Argen­ti­na. Car­ta de las muje­res de la toma de tie­rras de Guer­ni­ca a dos minis­tras: «Ayú­den­nos a echar atrás el des­alo­jo»

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 de sep­tiem­bre 2020.

A Eli­za­beth Gómez Alcor­ta y Este­la Díaz, minis­tras de Muje­res, Géne­ro y Diver­si­dad

Somos muje­res de la toma de tie­rras de Guer­ni­ca, Pre­si­den­te Perón. Les escri­bi­mos des­de la toma, don­de nos encon­tra­mos con nues­tros hijos y com­pa­ñe­ros pelean­do por una tie­rra para vivir.

Muchas de noso­tras hemos sufri­do vio­len­cia de géne­ro y, sin poder tener otro recur­so, tuvi­mos que aban­do­nar la con­vi­ven­cia con nues­tros vio­len­ta­do­res para poder estar a sal­vo. Vini­mos con lo pues­to, no tene­mos nada más. Muchas de noso­tras somos jefas de hogar y madres sol­te­ras. Hay entre noso­tras tra­ba­ja­do­ras de casas par­ti­cu­la­res, que fui­mos echa­das de nues­tros tra­ba­jos duran­te la pan­de­mia, y otras tra­ba­já­ba­mos de chan­gas, vivien­do el día a día, pero nues­tros ingre­sos se vie­ron per­ju­di­ca­dos por la difí­cil situa­ción sani­ta­ria que está vivien­do el país. Nues­tros com­pa­ñe­ros han que­da­do sin tra­ba­jo, sin ingre­sos. En algu­nos casos, tenien­do que devol­ver inclu­so los carros que les habían pres­ta­do para jun­tar lo poco que podían.

Esta pan­de­mia que aga­rró hacien­do muchí­si­mo esfuer­zo para poder pagar un alqui­ler que no baja de los cin­co mil pesos, para poder afron­tar el pago de las tari­fas, y para poder ali­men­tar a nues­tros hijos. En nues­tro caso, no pudi­mos afron­tar más ese cos­to, y muchas de noso­tras nos vimos fren­te a la peor deci­sión que pue­de vivir una madre: ele­gir entre pagar un alqui­ler, o com­prar comi­da y paña­les para nues­tros hijos.

Fren­te a esta situa­ción, des­de el 20 de julio esta­mos rea­li­zan­do una ocu­pa­ción pací­fi­ca y toma­mos en nues­tras manos el recla­mo por una vivien­da dig­na que nos ha sido nega­do. Jun­to a nues­tros com­pa­ñe­ros, toma­mos las tie­rras que se encuen­tran en los cam­pos de Numan­cia y San Mar­tín, en Guer­ni­ca. Son tie­rras que no tie­nen due­ño. Así lo han cons­ta­ta­do los abo­ga­dos soli­da­rios que nos están ayu­dan­do para poder lle­var ade­lan­te nues­tro recla­mo.

Pasar las noches acá no es nada fácil, seño­ras minis­tras. Nues­tro hogar son car­pas hechas con car­to­nes, lonas y cha­pas. Tene­mos que abri­gar­nos del frío y de la llu­via con lo que no tene­mos, ayu­dán­do­nos entre noso­tras, for­ta­le­cien­do estos lazos de soli­da­ri­dad que tan fuer­te­men­te hemos teji­do, orga­ni­zan­do ollas popu­la­res y meren­de­ros para que los más de 3 mil niños y niñas que están acá, nues­tros hijos, no pasen ham­bre y pue­dan tener al menos una comi­da al día.

El apo­yo de orga­ni­za­cio­nes soli­da­rias y de veci­nos de la zona que esta­mos reci­bien­do es espe­ran­za­dor. Nos ayu­dan con colec­tas, nos acon­se­jan, nos empu­jan para ada­lan­te a no bajar los bra­zos.

Sin embar­go, esta­mos sufrien­do todo tipo de hos­ti­li­da­des. La poli­cía, que nos hos­ti­ga y ame­dren­ta per­ma­nen­te­men­te. Los medios de comu­ni­ca­ción inten­tan dis­tor­sio­nar la vera­ci­dad de nues­tro recla­mo, acu­sán­do­nos de las cosas más horri­bles. Algu­nos polí­ti­cos piden que “la Jus­ti­cia actúe” y nos saque de estas tie­rras. En algu­nos casos, como Ser­gio Ber­ni, han lle­ga­do a pedir que nos metan pre­sas. Les pre­gun­ta­mos ¿por qué la con­de­na ante­ce­de al enten­di­mien­to? Ellos, con sus deci­sio­nes de vis­ta cor­ta, alien­tan a que se nos con­de­ne.

Noso­tras, sin embar­go, no baja­mos los bra­zos. Veni­mos bus­can­do en la fuer­za de nues­tra orga­ni­za­ción, el valor que nece­si­ta­mos para salir ade­lan­te, por noso­tras, por nues­tros chi­cos, y tam­bién por nues­tros com­pa­ñe­ros.

Vimos duran­te estos años la fuer­za que cobró el movi­mien­to de muje­res que salió a las calles en defen­sa de sus dere­chos, con­tra la vio­len­cia de géne­ro, pelean­do por una vida sin mie­do, una vida dig­na, una vida que merez­ca ser vivi­da. ¿Saben, seño­ras minis­tras? Esa es la con­sig­na que más fuer­te­men­te levan­ta­mos quie­nes esta­mos acá.

No tener vivien­da tam­bien es vio­len­cia. Dere­cho a la vivien­da, a la niñez. 3 mil niños

Esa marea que inun­dó las calles del mun­do con espe­cial fuer­za en nues­tro país, nos ins­pi­ra y nos lle­na de ener­gía. Por eso, seño­ras minis­tras, cree­mos que nues­tro recla­mo es jus­to. En las últi­mas horas nos hemos ente­ra­do que la Cáma­ra de Ape­la­cio­nes de La Pla­ta dio la orden para des­alo­jar­nos, nos pre­gun­ta­mos ¿dón­de quie­ren los seño­res jue­ces que vaya­mos a vivir? Esta deci­sión solo nos arro­ja­rá a la calle, de don­de vini­mos. Qui­zás estos seño­res no entien­dan que vio­len­cia de géne­ro tam­bién es no tener una vivien­da dig­na, y un acce­so a la niñez con ple­nos dere­chos.

Les pedi­mos que nos acom­pa­ñen, que nos ayu­den a echar atrás el des­alo­jo. Que se her­ma­nen con nues­tro recla­mo de #NiU­na­Me­nos­Sin­Vi­vien­da.

Espe­ra­mos una pron­ta res­pues­ta,

Muje­res en Lucha de la Toma de Tie­rras de Guer­ni­ca.

Itu­rria /​Fuen­te

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