Vene­zue­la. La actual esca­la­da de agre­sión esta­dou­ni­den­se y la nece­si­dad estra­té­gi­ca de una nue­va mayo­ría nacio­nal.

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 30 de agos­to de 2020.

Aná­li­sis de La Corrien­te Revo­lu­cio­na­ria Boli­var y Zamo­ra.

Es noto­rio que atra­ve­sa­mos una nue­va esca­la­da en la agre­sión sos­te­ni­da que EEUU diri­ge con­tra Vene­zue­la, la cual con­ti­nua­rá en cre­ci­mien­to e inten­si­dad al menos duran­te lo que que­da de año. A fin de con­tri­buir al aná­li­sis de la actual coyun­tu­ra polí­ti­ca vene­zo­la­na, a la com­pren­sión del momen­to en que esta­mos por par­te de nues­tro pue­blo y a la nece­sa­ria pre­pa­ra­ción ante los posi­bles esce­na­rios que se ave­ci­nan, con­vie­ne ana­li­zar las seña­les que evi­den­cian esta esca­la­da, las varia­bles deter­mi­nan­tes y sig­ni­fi­ca­ti­vas que la gene­ran, los posi­bles esce­na­rios que pue­dan pre­sen­tar­se y la defi­ni­ción de líneas de acción nece­sa­rias para situar­nos en este cua­dro.

I

Comen­ce­mos por las seña­les en el esce­na­rio inter­na­cio­nal. Lo pri­me­ro que debe­mos tener pre­sen­te es que está en pleno desa­rro­llo la nue­va polí­ti­ca de EEUU para Amé­ri­ca Lati­na que tie­ne como obje­ti­vo cen­tral en sus defi­ni­cio­nes “con­te­ner la influen­cia extran­je­ra”, es decir, la influen­cia de poten­cias como Rusia y Chi­na. Esto, basa­do en los pos­tu­la­dos de la doc­tri­na Mon­roe, según la cual Amé­ri­ca toda per­te­ne­ce a los nor­te­ame­ri­ca­nos. Des­de la pers­pec­ti­va colo­nia­lis­ta esta­dou­ni­den­se el con­trol del con­ti­nen­te debe estar en sus manos y cual­quier otra influen­cia es con­si­de­ra­da enemi­ga. En esta pers­pec­ti­va hege­mo­nis­ta y supre­ma­cis­ta, Esta­dos Uni­dos con­si­de­ra que todo el con­ti­nen­te es par­te de su terri­to­rio, por lo tan­to se con­si­de­ra con el dere­cho de ocu­par­lo mili­tar­men­te, con­tro­lar­lo eco­nó­mi­ca­men­te y deci­dir sobre asun­tos de polí­ti­ca inter­na de nues­tros paí­ses. Un com­po­nen­te cen­tral de esa polí­ti­ca hacia el con­ti­nen­te sea la estra­te­gia de máxi­ma pre­sión con­tra Vene­zue­la, así como el ase­dio a Cuba y Nica­ra­gua.

En el mar­co de ese des­plie­gue, y como una de las seña­les de la actual esca­la­da, está el recien­te via­je de Robert O’Brien, ase­sor de segu­ri­dad nacio­nal del pre­si­den­te Trump, a Pana­má y Colom­bia. En pala­bras O’Brien, el obje­ti­vo es “Pro­mo­ver la segu­ri­dad, pros­pe­ri­dad y gober­nan­za demo­crá­ti­ca en el con­ti­nen­te”. En la reali­dad, segu­ri­dad quie­re decir pre­sen­cia mili­tar, pros­pe­ri­dad quie­re decir con­trol eco­nó­mi­co y gober­nan­za quie­re decir ali­nea­mien­to y subor­di­na­ción polí­ti­ca. En su via­je estu­vo acom­pa­ña­do de Craig Faller, jefe del Coman­do Sur, y de Mau­ri­cio Cla­ver-Caro­ne, direc­tor del Con­se­jo de Segu­ri­dad para el hemis­fe­rio occi­den­tal.

Entre otros temas, se tra­ta­ron asun­tos como “el com­ba­te al lava­do de acti­vos y al finan­cia­mien­to al terro­ris­mo”, así como la supues­ta lucha con­tra el nar­co­trá­fi­co. En el caso de Colom­bia, se acor­dó una nue­va fase de relan­za­mien­to del Plan Colom­bia, que impli­ca­rá más recur­sos en esa direc­ción, esta vez maqui­lla­dos con un nue­vo com­po­nen­te vin­cu­la­do a la inver­sión social. Este dis­cur­so y estos acuer­dos apun­tan a Vene­zue­la ya que, como se sabe, una de las líneas de cri­mi­na­li­za­ción con­tra nues­tro país se basa en fal­sas acu­sa­cio­nes de nar­co­trá­fi­co y terro­ris­mo.

Una segun­da señal es la denun­cia del pre­si­den­te colom­biano Iván Duque sobre la supues­ta com­pra de misi­les de lar­go alcan­ce a Irán, lo cual es abso­lu­ta­men­te fal­so: se tra­ta de un tipo de arma­men­to que Irán no tie­ne para la ven­ta sino para su pro­pia defen­sa. Esto cons­ti­tu­ye un inten­to de Duque de gene­rar una cau­sal de gue­rra, una jus­ti­fi­ca­ción que pre­ten­de ser la base para una posi­ble reedi­ción de lo que fue la lla­ma­da cri­sis de misi­les, que invo­lu­cró a EEUU, Cuba y la URSS. A la vez, está la denun­cia de que mili­ta­res vene­zo­la­nos esta­rían trian­gu­lan­do armas para la gue­rri­lla de ese país.

En esto está de fon­do la pro­fun­da cri­sis polí­ti­ca, social y eco­nó­mi­ca que atra­vie­sa Colom­bia, la más pro­fun­da en los últi­mos 30 años, lo cual faci­li­ta que la oli­gar­quía de ese país se pres­te para los pla­nes que diri­ge EEUU en la medi­da en que se bene­fi­cia por­que cons­ti­tu­yen una for­ma de dis­traer al pue­blo colom­biano en rela­ción con su pro­pia cri­sis. A esto hay que agre­gar la recien­te acti­va­ción de la bri­ga­da mili­tar de EEUU en Colom­bia, la cual había sido sus­pen­di­da por no con­tar con la apro­ba­ción jurí­di­ca nacio­nal para hacer­lo.

Otra señal de la esca­la­da ven­dría a ser el des­plie­gue de toda una cam­pa­ña mediá­ti­ca sobre la supues­ta ame­na­za ira­ní en Amé­ri­ca Lati­na, den­tro de la cual se cons­tru­ye la jus­ti­fi­ca­ción para agre­dir a Vene­zue­la en la medi­da en que la cer­ca­na rela­ción del gobierno vene­zo­lano con el gobierno de Irán esta­ría sien­do la puer­ta de entra­da para esta supues­ta ame­na­za ira­ní.

Por últi­mo, esta­ría la cada vez mayor impli­ca­ción de Israel en el con­flic­to vene­zo­lano, lo cual se des­pren­de de la for­ma en que se pro­fun­di­za la cer­ca­nía y vin­cu­la­ción que la diri­gen­cia opo­si­to­ra (pró­fu­ga de la jus­ti­cia vene­zo­la­na) man­tie­ne con Israel.

II

En el esce­na­rio nacio­nal, tene­mos en pri­mer lugar los recien­tes esfuer­zos de la ultra­de­re­cha guai­do­cis­ta para reac­ti­var­se, hacien­do anun­cios y con­vo­ca­to­rias, lla­man­do a la cons­truc­ción de una nue­va ruta para sus obje­ti­vos, bus­can­do recons­truir la uni­dad per­di­da y pre­ten­dien­do mate­ria­li­zar en algu­na acción con­cre­ta una supues­ta acción en favor del pue­blo vene­zo­lano. Evi­den­te­men­te su ges­tión y pro­mo­ción del blo­queo con­tra Vene­zue­la le ha res­ta­do aún más popu­la­ri­dad al arte­fac­to Guai­dó, y bus­can rever­tir ese efec­to.

Por otro lado es noto­ria una fuer­te reac­ti­va­ción de accio­nes de ban­das delin­cuen­cia­les orga­ni­za­das, las lla­ma­das Bacrim, cuyos víncu­los y ope­ra­ción bajo con­trol y direc­ción de la ultra­de­re­cha han sido denun­cia­dos y expues­tos en reite­ra­das oca­sio­nes. En este sen­ti­do, hay sos­pe­chas de avan­ce en el con­trol de la dere­cha con rela­ción a estas ban­das a tra­vés de sec­to­res de los cuer­pos poli­cia­les que pue­den ser­vir de meca­nis­mo para el acer­ca­mien­to y mane­jo de las mis­mas. Del accio­nar de estas ban­das lla­ma la aten­ción su com­po­nen­te mediá­ti­co, que es muy par­ti­cu­lar y fue­ra del patrón de actua­ción de ese tipo de delin­cuen­cia: bus­can la expo­si­ción mediá­ti­ca, la crea­ción de cuen­tas de redes socia­les y la inci­den­cia en la opi­nión públi­ca, lo cual las ubi­ca como par­te de la estra­te­gia de des­es­ta­bi­li­za­ción y gue­rra psi­co­ló­gi­ca. Esto esta­ría en rela­ción con lo ocu­rri­do en Peta­re y en Lara en el con­tex­to de la Ope­ra­ción Gedeón, por ejem­plo. Se tra­ta, en todo caso, de una ope­ra­ción encu­bier­ta de muy fino dise­ño.

Por últi­mo, en el cua­dro nacio­nal, otra señal es la radi­ca­li­za­ción de la estra­te­gia de pre­sión eco­nó­mi­ca sobre la gen­te, una de cuyas prin­ci­pa­les armas es la dis­pa­ra­da bru­tal del pre­cio del dólar, con su res­pec­ti­vo impac­to en los pre­cios de los bie­nes y ser­vi­cios y en el dete­rio­ro del poder adqui­si­ti­vo de la gen­te.

III

Nada de esto es casual ni capri­cho­so, sino que tie­ne su ori­gen en un con­jun­to de ele­men­tos deter­mi­nan­tes y varia­bles sig­ni­fi­ca­ti­vas que están actual­men­te en desa­rro­llo a esca­la glo­bal. La prin­ci­pal es la ace­le­ra­ción de la dispu­ta geo­po­lí­ti­ca mun­dial pro­duc­to de la cri­sis gene­ra­da por la pan­de­mia de Covid-19, sobre todo la dispu­ta entre Chi­na y EEUU en el plano tec­no­ló­gi­co, finan­cie­ro y mili­tar. La carre­ra por la vacu­na con­tra el COVID-19 es par­te de esta dispu­ta, en la que entran otras poten­cias como Rusia. Esta ace­le­ra­ción suma pre­sión a la cri­sis estruc­tu­ral que enfren­ta la hege­mo­nía de EEUU en el pla­ne­ta, hacien­do que aumen­te su viru­len­cia por­que está obli­ga­do a reac­cio­nar, lo cual hace con sus dos armas fun­da­men­ta­les: el con­trol y hege­mo­nía que posee sobre el sis­te­ma finan­cie­ro mun­dial y su pode­río mili­tar.

Otro ele­men­to cen­tral es la situa­ción polí­ti­ca inter­na de EEUU, en cuyo cen­tro está el veni­de­ro pro­ce­so elec­to­ral pre­si­den­cial. En ese pun­to Trump está aco­rra­la­do, con serios ries­gos de per­der la reelec­ción. De allí que como par­te de su cam­pa­ña bus­que deses­pe­ra­da­men­te resul­ta­dos qué mos­trar, entre los cua­les esta­ría una even­tual vic­to­ria en el caso vene­zo­lano, que podría ser exhi­bi­do como un logro en polí­ti­ca exte­rior.

A esa com­ple­ji­dad inter­na de la situa­ción polí­ti­ca de EEUU se agre­gan los efec­tos devas­ta­do­res de la pan­de­mia en ese país, prin­ci­pal­men­te en el aspec­to eco­nó­mi­co: 14 millo­nes de nue­vos des­em­plea­dos, 34% de decre­ci­mien­to en el PIB y para­li­za­ción eco­nó­mi­ca en torno a un 40% son datos con­tun­den­tes para un pre­si­den­te que mos­tra­ba como su prin­ci­pal logro el cre­ci­mien­to y éxi­to eco­nó­mi­co. Allí esta­ba el fuer­te de su ima­gen y su ofer­ta elec­to­ral.

Este cua­dro polí­ti­co se agra­va con el aumen­to de las ten­sio­nes racia­les, que ale­jan aún más la sim­pa­tía por Trump de los sec­to­res afro­ame­ri­ca­nos y lati­nos. Hoy día hay ciu­da­des ente­ras prác­ti­ca­men­te insu­rrec­tas, con movi­li­za­cio­nes masi­vas en las cua­les inclu­so se exhi­be arma­men­to. Esto, sin con­tar la pro­fun­da cri­sis de salud resul­ta­do del mal mane­jo de la pan­de­mia. La situa­ción es tan crí­ti­ca para Trump, que inclu­so un sec­tor del par­ti­do repu­bli­cano, quie­nes impul­san el lla­ma­do Pro­yec­to Lin­coln, se opo­ne a la reelec­ción de su pro­pio can­di­da­to.

En ese con­tex­to tan adver­so para Trump cobra un valor cen­tral Vene­zue­la ¿Por qué? No solo por su impor­tan­cia geo­es­tra­té­gi­ca, sino por la impor­tan­cia que tie­ne Flo­ri­da para la elec­ción pre­si­den­cial en el eli­tes­co y anti­de­mo­crá­ti­co sis­te­ma elec­to­ral esta­dou­ni­den­se. Para Trump es fun­da­men­tal ganar las elec­cio­nes en Flo­ri­da. Recor­de­mos que es jus­ta­men­te allí en Flo­ri­da don­de está con­cen­tra­do el lobby maya­me­ro anti­cas­tris­ta y anti­cha­vis­ta, que tie­ne mucho peso en el esta­blish­ment del par­ti­do repu­bli­cano.

En medio de la com­ple­ja cri­sis que pone en ries­go su reelec­ción, Trump está obli­ga­do a hacer con­ce­sio­nes y com­pla­cer a ese sec­tor, que es el más acé­rri­mo enemi­go de la revo­lu­ción boli­va­ria­na en EEUU, uno de cuyos prin­ci­pa­les voce­ros es el sena­dor Mar­co Rubio.

IV

Con todos estos ele­men­tos sobre la mesa de aná­li­sis, pode­mos defi­nir al menos tres posi­bles esce­na­rios de lucha:

Que el con­flic­to no se resuel­va en una inter­ven­ción mili­tar direc­ta e inva­sión, sino que se sos­ten­ga la estra­te­gia de máxi­ma pre­sión, incre­men­tán­do­la y lle­ván­do­la a nive­les supe­rio­res, extre­mos, uti­li­zan­do para ello a Colom­bia. Esto impli­ca radi­ca­li­za­ción total del blo­queo comer­cial, finan­cie­ro y petro­le­ro, pro­vo­ca­cio­nes arma­das des­de Colom­bia y Bra­sil sin que lle­guen nece­sa­ria­men­te a accio­nes direc­tas arma­das, incur­sio­nes arma­das con mer­ce­na­rios, inten­tos de reac­ti­va­ción insu­rrec­cio­nal de la pro­tes­ta y la movi­li­za­ción de calle, pre­sión para la divi­sión de los cuer­pos mili­ta­res y poli­cia­les, accio­nes de sabo­ta­je para agra­var la pan­de­mia.

Que el con­flic­to man­ten­ga su actual nivel de inten­si­dad en la agre­sión, con un com­po­nen­te más retó­ri­co y mediá­ti­co, sos­te­nien­do el nivel actual de la asfi­xia eco­nó­mi­ca, con lo cual con­ti­nua­ría el dete­rio­ro interno eco­nó­mi­co y social, pero en la mis­ma pro­gre­si­vi­dad.

Inter­ven­ción mili­tar direc­ta de una cola­ción mili­tar en la que esta­rían Colom­bia y Bra­sil.

A esto habría que agre­gar el ries­go y la ame­na­za siem­pre laten­te de colap­so total y la explo­sión social, que podría dar­se en cual­quie­ra de los esce­na­rios, prin­ci­pal­men­te en el pri­me­ro, aun­que se requie­re para ello la com­bi­na­ción de muchas varia­bles, entre las cua­les está un lide­raz­go opo­si­tor capaz de ati­zar­lo y con­du­cir­lo, lo cual no exis­te en la reali­dad con­cre­ta de los terri­to­rios.

V

Ante este gra­ve cua­dro que se cier­ne sobre el país, lo fun­da­men­tal es que sea­mos todos y todas fuer­zas que sumen a la uni­dad nacio­nal y patrió­ti­ca: hom­bres y muje­res, orga­ni­za­cio­nes socia­les y polí­ti­cas, colec­ti­vos, gru­pos, par­ti­dos, comu­nas, con­se­jos comu­na­les, con­se­jos cam­pe­si­nos, de muje­res, de estu­dian­tes, orga­ni­za­cio­nes de base, gru­pos reli­gio­sos, sin­di­ca­tos, bri­ga­das de defen­sa, bri­ga­das agra­rias y pro­duc­ti­vas, cada quien en su espa­cio y jugan­do su papel.

Por par­te del cha­vis­mo esta uni­dad debe nuclear­se en torno al gobierno boli­va­riano, al lide­raz­go del pre­si­den­te Madu­ro y de la direc­ción del Psuv. Es en torno a estas fuer­zas cen­tra­les que debe cons­truir­se la uni­dad del cha­vis­mo y no bus­car­la por fue­ra. Esta uni­dad debe ser nues­tro pilar fun­da­men­tal aden­tro del cual saber mane­jar, ges­tio­nar y tra­ba­jar las dife­ren­cias y con­tra­dic­cio­nes.

Coin­ci­di­mos con el pre­si­den­te Madu­ro en los pun­tos hacia don­de debe orien­tar­se el deba­te, cuyo cen­tro está en la nece­si­dad de recons­truir un nue­vo blo­que his­tó­ri­co, una nue­va mayo­ría nacio­nal que, para lograr­se, debe tras­cen­der la pro­pia izquier­da e ir por todos los sec­to­res de la vida nacio­nal, inclui­da la social demo­cra­cia y más allá; una nue­va mayo­ría nacio­nal que, en pri­mer lugar, garan­ti­ce la demo­cra­cia, la sobe­ra­nía y luche con­tra el blo­queo y el ase­dio, sin lo cual no hay posi­bi­li­dad de recom­po­ner la vida nacio­nal. Las fuer­zas de izquier­da debe­mos tener la capa­ci­dad de enten­der y asu­mir esto.

En ese deba­te cen­tral hay gran­des pre­gun­tas: ¿Cómo recons­truir la nue­va mayo­ría nacio­nal en las actua­les con­di­cio­nes de adver­si­dad eco­nó­mi­ca, de ase­dio impe­ria­lis­ta, de blo­queo, de reduc­ción drás­ti­ca de la capa­ci­dad finan­cie­ra, logís­ti­ca y ope­ra­ti­va del Esta­do? ¿Cómo hacer­lo sin res­ta­ble­cer el nor­mal fun­cio­na­mien­to ins­ti­tu­cio­nal del esta­do con la recu­pe­ra­ción de la Asam­blea Nacio­nal? ¿Cómo reto­mar en esas con­di­cio­nes las diná­mi­cas trans­for­ma­do­ras de la revo­lu­ción boli­va­ria­na? ¿Qué pode­mos apor­tar en con­cre­to des­de nues­tros espa­cios y terri­to­rios a esas tareas?

Los deba­tes nece­sa­rios no deben plan­tear­se, cree­mos, de for­ma super­fi­cial, per­dien­do de vis­ta las com­ple­jas varia­bles estra­té­gi­cas que están en jue­go. No es momen­to para aéreos deba­tes ideo­ló­gi­cos o teó­ri­cos que no ten­gan en cuen­ta las prio­ri­da­des estra­té­gi­cas y las reali­da­des y posi­bi­li­da­des con­cre­tas. No es momen­to para deba­tes mera­men­te elec­to­ra­lis­tas, que ven las elec­cio­nes par­la­men­ta­rias des­de una pers­pec­ti­va inme­dia­tis­ta y cen­tra­da solo en el logro de cuo­tas de par­ti­ci­pa­ción elec­to­ral y polí­ti­ca.

Las alian­zas polí­ti­cas que el país deman­da son alian­zas que deben fun­da­men­tar­se en el apor­te y la cons­truc­ción en fun­ción de la solu­ción de los gran­des pro­ble­mas, las gran­des tareas y desa­fíos que enfren­ta el país. No pode­mos esta­ble­cer o exi­gir alian­zas des­de posi­cio­nes y prác­ti­cas polí­ti­cas basa­das solo en opi­nio­nes. La situa­ción actual del país nos exi­ge jugar­nos el pelle­jo en la calle, jun­to a la gen­te, enfren­tan­do los pro­ble­mas y cons­tru­yen­do la demo­cra­cia par­ti­ci­pa­ti­va y pro­ta­gó­ni­ca lega­da por Chá­vez.

La cons­truc­ción del socia­lis­mo en Vene­zue­la, que man­te­ne­mos como hori­zon­te estra­té­gi­co libe­ra­dor, depen­de de que jun­tos y jun­tas, en uni­dad, sal­ga­mos victoriosos(as) del com­ple­jo tran­ce nacio­nal que atra­ve­sa­mos. Nos toca seguir luchan­do, pug­nan­do, empu­jan­do en esa direc­ción, pero cons­tru­yen­do y apor­tan­do. Alcan­zar ese hori­zon­te será una con­quis­ta resul­ta­do de la lucha y la cons­truc­ción para que nues­tra pers­pec­ti­va trans­for­ma­do­ra sea hege­mó­ni­ca en la socie­dad, en los terri­to­rios, en el par­ti­do, en el cha­vis­mo. Y en ello cada quien debe enten­der cuál es su papel.

VI

En el actual con­tex­to y con estos fun­da­men­tos de aná­li­sis, La Corrien­te como orga­ni­za­ción polí­ti­ca y social que tie­ne como basa­men­to para su pro­yec­to trans­for­ma­dor la cons­truc­ción de poder des­de aba­jo, asu­me como mar­co de actua­ción las siguien­tes tareas prio­ri­ta­rias:

  • Incre­men­tar la pre­pa­ra­ción para la defen­sa de la sobe­ra­nía y la paz, en lo cual es cla­ve pro­fun­di­zar la vigi­lan­cia popu­lar.
  • For­ta­le­cer las arti­cu­la­cio­nes en el Psuv, la FANB, y las expre­sio­nes del poder eje­cu­ti­vo en todos los nive­les.
  • Man­te­ner la cohe­sión de equi­pos y estruc­tu­ras: comu­ni­ca­ción, infor­ma­ción, orga­ni­za­ción, y for­ta­le­cer el tra­ba­jo de base.
  • Apo­yar con todas nues­tras capa­ci­da­des la cam­pa­ña del Psuv por la vic­to­ria en la Asam­blea Nacio­nal.
  • Seguir tra­ba­jan­do en la lucha con­tra la pan­de­mia.
  • Con­ti­nuar en la lucha por el desa­rro­llo pro­duc­ti­vo del cam­po en arti­cu­la­ción con las ins­ti­tu­cio­nes del gobierno boli­va­riano en esa área.
  • Con­ti­nuar el tra­ba­jo de orga­ni­za­ción y mul­ti­pli­ca­ción de la soli­da­ri­dad hacia los sec­to­res socia­les más afec­ta­dos por la cri­sis y el blo­queo.
  • Seguir con­tri­bu­yen­do a la bata­lla comu­ni­ca­cio­nal por la defen­sa de la paz y la sobe­ra­nía, y por la pro­fun­di­za­ción de la demo­cra­cia revo­lu­cio­na­ria y el desa­rro­llo pro­duc­ti­vo

Fuen­te: Coor­di­na­ción Nacio­nal Corrien­te Revo­lu­cio­na­ria Bolí­var y Zamo­ra

Itu­rria /​Fuen­te

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