Nación Anda­lu­za ante el acuer­do sani­ta­rio del gobierno esta­tal y el madri­le­ño ¡Sin sobe­ra­nía no hay auto­no­mía! (vídeo)

En el mar­co del dis­la­te que impe­ra en la ges­tión sani­ta­ria en el Esta­do espa­ñol, don­de se mez­clan la salud públi­ca y los intere­ses eco­nó­mi­cos de la oli­gar­quía ‑con un pre­do­mi­nio abe­rran­te de estos últi­mos- en cuan­to a las medi­das adop­ta­das, el miér­co­les se anun­cia­ba un acuer­do entre el Minis­te­rio de Sani­dad espa­ñol y el gobierno de Madrid. Este impli­ca­ba no sólo a Madrid, sino a Anda­lu­cía y todos los terri­to­rios del Esta­do espa­ñol con res­pec­to a las res­tric­cio­nes de movi­li­dad en ciu­da­des de más de 100.000 habi­tan­tes a cau­sa del Covid-19. Ayer, dicho acuer­do era recha­za­do y replan­tea­do en una reu­nión de un con­se­jo deno­mi­na­do “Inter­te­rri­to­rial del Sis­te­ma Nacio­nal de Salud”. Ante estos hechos des­de Nación Anda­lu­za que­re­mos expresar:

Para Nación Andaluza necesitamos soberanía con los más altos niveles de eficacia para combatir la pandemia no limitaciones estatales

1º En este 2020 hemos vis­to como varios pila­res fun­da­men­ta­les del Esta­tu­to lla­ma­do “de Auto­no­mía” de Anda­lu­cía de 2007 han sido pri­me­ro sus­pen­di­dos en mar­zo y aho­ra igno­ra­dos. El carác­ter de la rela­ción entre Anda­lu­cía y el Esta­do no es el de un pac­to entre igua­les, sino el de una supe­di­ta­ción polí­ti­ca ‑por dere­cho de con­quis­ta- con las con­se­cuen­cias eco­nó­mi­cas y cul­tu­ra­les sub­si­guien­tes para el Pue­blo Tra­ba­ja­dor Anda­luz. La des­cen­tra­li­za­ción admi­nis­tra­ti­va del Esta­do nada tie­ne que ver con la sobe­ra­nía polí­ti­ca de Anda­lu­cía que con­sis­te en la auto­ri­dad ple­na de un pue­blo sobre sí mis­mo. El artícu­lo 1º de la Cons­ti­tu­ción Anda­lu­za redac­ta­da en 1883 decía que Anda­lu­cía “no reci­be su poder de nin­gu­na auto­ri­dad exte­rior”. Nada que ver con la Anda­lu­cía esta­tu­ta­ria actual en la que se deci­den toda suer­te de asun­tos que afec­tan a la vida de las anda­lu­zas en Madrid, Bru­se­las o Washington.

2º Las que­jas del con­se­je­ro de sani­dad, Jesús Agui­rre, no sir­ven para sacar bri­llo a su lamen­ta­ble ges­tión. Des­de Nación Anda­lu­za ya pedi­mos su dimi­sión el año pasa­do, a raíz de la cri­sis de la lis­te­rio­sis, y des­de enton­ces lo hemos hecho varias veces. Cuan­do Agui­rre deje de ser con­se­je­ro la salud de las anda­lu­zas irá un poco mejor por la sim­ple razón de que él no esta­rá toman­do deci­sio­nes en este ámbito.

3º La lamen­ta­ble ges­tión sani­ta­ria del gobierno dele­ga­do de la Jun­ta (PP‑C’s‑Vox) se difu­mi­na entre los dimes y dire­tes de las dis­tin­tas admi­nis­tra­cio­nes del Esta­do, deseo­sas por pasar­se las res­pon­sa­bi­li­da­des de unas a otras vol­vien­do a demos­trar como en la demo­cra­cia espa­ño­la poco impor­ta la salud de los pue­blos tra­ba­ja­do­res. En cuan­to a la Jun­ta, cuya auto­ri­dad ema­na de una cesión de com­pe­ten­cias del Esta­do y no de la volun­tad del Pue­blo Anda­luz, las caren­cias pre­su­pues­ta­rias, la mala ges­tión y la pues­ta a dis­po­si­ción de las empre­sas pri­va­das de la admi­nis­tra­ción sani­ta­ria paga­da con el dine­ro de todas las anda­lu­zas ‑tan­to en el Ser­vi­cio Anda­luz de Salud como en otros muchos ámbi­tos- son manifiestas.

4º Hoy en un ámbi­to tan fun­da­men­tal como el sani­ta­rio ‑y en todos los demás- hemos de con­cluir que sin sobe­ra­nía no hay auto­no­mía. Lo ocu­rri­do nos demues­tra una vez más que Anda­lu­cía no tie­ne auto­go­bierno ni sobe­ra­nía polí­ti­ca algu­na. Jus­to cuan­do nece­si­ta­mos una ges­tión sobe­ra­na que ten­ga los más altos nive­les de efi­ca­cia para com­ba­tir la pan­de­mia, las limi­ta­cio­nes de todo tipo que impo­ne la legis­la­ción esta­tal y unos polí­ti­cos al ser­vi­cio de la oli­gar­quía que gobier­nan al Pue­blo Tra­ba­ja­dor Anda­luz des­de la Junta.

5º Nin­gu­na de las medi­das adop­ta­das por las admi­nis­tra­cio­nes cen­tral o auto­nó­mi­ca serán efec­ti­vas si no se revier­te la ten­den­cia a la pri­va­ti­za­ción de la sani­dad y se invier­te en una sani­dad públi­ca, espe­cial­men­te en el aumen­to de cen­tros de aten­ción pri­ma­ria y en la con­tra­ta­ción de per­so­nal sani­ta­rio como úni­ca for­ma de con­trol y segui­mien­to de la enfermedad.

¡Sin sobe­ra­nía no hay autonomía!

Per­ma­nen­te de la C.N. de Nación Andaluza.

Anda­lu­cía, 2 de octu­bre de 2020.

Carlos Ríos

Vine al mundo en Granada en 1977. Soy licenciado en Geografía y trabajador en el sector de la enseñanza. Escribí "La identidad andaluza en el Flamenco" (Atrapasueños, 2009) y "La memoria desmontable, tres olvidados de la cultura andaluza" (El Bandolero, 2011) a dos manos. He hecho aportaciones a las obras colectivas "Desde Andalucía a América: 525 años de conquista y explotación de los pueblos" (Hojas Monfíes, 2017) y "Blas Infante: revolucionario andaluz" (Hojas Monfíes, 2019).

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