El Sal­va­dor. Gobierno prio­ri­za pro­yec­tos urba­nís­ti­cos antes que fir­mar el Acuer­do de Escazú

Por Caro­li­na Ama­ya. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 1 de octu­bre de 2020.

El pre­si­den­te Nayib Buke­le con­fir­mó, en cade­na nacio­nal, que no fir­ma­rá el Acuer­do de Esca­zú por­que, según argu­men­tó, no pue­de dete­ner la cons­truc­ción de vivien­das como par­te del desa­rro­llo del país. El Acuer­do que no fir­ma­rá tra­ta, entre otras cosas, sobre el Acce­so a la Infor­ma­ción, la Par­ti­ci­pa­ción Públi­ca, pro­tec­ción de ambien­ta­lis­tas y el Acce­so a la Jus­ti­cia en asun­tos Ambien­ta­les en Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be. Aho­ra, la adhe­sión de El Sal­va­dor a este con­ve­nio inter­na­cio­nal que­da en manos de la Asam­blea Legis­la­ti­va, que podría rati­fi­car­lo con 43 votos.

El Sal­va­dor que­da­rá en la his­to­ria como uno de los paí­ses en don­de el pre­si­den­te se negó a fir­mar el Acuer­do de Esca­zú. Eso que­dó cla­ro tras las decla­ra­cio­nes en cade­na nacio­nal Nayib Buke­le, quien ase­gu­ró que Esca­zú es un obs­tácu­lo para la cons­truc­ción de vivien­das en el país. El «gran pac­to ambien­tal de la región», como tam­bién se le cono­ce al Acuer­do, es para que los paí­ses se com­pro­me­tan a cum­plir con las direc­tri­ces en acce­so a la infor­ma­ción, par­ti­ci­pa­ción ciu­da­da­na, acce­so a la jus­ti­cia ambien­tal, ade­más de pro­te­ger a los defen­so­res ambientales.

“Hoy por hoy, no lo vamos a fir­mar por­que no esta­mos de acuer­do con algu­nas cláu­su­las del Acuer­do. Pudié­ra­mos fir­mar­lo lue­go, aun­que ellos (Cepal) han pues­to una fecha lími­te. Estoy segu­ro que pode­mos fir­mar­lo lue­go si se arre­gla­ran algu­nas cláu­su­las”, argu­men­tó el mandatario.

Des­de sus ini­cios, el gobierno de Buke­le se ha carac­te­ri­za­do por la fle­xi­bi­li­za­ción de per­mi­sos ambien­ta­les y la reduc­ción de pre­su­pues­to para el Minis­te­rio de Medio Ambien­te y Recur­sos Natu­ra­les (MARN). GatoEn­ce­rra­do reve­ló, a ini­cios de este año, que la sue­gra del pre­si­den­te Buke­le es una de las ven­de­do­ras de las quin­tas de Mar­co Zablah, her­mano del dipu­tado de Gana, Fran­cis­co Zablah. La zoni­fi­ca­ción ambien­tal del MARN prohí­be las cons­truc­cio­nes en el cerro Afa­te, del Lago de Coate­pe­que, por su impor­tan­cia bio­ló­gi­ca; sin embar­go, el mis­mo Minis­te­rio ha dado el per­mi­so para el desa­rro­llo urbanístico.

“Lo fir­ma­ría­mos si se hicie­ran peque­ños cam­bios que pare­ce­rían de for­ma, pero son impor­tan­tes para garan­ti­zar que se cui­de el medioam­bien­te, que es lo que que pre­ten­de el Acuer­do, sin evi­tar el desa­rro­llo de nues­tros paí­ses, que les fal­ta desa­rro­llo. Es decir, noso­tros no pode­mos dejar de cons­truir vivien­das,”, explicó.

Para César Arti­ga, coor­di­na­dor del Equi­po Impul­sor de Esca­zú, Buke­le está mal ase­so­ra­do en el argu­men­to que quie­re cam­biar algu­nos artícu­los para fir­mar­lo. En mar­zo de 2018, el país adop­tó el Acuer­do, lue­go de cua­tro años de nego­cia­cio­nes, por eso “el Acuer­do no se va a nego­ciar, no se va a rene­go­ciar por el cri­te­rio de un país que ya lo adop­tó, por eso de entra­da está muy mal ase­so­ra­do y muy mal infor­ma­do”, señaló.

Según el acti­vis­ta ambien­tal, el men­sa­je de Buke­le es peno­so por­que está dicien­do “que a esta admi­nis­tra­ción de gobierno no le impor­ta el medioam­bien­te y la excu­sa de decir que va a dete­ner la cons­truc­ción de vivien­das real­men­te es peno­sa. A mí me aver­güen­za escu­char la decla­ra­ción que aca­ba de dar, por­que quie­re decir que sus ase­so­res, sus abo­ga­dos no lo han infor­ma­do ade­cua­da­men­te”, cri­ti­có Artiga. 

Rubén Sor­to, uno de los bió­lo­gos que han denun­cia­do a los depre­da­do­res ambien­ta­les del lago de Coate­pe­que, tam­bién le pare­ce poco for­mal que el pre­si­den­te diga que no están de acuer­do con algu­nos artícu­los y no decir qué núme­ro de artícu­lo o qué dice el artícu­lo, “para que los sal­va­do­re­ños este­mos infor­ma­dos de qué es lo que no le pare­ce a este gobierno. Y que la mesa de diá­lo­go ten­ga un pun­to en con­cre­to a supe­rar y se pue­da fir­mar el tra­ta­do”, sostuvo.

El bió­lo­go y acti­vis­ta tam­bién coin­ci­de con Arti­ga en que el pre­si­den­te está mal ase­so­ra­do. El Acuer­do de Esca­zú “es una gran opor­tu­ni­dad que tie­ne el país para hacer pre­va­le­cer la jus­ti­cia ambien­tal, para tener otro ins­tru­men­to de acce­so en con­cre­to para la pro­ble­má­ti­ca ambien­tal y lo más impor­tan­te es que los ambien­ta­lis­tas y acti­vis­tas estén pro­te­gi­dos por leyes ambien­ta­les”, añadió.

Gato Ence­rra­do le pre­gun­tó al minis­tro de Medio Ambien­te, Fer­nan­do López, sobre el Acuer­do y con­tes­tó que cali­fi­ca como un “atra­so en la gober­nan­za ambien­tal” la serie de soli­ci­tu­des de acce­so a la infor­ma­ción que su car­te­ra reci­be a diario.

La entra­da en vigen­cia del acuer­do inter­na­cio­nal tie­ne tres fases: la adop­ción, que ocu­rrió en mar­zo de 2018 y que El Sal­va­dor fir­mó; la segun­da es la fir­ma del Acuer­do, que le corres­pon­día al Eje­cu­ti­vo; y la ter­ce­ra es la rati­fi­ca­ción, que la hace la Asam­blea Legislativa.

Dado que el Eje­cu­ti­vo ya mani­fes­tó que no está en dis­po­si­ción de fir­mar, el Acuer­do que­da en la can­cha de la Asam­blea Legis­la­ti­va, a par­tir del 28 de sep­tiem­bre. La Comi­sión de Rela­cio­nes Exte­rio­res será la que debe dis­cu­tir­lo y dar un dic­ta­men favo­ra­ble para que el pleno lo fir­me y rati­fi­que con 43 votos. Recien­te­men­te, la Comi­sión de Medio Ambien­te y Cam­bio Cli­má­ti­co man­dó a los dipu­tados de la Comi­sión de Rela­cio­nes Exte­rio­res un reco­men­da­ble para que dis­cu­tan en con­jun­to el acuer­do internacional.

Cri­sis ambiental

Per­mi­sos ambien­ta­les arbi­tra­rios y con­sul­tas públi­cas vicia­das fre­nan el éxi­to de la gober­nan­za ambien­tal. Por ejem­plo, en Cuis­nahuat, Son­so­na­te, la comu­ni­dad indí­ge­na se opo­ne a la cons­truc­ción de un par­que muni­ci­pal, que tie­ne per­mi­so del MARN, pero que se cons­tru­ye sin una con­sul­ta públi­ca. A dia­rio los acti­vis­tas son aco­sa­dos por un pelo­tón de la Poli­cía Nacio­nal Civil que cus­to­dia el proyecto.

“En El Sal­va­dor, por la gra­ve cri­sis ambien­tal que sufri­mos y por la fal­ta de capa­ci­dad del Esta­do en pro­te­ger los bie­nes ambien­ta­les, es urgen­te que haya ins­tru­men­tos que pro­te­jan a esas per­so­nas que están cui­dan­do el río, la mon­ta­ña, cui­dan­do el par­que, cui­dan­do los árbo­les, por­que son ellos los garan­tes de estos bie­nes ambien­ta­les”, seña­ló Luis Gon­zá­lez, ambien­ta­lis­ta de la Uni­dad Eco­ló­gi­ca de El Sal­va­dor (Unes).

Mar­ce­la López, eco­fe­mi­nis­ta de la Aso­cia­ción Ame­ya­lli, es hija de una de las defen­so­ras que fue judi­cia­li­za­da por opo­ner­se a una cons­truc­ción de Gru­po Roble en el muni­ci­pio de San­to Tomás. “A par­tir de esa expe­rien­cia que vivi­mos como fami­lia y defen­so­ras del terri­to­rio, que­re­mos que el Acuer­do de Esca­zú sea rati­fi­ca­do por el Esta­do Sal­va­do­re­ño”, dijo la activista. 

Para que el Acuer­do de Esca­zú entre en vigen­cia se nece­si­ta que 11 paí­ses fir­men y rati­fi­quen. El 24 de sep­tiem­bre, Argen­ti­na se con­vir­tió en el déci­mo país que se sumó al pac­to ambien­tal de la región.

Fuen­te: Gato Ence­rra­do

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