Méxi­co. Con 25 ase­si­na­tos de ambien­ta­lis­tas AMLO lla­ma «pseu­do­eco­lo­gis­tas» a opo­si­to­res de mega­pro­yec­tos

Axo­ma­lli Villanueva/​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 4 de sep­tiem­bre de 2020

Duran­te el segun­do infor­me de gobierno de López Obra­dor habló de su pos­tu­ra en cuan­to a la defen­sa del medio ambien­te, des­ta­can­do el pro­gra­ma «Sem­bran­do Vida» como el más gran­de del mun­do, ade­más agre­gó que como par­te de esa polí­ti­ca de cui­da­do al medio ambien­te, no se per­mi­te el uso del maíz trans­gé­ni­co ni el frac­king, se cui­da el agua y no se han entre­ga­do nue­vas con­ce­sio­nes mine­ras.

“Por con­vic­ción hemos deci­di­do cui­dar el medio ambien­te como nun­ca lo hicie­ron los ante­rio­res gobier­nos ‑y, lo más intere­san­te- ni lo deman­da­ron los pseu­do­eco­lo­gis­tas que tan­to nos ata­can. Sólo sub­ra­yo que esta­mos apli­can­do el pro­gra­ma de refo­res­ta­ción más impor­tan­te del mun­do sem­bran­do mil 100 millo­nes de árbo­les fru­ta­les y made­ra­bles» dijo esta maña­na.

Nada más lejos de la reali­dad. Duran­te los dos años de gobierno, 25 ambien­ta­lis­tas han sido ase­si­na­dos, tan sólo en lo que va de la emer­gen­cia sani­ta­ria en Méxi­co 7 defen­so­res murie­ron por su labor de defen­sa de los eco­sis­te­mas, hechos que has­ta la fecha con­ti­núan impu­nes, sin embar­go López Obra­dor sigue cri­mi­na­li­zan­do la labor de la defen­sa del medio ambien­te y lla­man­do des­pec­ti­va­men­te «opo­si­to­res» y «radi­ca­les de izquier­da» a quie­nes se dedi­can a la defen­sa de la natu­ra­le­za.

En los últi­mos 8 años 89 defen­so­res del medio ambien­te en Méxi­co fue­ron ase­si­na­dos, recien­te­men­te la orga­ni­za­ción Glo­bal Wit­ness cali­fi­có al país como el cuar­to más peli­gro­so para defen­der la natu­ra­le­za en el mun­do, situa­ción que se com­pli­ca con los cons­tan­tes seña­la­mien­tos de la pre­si­den­cia y la impo­si­ción de mega­pro­yec­tos.

Con­ti­nui­dad de extrac­ti­vis­mo y mega­pro­yec­tos: el sello de la 4T

En la 4T no solo ha con­ti­nua­do con el mode­lo extrac­ti­vis­ta de ante­rio­res sexe­nios, sino que ha pre­sen­ta­do como car­ta fuer­te una serie de mega­pro­yec­tos que, ade­más de sig­ni­fi­car el des­po­jo de pue­blos ori­gi­na­rios, tam­bién han sido fuer­te­men­te cri­ti­ca­dos por espe­cia­lis­tas como devas­ta­do­res para los eco­sis­te­mas.

Por ejem­plo el con­tro­ver­sial caso del Tren Maya, obra prio­ri­ta­ria den­tro de su admi­nis­tra­ción y que según seña­lan exper­tos y comu­ni­da­des mayas, pone en ries­go reser­vas prio­ri­ta­rias para la bios­fe­ra, como Calak­mul, y que des­ta­ca tam­bién la opa­ci­dad con la que se ha con­du­ci­do las auto­ri­da­des a car­go.

Esto es preo­cu­pan­te por­que entre lo que más se ha cri­ti­ca­do del pro­yec­to es la ausen­cia de infor­ma­ción sobre los impac­tos ambien­ta­les, eco­nó­mi­cos y socia­les que dicha obra aca­rrea­rá para la pobla­ción, par­ti­cu­lar­men­te para las comu­ni­da­des mayas afec­ta­das. Esta situa­ción es una cons­tan­te con otras obras prio­ri­ta­rias de su gobierno, como el aero­puer­to de San­ta Lucía, el corre­dor inter­oceá­ni­co, la refi­ne­ría Dos Bocas, el Pro­yec­to Inte­gral More­los, etc.

A pesar de las decla­ra­cio­nes duran­te su infor­me de prohi­bir el frac­king, lo cier­to es que, según la Alian­za Mexi­ca­na con­tra el frac­king exis­ten al menos 7 pro­yec­tos de frac­tu­ra­ción hidráu­li­ca en los esta­dos de Pue­bla y Vera­cruz, ade­más de dar­le un impul­so a la mega­mi­ne­ría, como el caso de Sama­la­yu­ca y el litio en esta­dos del nor­te del país.

Esto mis­mo se repi­te con sus ante­rio­res pro­me­sas de prohi­bir los trans­gé­ni­cos, pues según el ex secre­ta­rio de medio ambien­te, Víc­tor Tole­do, exis­te el avan­ce de los orga­nis­mos gené­ti­ca­men­te modi­fi­ca­dos, ade­más de la apli­ca­ción deagro­tó­xi­coscon­tro­ver­sia­les, como el gli­fo­sa­to, moti­vo por el cual deci­dió dejar su car­go como titu­lar de la Semar­nat el lunes pasa­do.

Sin eva­lua­cio­nes de impac­to ambien­tal inde­pen­dien­tes del gobierno y las tras­na­cio­na­les, los mega­pro­yec­tos cons­ti­tu­yen una seria ame­na­za no sólo para los defen­so­res ambien­ta­les, si no para la cali­dad de vida de las pobla­cio­nes que viven en las regio­nes ale­da­ñas a don­de se edi­fi­can.

Son las pobla­cio­nes, jun­to con la cla­se tra­ba­ja­do­ra y pro­fe­sio­nis­tas inde­pen­dien­tes soli­da­rios que no estén ven­di­dos ni al gobierno ni al gran capi­tal quie­nes pue­den defi­nir la per­ti­nen­cia o no de los mega­pro­yec­tos, y desa­rro­llar los que con­si­de­ren nece­sa­rios en fun­ción de las nece­si­da­des socia­les y apli­can­do las téc­ni­cas ade­cua­das para mini­mi­zar el impac­to ambien­tal.

Para fre­nar los mega­pro­yec­tos, con los eco­ci­dios y los des­po­jos de comu­ni­da­des que con­lle­van, es indis­pen­sa­ble unir las luchas ambien­ta­les con las de los tra­ba­ja­do­res que enfren­tan des­pi­dos en la 4T. La uni­dad nos hará más fuer­tes para luchar con­tra las trans­na­cio­na­les, tan­to en el terreno labo­ral como en el de los dere­chos ambien­ta­les.

Publi­ca­do ori­gi­nal­men­te en La Izquier­da Dia­rio

FUENTE: des­In­for­me­mo­nos

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