Bra­sil. Bol­so­na­ro está des­tru­yen­do la indus­tria mili­tar

Por Raúl Zibe­chi. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 6 de sep­tiem­bre de 2020.

«Aquí en Bra­sil las cosas van a mejo­rar mucho», dijo el pre­si­den­te de Tau­rus, Sale­sio­Nuhs, en una entre­vis­ta con Sput­nik en abril de 2019. El entu­sias­mo pro­ve­nía de la deci­sión del nue­vo pre­si­den­te Jair Bol­so­na­ro, de fle­xi­bi­li­zar la tenen­cia y por­te de armas, lo que podría mul­ti­pli­car sus ven­tas.

Tau­rus es el mayor fabri­can­te de revól­ve­res del mun­do, pero en Bra­sil ven­de ape­nas el 8% de su pro­duc­ción. EEUU es el prin­ci­pal mer­ca­do de la empre­sa bra­si­le­ña, que tie­ne tres plan­tas indus­tria­les en Bra­sil y una en Mia­mi, con casi 3.000 emplea­dos. Solo la fábri­ca del esta­do de Rio Gran­de do Sul pro­du­ce cada día 4.000 armas.

Pese a ser un fabri­can­te reco­no­ci­do cuyas armas han reci­bi­do diver­sos pre­mios inter­na­cio­na­les, Tau­rus deci­dió prio­ri­zar su pro­duc­ción en EEUU en detri­men­to de las fábri­cas en Bra­sil.

Poco más de un año des­pués de aquel entu­sias­mo, Sale­sio Nuhs lamen­tó que la empre­sa «debe gene­rar empleos y rique­za en otro país, en vir­tud de una legis­la­ción que hoy bene­fi­cia sólo a las indus­trias extran­je­ras que expor­tan a Bra­sil, sin que nin­gu­na de ellas ten­ga com­pro­mi­so con el bien­es­tar ni con el pro­gre­so de nues­tro pue­blo, todo lo con­ta­rio, en espe­cial en este momen­to de gra­ve cri­sis eco­nó­mi­ca».

Folha de Sao Pau­lo infor­ma que otras tres empre­sas des­ta­ca­das de la indus­tria de defen­sa están pre­pa­ra­das para emi­grar a Para­guay, Uru­guay y EEUU. Un con­tra­sen­ti­do, ya que la indus­tria expor­tó en 2019 más de 1.300 millo­nes de dóla­res, tie­ne una red de sub­si­dia­rias que dan empe­lo a más de un millón de tra­ba­ja­do­res y es un sec­tor con impor­tan­te desa­rro­llo tec­no­ló­gi­co.

El pre­si­den­te de Tau­rus arre­me­te con­tra las tra­bas buro­crá­ti­cas y las ven­ta­jas que el Gobierno le otor­ga a las empre­sas extran­je­ras. Mien­tras la indus­tria bra­si­le­ña nece­si­ta que sus pro­duc­tos sean homo­lo­ga­dos, pro­ce­so que pue­de demo­rar has­ta tres años con el con­si­guien­te des­fa­sa­je tec­no­ló­gi­co de los pro­duc­tos, ese pro­ce­so no se les exi­ge a las extran­je­ras.

De ahí que el pre­si­den­te de Tau­rus, líder mun­dial en pis­to­las, seña­le que «vamos a pro­du­cir en EEUU y ven­der para acá, pues así no sufri­mos esas barre­ras tri­bu­ta­rias y regu­la­to­rias». La empre­sa, seña­la el CEO, vive un momen­to posi­ti­vo ya que cuen­ta con pedi­dos pen­dien­tes de 852.000 armas.

El últi­mo con­flic­to sur­gió cuan­do el dia­rio O Glo­bo difun­dió que el Minis­te­rio de Jus­ti­cia abri­rá una ofi­ci­na en Washing­ton para la com­pra de armas, muni­cio­nes, uni­for­mes y vehícu­los de trans­por­te que se fabri­can en Bra­sil. La Poli­cía Fede­ral esti­ma que com­pran­do en EEUU pue­den aho­rrar has­ta un 40%.

Los fabri­can­tes ase­gu­ra­ron a Folha que 73% del cos­to de una pis­to­la son impues­tos. Según este medio, la Comi­sión del Ejér­ci­to Bra­si­le­ño en Washing­ton es una «enti­dad opa­ca, fue­ra del alcan­ce del Tri­bu­nal de Cuen­tas de la Unión, de la Ley de Lici­ta­cio­nes y de la legis­la­ción esta­dou­ni­den­se», lo que equi­va­le a acu­sar­la de corrup­ción.

Más aún, ase­gu­ra que «sus nego­cios, como los de las otras dos fuer­zas» (que tam­bién tie­nen ofi­ci­nas en Washing­ton), «son noto­ria­men­te nebu­lo­sos». Tam­bién el Sin­di­ca­to de la Indus­tria de Mate­rial de Defen­sa se que­ja de «fal­ta de trans­pa­ren­cia y de igual­dad en las regu­la­cio­nes que pue­de obli­gar a la indus­tria nacio­nal a lle­var sus fábri­cas fue­ra del país».

La reac­ción más dura pro­vino de los empre­sa­rios agru­pa­dos en la Aso­cia­ción Bra­si­le­ña de Indus­trias de Mate­rial de Defen­sa y Segu­ri­dad (ABIMDE), que libra­ron un comu­ni­ca­do, el 27 de agos­to, titu­la­do «Nota de repu­dio», don­de mani­fies­tan su «espan­to» por la aper­tu­ra de la ofi­ci­na en Washing­ton para la com­pra de mate­rial de defen­sa.

La aso­cia­ción denun­cia una «com­pe­ten­cia absur­da­men­te des­leal en detri­men­to de la indus­tria nacio­nal y a favor de las empre­sas extran­je­ras», se que­ja de la pesa­da car­ga tri­bu­ta­ria, del exce­so de buro­cra­cia y de una logís­ti­ca de trans­por­te cara e inefi­cien­te. «La indus­tria extran­je­ra, al con­tra­rio, tie­ne su pro­duc­ción com­ple­ta­men­te exi­mi­da de impues­tos en sus paí­ses de ori­gen y cuan­do expor­tan a Bra­sil tam­po­co pagan impues­tos a la lle­ga­da cuan­do sus des­ti­na­ta­rios son orga­nis­mos públi­cos».

Agre­ga algo casi obvio: «La indus­tria de defen­sa es estra­té­gi­ca y vital para la sobe­ra­nía nacio­nal, pues la extre­ma depen­den­cia de armas y equi­pa­mien­tos impor­ta­dos suje­ta­ría a Bra­sil a la bue­na volun­tad de paí­ses extran­je­ros». Fina­li­za recor­dán­do­le a Bol­so­na­ro su dis­cur­so cuan­do asu­mió la pre­si­den­cia: «Bra­sil pri­me­ro».

El 18 de agos­to el Coman­do del Ejér­ci­to emi­tió una orde­nan­za que esta­ble­ce nue­vas nor­mas regu­la­do­ras y pro­ce­sos de eva­lua­ción para pro­duc­tos que con­tro­la la fuer­za. Le con­ce­de dos años a las empre­sas extran­je­ras para adap­tar­se a las reglas del país, mien­tras los fabri­can­tes loca­les siguen sufrien­do demo­ras en la homo­lo­ga­ción de sus pro­duc­tos.

El edi­to­rial de Defe­sa­net, pági­na espe­cia­li­za­da en asun­tos mili­ta­res que refle­ja la opi­nión de ofi­cia­les reti­ra­dos, del 28 de agos­to, men­cio­na el «fin de la base indus­trial de Defen­sa», como con­se­cuen­cia de la polí­ti­ca del Gobierno y denun­cia la com­pla­cen­cia del alto man­do mili­tar que se ha refu­gia­do en su «zona de con­fort».

Pare­ce evi­den­te que las éli­tes polí­ti­cas y mili­ta­res de Bra­sil están nau­fra­gan­do y hun­dien­do al país por fal­ta de visión estra­té­gi­ca, corrup­ción y some­ti­mien­to a EEUU y al Pen­tá­gono.

De otro modo no pue­de enten­der­se una polí­ti­ca que está hun­dien­do al mayor com­ple­jo indus­trial mili­tar del hemis­fe­rio sur, que nació bajo la dic­ta­du­ra mili­tar (1964−1985) y se for­ta­le­ció bajo los gobier­nos del Par­ti­do de los Tra­ba­ja­do­res (2003−2016). Esta indus­tria fabri­ca des­de pis­to­las y fusi­les has­ta tan­ques y bar­cos de gue­rra, des­de cazas de cuar­ta gene­ra­ción has­ta sub­ma­ri­nos.

El obje­ti­vo del com­ple­jo mili­tar-indus­trial de Bra­sil, como el de cual­quier país, es ase­gu­rar la inde­pen­den­cia y la sobe­ra­nía nacio­nal. Algo que vie­ne defi­ni­do en la Estra­te­gia Nacio­nal de Defen­sa apro­ba­da en 2008 y que fue uno de los ejes de la Escue­la Supe­rior de Gue­rra, crea­da en 1949, como cen­tro de altos estu­dios en defen­sa y geo­po­lí­ti­ca.

Fue el prin­ci­pal think­tank del Sur del mun­do, con capa­ci­dad para for­mu­lar una geo­po­lí­ti­ca pro­pia, dis­tin­ta a la que emi­ten las poten­cias del Nor­te. En sus cur­sos anua­les se for­ma­ron los prin­ci­pa­les cua­dros mili­ta­res e indus­tria­les de Bra­sil, que lle­va­ron al país a con­ver­tir­se en la quin­ta poten­cia del pla­ne­ta, con expec­ta­ti­vas para situar­se como juga­dor glo­bal (glo­bal pla­yer) con des­ta­ca­do lide­raz­go regio­nal.

Todo indi­ca que las éli­tes mili­ta­res de Bra­sil no están a la altu­ra de los cam­bios que está expe­ri­men­tan­do el mun­do y que opta­ron por cobi­jar­se bajo el para­guas del Pen­tá­gono. Con el tiem­po habrá que ver qué bene­fi­cios per­so­na­les están obte­nien­do los uni­for­ma­dos que se pres­tan a hun­dir un pro­yec­to estra­té­gi­co de lar­ga dura­ción, que podría haber alte­ra­do la rela­ción de fuer­zas en Suda­mé­ri­ca.

Fuen­te: Sput­nik

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