Ara­bia Sau­di­ta. El islam neo­li­be­ral

Por Gua­di Cal­vo*, Resu­men Medio Orien­te, 6 de sep­tiem­bre de 2020-.

Se sabe que son todos pobres, migran­tes que lle­ga­ron des­de todos los rin­co­nes del islām, en pro­cu­ra de con­se­guir un tra­ba­jo para man­te­ner a sus fami­lias que que­da­ron qui­zás tan lejos como el sur de Fili­pi­nas, el nor­te de India, el Pun­jab pakis­ta­ní o en algu­na remo­ta aldea de Etio­pia o Soma­lia, no se sabe cuán­tos son, ni cuan­tos han muer­tos, ni cuan­tos sobre­vi­vi­rán al encie­rro al que están sien­do some­ti­dos, en con­di­cio­nes abso­lu­ta­men­te deplo­ra­bles, a fal­ta de algu­na pala­bra que pue­da des­cri­bir mejor el infierno al que miles de tra­ba­ja­do­res, acu­sa­dos de expan­dir el Covid-19, fue­ron ence­rra­dos al arbi­trio de la tira­nía más pros­pe­ra y reve­ren­cia­da del mun­do: Ara­bia Sau­di­ta.

Las auto­ri­da­des del rei­no, las mis­mas que están lle­van­do a cabo el geno­ci­dio en Yemen, y fir­man acuer­dos mul­ti­mi­llo­na­rios con las siem­pre ávi­das poten­cias “demo­crá­ti­cas” de Occi­den­te, han blo­quea­do los cam­pa­men­tos don­de se haci­nan des­de hace ya más de cin­co meses, miles de esos tra­ba­ja­do­res migran­tes, espe­ran­do una reso­lu­ción a su caso. Es impo­si­ble cono­cer el núme­ro exac­to de las per­so­nas rete­ni­das en eso cam­pa­men­tos, ya que Riad ha tra­ta­do de man­te­ner en secre­to no solo la cifra, sino la exis­ten­cia mis­ma de los cam­pa­men­tos, de los que se esti­ma son unos diez, entre ellos, el de al-Shu­may­si, cer­ca de la ciu­dad a de La Meca que pue­de con­te­ner has­ta 32 mil per­so­nas, el de Jizan, una ciu­dad por­tua­ria al sur­oes­te del rei­no y el cen­tro de al-Dayer, a unos vein­te kiló­me­tros de la fron­te­ra con Yemen,

La infor­ma­ción acer­ca de lo que está suce­dien­do se cono­ció gra­cias a que alguno de los pri­sio­ne­ros, pudo enviar des­de su celu­lar algu­nas fotos y audios des­ga­rra­do­res al dia­rio bri­tá­ni­co The Tele­graph, quien publi­có en su edi­ción del domin­go trein­ta de agos­to una serie de foto­gra­fías del inte­rior de uno de esas barra­cas don­de se pue­de obser­var con cla­ri­dad las con­di­cio­nes del encie­rro, las cica­tri­ces de varios de los pri­sio­ne­ros con sus espal­das cru­za­das por lati­ga­zos, las aguas resi­dua­les aflo­ran­do en los luga­res don­de los dete­ni­dos obli­ga­to­ria­men­te deben dor­mir y comer. Entre las fotos apa­re­ce al menos la de un sui­ci­da, aun­que se cree podría haber muchos más ya que deses­pe­ra­dos por la espe­ra, el encie­rro; se cono­ció que los dete­ni­dos no salen de los barra­co­nes des­de el mes de abril; los cas­ti­gos dia­rios, el ham­bre, la sed, el calor; que según el mes pue­de alcan­zar has­ta picos de 54 gra­dos; enfer­me­da­des de todo tipo y con­di­cio­nes de vida que los obli­ga a des­pla­zar­se con los eflu­vios cloa­ca­les que les lle­gan a los tobi­llos, están dadas todas las con­di­cio­nes para que col­gar­se, a la vis­ta impá­vi­da de los guar­dias, que al otro día saca­ran sus cadá­ve­res de los barra­co­nes y serán arro­ja­dos como lo que repre­sen­tan, basu­ra, esco­ria, mano de obra bara­ta, que ha que­da­do vara­da en la buro­cra­cia de sus res­pec­ti­vas emba­ja­das, que nun­ca se atre­ven a levan­tar la voz, ni a cri­ti­car, y mucho menos a denun­ciar, fren­te al temor de des­per­tar la ira del prín­ci­pe Moha­med bin Sal­man (MbS) cuyas inver­sio­nes todos los paí­ses espe­ran ansio­sos. El futu­ro monar­ca, ya con menos de trein­ta años en 2015, aspi­ra­ba a con­ver­tir­se en el geno­ci­das más joven de la his­to­ria, lo que, si toda­vía no lo ha logra­do, esta­rá a unos poqui­tos muer­tos de con­cre­tar su aspi­ra­ción.

Des­de hace déca­das las monar­quías waha­bi­tas del Gol­fo Pér­si­co, se han con­ver­ti­do en un foco de atrac­ción de millo­nes de tra­ba­ja­do­res, entre las cin­co nacio­nes que más tra­ba­ja­do­res extran­je­ros reci­ben res­pec­to a su pobla­ción, son en pri­mer lugar Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos (EAU) con un 88 por cien­to segui­do por Qatar con un 65 por cien­to y cuar­to lugar en ese lis­ta­do se encuen­tra Ara­bia Sau­di­ta con un 46 por cien­to, se cal­cu­la que en los paí­ses del Gol­fo solo de ori­gen indio han lle­ga­do ocho millo­nes de tra­ba­ja­do­res. En algu­nos casos los extran­je­ros a casi han alcan­za­do la mis­ma can­ti­dad de pobla­do­res loca­les, como es el caso de Qatar, que con una pobla­ción de dos millo­nes seis­cien­tos mil en total, los migran­tes son cer­ca de un millón y medio. Algu­nos cálcu­los pre pan­de­mia esti­ma­ban la lle­ga­da al emi­ra­to de un millón más en los pró­xi­mos cin­co años. En el caso de Ara­bia Sau­di­ta repre­sen­tan cer­ca del 37por cien­to de la pobla­ción. En su enor­me mayo­ría mano de obra bara­ta y poco cali­fi­ca­da, que se emplea en el caso de los hom­bres en la cons­truc­ción y las muje­res para el ser­vi­cio domés­ti­co, que repre­sen­tan el 99.6%, con un régi­men labo­ral que las obli­ga a tra­ba­jan un pro­me­dio de 64 horas por sema­na, la segun­da tasa más alta del mun­do.

La mayo­ría de los tra­ba­ja­do­res que lle­gan al gol­fo lo hacen bajo la nor­ma del Sis­te­ma de Tra­ba­jo de Patro­ci­nioKafa­la (patro­ci­nio en ára­be) que da al emplea­dor o kafeel un con­jun­to de medios lega­les para con­tro­lar a los tra­ba­ja­do­res: ya que el patrón, que podrá rete­ner su pasa­por­te, el emplea­do no podrán ni siquie­ra cam­biar de tra­ba­jo, renun­ciar o aban­do­nar el país, sin una auto­ri­za­ción escri­ta de su kafeel. Este sis­te­ma fue crea­do en 1950 para per­mi­tir la entra­da de tra­ba­ja­do­res extran­je­ros con el tiem­plo y la afluen­cia cons­tan­te de mano de obra se ha con­ver­ti­do en un régi­men escla­vis­ta, lo que ha pro­vo­ca­do can­ti­dad de sui­ci­dios par­ti­cu­lar­men­te entre las tra­ba­ja­do­ras, some­ti­das a todo tipo de vio­la­cio­nes, sin siquie­ra tener dere­cho a denun­ciar­las.

Riad en 2013 ini­ció una cam­pa­ña de sau­dii­za­ción, pro­fun­di­za­da a par­tir de noviem­bre de 2017, con la lle­ga­da del prín­ci­pe MbS al poder, por la que se inten­ta redu­cir la depen­den­cia de tra­ba­ja­do­res extran­je­ros y aumen­tar la tasa de empleo de los pro­pios sau­di­tas.

Los más pobres, entre los pobres.

Si bien la situa­ción de todos los tra­ba­ja­do­res inmi­gran­tes del Gol­fo es en tiem­pos de Pan­de­mia es toda­vía mucho más crí­ti­ca, qui­zás sean los etío­pes, los últi­mos entre los desan­ge­la­dos (Ver: Etio­pía: La lar­ga cara­va­na de los invi­si­bles.)

Se ha detec­ta­do que en los cam­pos de con­cen­tra­ción esta­ble­ci­do por el régi­men sau­di­ta para rete­ner a los tra­ba­ja­do­res migran­tes, están en su gran mayo­ría ocu­pa­dos por etío­pes, expul­sa­dos de su paí­ses por las suce­si­vas gue­rras, cri­sis eco­nó­mi­cas y desas­tres natu­ra­les como sequias o inun­da­cio­nes.

Según la Orga­ni­za­ción Inter­na­cio­nal para las Migra­cio­nes (OIM), unas 15 mil per­so­nas pro­ve­nien­tes del Cuerno de Áfri­ca, Eri­trea, Dji­bou­ti, Soma­lia, pero fun­da­men­tal­men­te etío­pes han que­da­do vara­dos por la gue­rra y las res­tric­cio­nes al des­pla­za­mien­to de la pobla­ción por Covid-19, en las gober­na­cio­nes yeme­níes de Adén, Marib, Lahij y Saa­da. Se ha cono­ci­do que mucho de ellos han muer­to en la fron­te­ra sau­di­ta en el fue­go cru­za­do entre de las fuer­zas de segu­ri­dad del rei­no y las patru­llas hutíes que guia­ban a los tras­hu­man­tes.

Poco antes de ini­ciar­se el boqueo mun­dial por la Pan­de­mia, Riad, había depor­ta­do unos tres mil etío­pes y esta­ba alis­tan­do a otros 200 mil, cuan­do Nacio­nes Uni­das le exi­gió a Riad dete­ner la ope­ra­ción, ya que en ese momen­to, el rei­no ya tenía cer­ca de 5 mil casos, mien­tras que Etio­pía solo había infor­ma­do 74. Según el gobierno etío­pe, 30 mil tra­ba­ja­do­res regre­sa­ron del Gol­fo Pér­si­co, sin dine­ro, sin segui­mien­to médi­co, sin vivien­da, des­de el ini­cio de la pan­de­mia, lo que podría haber pro­pa­la­do el virus, hacien­do toda­vía mucho más cri­ti­ca la situa­ción sani­ta­ria de Etio­pia, siem­pre al bor­de del des­ba­rran­co. La Orga­ni­za­ción Inter­na­cio­nal para las Migra­cio­nes (OIM) esti­ma en 500 mil los etío­pes que se encon­tra­ban en el rei­no Sau­di­ta, cuan­do el gobierno ini­ció la depor­ta­ción masi­va, con el cóm­pli­ce silen­cio de Pri­mer Minis­tro etío­pe Abiy Ahmed, Pre­mio Nobel de la Paz 2019, que ha pre­fe­ri­do poner en ries­go a los 100 millo­nes de etío­pes, y dejar que los miles de con­na­cio­na­les mue­ran en algún des­co­no­ci­do pun­to del desier­to sau­di­ta, por la remo­ta posi­bi­li­dad de que MbS, pue­da finan­ciar algún empren­di­mien­to en su país, como cual­quier buen neo­li­be­ral lo haría.

*Gua­di Cal­vo es escri­tor y perio­dis­ta argen­tino. Ana­lis­ta Inter­na­cio­nal espe­cia­li­za­do en Áfri­ca, Medio Orien­te y Asia Cen­tral. En Face­book: https://​www​.face​book​.com/​l​i​n​e​a​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​lGC.

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