Méxi­co. El de AMLO, un gobierno de “fifís”

Mathieu Tour­lie­re /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 31 de agos­to de 2020

A con­tra­pe­lo del dis­cur­so ofi­cial, los 360 prin­ci­pa­les fun­cio­na­rios del gobierno fede­ral encar­ga­dos de lle­var a cabo la Cuar­ta Trans­for­ma­ción tie­nen ingre­sos muy por enci­ma del sala­rio pro­me­dio de la pobla­ción. Algu­nos de ellos tie­nen per­cep­cio­nes por nego­cios aje­nos a su fun­ción públi­ca. En el con­tex­to del Segun­do Infor­me de Gobierno del pre­si­den­te López Obra­dor, Pro­ce­so revi­só los per­fi­les aca­dé­mi­cos, las tra­yec­to­rias labo­ra­les y las decla­ra­cio­nes patri­mo­nia­les de los altos man­dos de la actual admi­nis­tra­ción, los cua­les mues­tran ade­más que abun­dan los ope­ra­do­res polí­ti­cos y que la pari­dad de géne­ro, sal­vo en dos secre­ta­rías, está ausen­te de la 4T. 

Con el afán de dis­tin­guir­se de los derro­ches, la fri­vo­li­dad y la corrup­ción que mar­ca­ron los sexe­nios “con­ser­va­do­res” y “neo­li­be­ra­les” del pasa­do, al pre­si­den­te Andrés Manuel López Obra­dor le gus­ta pre­su­mir que su gobierno es “del pue­blo, por el pue­blo y para el pueblo”.

Sin embar­go, como en sexe­nios pasa­dos, 360 altos fun­cio­na­rios con­tra­ta­dos para con­cre­tar la Cuar­ta Trans­for­ma­ción (4T) for­man un gru­po poco repre­sen­ta­ti­vo del pue­blo de Méxi­co: en un país don­de el ingre­so labo­ral pro­me­dio ron­da los 6 mil 250 pesos men­sua­les, los fun­cio­na­rios de pri­mer nivel repor­tan ingre­sos netos 33 veces supe­rio­res y patri­mo­nios tota­les que los colo­can entre el 1% de la pobla­ción más privilegiada.

Apar­te, en el gobierno actual la toma de deci­sio­nes es, toda­vía, un asun­to varo­nil: ocho de cada 10 per­so­nas que ocu­pan los car­gos cla­ve de la admi­nis­tra­ción fede­ral son hom­bres. Las muje­res están ausen­tes –o, en el mejor de los casos, ape­nas pre­sen­tes– de sec­to­res estra­té­gi­cos, como el finan­cie­ro, el agrí­co­la, el ener­gé­ti­co, el turís­ti­co y el de segu­ri­dad; hay pari­dad de géne­ro en sola­men­te dos secretarías.

Pro­ce­so reco­pi­ló los per­fi­les aca­dé­mi­cos, las tra­yec­to­rias labo­ra­les y las decla­ra­cio­nes patri­mo­nia­les de 360 altos fun­cio­na­rios, selec­cio­na­dos con base en un cri­te­rio: enca­be­zan estruc­tu­ras admi­nis­tra­ti­vas de pri­mer nivel en las que mane­jan pre­su­pues­tos y equi­pos de tra­ba­jo pro­pios. Su for­ma de aca­tar las ins­truc­cio­nes de Pala­cio Nacio­nal y sus deci­sio­nes del día a día tra­zan el rum­bo de la 4T.

En cada secre­ta­ría se inclu­ye­ron los ser­vi­do­res públi­cos con nivel de secre­ta­rio así como los 43 sub­se­cre­ta­rios y los titu­la­res de los 188 orga­nis­mos admi­nis­tra­ti­vos des­con­cen­tra­dos, enti­da­des apo­ya­das y que depen­den de ellas, entre ellos ins­ti­tu­tos, comi­sio­nes, con­se­jos, ban­cos de desa­rro­llo, hos­pi­ta­les o puer­tos. La lis­ta tam­bién inclu­ye los equi­pos direc­ti­vos de Pemex, CFE, IMSS e ISSSTE, así como los titu­la­res de los orga­nis­mos autónomos.

Millo­na­rios

El pasa­do 16 de junio López Obra­dor y el can­ci­ller Mar­ce­lo Ebrard Casau­bón gra­ba­ron un video para comen­tar su plá­ti­ca tele­fó­ni­ca con el pri­mer minis­tro cana­dien­se, Jus­tin Tru­deau. Duran­te unos segun­dos de des­cui­do, Ebrard movió el bra­zo y dejó al des­cu­bier­to su muñe­ca izquier­da, en la cual lucía un reloj Rolex de 14 mil dólares.

El can­ci­ller lan­zó una mira­da fur­ti­va y, dis­cre­ta­men­te, vol­vió a escon­der el cos­to­so apa­ra­to deba­jo de su man­ga. Más allá de la caco­fo­nía que des­ató en redes socia­les, la anéc­do­ta exhi­bió la inco­mo­di­dad de un sec­tor de la éli­te polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca del país que for­ma par­te de la 4T y que debe rene­gar en públi­co de sus pri­vi­le­gios para cua­jar en el dis­cur­so de aus­te­ri­dad pro­mo­vi­do por López Obra­dor, quien sue­le afir­mar que “no pue­de haber gobierno rico y pue­blo pobre”.

Lo quie­ran o no, los altos fun­cio­na­rios for­man par­te de la éli­te polí­ti­ca y eco­nó­mi­ca del país. Las decla­ra­cio­nes patri­mo­nia­les que ellos mis­mos entre­ga­ron a la Secre­ta­ría de la Fun­ción Públi­ca (SFP) mues­tran un ingre­so neto pro­me­dio de 2 millo­nes 329 mil pesos anua­les –apro­xi­ma­da­men­te 194 mil pesos men­sua­les– en 2019; de este mon­to, 1 millón 361 mil pesos venía de su nómi­na en el gobierno fede­ral, y 968 mil pesos más eran pro­duc­to de acti­vi­da­des privadas.

Pero inclu­so en la cúpu­la de la buro­cra­cia exis­ten pro­fun­das bre­chas de desi­gualdad: mien­tras más de la mitad de los buró­cra­tas sólo cobró sus sala­rios públi­cos, 25 fun­cio­na­rios, entre ellos tres muje­res, tuvie­ron nego­cios fue­ra de la nómi­na fede­ral, pues repor­ta­ron ingre­sos netos supe­rio­res o muy supe­rio­res a los 3 millo­nes de pesos en 2019; es decir, más de 250 mil pesos al mes. Cin­co de ellos for­man par­te del pri­mer círcu­lo de López Obrador.

Por ejem­plo, Jor­ge Alco­cer Villa­nue­va, jefe de ase­so­res de la secre­ta­ria Olga Sán­chez Cor­de­ro, seña­ló ingre­sos de 20 millo­nes 442 mil pesos deri­va­dos de nego­cios inmobiliarios.

El mul­ti­mi­llo­na­rio regio­mon­tano Alfon­so Romo Gar­za, jefe de Ofi­ci­na del pre­si­den­te, ano­tó por su par­te ingre­sos por 15 millo­nes 175 mil pesos; Sán­chez Cor­de­ro apun­tó 10 millo­nes 688 mil pesos; Alfon­so Dura­zo Mon­ta­ño repor­tó 7 millo­nes 164 mil pesos; Manuel Bartlett Díaz indi­có que reci­bió 5 millo­nes 803 mil pesos, y Este­ban Moc­te­zu­ma Barra­gán regis­tró otros 4 millo­nes 406 mil pesos.

Fue­ra del gabi­ne­te, otros altos fun­cio­na­rios de la admi­nis­tra­ción actual repor­ta­ron ingre­sos millo­na­rios el año pasa­do: Rodol­fo Héc­tor Lara Pon­te, Miguel Gerar­do Bre­ce­da Lapey­re, Juan Pablo Graf Norie­ga y Mar­cos Bucio Múji­ca –res­pec­ti­vos titu­la­res del Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Edu­ca­ción para Adul­tos, de Pemex Trans­for­ma­ción Indus­trial, de la Comi­sión Nacio­nal Ban­ca­ria y de Valo­res y de la Sub­se­cre­ta­ría de Edu­ca­ción Bási­ca– repor­ta­ron ingre­sos supe­rio­res a 9 millo­nes de pesos.

Por otro lado, en la decla­ra­ción patri­mo­nial de San­jua­na Mar­ti­nez Mon­te­ma­yor, la polé­mi­ca direc­to­ra de Noti­mex, apa­re­cen puros ceros en las líneas de ingresos. 

Los altos fun­cio­na­rios de la 4T reco­no­cie­ron, en pro­me­dio, dos inmue­bles cada uno, por un valor pro­me­dio de 5 millo­nes 608 mil pesos, aun­que casos recien­tes, como los de Manuel Bartlett Díaz e Irma Erén­di­ra San­do­val, evi­den­cia­ron que las decla­ra­cio­nes patri­mo­nia­les no siem­pre refle­jan la dimen­sión real de la rique­za de los ser­vi­do­res públicos.

Pese a los hue­cos de infor­ma­ción o incon­sis­ten­cias –como los 57 altos fun­cio­na­rios que no repor­ta­ron nin­gún inmue­ble, a pesar de aca­rrear lar­gas carre­ras polí­ti­cas o empre­sa­ria­les – , las decla­ra­cio­nes patri­mo­nia­les dis­po­ni­bles reve­lan que 23 altos fun­cio­na­rios, entre ellos sie­te inte­gran­tes del gabi­ne­te de López Obra­dor, repor­ta­ron inmue­bles cuyo valor de adqui­si­ción –no su valor actual en el mer­ca­do– reba­só cada uno los 10 millo­nes de pesos. 

Algu­nos fun­cio­na­rios apro­ve­cha­ron su estan­cia en la nómi­na fede­ral para ampliar sus bie­nes: el líder evan­gé­li­co Hugo Éric Flo­res Cer­van­tes, fun­da­dor del Par­ti­do Encuen­tro Social –alia­do a More­na– y dele­ga­do del Bien­es­tar en More­los, infor­mó por ejem­plo a la SFP que com­pró una casa de 400 metros cua­dra­dos en mar­zo de 2019 por un mon­to de 5 millo­nes de pesos, paga­dos de contado.

Car­los Rome­ro Aran­da, el pro­cu­ra­dor fis­cal, indi­có que com­pró un local comer­cial de 148 metros cua­dra­dos por 8 millo­nes de pesos en agos­to de 2019, y San­tia­go Nie­to Cas­ti­llo, titu­lar de la Uni­dad de Inte­li­gen­cia Finan­cie­ra, repor­tó la com­pra de una casa y de un depar­ta­men­to, en mayo y junio de 2019, por 9 millo­nes 651 mil pesos.

Ade­más de sus casas e ingre­sos, algu­nos altos fun­cio­na­rios expre­san sus gus­tos en autos –como Fran­cis­co Javier Del­ga­do Men­do­za, titu­lar de Finan­cie­ra Rural, quien adqui­rió en diciem­bre pasa­do un Mer­ce­des GLC 300 de 839 mil pesos – , o en otras acti­vi­da­des, como Jor­ge Men­do­za Sán­chez, el titu­lar de Bano­bras, encar­ga­do de ven­der el avión pre­si­den­cial y cer­cano al mul­ti­mi­llo­na­rio Ricar­do Sali­nas Plie­go, quien infor­mó que adqui­rió una acción del Club de Golf Cha­pul­te­pec en 2017, por 3 millo­nes de pesos.

Entre varo­nes

Duran­te una de las con­fe­ren­cias matu­ti­nas de fina­les del pasa­do febre­ro, mien­tras cien­tos de miles de muje­res mar­cha­ban y toma­ban las calles de las prin­ci­pa­les ciu­da­des del país, se le pre­gun­tó a López Obra­dor su pos­tu­ra res­pec­to al femi­nis­mo; el man­da­ta­rio con­tes­tó que era “huma­nis­ta” antes que feminista.

Lo cier­to es que en la 4T la voz que man­da es varo­nil: de 360 fun­cio­na­rios de pri­mer nivel, 282 son hom­bres y sólo 78 son muje­res; dicho de otro modo, 78.33% de los toma­do­res de deci­sión son hom­bres y ape­nas dos de cada 10 son mujeres.

Algu­nas depen­den­cias son ver­da­de­ros “clu­bes de Tobi”, empe­zan­do por el pro­pio equi­po cer­cano de López Obra­dor, cuyos 12 inte­gran­tes –jefe de ofi­ci­na, voce­ro, con­se­je­ro jurí­di­co, jefe de ase­so­res y coor­di­na­do­res– son hom­bres; igual en la Secre­ta­ría de Turis­mo, enca­be­za­da por Miguel Torru­co Mar­qués, don­de seis de seis altos fun­cio­na­rios son varo­nes, o en la Secre­ta­ría de Agri­cul­tu­ra, don­de la pro­por­ción es de 18 hom­bres por una sola mujer.

De igual mane­ra el pre­si­den­te dejó la polí­ti­ca de segu­ri­dad en manos de puros varo­nes: no hay una mujer entre los 24 man­dos de las secre­ta­rías de la Defen­sa Nacio­nal, de Mari­na y de la Guar­dia Nacio­nal, así como en la de Segu­ri­dad y Pro­tec­ción Ciu­da­da­na y en sus sie­te enti­da­des desconcentradas.

El sec­tor ener­gé­ti­co, uno de los ejes estra­té­gi­cos en el pro­yec­to de López Obra­dor –es su herra­mien­ta para “res­ca­tar la sobe­ra­nía” – , tam­bién está con­tro­la­do por una aplas­tan­te mayo­ría de hom­bres: aun­que su ros­tro prin­ci­pal es Rocío Nah­le Gar­cía, la secre­ta­ria de Ener­gía, es sólo una de las cua­tro muje­res con car­gos cla­ve del sec­tor, entre los 30 altos fun­cio­na­rios que labo­ran en la Sener, en Pemex, en la CFE y en las enti­da­des descentralizadas.

Así, entre los nue­ve direc­ti­vos de Pemex sólo des­ta­ca una mujer –Luz María Zar­za Del­ga­do, la direc­to­ra jurí­di­ca– y en la CFE de Manuel Bartlett Díaz no labo­ra una sola mujer en esos altos nive­les. Ade­más, sus currícu­los mues­tran que la mayo­ría de los direc­ti­vos no tenía expe­rien­cia en el sec­tor ener­gé­ti­co y, sea cual sea la razón, ambas empre­sas pro­duc­ti­vas sufrie­ron pér­di­das his­tó­ri­cas duran­te el pri­mer tri­mes­tre del año: Pemex per­dió 562 mil millo­nes de pesos, y la CFE, 121 mil 800 millones.

FUENTE: Pro­ce­so

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