En los gru­pos cerra­dos de redes socia­les y salas de chat don­de las con­ver­sa­cio­nes más deta­lla­das pue­den man­te­ner­se ale­ja­das de la super­vi­sión públi­ca, los ideó­lo­gos de extre­ma dere­cha van varios pasos más allá de sim­ple­men­te repe­tir las teo­rías de cons­pi­ra­ción de Trump. Los están unien­do a tro­pos anti­se­mi­tas y racis­tas familiares.

Una fra­se popu­lar en Mon­ta­na es que el filán­tro­po mul­ti­mi­llo­na­rio Geor­ge Soros, que es judío, está usan­do su for­tu­na para alen­tar a los votan­tes libe­ra­les a emi­tir sus votos varias veces.

Rachel Carroll Rivas, codi­rec­to­ra de la Red de Dere­chos Huma­nos de Mon­ta­na , que moni­to­rea las redes extre­mis­tas en el esta­do, dijo que esta­ban ini­cian­do una con­ver­sa­ción cada vez más inten­sa entre los gru­pos de mili­cias sobre la legi­ti­mi­dad de la bole­ta del 3 de noviem­bre y la inte­gri­dad del voto por correo. . «Esto real­men­te es de arri­ba hacia aba­jo: están repi­tien­do pala­bra por pala­bra lo que escu­chan del pre­si­den­te Trump».

Ade­más de la men­ti­ra de los Soros, dijo Rivas, los gru­pos de mili­cias como la rama de Mon­ta­na de los Pro­tec­to­res de la Liber­tad de Esta­dos Uni­dos se esta­ban posi­cio­nan­do para ser vigi­lan­tes vigi­lan­tes de la apli­ca­ción de la ley el día de las elec­cio­nes. Aun­que su pla­ni­fi­ca­ción aún está rela­ti­va­men­te incom­ple­ta, dijo Rivas, la posi­bi­li­dad de inter­ven­cio­nes de miem­bros arma­dos del gru­po debe tomar­se en serio.

“Se pre­sen­tan como pro­tec­to­res de la pro­pie­dad y la ley y el orden, y aho­ra están comen­zan­do a hablar de las elec­cio­nes. Pue­den pre­sen­tar­se en los luga­res de vota­ción ale­gan­do que­rer pro­te­ger los dere­chos de voto, pero su impac­to será cla­ra­men­te inti­mi­da­to­rio ”, dijo.

Poner una cifra en la esca­la de la ame­na­za que repre­sen­tan los gru­pos de mili­cias extre­mis­tas en los EE. UU. Es com­pli­ca­do dadas sus comu­ni­ca­cio­nes secre­tas en línea. El New York Times ha esti­ma­do que hay has­ta 20.000 mili­cia­nos acti­vos en unos 300 gru­pos, con una cuar­ta par­te for­ma­da por vete­ra­nos militares.

Un miembro de los Proud Boys, a la derecha, intenta que un contramanifestante abandone un mitin de Proud Boys en Portland en septiembre.

Un miem­bro de los Proud Boys, a la dere­cha, inten­ta que un con­tra­ma­ni­fes­tan­te aban­do­ne un mitin de Proud Boys en Portland en sep­tiem­bre. Foto­gra­fía: John Locher /​AP

El gru­po de esta­dou­ni­den­ses con algún com­pro­mi­so con la mili­cia podría exten­der­se mucho más que eso. Una inves­ti­ga­ción del Atlan­tic sobre los Oath Kee­pers, uno de los gru­pos más des­ta­ca­dos, reve­ló una base de datos fil­tra­da de casi 25.000 miem­bros actua­les o pasa­dos, dos ter­cios de los cua­les tenían ante­ce­den­tes mili­ta­res o policiales.

Cua­les­quie­ra que sean las cifras, los gru­pos de mili­cias supre­ma­cis­tas blan­cas en Esta­dos Uni­dos han cre­ci­do en los últi­mos años has­ta el pun­to en que repre­sen­tan la prin­ci­pal ame­na­za terro­ris­ta nacio­nal, inclu­so cuan­do la admi­nis­tra­ción Trump ha tra­ta­do de mini­mi­zar el peli­gro. A prin­ci­pios de este mes, un denun­cian­te se que­jó de que los supe­rio­res habían orde­na­do a los fun­cio­na­rios del Depar­ta­men­to de Segu­ri­dad Nacio­nal que modi­fi­ca­ran los infor­mes de inte­li­gen­cia para que el peli­gro pare­cie­ra menos grave.

Es inclu­so más difí­cil cal­cu­lar cuán­to ha enva­len­to­na­do Trump a la mili­cia, aun­que el alien­to que ha dado está fue­ra de toda duda. No solo se ha nega­do cons­tan­te­men­te a con­de­nar a los gru­pos, como lo hizo con los Proud Boys en el deba­te tele­vi­si­vo de la sema­na pasa­da, sino que ha man­te­ni­do un diá­lo­go cons­tan­te con ellos a tra­vés de las redes sociales.

“La rela­ción entre las mili­cias y la admi­nis­tra­ción actual es de lla­ma­da y res­pues­ta; no siem­pre está cla­ro quién diri­ge el cán­ti­co. A veces pro­vie­ne de las mili­cias, a veces pro­vie­ne del pre­si­den­te ”, dijo Gardiner.

No son solo los para­mi­li­ta­res de dere­cha los que repre­sen­tan un peli­gro cre­cien­te. Los gru­pos anti­fas­cis­tas y de izquier­da radi­cal tam­bién han mos­tra­do un cre­cien­te recur­so a las armas, como se vio con el tiro­teo por un acti­vis­ta anti­fas­cis­ta auto­de­no­mi­na­do, lue­go él mis­mo ase­si­na­do por la poli­cía, de un miem­bro del gru­po pro-Trump Patriot Pra­yer en Portland el mes pasado.

La acti­vi­dad de las mili­cias arma­das afro­ame­ri­ca­nas tam­bién ha vuel­to a un nivel de desa­fío abier­to que no se ha vis­to des­de las “patru­llas de vigi­lan­cia poli­cial” de los Black Panthers en la déca­da de 1970. La NFAC (Not Fuc­king Around Coali­tion) ha orga­ni­za­do varias accio­nes de sus miem­bros mili­ta­res vete­ra­nos, ves­ti­dos todos de negro y empu­ñan­do rifles semiautomáticos.

El 4 de julio, la coa­li­ción orga­ni­zó un des­fi­le de unas 1.000 «tro­pas» de la NFAC en Sto­ne Moun­tain, Geor­gia , el lugar de naci­mien­to del Ku Klux Klan moderno. El líder del gru­po, el Gran Maes­tro Jay, dijo a Chan­nel 4 News este mes que el obje­ti­vo de la mili­cia era «la pro­tec­ción de la raza negra, la vigi­lan­cia de la raza negra, la edu­ca­ción de las armas de la raza negra».

El arma­men­to de fac­cio­nes afro­ame­ri­ca­nas y anti­fas­cis­tas ha con­tri­bui­do a la vola­ti­li­dad de los tiem­pos. Pero la abru­ma­do­ra mayo­ría de la acti­vi­dad de las mili­cias cae fir­me­men­te al otro lado de la cre­cien­te divi­sión racial del país, con la abru­ma­do­ra extre­ma dere­cha blanca.

El verano vio la pro­li­fe­ra­ción de inci­den­tes en los esta­dos de mili­cias de extre­ma dere­cha que se enfren­ta­ban a mani­fes­tan­tes de Black Lives Mat­ter. El equi­po de Gar­di­ner en Poli­ti­cal Research Asso­cia­tes ha lle­va­do a cabo una inves­ti­ga­ción aún no publi­ca­da que regis­tra casi 600 apa­ri­cio­nes de este tipo de ban­das peque­ñas pero terri­ble­men­te bien arma­das de par­ti­da­rios de Trump y extre­mis­tas de extre­ma derecha.

Un aspec­to preo­cu­pan­te de los hallaz­gos de Gar­di­ner es que des­de fina­les del verano ha habi­do un aumen­to gra­dual de los even­tos de las mili­cias que ter­mi­na­ron en vio­len­cia. “El núme­ro de inci­den­tes gra­ves de vio­len­cia mani­fies­ta, tiro­teos, asal­tos vehi­cu­la­res o ame­na­zas con un arma apun­ta­da está aumen­tan­do”, dijo.

Una obser­va­ción aún más alec­cio­na­do­ra es que, con mucho, el sub­con­jun­to más gran­de de estos even­tos de mili­cias, que com­pren­den al menos el 40% del total de casi 600 regis­tra­dos, no esta­ban coor­di­na­dos, sin la par­ti­ci­pa­ción cono­ci­da de los Oath Kee­pers, Three Per­cen­ters , Proud Boys o cual­quier otro. gru­po establecido.

Eso sig­ni­fi­ca que ha habi­do casi 240 inci­den­tes en los que peque­ñas ban­das de extre­mis­tas sin líde­res se unie­ron en línea y lue­go pro­ce­die­ron a lle­var sus fan­ta­sías arma­das a las calles de Esta­dos Uni­dos. Un exper­to en terro­ris­mo domés­ti­co ha com­pa­ra­do el fenó­meno con “flash­mobs en línea” .

Tome­mos la cade­na de even­tos que lle­va­ron a la trá­gi­ca pér­di­da de vidas en Kenosha, Wis­con­sin, el 25 de agos­to. Dos días antes, esta­lla­ron pro­tes­tas en la ciu­dad des­pués de que un video cap­tu­ra­ra a Jacob Bla­ke, un hom­bre afro­ame­ri­cano, reci­bien­do un dis­pa­ro en la espal­da y para­li­za­do por un ofi­cial de policía.

La noche del 25 de agos­to, varios indi­vi­duos arma­dos for­ma­ron una mili­cia en las calles de Kenosha para actuar como un con­tra­pun­to jus­ti­cie­ro a los mani­fes­tan­tes con­tra la bru­ta­li­dad poli­cial a quie­nes denun­cia­ron como “mato­nes” de izquier­da. Los dis­tur­bios cul­mi­na­ron con un miem­bro del gru­po de 17 años, Kyle Rit­tenhou­se , pre­sun­ta­men­te dis­pa­ran­do a los mani­fes­tan­tes, matan­do a dos e hirien­do a un tercero.

Una inves­ti­ga­ción rea­li­za­da por el labo­ra­to­rio de inves­ti­ga­ción foren­se digi­tal del Atlan­tic Coun­cil ras­treó la geli­fi­ca­ción de la mili­cia has­ta sus raí­ces en línea. Des­cu­brie­ron que 13 horas antes de los dis­pa­ros se había colo­ca­do un avi­so en la pági­na de Face­book exis­ten­te de una mili­cia local que se hacía lla­mar la «Guar­dia de Kenosha» en la que se pedía a las per­so­nas que se reu­nie­ran en las calles de Kenosha.

Se envió una segun­da invi­ta­ción para reu­nir­se a tra­vés de un gru­po de Face­book sepa­ra­do que apa­re­ció ese mis­mo día des­pués de haber sido crea­do por un indi­vi­duo sin afi­lia­ción a una mili­cia cono­ci­da. Lla­mó a la pági­na, “¡¡¡LEVANTAR, KENOSHA !!!! ESTA NOCHE VAMOS JUNTOS ”.

Sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te, fue el gru­po espon­tá­neo e impro­vi­sa­do, Stand Up Kenosha, y no la mili­cia de la Guar­dia Kenosha ya esta­ble­ci­da, el que pare­ció tener el mayor impac­to, tan­to en tér­mi­nos de la viru­len­cia de las ame­na­zas vio­len­tas que publi­có en Face­book como en las res­pues­tas. recibió.

Un supuesto miliciano aparece del lado de los manifestantes y ofrece escoltas armados a un lugar seguro en Kenosha, Wisconsin, en agosto.

Un supues­to mili­ciano apa­re­ce del lado de los mani­fes­tan­tes y ofre­ce escol­tas arma­dos a un lugar segu­ro en Kenosha, Wis­con­sin, en agos­to. Foto­gra­fía: Jim Vondruska

Andy Car­vin, inves­ti­ga­dor prin­ci­pal del Atlan­tic Coun­cil, dijo que el hallaz­go fue sor­pren­den­te e inquie­tan­te. “Stand Up Kenosha jugó un papel mucho más peli­gro­so y poten­cial­men­te volá­til que podría haber lle­va­do a más vio­len­cia. Esto es lo que aho­ra me man­tie­ne des­pier­to por la noche: estos gru­pos espon­tá­neos que han encon­tra­do una mane­ra de atraer a per­so­nas que no tie­nen afi­lia­cio­nes de mili­cias ante­rio­res de nin­gún tipo «.

La para­do­ja es que tan­to bajo las leyes fede­ra­les como esta­ta­les, las mili­cias debe­rían haber esta­do prohi­bi­das hace mucho tiem­po. Mary McCord, direc­to­ra legal del Ins­ti­tu­to de Defen­sa y Pro­tec­ción Cons­ti­tu­cio­nal, dijo que el esta­tus legal de los gru­pos es cla­ro como el cris­tal: son ilegales.

“No hay nada en la ley que per­mi­ta a los par­ti­cu­la­res des­ple­gar­se por sí mis­mos y par­ti­ci­par en acti­vi­da­des mili­ta­res o de apli­ca­ción de la ley”, dijo.

A nivel fede­ral, las sen­ten­cias de la Cor­te Supre­ma de Esta­dos Uni­dos en 1886 y 2008 han decla­ra­do sin ambi­güe­da­des que el dere­cho a por­tar armas de la segun­da enmien­da es irre­le­van­te cuan­do se tra­ta de prohi­bir las orga­ni­za­cio­nes para­mi­li­ta­res pri­va­das. A nivel esta­tal, los 50 esta­dos tie­nen dis­po­si­cio­nes en sus cons­ti­tu­cio­nes o esta­tu­tos que prohí­ben la acti­vi­dad de las mili­cias a menos que sea por orden expre­sa del gobernador.

“En reali­dad, esta no es una zona gris en abso­lu­to, rara vez hay leyes que sean tan defi­ni­ti­vas”, dijo McCord. «Es solo por fal­ta de com­pren­sión que estas mili­cias inclu­so existen».

En las últi­mas sema­nas de las elec­cio­nes, McCord y sus cole­gas se han esfor­za­do por dis­tri­buir hojas infor­ma­ti­vas a todos los esta­dos que seña­lan las leyes que prohí­ben las mili­cias pri­va­das y acon­se­jan qué hacer si los gru­pos arma­dos se pre­sen­tan en los luga­res de vota­ción. Ella espe­ra armar a las fuer­zas del orden y los votan­tes loca­les con infor­ma­ción legal para que pue­dan recha­zar a los extre­mis­tas arma­dos con armas de esti­lo AK-47.

Es una tarea des­alen­ta­do­ra, que Trump no hizo más fácil. “Cuan­do habla de ‘vigi­lan­cia elec­to­ral’ y frau­de, y se nie­ga a ins­tar a sus segui­do­res a que no se invo­lu­cren en dis­tur­bios civi­les, es un sil­ba­to de perro ape­nas vela­do para que los gru­pos arma­dos se unan”.

Fuen­te: The Guardian

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