Bra­sil. «La gen­te asu­me que hay un acuer­do entre el minis­tro de Medio Ambien­te y los «garim­pei­ros», dice líder indígena.

Por Oswal­do Bra­ga. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 18 de agos­to de 2020.

El minis­tro Salles reali­zó una visi­ta sor­pre­sa a Jaca­rea­can­ga (Para­ná), don­de fue reci­bi­do por «garim­pei­ros» (mine­ros) que ocu­pan la Tie­rra Indí­ge­na Mun­du­ru­ku, y defen­dió su acti­vi­dad ilegal.

El minis­tro de Medio Ambien­te, Ricar­do Salles, salió un poco de los focos des­pués de hacer públi­co el con­te­ni­do de la reu­nión minis­te­rial del 22 de abril, en la que defen­dió “ir pasan­do el gana­do”. Salles qui­so decir que el gobierno debe­ría apro­ve­char el hecho de que la aten­ción de la pren­sa esta­ba en vol­ca­da en los efec­to de la pan­de­mia para debi­li­tar la legis­la­ción ambien­tal a tra­vés de cam­bios infra­le­ga­les como la emi­sión de decre­tos, orde­nan­zas, ins­truc­cio­nes, etc.).

La sema­na pasa­da, el minis­tro vol­vió a poner a prue­ba la misión legal de su car­go al res­pal­dar la posi­ción de los inva­so­res en un área pro­te­gi­da. Reali­zó una visi­ta sor­pre­sa a Jaca­rea­can­ga (PA), don­de fue reci­bi­do por mine­ros que explo­tan ile­gal­men­te la Tie­rra Indí­ge­na Mun­du­ru­ku. Y como si fue­ra poco, defen­dió su actividad.

Casual­men­te, al mis­mo tiem­po se esta­ba desa­rro­llan­do un ope­ra­ti­vo coor­di­na­do por la Poli­cía Fede­ral (PF) con­tra la mine­ría en terri­to­rio indí­ge­na. El minis­tro afir­mó que tenía la inten­ción de seguir la acción, pero insis­tió en regre­sar a Bra­si­lia, en un avión ofi­cial, con algu­nas de las per­so­nas que lo reci­bie­ron. En la capi­tal fede­ral, a pesar de sus­ten­tar un deli­to, fue­ron escu­cha­dos por otras auto­ri­da­des. El via­je tie­ne lugar a raíz de varias otras medi­das para des­man­te­lar las polí­ti­cas ambien­ta­les en en el trans­cur­so de este año.

Al día siguien­te de la visi­ta de Salles, el Minis­te­rio de Defen­sa anun­ció la sus­pen­sión del ope­ra­ti­vo. Pos­te­rior­men­te, en un nue­vo giro, la car­te­ra infor­mó que se reanu­da­ba la acción, medi­da que gene­ró las pro­tes­tas de las orga­ni­za­cio­nes indígenas.

Este medio se puso en con­tac­to con el lide­raz­go de mun­du­ru­ku para cono­cer la ver­sión de los pue­blos indí­ge­nas de lo que está suce­dien­do en la región y qué hay detrás del nue­vo ata­que de Salles, con­tra el patri­mo­nio que debe­ría proteger.

Ade­mir Kaba Mun­du­ru­ku, coor­di­na­dor de la Aso­cia­ción Mun­du­ru­ku DA’UK, sos­pe­cha que la visi­ta del minis­tro se arti­cu­ló direc­ta­men­te con mine­ros y bus­ca­do­res fur­ti­vos. Infor­ma que, a dife­ren­cia de lo que anun­ció la Defen­sa, el ope­ra­ti­vo en la región fue efec­ti­va­men­te sus­pen­di­do. Tam­bién refuer­za que los delin­cuen­tes con­ti­núan actuan­do con liber­tad, a pesar de la pan­de­mia de Covid-19.

Según el Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Inves­ti­ga­cio­nes Espa­cia­les (Inpe), las aler­tas de defo­res­ta­ción en TI Mun­du­ru­ku aumen­ta­ron un 238% entre mar­zo y julio, en medio de una cri­sis de salud. Casi toda la defo­res­ta­ción pro­vie­ne de la mine­ría (ver ima­gen a con­ti­nua­ción). El Dis­tri­to Sani­ta­rio Espe­cial Indí­ge­na Espe­cial del Río Tapa­jós (Dsei), que atien­de a las comu­ni­da­des loca­les, ya tie­ne más de 1.500 casos y 12 muer­tes cau­sa­das por Covid-19. Según Ade­mir, la mayo­ría de ellos están direc­ta­men­te rela­cio­na­dos con las invasiones.

¿Qué sabe de la visi­ta del minis­tro de Medio Ambien­te, Ricar­do Salles, a Jaca­rea­can­ga, la sema­na pasa­da? ¿Cuál es tu obje­ti­vo? ¿Le han adver­ti­do de ella?

Ade­mir Kaba Mun­du­ru­ku – Nos sor­pren­de saber que, cuan­do el minis­tro lle­gó al aero­puer­to, los mine­ros ya esta­ban pre­pa­ra­dos para hacer esta demos­tra­ción. Enton­ces, supo­ne­mos que, de hecho, ya había un acuer­do entre el minis­tro y los mine­ros. Para noso­tros es bas­tan­te evi­den­te que venía a tras­to­car la ope­ra­ción que se esta­ba rea­li­zan­do den­tro de TI. Noso­tros mis­mos, que nos opo­ne­mos a la cues­tión de la mine­ría den­tro de nues­tras tie­rras, no fui­mos adver­ti­dos de esta visita.

El minis­tro ter­mi­nó hablan­do con mine­ros e indí­ge­nas que esta­rían a favor de la mine­ría. ¿Cuál es su posi­ción al respecto?

Nos sen­ti­mos muy indig­na­dos por la posi­ción del minis­tro Ricar­do Salles al hablar con los indí­ge­nas pro mine­ros y dejar de lado a los mun­du­ru­ku que real­men­te depen­den de los bie­nes natu­ra­les. Por­que el minis­tro que debe cui­dar la pro­tec­ción del medio ambien­te aca­ba ponién­do­se del lado de los mine­ros, los des­truc­to­res del medio ambien­te. El minis­tro tuvo la auda­cia de lle­var a los garim­pei­ros den­tro del avión FAB de la Fuer­za Aérea Bra­si­le­ña para hablar con ellos en Bra­si­lia. Tam­bién le exi­gi­mos que haga lo mis­mo, que lle­ve a los jefes que real­men­te viven en sus aldeas, que se sien­te y hable con ellos y sepa por qué esta­mos en con­tra de la acti­vi­dad de pros­pec­ción den­tro de nues­tro territorio.

¿Quién ope­ra la mine­ría? ¿Real­men­te hay indí­ge­nas tra­ba­jan­do en ello?

De hecho, no son los Mun­du­ru­ku quie­nes ope­ran todo este jue­go. Los mun­du­ru­ku, inclu­so los que se bene­fi­cian de la extrac­ción de oro que se saca de nues­tra tie­rra, son en reali­dad víc­ti­mas de gran­des empre­sa­rios, como es el caso del gru­po Boi na Bra­sa, del gru­po Marrom, y otros. Es el gru­po Boi na Bra­sa el que prác­ti­ca­men­te se que­da con la mayor par­te de la rique­za que se gene­ra den­tro de Tie­rra Indí­ge­na Munduruku.

Hay inte­gran­tes de la comu­ni­dad que son atraí­doss por el gru­po Boi na Bra­sa para que pue­dan aco­sar a los líde­res que, de hecho, ter­mi­nan lle­ván­do­se a nues­tra tie­rra a per­so­nas no indí­ge­nas. Como resul­ta­do, debi­li­tan nues­tra resis­ten­cia, por­que en el momen­to en que las per­so­nas comien­zan a reci­bir cier­tas ven­ta­jas, ter­mi­nan apo­yan­do la extrac­ción de oro.

Nos sor­pren­de escu­char que el minis­tro Ricar­do Salles vie­ne a decir que los tra­ba­ja­do­res de Mun­du­ru­ku son los que están tra­ba­jan­do en las minas aquí en Mun­du­ru­ku. Es una men­ti­ra total, una fal­ta total de cono­ci­mien­to por par­te del minis­tro. Por­que, de hecho, no fue en la mine­ría don­de se desa­rro­llan las acti­vi­da­des. Solo se bajó en el aero­puer­to de Jaca­rea­can­ga. Cuan­do dicen que los indios que son favo­ra­bles [a la mine­ría], son los indios los que están exi­gien­do [su lega­li­za­ción], ter­mi­na gene­ra­li­zan­do como si real­men­te todos los mun­du­ru­ku estu­vie­ran a favor de la minería.

De hecho, hay indí­ge­nas que son favo­ra­bles, pero son una mino­ría muy peque­ña. Los que son favo­ra­bles en la cues­tión de las acti­vi­da­des mine­ras aurí­fe­ras den­tro de las Tie­rras Indí­ge­nas ya no tie­nen rela­ción aquí con la tie­rra, son indí­ge­nas angus­tia­dos, que se han acos­tum­bra­do a vivir en el sis­te­ma blan­co y, por lo tan­to, total­men­te depen­dien­tes del dine­ro. Viven en la ciu­dad y envían la maqui­na­ria a sus tie­rras de orí­gen para lue­go reci­bir un cier­to por­cen­ta­je. Mien­tras ellos estan bien en la ciu­dad, nues­tra tie­rra está sien­do des­trui­da, para satis­fa­cer las nece­si­da­des de esta gen­te, que ni siquie­ra vive en el pueblo.

¿Cómo es la ope­ra­ción mine­ra den­tro de Tie­rra Indí­ge­na Munduruku?

La acti­vi­dad mine­ra den­tro de nues­tra tie­rra real­men­te gene­ra una suma de dine­ro muy gran­de. Las empre­sas que más se bene­fi­cian de la extrac­ción de este oro son los due­ños de gaso­li­ne­ras, due­ños de aero­na­ves, due­ños de tien­das de repues­tos, due­ños de tien­das que ven­den esta maqui­na­ria pesa­da, per­so­nas que tra­ba­jan con la pros­ti­tu­ción, con la ven­ta ile­gal de armas, pro­pie­ta­rios de bar­ca­zas, tien­das que ven­den pro­duc­tos alimenticios.

¿Cuá­les son los impac­tos de la mine­ría en TI Munduruku?

Ya se ha des­trui­do una gran can­ti­dad de ríos y arro­yos. Prác­ti­ca­men­te, estos arro­yos, estos ríos nun­ca vol­ve­rán a ser ade­cua­dos para el dis­fru­te del pue­blo Mun­du­ru­ku. Lo que está en jue­go, de hecho, es nues­tra vida, por­que esen­cial­men­te depen­de­mos del agua para sobre­vi­vir. Tam­bién talan una gran can­ti­dad de árbo­les que son uti­li­za­dos por ani­ma­les y per­so­nas, como açaí, patoá, buri­ti. En todas estas minas, lo que que­da es des­truc­ción. Ade­más, tie­nes con­flic­tos inter­nos. Hay una pro­li­fe­ra­ción de enfer­me­da­des, como tam­bién en el caso de la malaria.

Lo que esta­mos vien­do hoy es una impo­si­ción, la gen­te quie­re que aban­do­ne­mos nues­tras for­mas tra­di­cio­na­les por la fuer­za. Enton­ces, no es una opción. Creo que eso es lo que la socie­dad tie­ne que enten­der: tam­bién tene­mos dere­cho a vivir como que­re­mos, como mejor nos parez­ca. Para muchos, un refri­ge­ra­dor, un tele­vi­sor, un aire acon­di­cio­na­do, un auto­mó­vil, sig­ni­fi­can una mejo­ra en el bien­es­tar social. Para noso­tros lo mejor es tener un río lim­pio, tener un río que ten­ga peces, tener un arbus­to que ten­ga ani­ma­les, que ten­ga fru­ta y que poda­mos res­pi­rar aire menos contaminado.

Vivi­mos con más tran­qui­li­dad. Hoy la gen­te vive un aire de sus­pen­so, un aire de mie­do, por­que cuan­do se opo­nen a la mine­ría del oro, reci­ben una ame­na­za de muer­te, dicen que quien obs­ta­cu­li­ce su acti­vi­dad tie­ne que ser asesinado.

No hubo mejo­ría como dice el minis­tro Ricar­do Salles. Que la cues­tión de la mine­ría o las acti­vi­da­des mine­ras pue­den mejo­rar la vida de la pobla­ción local. Esto no suce­de. Lo que vemos son pue­blos indí­ge­nas que siguen sien­do depen­dien­tes, que siguen nece­si­ta­dos y que, en el futu­ro, serán mucho más depen­dien­tes que hoy. Cuan­do toda esta tie­rra sea des­trui­da, por la mine­ría, por el oro, aquí es don­de con­ti­nua­rá la mise­ria, por­que los indí­ge­nas no ten­drán otro lugar para cazar, no ten­drán otro lugar para pes­car, enton­ces crea­rán una depen­den­cia de rela­ción con el sis­te­ma blanco.

Creo que esto es lo que quie­re crear el gobierno, en lugar de tener un indí­ge­na autó­no­mo y auto­su­fi­cien­te: tener un indí­ge­na depen­dien­te del sis­te­ma, tener al indí­ge­na solo para que ten­ga más nece­si­dad de dis­fru­tar del dine­ro. Esto es malo para noso­tros, por­que hoy tene­mos auto­su­fi­cien­cia. No depen­de­mos com­ple­ta­men­te del dine­ro para sobre­vi­vir. Lo poco que ganas te da para sobre­vi­vir, por­que en el bos­que encuen­tras los peces, encuen­tras comi­da, encuen­tras fru­tas, tie­nes un lugar para hacer tu huer­to, y des­de este huer­to pue­des criar a tus hijos y nie­tos. La des­truc­ción de manan­tia­les, ríos, árbo­les fru­ta­les y otros bie­nes natu­ra­les crea­rá mucha más mise­ria. Para noso­tros, tener dine­ro no sig­ni­fi­ca tener una vida mejor.

¿Cómo ha fun­cio­na­do la mine­ría de oro duran­te la pan­de­mia de Covid-19? ¿Se ha redu­ci­do la acti­vi­dad por ries­go de contaminación?

De hecho, las acti­vi­da­des de extrac­ción de oro nun­ca cesa­ron ni un solo día, inclu­so antes de la pan­de­mia de Covid-19. Inclu­si­ve, aumen­tó. Hemos sufri­do alre­de­dor de diez derro­tas como resul­ta­do. Como no hubo con­trol, las auto­ri­da­des com­pe­ten­tes no toma­ron nin­gu­na ini­cia­ti­va para fre­nar la acti­vi­dad den­tro de nues­tro terri­to­rio, ya sea por el MPF [Minis­té­rio Públi­co Fede­ral], Funai [Fun­dação Nacio­nal do Índio], Iba­ma [Ins­ti­tu­to Bra­si­lei­ro do Meio Ambien­te ] y otras agen­cias guber­na­men­ta­les, la acti­vi­dad per­ma­ne­ció libre y como resul­ta­do ter­mi­nó infec­tan­do a varias per­so­nas y pro­vo­can­do la muer­te de estas personas.

¿Se reanu­dó real­men­te la ope­ra­ción con­tra la mine­ría de oro?

Lo escu­ché hace un tiem­po, un ami­go me dio un audio dicien­do que Iba­ma real­men­te sus­pen­dió la ope­ra­ción para com­ba­tir la mine­ría de oro den­tro de TI Mun­du­ru­ku. Hicie­ron el reco­no­ci­mien­to de la zona y se die­ron cuen­ta de que todas las retro­ex­ca­va­do­ras y maqui­na­ria que había en esa mine­ría esta­ban escon­di­das. Así que no tenía sen­ti­do con­ti­nuar la ope­ra­ción. Para noso­tros, los Mun­du­ru­ku, que esta­mos en con­tra de esta acti­vi­dad, es un gol­pe de Esta­do, es una derro­ta y nos indig­na escu­char seme­jan­te noticia.

Fuen­te: Redação Ins­ti­tu­do Huma­nis­tas Uni­si­nos /​Dia­lo­gos do Sul

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