Cul­tu­ra. Una mini­se­rie repa­sa la his­to­ria de Aimé Painé

Por Ser­gio Sán­chez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 27 de agos­to de 2020.

La can­tan­te de ori­gen mapu­che nun­ca pudo gra­bar un dis­co. “Creo que esta fic­ción va a hacer que conoz­can a una heroí­na cul­tu­ral», afir­ma la directora.

“Saber quién es uno es el prin­ci­pio de ser cul­to”, decía la can­to­ra mapu­che-tehuel­che Aimé Pai­né (1943−1987), una artis­ta pio­ne­ra en can­tar en len­gua mapu­dun­gun en los esce­na­rios y que logró inclu­so lle­var la lucha de los pue­blos indí­ge­nas al Pala­cio de las Nacio­nes Uni­das, en Gine­bra. Su figu­ra no es tan cono­ci­da en la cul­tu­ra popu­lar argen­ti­na, pero su his­to­ria comen­zó a cobrar más rele­van­cia en los últi­mos años con el flo­re­ci­mien­to del femi­nis­mo y la rei­vin­di­ca­ción en Amé­ri­ca lati­na de las raí­ces indi­ge­nis­tas con el comien­zo del nue­vo siglo. En vida, de hecho, Aimé Pai­né no gra­bó nin­gún dis­co de estu­dio, solo cir­cu­lan gra­ba­cio­nes case­ras toma­das de con­cier­tos. Su tra­ba­jo prin­ci­pal estu­vo enfo­ca­do en la divul­ga­ción del can­to oral mapu­che y en la denun­cia de los atro­pe­llos his­tó­ri­cos que sufrió su pue­blo, des­de la Cam­pa­ña del Desier­to. Este domin­go 23 lle­ga a la pla­ta­for­ma digi­tal gra­tui­ta Cont​.ar la mini­se­rie Aimé, que retra­ta la vida de esta can­to­ra y mili­tan­te social mapuche.

Con direc­ción, pro­duc­ción y guión de la cineas­ta neu­qui­na Ayma­rá Rove­ra, esta fic­ción bio­grá­fi­ca de cua­tro epi­so­dios rea­li­za­da ínte­gra­men­te en la Pata­go­nia refle­ja los momen­tos más sig­ni­fi­ca­ti­vos de la vida de Aimé Pai­né –inter­pre­ta­da por Cha­ro Boga­rín– y la bús­que­da cons­tan­te de su iden­ti­dad. “Creo que esta fic­ción va a hacer que conoz­can a una heroí­na cul­tu­ral, una mujer real­men­te valio­sa que nos dejó un lega­do de lucha y con­vic­ción enor­me. Era muy inte­li­gen­te, sabía lo que decía y esta­ba muy pre­pa­ra­da para defen­der lo que pen­sa­ba. De algu­na mane­ra, Aimé pasa a ser una pró­cer de la his­to­ria argen­ti­na por­que expan­de la cul­tu­ra de su pue­blo. ¿Por qué no pue­de ser pró­cer una mujer pata­gó­ni­ca?”, resal­ta Rove­ra sobre los fun­da­men­tos de la serie. “Aimé está más pre­sen­te que nun­ca”, dice. De hecho, su figu­ra apa­re­ce des­de 2009 en el Salón Muje­res Argen­ti­nas de la Casa Rosada.

Aimé solía via­jar sola por los pue­blos del país divul­gan­do sabe­res y can­tos de su comu­ni­dad ‑y can­cio­nes pro­pias- a fuer­za de su voz y de ins­tru­men­tos autóc­to­nos como el cul­trún, la cas­cahui­lla y el trom­pen. “En los años ‘80 era trans­gre­sor que una mujer can­ta­ra en su pro­pia len­gua (mapu­dun­gun), que la apren­dió por foné­ti­ca. En ese momen­to no había muje­res que denun­cien estos temas, por­que esta­ban silen­cia­dos. Ella apro­ve­cha­ba para can­tar y des­pués denun­cia­ba. Se ani­ma­ba a decir cosas que no se decían en ese tiem­po. En los libros de la escue­la los indios eran ‘malos’, pero en reali­dad la his­to­ria era otra. Y ella habla­ba de esa otra his­to­ria. Era muy espi­ri­tual, tenía una tem­plan­za enor­me y una gran valen­tía”, des­ta­ca la tam­bién actriz, quien se sin­tió iden­ti­fi­ca­da con la vida de la can­to­ra y eso le sir­vió tam­bién para inda­gar en su pro­pia historia.

En una de las esce­nas más repre­sen­ta­ti­vas de la serie, Aimé se encuen­tra con las abue­las mapu­ches para apren­der el idio­ma ori­gi­na­rio y los valo­res de la comu­ni­dad. Al prin­ci­pio, las abue­las se mues­tran esqui­vas, pero lue­go le trans­mi­ten su cono­ci­mien­to. «Muy pocas abue­las se ani­man a hablar la len­gua, pero para mí es sagra­do escu­char­las», dice Aimé en una esce­na, mien­tras una abue­li­ta le ense­ña los dis­tin­tos tipos de can­tos en las cere­mo­nias, en el bello pai­sa­je de Alu­mi­né, Neu­quén. El film va retra­tan­do el camino que hizo Aimé para reen­con­trar­se con su iden­ti­dad a par­tir del reco­no­ci­mien­to de su ori­gen. Nació con el nom­bre Olga Eli­sa Pai­né en Inge­nie­ro Huer­go (Río Negro), en 1943, pero a los tres años fue arre­ba­ta­da de los bra­zos de su padre, quien no podía hacer­se car­go de ella, y tras­la­da­da a un orfa­na­to de mon­jas, el Ins­ti­tu­to Unzué de Mar del Pla­ta. En este lugar algo hos­til, des­cu­brió el can­to gre­go­riano y la per­so­na­li­dad de su voz.

Con la par­ti­ci­pa­ción de Juan Palo­mino, Mari­te Ber­bel y Loren Acu­ña, la mini­se­rie refle­ja dife­ren­tes momen­tos his­tó­ri­cos, des­de el amor y odio que des­per­ta­ba la figu­ra de Evi­ta ‑una mujer admi­ra­da por la pro­ta­go­nis­ta- has­ta los días agi­ta­dos duran­te la últi­ma dic­ta­du­ra cívi­co-mili­tar. «Sien­to que mi lugar de lucha es al lado de mi gen­te, es des­de la denun­cia, des­de el can­to», le dice Aime Pai­né, ya de gran­de, a una ami­ga que le repro­cha que no par­ti­ci­pe en la mili­tan­cia polí­ti­ca seten­tis­ta, duran­te su resi­den­cia en Bue­nos Aires.

«Los pri­me­ros des­apa­re­ci­dos hay que bus­car­los en la Cam­pa­ña del Desier­to», sen­ten­cia Aimé y comien­za un pro­ce­so de bús­que­da de la memo­ria de su pue­blo que la lle­va a diser­tar a un con­gre­so de las Nacio­nes Uni­das, en Sui­za, y a redac­tar una ley para la apli­ca­ción de edu­ca­ción bilin­güe en el país por­que con­si­de­ra­ba “fun­da­men­tal recu­pe­rar la len­gua de los ante­pa­sa­dos». “En mi país no se habla de mi pue­blo y las len­guas se están per­dien­do. Por eso yo can­to”, decía la can­to­ra en sus pre­sen­ta­cio­nes en vivo. Aimé Pai­né falle­ció muy joven, a los 44 años, a cau­sa de un aneu­ris­ma cere­bral en 1987 en Asun­ción, Para­guay, mien­tras esta­ba de gira.

Itu­rria /​Fuen­te

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