La opi­nión de Juan Gra­bois sobre la ocu­pa­ción de tie­rras

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de sep­tiem­bre 2020.

Odio las tomas

Por Juan Gra­bois

Ima­gen: AFP

Todo el sis­te­ma polí­ti­co, inclui­dos varios diri­gen­tes del espa­cio polí­ti­co al que toda­vía per­te­nez­co, se han apre­su­ra­do a decir que las ocu­pa­cio­nes de tie­rra son deli­to. Algu­nos inclu­so han sos­te­ni­do su posi­ción con afir­ma­cio­nes que aten­tan con­tra la dig­ni­dad de fami­lias pobres, deses­pe­ra­das, que bus­can un peda­ci­to de tie­rra para dejar de pade­cer el haci­na­mien­to, por­que no pue­den pagar más el alqui­ler de la pie­ci­ta o por­que direc­ta­men­te están en la calle. Otros, sin lle­gar a tales extre­mos, bus­can cubrir­se de los hue­va­zos mediá­ti­cos ponien­do ade­lan­te el cuer­po de algún “ocu­pa”. Se lavan las manos.

Leer más tomas de tie­rras | Página12
Leer más Cafie­ro: «En cua­tro años Macri y Vidal no pusie­ron ni un ladri­llo» | Defi­ni­cio­nes del jefe de Gabi­ne­te en torno a las tomas de tie­rras

Pue­do tole­rar a los que siem­pre tuvie­ron la mis­ma posi­ción; me indig­na has­ta las tri­pas ver hom­bres y muje­res com­pro­me­ti­dos con la jus­ti­cia social ceder tan fácil en una cues­tión éti­ca cru­cial del pen­sa­mien­to huma­nis­ta y popu­lar: nun­ca se debe res­pon­sa­bi­li­zar a los exclui­dos de sus pro­pios pade­ci­mien­tos. Nun­ca se debe cri­mi­na­li­zar una deman­da social. El pero­nis­mo ense­ñó que don­de hay una nece­si­dad, nace un dere­cho… no un deli­to.

Nues­tra posi­ción es cla­ra y la deci­mos a cara des­cu­bier­ta: toda fami­lia que se mete en un terreno lo hace por nece­si­dad. No hay nin­gu­na otra expli­ca­ción. Esas fami­lias son víc­ti­mas, no cul­pa­bles. Lla­mar­los delin­cuen­tes es una baje­za moral y una clau­di­ca­ción ideo­ló­gi­ca. La acción de estas fami­lias no es deli­to sino denun­cia. Es el gri­to de los exclui­dos. Es una acu­sa­ción con­tra los ver­da­de­ros res­pon­sa­bles de su situa­ción, con­tra un sis­te­ma de exclu­sión y des­car­te.

¿Quié­nes son los res­pon­sa­bles? Varios.

Algu­nos bien repu­tados miem­bros de la socie­dad. Los des­mon­ta­do­res de bos­que nati­vo por ejem­plo. ¿Dón­de pien­san que van las fami­lias que pier­den su hábi­tat natu­ral en la zona rural? A las villas de las ciu­da­des. La patria soje­ra es uno de los gran­des res­pon­sa­bles del cre­ci­mien­to de las ocu­pa­cio­nes des­de media­dos de los noven­ta. Hay otros muchos del sec­tor pri­va­do: desa­rro­lla­do­res inmo­bi­lia­rios que no res­pe­tan los hume­da­les, espe­cu­la­do­res que com­pran tie­rra para reven­der­la impi­dien­do la amplia­ción del par­que habi­ta­cio­nal y una lar­ga lis­ta de etcé­te­ras.

Espe­cial­men­te res­pon­sa­bles son los gober­nan­tes y fun­cio­na­rios, nacio­na­les, pro­vin­cia­les y muni­ci­pa­les, de todos los sig­nos polí­ti­cos, que tie­nen en sus manos la posi­bi­li­dad de brin­dar una alter­na­ti­va dig­na a las tomas, no solo para evi­tar­las, sino por­que es jus­to y nece­sa­rio ¿Qué hicie­ron? Nada o muy poco. Siem­pre hay una excu­sa, algún argu­men­to buro­crá­ti­co o una des­ca­ra­da indi­fe­ren­cia. No voy a nom­brar a nadie pero ¿no debe­rían estos fun­cio­na­rios con­de­nar sus pro­pias falen­cias e incum­pli­mien­to antes de repren­der la con­duc­ta de las fami­lias nece­si­ta­das? La tarea que tie­nen por delan­te no es tan difí­cil. No es una cen­tral ter­mo­nu­clear. No es un saté­li­te inter­es­te­lar. Son cloa­cas. Son cables. Son caños. Son vere­das. Es volun­tad y empa­tía. 

Urba­ni­zar los barrios es una deu­da moral, pero tam­bién una deu­da legal. Exis­te una ley que lo exi­ge. ¿Incum­plir­la no es deli­to? La ley de barrios popu­la­res fue impul­sa­da por los movi­mien­tos socia­les, nego­cia­da con el gobierno macris­ta, fir­ma­da por los líde­res de Cam­bie­mos, san­cio­na­da por una­ni­mi­dad en ambas cáma­ras. Este año, Máxi­mo Kirch­ner impul­só que una par­te del impues­to PAIS y del futu­ro impues­to a las gran­des for­tu­nas se apli­que para finan­ciar esta Ley. Hay ley, hay fon­dos. ¿Qué se ha eje­cu­ta­do has­ta aho­ra? Casi nada. ¿No debe­ría la polí­ti­ca refle­xio­nar sobre su pro­pia inope­ran­cia antes de levan­tar el dedo acu­sa­dor fren­te a la reac­ción de los deses­pe­ra­dos?

Los 4400 barrios popu­la­res que hoy exis­ten no salie­ron de un repo­llo. Fue­ron tam­bién ocu­pa­cio­nes; ocu­pa­cio­nes que se fue­ron con­so­li­dan­do y se trans­for­ma­ron en barrios. Ocu­pa­cio­nes que se pro­du­je­ron con un pro­me­dio de 130 por año, unas diez por mes, duran­te todos los gobier­nos des­de que se tie­ne regis­tro. La ocu­pa­ción de tie­rras para vivir no es un fenó­meno nue­vo. Sin pla­ni­fi­ca­ción ni acce­so a la vivien­da, es un fenó­meno inevi­ta­ble. Cuan­do la fami­lia se agran­da y el espa­cio se aca­ba, la gen­te en algún lugar se mete. No es ideo­lo­gía, es físi­ca.

¿Cómo pue­de ser que este país no le pue­da dar un lote a cada fami­lia? Insis­to. Ni siquie­ra una casa. Eso ya sería Dina­mar­ca. Pero sí un cachi­to de tie­rra para que los pro­pios veci­nos pue­dan edi­fi­car. Sí… que lo paguen, para que nadie se indig­ne con esa indig­na­ción que se encien­de tan fácil fren­te al bien ajeno. La tie­rra debe­ría estar gra­tui­ta­men­te al alcan­ce de todo el que la nece­si­te. Es un bien de la natu­ra­le­za, no debe­ría ser una mer­can­cía. Nadie debe­ría pagar para tener un lugar don­de dor­mir. Pero el mun­do es como es, ¿no? Bueno, aún en este mun­do horri­ble, aún en este sis­te­ma injus­to, se pue­de resol­ver este pro­ble­ma.

Conoz­co miles de hom­bres y muje­res que viven en la peor pobre­za: todos están dis­pues­tos a pagar has­ta el man­go que no tie­nen para tener un terreno legal­men­te y cons­truir ladri­llo a ladri­llo su pro­yec­to de vida. Hay tie­rra, hay tie­rra fis­cal, hay tie­rra que el Esta­do pue­de com­prar a bají­si­mo cos­to, hay gen­te dis­pues­ta a tra­ba­jar para urba­ni­zar­la, hay deman­da. La base está. Sin embar­go, el Esta­do y el mer­ca­do les nie­gan esa posi­bi­li­dad a millo­nes ¿Qué espe­ra la polí­ti­ca? ¿Qué espe­ra el res­to de la socie­dad? Que se que­den como sar­di­nas en un gue­to con­ta­mi­na­do, aban­do­na­do y cada vez más super­po­bla­do vien­do cómo cre­cen pas­ti­za­les o se crean basu­ra­les en la tie­rra que ellos podrían usar para vivir.

La lógi­ca más ele­men­tal indi­ca que si el Esta­do no garan­ti­za un terreno para cada fami­lia las tomas segui­rán pro­du­cién­do­se. Es un hecho. Va a suce­der. Pero ana­li­ce­mos un poco las valo­ra­cio­nes mora­les y las lega­les que tan en boga estu­vie­ron estos días.

Yen­do a las valo­ra­cio­nes mora­les. Cuan­do Mar­ce­lo y Rosa (car­to­ne­ros) y dos hiji­tos ya no pudie­ron seguir coha­bi­tan­do con ocho adul­tos y doce niños más en una casi­lla de dos habi­ta­cio­nes en la Cava de Villa Fio­ri­to se metie­ron en un terreno aban­do­na­do, un pas­ti­zal. Lo lim­pia­ron y pusie­ron unas made­ras. Empe­za­ron a vivir ahí. Yo los com­pren­do, los jus­ti­fi­co, los acom­pa­ño y los defien­do. Yo y toda nues­tra mili­tan­cia. ¿Se entien­de? Los com­pren­de­mos, jus­ti­fi­ca­mos, acom­pa­ña­mos y defen­de­mos. Nun­ca les vamos a dar la espal­da. Per­so­nal­men­te, con­si­de­ro que Mar­ce­lo y Rosa hicie­ron un acto moral­men­te váli­do. Con­si­de­ro que quien pre­ten­de echar­los, sin dar­les una alter­na­ti­va mejor, come­te un acto moral­men­te invá­li­do. Siem­pre voy a estar del mis­mo lado.

Leer más Coro­na­vi­rus: el Cole­gio de Psi­co­ana­lis­tas advier­te por «nega­cio­nis­mo ante la gra­ve­dad de la situa­ción» | Pidie­ron hacer «hin­ca­pié en el cui­da­do de todo el per­so­nal sani­ta­rio», inclu­si­ve en lo eco­nó­mi­co

Yen­do a las valo­ra­cio­nes lega­les. Ocu­par no es usur­par. Les gus­te o no a nues­tros polí­ti­cos y opi­nó­lo­gos, exis­te algo lla­ma­do dere­cho penal. Los deli­tos están tipi­fi­ca­dos. Usur­par es ingre­sar en un inmue­ble con clan­des­ti­ni­dad, vio­len­cia o abu­so de con­fian­za. Si hay un pas­ti­zal aban­do­na­do, sin alam­brar, y la gen­te entra, les gus­te o no seño­res, no hay deli­to. Nin­gún deli­to. El que dice que ocu­par es deli­to mien­te. Hay en todo caso un pro­ble­ma de dere­cho civil. Que algún abo­ga­do serio me refu­te. Pero en la Argen­ti­na cada uno usa la ley como le con­vie­ne a su sec­tor. La Repú­bli­ca se res­pe­ta cuan­do le con­vie­ne a su sec­tor. La Cons­ti­tu­ción se recuer­da cuan­do le con­vie­ne a su sec­tor… Por­que si mal no recuer­do, el dere­cho a la vivien­da es de rai­gam­bre cons­ti­tu­cio­nal. 

“¡Ahh pero enton­ces usted pro­mue­ve las tomas!”, dirá algún malna­ci­do. En la Argen­ti­na de la pos­ver­dad y el law­fa­re vol­vió el deli­to de opi­nión hace tiem­po. Dos dipu­tados cam­bie­mi­tas, muy cos­to­sos para el Esta­do por cier­to, gas­ta­ron su valio­so tiem­po denun­cián­do­me por tener una opi­nión sobre este tema. Qui­sie­ra con­tes­tar­les. No señor, no seño­ra, yo no ins­ti­go tomas, no las fogo­neo, no las orga­ni­zo, no las pro­mue­vo. Si lo hicie­ra, lo haría a cara des­cu­bier­ta. Le digo más, señor, seño­ra, yo odio las tomas. En las tomas la gen­te pasa frío, ham­bre, sufre lo inde­ci­ble. Es víc­ti­ma de todo tipo de situa­cio­nes espan­to­sas, se expo­ne a la repre­sión. Los veci­nos del barrio de enfren­te muchas veces los repu­dian y a veces se pro­du­cen enfren­ta­mien­tos entre pobres. Si la ocu­pa­ción se con­so­li­da, ese barrio se suma­rá a los 4400 ya exis­ten­tes, sin tra­ma regu­lar, sin man­za­nas, sin calles, sin agua, sin luz, sin cloa­cas.

Odio las tomas. Qui­sie­ra con todo mi cora­zón, igual que todos mis com­pa­ñe­ros, que en vez de tomas hubie­ra acce­so a la vivien­da para todos. La cues­tión es que no lo hay. Y odio esa exclu­sión más que las tomas, odio más el sufri­mien­to inde­ci­ble de quien no tie­ne un techo o no pue­de seguir coha­bi­tan­do en seme­jan­tes con­di­cio­nes de haci­na­mien­to. Por eso com­pren­do, los jus­ti­fi­co, acom­pa­ño y defien­do a cual­quier fami­lia que se vea empu­ja­da a ocu­par un peda­zo de tie­rra.

Quie­ro refe­rir­me a otro argu­men­to muy con­ve­nien­te para demo­ni­zar las tomas y evi­tar el deba­te de fon­do: las tomas están todas arma­das por mafias. Es cier­to es que en las tomas muchas veces inter­vie­nen tran­sas, pun­te­ros y sobre todo poli­cías y comi­sa­rios. Tam­bién es cier­to que algu­nos avi­va­dos se aga­rran dos terre­nos y los reven­den. Todo eso es cier­to. Pero nin­guno de estos acto­res socia­les gene­ra la ocu­pa­ción. La ocu­pa­ción se pro­du­ce por nece­si­dad, por deses­pe­ra­ción, por una deu­da insa­tis­fe­cha que nin­gu­na Nación que se dig­ne de tal pue­de per­mi­tir. Y al final, los que que­dan ahí son los pobres. Escu­dar­se en la pre­sen­cia de mafias para eva­dir solu­cio­nes repa­ra­do­ras y jus­ti­fi­car pos­tu­ras repre­si­vas es un tru­co que cono­ce­mos bien. Siem­pre ter­mi­na per­ju­di­can­do a las víc­ti­mas.

A mis com­pa­ñe­ros del FdT: noso­tros no lucha­mos con­tra el macris­mo para escu­char los mis­mos argu­men­tos de antes, más o menos edul­co­ra­dos. Tam­po­co para escu­char boni­tas pala­bras pero ver nulas accio­nes. Noso­tros lucha­mos para que el gobierno popu­lar avan­ce en polí­ti­cas de tie­rra, techo y tra­ba­jo para los pobres de este país, la mitad de los argen­ti­nos. Que­re­mos un plan cla­ro sobre cómo se va a abor­dar la emer­gen­cia habi­ta­cio­nal y labo­ral. Los fun­cio­na­rios tie­nen que actuar ya; las obras no pue­den seguir demo­ran­do. Las inter­ni­llas no pue­den seguir estan­do por delan­te de la gen­te. Y sobre todo, no pue­de ganar­nos la ideo­lo­gía del des­car­te y la cruel­dad. Tie­rra, techo y tra­ba­jo son dere­chos sagra­dos. Noso­tros, siem­pre del mis­mo lado.

* Juan Gra­bois es coor­di­na­dor del Fren­te Patria Gran­de, refe­ren­te de MTE/​UTEP.

Itu­rria /​Fuen­te

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *