Cul­tu­ra. «Mira pa’cá», ven­ta­na al cine lati­no­ame­ri­cano

Por Eze­quiel Boet­ti. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 de sep­tiem­bre de 2020.

Des­de este jue­ves, 18 pelí­cu­las y 9 cor­to­me­tra­jes dan cuen­ta del mul­ti­es­ti­lís­ti­co pano­ra­ma del cine que se hace hoy en el con­ti­nen­te.

Que al cine lati­no­ame­ri­cano le cues­ta encon­trar espa­cios de visi­bi­li­dad no es nin­gu­na nove­dad. Se tra­ta, por el con­tra­rio, de una de las hue­llas más visi­bles de las falen­cias estruc­tu­ra­les de la dis­tri­bu­ción y exhi­bi­ción audio­vi­sual de la región. Con el obje­ti­vo de remen­dar –al menos par­cial­men­te- este pro­ble­ma es que duran­te este mes se lle­va­rá ade­lan­te el Fes­ti­val Mira Pa’cá, que por obvias razo­nes debu­ta­rá en el terreno de lo vir­tual lue­go de dos edi­cio­nes pre­sen­cia­les.

El even­to crea­do en 2018 pre­sen­ta­rá de mane­ra rota­ti­va una selec­ción de títu­los con­tem­po­rá­neos pro­ve­nien­tes de 15 paí­ses de Lati­noa­mé­ri­ca, a los que se suma­rán pro­duc­cio­nes espa­ño­las y por­tu­gue­sas como invi­ta­das. El con­te­ni­do podrá ver­se de mane­ra gra­tui­ta en la pla­ta­for­ma Cont​.ar des­de este jue­ves.

Orga­ni­za­do por las emba­ja­das de los paí­ses par­ti­ci­pan­tes (Argen­ti­na, Bra­sil, Chi­le, Cos­ta Rica, Cuba, Ecua­dor, Espa­ña, El Sal­va­dor, Gua­te­ma­la, Hon­du­ras, Méxi­co, Pana­má, Para­guay, Perú, Por­tu­gal, Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na y Uru­guay) jun­to al Minis­te­rio de Cul­tu­ra de la Nación, la Secre­ta­ría de Medios y Comu­ni­ca­ción Públi­ca y el Museo Nacio­nal de Bellas Artes, Mira Pa’cá con­ta­rá con 18 lar­go­me­tra­jes y nue­ve cor­tos, varios de ellos iné­di­tos en la Argen­ti­na, “espe­cial­men­te ele­gi­dos por su cali­dad y su repre­sen­ta­ti­vi­dad, con­for­man­do una mues­tra varia­da de la expe­rien­cia social, polí­ti­ca y, sobre todo, esté­ti­ca de nues­tra par­te del mun­do”, según afir­ma la infor­ma­ción ofi­cial.

Des­de bien al nor­te lle­ga­rá Prín­ci­pe de paz, en la que el mexi­cano Cle­men­te Cas­tor mues­tra el día a día de un gru­po de ado­les­cen­tes que viven en las afue­ras de la capi­tal, un lugar sin solu­ción de con­ti­nui­dad entre la ciu­dad y el cam­po que ope­ra como esce­na­rio de las ten­sio­nes entre la vio­len­cia cri­mi­nal urba­na y el víncu­lo con la tie­rra. En Ino­cen­cia, por su par­te, el cubano Ale­jan­dro Gil recrea las viven­cias de varios estu­dian­tes de Medi­ci­na que en noviem­bre de 1871 fue­ron encar­ce­la­dos en La Haba­na a raíz de una acu­sa­ción fal­sa. Repú­bli­ca Domi­ni­ca­na esta­rá repre­sen­ta­da por Colours, de Luis Cepe­da, cuya pro­ta­go­nis­ta es una joven con gran talen­to para la pin­tu­ra que via­ja del cam­po a San­to Domin­go en bus­ca de nue­vos hori­zon­tes, todo en medio de un enfren­ta­mien­to con su padre.

Gua­te­ma­la apor­ta­rá dos lar­gos. Uno es La casa más gran­de del mun­do, de la rea­li­za­do­ra Ana Vir­gi­nia Bojór­quez, que sigue a una niña indí­ge­na que debe hacer­se car­go del reba­ño de ove­jas fami­liar cuan­do su madre comien­za su tra­ba­jo de par­to. El otro se lla­ma Hos­tal Don Tulio, está diri­gi­do por Rodol­fo Espi­no­sa y tie­ne como pro­ta­go­nis­ta a un hom­bre con pro­ble­mas con las muje­res, un hijo y un hos­tel para turis­tas inter­na­cio­na­les arma­do en la casa de su abue­lo, tres cosas que su fami­lia, que lo visi­ta­rá para cele­brar las fies­tas de fin de año, des­co­no­ce. ¿De qué se ríe el públi­co en las salas de Hon­du­ras? De come­dias como De lo que sea, cen­tra­da en cin­co pro­fe­sio­na­les sin tra­ba­jo que, can­sa­dos de fra­ca­sar una y otra vez en entre­vis­tas labo­ra­les, deci­den incur­sio­nar en el terreno de los micro­em­pren­di­mien­tos. Tam­bién den­tro de la come­dia se ins­cri­be la cos­ta­rri­cen­se El bai­le de la gace­la, de Iván Porras, en la que un hom­bre aris­co y ermi­ta­ño de 72 años, que en su juven­tud supo bri­llar como fut­bo­lis­ta, encuen­tra un nue­vo desa­fío en un con­cur­so de bai­le tro­pi­cal.

Dos docu­men­ta­les inten­tan alum­brar dis­tin­tas aris­tas de la his­to­ria cen­tro­ame­ri­ca­na. En la pana­me­ña Pana­má Al Brown: cuan­do el puño se abre, Car­los Agui­lar Nava­rro recu­pe­ra la figu­ra de Teó­fi­lo Al Brown, quien murió igual de pobre que como nació aun cuan­do fue el pri­mer ibe­ro­ame­ri­cano en coro­nar­se cam­peón mun­dial de boxeo. Por otro lado, a poco más de un cuar­to de siglo del fin de la gue­rra civil en El Sal­va­dor, el rea­li­za­dor Julio López Fer­nán­dez fil­mó La bata­lla del vol­cán, en la que varios ex com­ba­tien­tes de ambos ban­dos se reúnen para un encuen­tro que abri­rá vie­jas heri­das. El reco­rri­do por la zona más angos­ta del con­ti­nen­te cul­mi­na con el pro­yec­to colec­ti­vo Días de luz, una fic­ción que ima­gi­na a Cen­troa­mé­ri­ca azo­ta­da por una tor­men­ta solar duran­te cin­co días que obli­ga a los habi­tan­tes de estos paí­ses a enfren­tar la vida con los ele­men­tos más bási­cos, des­po­ja­dos de toda como­di­dad y sin cone­xión digi­tal algu­na.

La perua­na El acua­re­lis­ta, de Daniel Rodrí­guez Ris­co, tie­ne como pro­ta­go­nis­ta a T, un ofi­ci­nis­ta gris y silen­cio­so cuyo sue­ño es pin­tar una gran acua­re­la, una idea que sus veci­nos y com­pa­ñe­ros de tra­ba­jo no ven pre­ci­sa­men­te con bue­nos ojos. El docu­men­tal bra­si­le­ño Pagliac­ci, por su par­te, mues­tra la pre­pa­ra­ción de una ver­sión “clow­nes­ca” de la ópe­ra del títu­lo, inda­gan­do así en los meca­nis­mos que mue­ven los hilos del humor. El direc­tor chi­leno Nico­lás Guz­mán ha reco­no­ci­do en varias entre­vis­tas su fas­ci­na­ción por el man­ga y el ani­mé, dos influen­cias evi­den­tes en Víc­ti­ma mor­tal, cuyo rela­to acom­pa­ña a una vam­pi­ra (inter­pre­ta­da por la can­tan­te Sofía Opor­tot) que ter­mi­na como pri­sio­ne­ra de una par­ti­cu­lar pla­ta­for­ma de chat. Man­go­ré, por el amor al arte –que con un pre­su­pues­to de 1,3 millo­nes de dóla­res se con­vir­tió en la pelí­cu­la más cara del cine para­gua­yo– ofre­ce una recrea­ción de la vida del gui­ta­rris­ta Agus­tín Barrios, cono­ci­do popu­lar­men­te como Man­go­ré.

Espa­ña y Por­tu­gal, los paí­ses “invi­ta­dos”, apor­ta­rán Cos­ta da Mor­te, de Lois Pati­ño, y Pedro e Inés, de Antó­nio Ferrei­ra. El títu­lo de la pri­me­ra hace refe­ren­cia a una zona al nor­te de Gali­cia cons­tan­te­men­te baña­da en nie­bla que duran­te siglos fue con­si­de­ra­da “el fin del mun­do”, pero allí tam­bién viven per­so­nas a quie­nes el mar pro­vee de sus­ten­to, tal como ocu­rre con los pes­ca­do­res y tra­ba­ja­do­res segui­dos por la cáma­ra de Pati­ño. El de la segun­da, al Rey por­tu­gués que en siglo XV des­en­te­rró a su ama­da para coro­nar­la. Ambos per­so­na­jes lle­van ade­lan­te el rela­to ima­gi­nan­do varios encuen­tros román­ti­cos en dis­tin­tas épo­cas.

Las últi­mas dos pelí­cu­las son cono­ci­das en estos pagos. La uru­gua­ya Mr. Kaplan, de Álva­ro Brech­ner, está pro­ta­go­ni­za­da por un hom­bre de 70 años que empie­za a creer que un vecino es un anti­guo cri­mi­nal nazi, por lo que deci­de, con la ayu­da de un ex poli­cía, cap­tu­rar­lo y lle­var­lo a Israel. La repre­sen­tan­te local del ciclo será Los sonám­bu­los, el mul­ti­pre­mia­do film de Pau­la Her­nán­dez cen­tra­do en el con­flic­ti­vo mun­do interno de una mujer que debe sumar a un matri­mo­nio pro­ble­má­ti­co y una hija ado­les­cen­te sonám­bu­la los pro­ble­mas fami­lia­res gene­ra­dos por la posi­ble ven­ta de una pro­pie­dad.

Fuen­te: Pági­na 12

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