Argen­ti­na. Tres femi­ci­dios, una des­apa­re­ci­da, una repre­sión y una mar­cha mul­ti­tu­di­na­ria en Jujuy para fre­nar el horror

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 01 de octu­bre de 2020.

Una movi­li­za­ción de diez cua­dras reco­rrió el cen­tro de San Sal­va­dor de Jujuy con un gri­to de rabia: los femi­ci­dios de Cesia Rei­na­ga (20), Iara Rue­da (16) y Rosa­na Maza­la (31), y el pedi­do de apa­ri­ción de Gabrie­la Abi­gail Cruz, des­apa­re­ci­da hace una sema­na. El lunes, otra mar­cha que exi­gió jus­ti­cia fue bru­tal­men­te repri­mi­da por la poli­cía pro­vin­cial. Las orga­ni­za­cio­nes denun­cian a las auto­ri­da­des pro­vin­cia­les, exi­gen renun­cias y cla­man que los casos se tri­pli­ca­ron duran­te la cua­ren­te­na: “Esta­mos vivien­do con mie­do, sin saber qué va a pasar maña­na”. Las ins­ti­tu­cio­nes que se reti­ra­ron del terri­to­rio. Las denun­cias vigen­tes. Y la teo­ría del Esta­do telefónico.

“Creo que a mi hija la habrían encon­tra­do si hubie­se actua­do bien la poli­cía. Si hubie­se ras­tri­lla­do bien Pal­pa­lá, hoy mi hija esta­ría acá con­mi­go”. Sabri­na, mamá de Iara Rue­da mar­ca así cla­ra­men­te lo que en las calles de todo Jujuy se gri­ta: el Esta­do es responsable.

En San Sal­va­dor de Jujuy son más de diez cua­dras de movi­li­za­ción doli­da y furiosa.

Una ban­de­ra resu­me: “No esta­mos todas, nos fal­tan las asesinadas”.

En esa tela hay fotos y nombres.

“Jujuy está pasan­do por una terri­ble situa­ción, no pue­de ser que en un mes ten­ga­mos tres femi­ci­dios”, dice des­de Pla­za Bel­grano a lava­ca María Álva­rez, secre­ta­ria de géne­ros de ATE Jujuy.

Y nom­bra:

  • a Cesia Nico­le Rei­na­ga, 20 años, estu­vo diez días des­apa­re­ci­da, su cuer­po fue encon­tra­do en un estan­que de agua en el terreno de un ex mata­de­ro muni­ci­pal en Abra Pampa;
  • a Iara Rue­da, 16 años, su cuer­po apa­re­ció el ulti­mo lunes des­pués de cin­co días de des­apa­re­ci­da semi­en­te­rra­do en un des­cam­pa­do don­de veci­nos ya habían ras­tri­lla­do, la poli­cía repri­mió la mar­cha mul­ti­tu­di­na­ria en Pal­pa­lá en la que pedían justicia;
  • a Rosa­na Maza­la, 31 años y tres hijos, ase­si­na­da por su ex pare­ja que lue­go se sui­ci­dó, ella había mar­cha­do el día ante­rior en Peri­co pidien­do jus­ti­cia por Iara.

“Esta­mos con mucha bron­ca, con mucho dolor”, resu­me a lava­ca Romi­na Can­chi, Secre­ta­ria de Géne­ro de CTA Autó­no­ma Jujuy. “Noso­tros veni­mos denun­cian­do que en la pan­de­mia se han tri­pli­ca­do los casos. Por muchos moti­vos con­si­de­ra­mos no solo el hecho de que las muje­res esta­mos aden­tro con nues­tros agre­so­res, sino que el Esta­do, con las pocas ins­ti­tu­cio­nes que tenía, se reti­ra­ron del terreno. Eso fue muy evi­den­te. Los luga­res don­de había aten­ción se redu­je­ron a onli­ne, ya decía­mos que era un Esta­do de mos­tra­dor y se había trans­for­ma­do en un Esta­do telefónico”.

Tan­to Ate como la CTA Autó­no­ma exi­gen la renun­cia del minis­tro de Segu­ri­dad de la pro­vin­cia, Ekel Meyer, y de la pre­si­den­ta del Con­se­jo de la Mujer, Ale­jan­dra Martínez.

Mien­tras tan­to en la pro­vin­cia, tam­bién en Pal­pa­lá, con­ti­núa des­apa­re­ci­da des­de el pasa­do jue­ves Gabrie­la Abi­gail Cruz, de 23 años, y dos hijos de 7 y 4 años. Su madre, Sil­via, dice a los medios de comu­ni­ca­ción deses­pe­ra­da: «Sigo bus­can­do a mi hija y nece­si­to encon­trar­la con vida”.

No escu­chan, no buscan

Romi­na Can­chi expli­ca que para enten­der la actua­li­dad hay que mirar para atrás: “Plan­tea­mos al gobierno de Gerar­do Mora­les que todos los días se pasa­ba hablan­do en la tele, que no esta­ban apli­can­do pers­pec­ti­va de géne­ro. No nos escu­cha­ron. Al Con­se­jo de la Mujer que invier­te muchí­si­mas horas en mar­ke­ting y pro­pa­gan­da, le diji­mos que no era la línea correc­ta, que no era la for­ma de abor­dar. No nos escucharon”.

La no escu­cha se tra­du­ce en polí­ti­cas públi­cas inefi­cien­tes para fre­nar la vio­len­cia femicida.

“La sema­na pasa­da des­apa­re­ció Iara, de 16 años. Salió con su bici­cle­ta de la loca­li­dad de Pal­pa­lá, y en menos de 24 horas des­apa­re­ció Gabrie­la. Y no las bus­can, nin­gu­na ins­ti­tu­ción del Esta­do, no la bus­can. ¿Quié­nes la bus­ca­mos? la fami­lia, los ami­gos, los veci­nos, noso­tros a tra­vés de las redes”.

Iara des­apa­re­ció el miér­co­les pasa­do. En la comi­sa­ria a su fami­lia le dije­ron que segu­ra­men­te se había ido con un novie­ci­to. La comu­ni­dad se orga­ni­zó para bus­car­la. Cin­co días des­pués, el lunes, sin reci­bir res­pues­tas cor­ta­ron la Ruta 66 exi­gien­do que hagan algo. Mien­tras cor­ta­ban la ruta se encon­tró el cuer­po, esta­ba semi­en­te­rra­do en un des­cam­pa­do que ya había ido ras­tri­lla­do. Su fami­lia espe­ra aun los resul­ta­dos de la autop­sia para saber qué pasó. En ese momen­to de dolor la res­pues­ta del Esta­do fue la repre­sión: la poli­cía repri­mió bru­tal­men­te con balas de goma la mar­cha que exi­gía jus­ti­cia por Iara y la apa­ri­ción de Gabriela.

“Era impre­sio­nan­te la deses­pe­ra­ción”, rela­ta Romi­na. “Esa deses­pe­ra­ción lle­vó a un cor­te de ruta auto con­vo­ca­do para exi­gir que la bus­quen. El lunes cuan­do lle­ga­ron a la ruta había un mon­tón de poli­cías. Casual­men­te, a la hora, encuen­tran el cuer­po, en un lugar don­de los veci­nos habían ras­tri­lla­do el día domin­go, semi­en­te­rra­do. En ese mis­mo lugar el domin­go hubo un apa­gón. El día lunes se man­tu­vo todo el día el cor­te en la ruta nacio­nal 66”.

-¿Por qué no las buscan?

-La mayo­ría de las comi­sa­rias no hace la reac­ción de bus­car rápi­do. Dicen que ya va a vol­ver, que se fue con un novio. El pro­ble­ma es que Iara des­apa­re­ció el miér­co­les y duran­te cin­co días no la bus­ca­ron. ¿Qué pasó? ¿Qué hay en esa zona que la poli­cía deci­dió no bus­car­la? Hubo una deci­sión. Son ellos, a las auto­ri­da­des, a las que hay que pre­gun­tar­les. Por qué se tomó la deci­sión de no bus­car­la. Por eso pedi­mos la renun­cia del Minis­tro de Segu­ri­dad, Enri­que Meyer, y de la Pre­si­den­ta del Con­se­jo de la Mujer, Ale­jan­dra Mar­tí­nez. Hubo una deci­sión polí­ti­ca de no bus­car a Iara, podrán decir lo que quie­ren pero es impo­si­ble que refu­ten con la prác­ti­ca, los veci­nos y las veci­nas ras­tri­lla­ron solos duran­te muchí­si­mos días.

Vivir con miedo

Peri­co y Pal­pa­lá están a vein­ti­cin­co minu­tos de dis­tan­cia en auto. En Peri­co, el lunes se mar­chó pidien­do jus­ti­cia por Iara. Cin­tia, del MTE Rural, mar­chó jun­to a sus com­pa­ñe­ras en la pla­za cen­tral del pue­blo. Una de las com­pa­ñe­ras con las que mar­chó fue Rosa­na Maza­la. “Ella estu­vo pre­sen­te en la mar­cha, salió con noso­tras en la movi­li­za­ción pací­fi­ca pidien­do por Iara y por­que apa­re­cie­ra Gabrie­la”, cuen­ta. “A las 8 ter­mi­nó la mar­cha, enton­ces me des­pe­dí de ellas. Rosa­na se fue a la casa. Ese día esta­ba de fes­te­jo, era su cumpleaños”.

Rosa­na se fue a la casa con dos com­pa­ñe­ras. Has­ta que lle­gó el ex mari­do y se que­da­ron solos.

El rela­to de Cin­tia sobre lo que suce­dió en casa de su com­pa­ñe­ra hie­la la san­gre: “Ella pen­só que su ex la iba a feli­ci­tar por su cum­plea­ños. O a ver a los chi­cos. Cree­mos que todo pasó muy rápi­do. Los chi­cos esta­ban dur­mien­do, al otro día al des­per­tar­se encuen­tran a la madre tira­da y al padre ahor­ca­do. Tie­nen 13, 6 y 3 años. Son chi­cos chi­qui­tos. Recién a las 8 de la noche reti­ra­ron el cuer­po. Están hacien­do la autop­sia, entre­ga­rían el cuer­po entre el vier­nes y sába­do. La hipó­te­sis es que él le dio de beber algo a ella. Y él se qui­so enve­ne­nar y no pudo y se ahor­có direc­ta­men­te. Al lado del cuer­po encon­tra­ron bote­llas. Aho­ra los chi­cos están con la fami­lia de ella, con los abuelos”.

-¿Cómo impac­tó el femi­ci­dio de Rosana?

-Esta­mos vivien­do con mie­do, sin saber qué va a pasar maña­na. No pode­mos salir a la esqui­na, andar libre­men­te, más en estos días mucho peor. Roxa­na había hecho una denun­cia, tenía peri­me­tral pero no hicie­ron un segui­mien­to. Nadie se res­pon­sa­bi­li­za de esto. Nadie fue y le pre­gun­tó: ¿estás bien? ¿Nece­si­tas algo? ¿Los niños están bien? No hubo segui­mien­to, no hubo con­ten­ción. Hay incer­ti­dum­bre. Esta­mos des­pro­te­gi­das. Esta­mos doli­das, sen­ti­mos que el gobierno se lava las manos. No hay solu­cio­nes, no hay ni un lla­ma­do, nada. Esta­mos salien­do pero no nos escu­chan, hacen oídos sor­dos a lo que esta­mos pidien­do. No sola­men­te por nues­tra com­pa­ñe­ra, sino por tan­tas más. Ayer a una com­pa­ñe­ra el mari­do le pegó y casi la mata, se can­só de lla­mar a la poli­cía y no fue­ron, fue otra per­so­na. ¿Qué tene­mos que estar muer­ta para que la poli­cía vaya? ¿Nos tie­nen que encon­trar muer­ta nues­tros hijos?

La rabia y la organización

Cla­ri­sa Gam­be­ra, Secre­ta­ria de Géne­ro de CTAA Capi­tal y Direc­to­ra del Depar­ta­men­to de Géne­ro de ATE, pre­sen­tó y coor­di­nó la con­fe­ren­cia que ambos gre­mios die­ron hoy des­de Jujuy: “Nece­si­tá­ba­mos jun­tar­nos por­que esta es la for­ma que tene­mos de rodear los con­flic­tos, con una situa­ción que es muy gra­ve, y requie­re una reac­ción colec­ti­va. Poner­le nom­bre al dolor y a la cruel­dad nun­ca es sen­ci­llo, pero es muy nece­sa­rio para con­ver­tir la rabia y la bron­ca en organización”.

La mar­cha masi­va en San Sal­va­dor de Jujuy duran­te la tar­de pare­ce res­pon­der a esa pro­pues­ta: con­ver­tir rabia en organización.

“Las bases están orga­ni­za­das mucho más que el gobierno. Nece­si­ta­mos ser escu­cha­das. Que no pon­gan más gen­te incom­pe­ten­te arri­ba”, agre­ga Cin­tia, del MTE Rural.

María Álva­rez, secre­ta­ria de géne­ros de ATE Jujuy, quien resu­me “Nues­tro lema es: bas­ta de matar­nos. Están matan­do a nues­tras jóve­nes. Esto está superan­do la pacien­cia, los limi­tes, la impo­ten­cia que está vivien­do Jujuy es terri­ble. La juven­tud se está levan­tan­do. La socie­dad está can­sa­da de tan­ta inse­gu­ri­dad, de la ausen­cia del Esta­do. Esta­mos can­sa­das, no pode­mos que­dar­nos callada”.

Romi­na Can­chi, Secre­ta­ria de Géne­ro de CTAA Jujuy, expli­ca el rol que pue­den cum­plir los sin­di­ca­tos en la cons­truc­ción del fin de la vio­len­cia: “Las com­pa­ñe­ras, muje­res y disi­den­cias, tene­mos nues­tra vida coti­dia­na y somos par­te de los sin­di­ca­tos que son un actor muy impor­tan­te en la vida polí­ti­ca de la socie­dad. Es muy impor­tan­te poder tomar en nues­tras manos como cen­tral la posi­ción efec­ti­va de la no vio­len­cia con­tra la muje­res y tam­bién es estar dan­do la dis­cu­sión de qué Esta­do queremos”.

En la mar­cha una mujer lle­va en alto un car­tel vio­le­ta escri­to a mano. Dice:

“No más violencia.

No más femicidios.

No más impunidad”.

Fuen­te: La vaca

Itu­rria /​Fuen­te

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