Bra­sil. La poli­cía actúa bru­tal­men­te duran­te el des­alo­jo en el Cam­pa­men­to Qui­lom­bo Cam­po Grande

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 de agos­to de 2020.

La poli­cía de Minas Gerais des­alo­ja a los tra­ba­ja­do­res sin tie­rra duran­te la pan­de­mia. En la zona, se esta­ba cons­tru­yen­do un polo de cono­ci­mien­to y tec­no­lo­gía agroecológica.

En la madru­ga­da de este miér­co­les 12 de agos­to, cien­tos de vehícu­los y poli­cías rodea­ron la ciu­dad de Cam­po do Meio, en Minas Gerais para des­alo­jar a las fami­lias tra­ba­ja­do­ras que vivían en el Cam­pa­men­to Qui­lom­bo Cam­po Gran­de, en un área alre­de­dor de la sede de la anti­gua Plan­ta Ariad­nó­po­lis y en Escue­la Popu­lar Eduar­do Galeano.

Varios vehícu­los y dro­nes han ator­men­ta­do a las fami­lias, acam­pa­das des­de el 30 de julio, cuan­do la poli­cía alla­nó casas y detu­vo a un inte­gran­te del cam­pa­men­to sin tie­rra. La acción se tomó sin una orden judi­cial. En la zona, se esta­ba cons­tru­yen­do un cen­tro de cono­ci­mien­to y tec­no­lo­gía en agroecología.

Sin el apo­yo del gobierno de Romeu Zema (Par­ti­do Novo), alia­do de los esta­fa­do­res, las fami­lias fue­ron aco­gi­das por el MST en un asen­ta­mien­to cer­cano al lugar. La diri­gen­te esta­tal del MST, Tui­ra Tule, advir­tió que esta es la reali­dad de los tra­ba­ja­do­res que viven en el cam­po y luchan por la tie­rra en un perío­do pan­dé­mi­co, cuan­do se eli­ge un gobierno fas­cis­ta en el país, como el actual.

“A pesar de que todos cono­cían la manio­bra corrup­ta que se hizo con­jun­ta­men­te con el juez local, nin­gún orga­nis­mo públi­co pudo inter­ce­der para que las fami­lias se que­da­ran en sus casas, inclu­so en medio de la pan­de­mia. Pero siem­pre apren­de­mos a vol­ver más fuer­tes. Esta tie­rra es legí­ti­ma­men­te nues­tra y no hemos cedi­do ni un cen­tí­me­tro ”, advier­te el dirigente.

El MST denun­ció el obje­ti­vo de coac­cio­nar e incri­mi­nar a los tra­ba­ja­do­res, que se con­fir­mó con la libe­ra­ción de Cel­so Augus­to ese mis­mo día, y la nota publi­ca­da por la Poli­cía Civil. «Un mache­te y fue­gos arti­fi­cia­les fue­ron incau­ta­dos en el lugar y un indi­vi­duo fue arres­ta­do por resis­ten­cia», dijo.

Las jor­na­das siguie­ron sien­do tur­bu­len­tas, con la inten­si­fi­ca­ción de la denun­cia del inmi­nen­te des­alo­jo, la bús­que­da de solu­cio­nes lega­les con el Minis­te­rio Públi­co y la orga­ni­za­ción del cam­pa­men­to de resis­ten­cia. En medio de la carre­ra con­tra­rre­loj cir­cu­la­ron dece­nas de audios de las fami­lias denun­cian­do las accio­nes auto­ri­ta­rias, las ron­das de vehícu­los ace­le­ran­do jun­to a [email protected] y el aco­so en las vías de acce­so a la peque­ña localidad.

En con­tras­te, tam­bién se reci­bie­ron dece­nas de videos de apo­yo. Las mani­fes­ta­cio­nes en car­tas envia­das al Tri­bu­nal de Jus­ti­cia de Minas Gerais y en la moción en línea invo­lu­cra­ron a repre­sen­tan­tes de 24 paí­ses (Bra­sil, Gre­cia, Esta­dos Uni­dos, Rei­no Uni­do, Colom­bia, Aus­tra­lia, Ale­ma­nia, Espa­ña, Nue­va Zelan­da, Irlan­da, Nige­ria, Norue­ga, Ita­lia, Hun­gría, Fran­cia, Vene­zue­la, Sui­za, Uru­guay, Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, Nica­ra­gua, Méxi­co, Sudá­fri­ca, Bél­gi­ca) y 32 enti­da­des inter­na­cio­na­les y nacio­na­les, 98 colec­ti­vos y repre­sen­ta­cio­nes académicas.

El Con­se­jo Esta­tal de Dere­chos Huma­nos (CONEDH), la pre­si­den­cia de la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos y Mino­rías de la Cáma­ra de Dipu­tados (CDHM), la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos del Cole­gio de Abo­ga­dos de Bra­sil /​Sec­ción de Minas Gerais, la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos de la Asam­blea El Con­se­jo Legis­la­ti­vo de Minas Gerais y la Secre­ta­ría de Desa­rro­llo Social (SEDESE) aler­ta­ron a la Cor­te de Jus­ti­cia sobre los ries­gos que enfren­ta la pan­de­mia sin obte­ner res­pues­tas. El docu­men­to seña­la que «ante la inmi­nen­cia de un daño irre­pa­ra­ble y gra­ve a los Dere­chos Huma­nos y al dere­cho a la salud, se soli­ci­ta sus­pen­der la orden de cum­pli­mien­to de la orden pose­so­ria de des­alo­jo del inmueble».

Son 22 años de con­flic­to y resis­ten­cia en el terri­to­rio lidian­do con pis­to­le­ros. Tras afron­tar cin­co des­alo­jos, en dis­tin­tas zonas, las fami­lias del MST cono­cen el camino para vol­ver con más fuer­za y​con­quis­tar defi­ni­ti­va­men­te la tierra.

Edi­ción: Solan­ge Engelmann

* Fuen­te: Movi­men­to dos Tra­balha­do­res Rurais Sem Terra

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