Cam­po de Gibral­tar: La alcal­de­sa de Los Barrios dice que los datos sobre la pre­sen­cia de gli­fo­sa­to son erró­neos

Ante las decla­ra­cio­nes de la alcal­de­sa acci­den­tal de Los Barrios en las que acu­sa a Eco­lo­gis­tas en Acción de difun­dir datos erró­neos sobre la pre­sen­cia del her­bi­ci­da gli­fo­sa­to en el embal­se de Char­co Redon­do, Eco­lo­gis­tas en Acción quie­re acla­ra­ra lo siguien­te:

Las ana­lí­ti­cas de gli­fo­sa­to que hemos difun­di­do han sido rea­li­za­das por los orga­nis­mos de cuen­ca, en este caso por la ante­rior Con­se­je­ría de Medio Ambien­te y Orde­na­ción del Terri­to­rio de la Jun­ta de Anda­lu­cía, duran­te los años 2017 y 2018. Estas ana­lí­ti­cas fue­ron remi­ti­das al Minis­te­rio de Tran­si­ción Eco­ló­gi­ca y Reto Demo­grá­fi­co (MITECO), que nos la ha faci­li­ta­do a Eco­lo­gis­tas en Acción. Por tan­to, son ana­lí­ti­cas con total fia­bi­li­dad, con­tras­ta­das en labo­ra­to­rio homo­lo­ga­do, que en nin­gún momen­to han sido “des­men­ti­das” por con­tra­aná­li­sis.

El dato preo­cu­pan­te se remon­ta al 4 de enero de 2017, que dio una con­cen­tra­ción de gli­fo­sa­to de 27,3 micro­gra­mos por litro (μg/​l), cuan­do el valor lími­te es de 0,1 μg/​l, según deter­mi­nan las direc­ti­vas euro­peas de agua sub­te­rrá­nea y de agua de boca. De este dato tan alar­man­te no se infor­mó a la pobla­ción, ni se sus­pen­dió el con­su­mo de agua pota­ble en la comar­ca des­de dicho embal­se.

La alcal­de­sa ase­gu­ra que fue un error, y que este aná­li­sis fue “des­men­ti­do por varios con­tra­aná­li­sis que se efec­tua­ron a raíz de tales resul­ta­dos”, cuan­do lo cier­to es que el dato fue vali­da­do y remi­ti­do al MITECO. Lo que se hizo no fue un con­tra­aná­li­sis, que tie­ne que rea­li­zar­se sobre la mis­ma mues­tra por si había algún error ana­lí­ti­co, sino una ana­lí­ti­ca de una nue­va mues­tra toma­da el 17 de enero, que dio un resul­ta­do infe­rior a 0,05 μg/​l, den­tro de los lími­tes de segu­ri­dad. Y hay otras ana­lí­ti­cas que detec­tan gli­fo­sa­to, como la del 2 de mayo de 2017, con 0,086 μg/​l, por lo que tam­po­co es cier­ta la afir­ma­ción de la alcal­de­sa de que “no hay res­tos de dicha sus­tan­cia en el pan­tano”.

Eco­lo­gis­tas en Acción ha sido trans­pa­ren­te y rigu­ro­sa en el infor­me que ha rea­li­za­do y en la infor­ma­ción difun­di­da. De hecho, hemos faci­li­ta­do los datos ori­gi­na­les del MITECO a la geren­cia de la empre­sa públi­ca man­co­mu­na­da Arc­gi­sa nada más nos lo soli­ci­tó. La alcal­de­sa de Los Barrios no los ha pedi­do.

Quien no ha sido tras­pa­ren­te ha sido la Jun­ta de Anda­lu­cía, que no hizo públi­cos esos aná­li­sis, y no advir­tió de la pre­sen­cia pun­tual de gli­fo­sa­to en enero de 2017. Cabría pre­gun­tar­se si ha habi­do más resul­ta­dos anó­ma­los en estos dos últi­mos años, de los que no tene­mos ana­lí­ti­cas, y los ocul­ta­ron.

Ante las declaraciones de la alcaldesa accidental de Los Barrios en las que acusa a Ecologistas en Acción de difundir datos erróneos sobre la presencia del herbicida glifosato en el embalse de Charco Redondo

Tam­bién hay que pre­gun­tar­se por qué no se inves­ti­ga­ron las cau­sas de ese pico pun­tual de gli­fo­sa­to, que pudo ser debi­do a una lim­pie­za de cubas de fumi­ga­ción cer­ca del pun­to de mues­tro, pero que nun­ca los sabre­mos por­que no se inves­ti­gó.

Y con res­pec­to a que “El gli­fo­sa­to es un her­bi­ci­da y, como tal, su uso está muy limi­ta­do y, por supues­to, con­tro­la­do den­tro del Par­que Natu­ral Los Alcor­no­ca­les”, hay que recor­dar­le a la alcal­de­sas que el gli­fo­sa­to se usa de for­ma gene­ra­li­za­da en el par­que natu­ral, inclu­so por la pro­pia Jun­ta de Anda­lu­cía en la fumi­ga­ción de cune­tas.

Por últi­mo, des­de Eco­lo­gis­tas en Acción nos ale­gra­mos de que en el res­to de ana­lí­ti­cas rea­li­za­das en 2017 y 2018 la con­cen­tra­ción de gli­fo­sa­to esté en los nive­les per­mi­ti­dos por la nor­ma­ti­va, y espe­ra­mos que en las ana­lí­ti­cas de 2019 y 2020 sigan así. Esto no es óbi­ce para que siga­mos exi­gien­do que el her­bi­ci­da cono­ci­do como gli­fo­sa­to debe dejar de uti­li­zar­se en toda la pro­vin­cia de Cádiz por sus efec­tos noci­vos sobre la salud de las per­so­nas, tal como lo demues­tran infi­ni­dad de estu­dios y enti­da­des cien­tí­fi­cas, inclui­da la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud, que lo ha cata­lo­ga­do como poten­cial­men­te can­ce­rí­geno.

Fuen­te: Eco­lo­gis­tas en Acción

Francisco Vílchez

Andaluz de Granada (1980). Grado en Humanidades en la UGR. Pluriempleado en el sector servicios y aficionado a hablar de lo que la prensa no dice ni pío.

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