Bra­sil: Jair Bol­so­na­ro, cul­pa­ble de “bio­ci­dio”

Por Eric Nepo­mu­ceno. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 de sep­tiem­bre de 2020.

Cris­ti­na Serra es uno de los nom­bres con más talen­to y con­tun­den­cia de su gene­ra­ción en el flo­jo perio­dis­mo prac­ti­ca­do en el Bra­sil actual. El pasa­do vier­nes, su colum­na en el dia­rio Folha de Sao Pau­lo tra­jo un títu­lo insó­li­to: denun­ció al gobierno del apren­diz de geno­ci­da Jair Bol­so­na­ro por come­ter “bio­ci­dio”.

Es que en toda la metó­di­ca y per­ver­sa misión de des­tro­zar del país, el gobierno del ultra­de­re­chis­ta se mues­tra espe­cial­men­te efi­caz cuan­do se tra­ta del medioam­bien­te.

Por don­de se mire, todo es des­truc­ción, de la cien­cia a la salud públi­ca, del patri­mo­nio nacio­nal a las artes y la cul­tu­ra, de pro­gra­mas socia­les per­ma­nen­tes a la mis­ma eco­no­mía, todo, abso­lu­ta­men­te todo, es pura des­truc­ción. Y si la his­to­ria ense­ña que casi todo podrá ser algu­na vez recons­trui­do, hay algo que no entra en esa pers­pec­ti­va: el medio ambien­te. Ese pun­to espe­cí­fi­co de la bio­lo­gía – la natu­ra­le­za – es blan­co de la per­ver­sa furia des­truc­to­ra del ultra­de­re­chis­ta.

Los incen­dios en la Ama­zo­nia bra­si­le­ña aho­ra se extien­den por otras áreas, con­su­mien­do flo­res­tas con su fau­na. Tie­rras indí­ge­nas pro­te­gi­das por ley son libre­men­te inva­di­das por mine­ros clan­des­ti­nos e ile­ga­les, bien como áreas de reser­vas natu­ra­les que, tam­bién por ley, debe­rían ser into­ca­das.

Al robo cri­mi­nal de made­ra se suma aho­ra otro cri­men: fis­ca­les del Ins­ti­tu­to Chi­co Men­des son reci­bi­dos a tiros por made­re­ros ile­ga­les.

El gobierno de Bol­so­na­ro no se limi­ta a osci­lar entre cerrar los ojos fren­te a las accio­nes cri­mi­na­les con­tra el medioam­bien­te e incen­ti­var, por su inac­ción o direc­ta­men­te, cri­ti­can­do medi­das y leyes pro­tec­to­ras, el avan­ce cri­mi­nal sobre la natu­ra­le­za: tam­bién actúa.

Redu­ce de mane­ra drás­ti­ca los recur­sos des­ti­na­dos pre­ci­sa­men­te a la fis­ca­li­za­ción y al com­ba­te a incen­dios en la región ama­zó­ni­ca y áreas veci­nas. En este 2020, cuan­do se regis­tra un aumen­to de más de 30 por cien­to de des­truc­ción fren­te a lo regis­tra­do el año pasa­do (a pro­pó­si­to, 2019 ya tra­jo mar­cas espe­cial­men­te nega­ti­vas en ese aspec­to), Bol­so­na­ro recor­tó en 58 por cien­to los recur­sos des­ti­na­dos a bri­ga­dis­tas de com­ba­te a incen­dios y pro­tec­ción ambien­tal.

En los pri­me­ros ocho meses de 2020 casi 19 mil kiló­me­tros cua­dra­dos de la región ama­zó­ni­ca del Pan­ta­nal fue­ron con­su­mi­dos por fue­go cri­mi­nal. Es la mayor mar­ca de los últi­mos 22 años, cuan­do el con­trol fue esta­ble­ci­do en esa área. Eso sig­ni­fi­ca un espa­cio equi­va­len­te a quin­ce veces la región urba­na de la ciu­dad de Rio de Janei­ro. Vale repe­tir: todo eso ocu­rrió entre enero y fines de agos­to.

Ya en la flo­res­ta ama­zó­ni­ca, sola­men­te en agos­to, mes cruel, fue­ron regis­tra­dos nada menos que 29.307 focos de incen­dio. Es un poco menos de los 30.900 regis­tra­dos en agos­to de 2019, año de estreno de Bol­so­na­ro y su pan­di­lla en el poder.

Todo eso y mucho más ocu­rre fren­te a una opi­nión públi­ca amor­fa, calla­da, y las úni­cas medi­das – toda­vía tími­das – de pro­tes­ta vie­nen de don­de menos se podría espe­rar: la ban­ca.

Asus­ta­dos con la cre­cien­te posi­bi­li­dad de fuga de inver­sio­nes y sus­pen­sión de mer­ca­dos con­su­mi­do­res del cam­po bra­si­le­ño, los diri­gen­tes de las mayo­res ban­cas pri­va­das del país tra­tan de movi­li­zar­se para que el gobierno cam­bie radi­cal­men­te de rum­bo y pon­ga fin a esa saña ase­si­na de la natu­ra­le­za que vie­ne incen­ti­van­do direc­ta o indi­rec­ta­men­te des­de antes de la lle­ga­da de Bol­so­na­ro al sillón pre­si­den­cial.

Mien­tras tan­to, en varios paí­ses euro­peos, con des­ta­que para la Ale­ma­nia de Ange­la Mer­kel, super­mer­ca­dos y comer­cian­tes pre­sio­nan a los gobier­nos para que adop­ten medi­das drás­ti­cas con­tra el gobierno del apren­diz bra­si­le­ño de geno­ci­da, advir­tien­do que podrían sus­pen­der la com­pra de pro­duc­tos agrí­co­las de Bra­sil.

Sí, mucha razón tie­ne la perio­dis­ta Cris­ti­na Serra al acu­sar Bol­so­na­ro de enca­be­zar un “gobierno bio­ci­da”. Un gobierno que está en con­tra de la vida en toda su exten­sión, con foco pri­vi­le­gia­do en des­truir a la natu­ra­le­za.

Lo que más escan­da­li­za es que pare­ce no haber nada ni nadie capaz de parar­le la mano tam­bién en ese cam­po. Lo hace fren­te al silen­cio omi­so de todos los demás pode­res, lo hace con la com­pli­ci­dad calla­da de los uni­for­ma­dos espar­ci­dos por todo el gobierno.

Fuen­te: Pági­na 12

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