Argen­ti­na. Inves­ti­ga­rán alla­na­mien­to ile­gal y tor­tu­ras de los poli­cías bonae­ren­ses a la ex novia de Facun­do Cas­tro y sus hermanos

Por Adria­na Meyer, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 11 de agos­to de 2020.

A dife­ren­cia de los poli­cías de Villa­rino, que borra­ron la mayo­ría de las comu­ni­ca­cio­nes de sus telé­fo­nos, la ex novia de Facun­do Astu­di­llo Cas­tro lo puso a dis­po­si­ción de mane­ra espon­tá­nea; no aho­ra que la des­apa­ri­ción for­za­da del joven está en los medios y en la jus­ti­cia fede­ral sino ape­nas comen­zó la inves­ti­ga­ción, hace más de cien días. 

Daia­na Gon­zá­lez y Cris­ti­na Cas­tro no tenían la mejor de las rela­cio­nes, sin embar­go la fami­lia dijo que su acti­tud fue de per­ma­nen­te cola­bo­ra­ción en la bús­que­da de su ex pare­ja, apor­tan­do su telé­fono sin modi­fi­car su con­te­ni­do y pres­tan­do decla­ra­ción en varias opor­tu­ni­da­des. En el escri­to con que recha­zó la deten­ción de los poli­cías de Villa­rino que estu­vie­ron con Facun­do el día que des­apa­re­ció, 30 de abril, el fis­cal fede­ral San­tia­go Ulpiano Mar­tí­nez admi­tió que «la ex novia del joven des­apa­re­ci­do sufrió apre­mios ile­ga­les por par­te de poli­cías bonae­ren­ses», y emi­tió una denun­cia para que el hecho sea inves­ti­ga­do por la jus­ti­cia provincial. 

Mar­tí­nez remi­tió actua­cio­nes a la jus­ti­cia pro­vin­cial; reca­ye­ron en el fis­cal Mar­ce­lo Rome­ro Jar­dín, de la Uni­dad Fun­cio­nal de Ins­truc­ción (UFI) N°8 bahien­se, y en Lei­la Sca­var­da, de la UFI N°12, que tie­ne juris­dic­ción en Villa­rino, Pun­ta Alta, Saa­ve­dra, Torn­quist y Puán.

«Así des­cuar­ti­zan el expe­dien­te con una cau­sa por aquí otra por allá, cuan­do en reali­dad esos epi­so­dios for­man par­te de la aso­cia­ción ilí­ci­ta para encu­brir el cri­men que esta­mos denun­cian­do. Una vez más lo que hace el fis­cal es una tram­pa, abrir una cau­sa para­le­la sólo debi­li­ta la inves­ti­ga­ción prin­ci­pal para saber dón­de está y qué le pasó a Facun­do», dijo el abo­ga­do Lean­dro Apa­ri­cio a Página12. Esto suce­dió duran­te la pri­me­ra eta­pa del caso, cuan­do se inves­ti­ga­ba una «ave­ri­gua­ción de para­de­ro» por par­te del fis­cal Dimas Gar­cía y otros que fue­ron pasan­do, cuan­do los ofi­cia­les de la Bonae­ren­ses ame­na­za­ron a la ex novia de Astu­di­llo Cas­tro, Daia­na Gon­zá­lez, y a su her­mano para for­zar la con­fe­sión de algún deli­to que no habían come­ti­do, ade­más con el alla­na­mien­to ile­gal de su casa en Bahía Blanca. 

Ni aún así pudie­ron obte­ner nada en su afán de fabri­car la tan men­ta­da «otra hipó­te­sis» basa­da en la ausen­cia de Facun­do como pro­duc­to de un pro­ble­ma con su ex pare­ja y su entorno. Inclu­so van más allá por­que hablan de «nar­co». «Acá los nar­cos están en otro lado, el even­tual con­su­mo de una o dos per­so­nas no tie­ne nada que ver con lo que pre­ten­die­ron ins­ta­lar», había dicho Apa­ri­cio en pla­za Riva­da­via la sema­na pasa­da, cuan­do un medio local vol­vió a la car­ga con esa «ver­sión».

«El 15 de junio los poli­cías Gri­llo­ni y Dum­rauf con­cu­rren a Bahía Blan­ca a pre­sio­nar a la ex novia de Facun­do y a sus her­ma­nos, hos­ti­gán­do­los a que reco­noz­can la exis­ten­cia de algún cri­men para con Facun­do», reza el escri­to de la que­re­lla par­ti­cu­lar al des­cri­bir las fases del encu­bri­mien­to, y remi­te a la foja 146 del expediente.

Así como la jue­za fede­ral María Gabrie­la Marrón al leer los diá­lo­gos publi­ca­dos ayer por este dia­rio inter­pre­tó que los poli­cías impli­ca­dos esta­ban «ner­vio­sos» por­que los medios empe­za­ban a dar sus nom­bres, el fis­cal enten­dió que los poli­cías Gri­llo­ni y Dum­rauf se man­da­ron a Bahía Blan­ca y des­tru­ye­ron la vivien­da de Daia­na «en su afán por encon­trar al des­apa­re­ci­do». Escri­bió el fis­cal San­tia­go Ulpiano Mar­tí­nez, cuya segun­da recu­sa­ción será ana­li­za­da en una audien­cia por Zoom maña­na con la jue­za fede­ral María Gabrie­la Marrón, que «un her­mano inclu­so ‘acce­dió’ ‑bajo una evi­den­te coac­ción por par­te de los agen­tes- a que ingre­sa­ran en su domi­ci­lio y regis­tra­ran el inmue­ble en su bús­que­da. Tal pro­ce­der se con­di­jo más con la volun­tad de hallar­lo, antes que con la inten­ción de ocul­tar su des­apa­ri­ción for­za­da. Al menos eso es lo que sur­ge a pri­me­ra vis­ta». Al otro her­mano de Daia­na lo lle­va­ron has­ta Villa­rino, lo tuvie­ron espe­ran­do una hora en la comi­sa­ría y lue­go lo lle­va­ron a una habi­ta­ción en la cual lo «apre­ta­ron», dicho en tér­mi­nos lega­les, sufrió «apre­mios ilegales». 

Las decla­ra­cio­nes tes­ti­mo­nia­les de Daia­na Gon­zá­lez y sus her­ma­nos de la chi­ca evi­den­cian algo muy dife­ren­te. La joven dio tes­ti­mo­nio por últi­ma vez el 21 de julio, y rati­fi­có que fue pre­sio­na­da por los poli­cías Dum­rauf y Gri­llón para incri­mi­nar­la en el cri­men. «La chi­ca no tie­ne nada que ver con la des­apa­ri­ción, y una vez más La Brú­ju­la está difun­dien­do mate­rial pri­va­do de ella para ensu­ciar­la en este mis­mo momen­to», había dicho el abo­ga­do Apa­ri­cio ese día de la decla­ra­ción, tal como publi­có Página12 .

«El hos­ti­ga­mien­to narra­do por los tes­ti­gos, cla­ra­men­te delic­ti­vo, que dio lugar al per­ti­nen­te reque­ri­mien­to de ins­truc­ción y por el cual ‑en su caso- habrán de res­pon­der penal­men­te los nume­ra­rios, pare­ció más bien un accio­nar ten­dien­te a des­pe­jar el man­to de sos­pe­cha con el que fue­ron cubier­tos a raíz de la des­apa­ri­ción de Facun­do», se expre­só en el comu­ni­ca­do de la fis­ca­lía fede­ral. Es decir, para Mar­tí­nez los uni­for­ma­dos tor­tu­ra­ron a Daia­na y sus her­ma­nos para des­pe­jar las dudas sobre su par­ti­ci­pa­ción en el hecho y hallar a Kufa, como le decían a Facun­do. «Cla­ra­men­te expre­só la ex novia que la pre­gun­ta insis­ten­te que le hacían era sobre el para­de­ro de Astu­di­llo; las pre­sio­nes y vejá­me­nes a las que fue some­ti­da –jun­to con su her­mano – , se orien­ta­ban más bien a encon­trar­lo. En todo caso coin­ci­dió en lo que expre­só la que­re­lla res­pec­to de que le exi­gían ‘que reco­noz­can la exis­ten­cia de algún cri­men para con Facun­do’, pero en el sen­ti­do de si ellos ‑los tes­ti­gos- le habían hecho algo, o si sabían qué le podría haber pasa­do», dijo el cues­tio­na­do fis­cal. «Hay que ser retor­ci­dos, éste es el nivel de per­ver­sión que esta­mos enfren­tan­do, dan vuel­ta has­ta lo más evi­den­te», dijo Cris­ti­na Castro.

El infor­me de la Poli­cía Fede­ral sobre lo que pudie­ron res­ca­tar de los telé­fo­nos trans­cri­be cada uno de los diá­lo­gos en orden cro­no­ló­gi­co y entre uno y otro apa­re­ce todo el tiem­po fra­ses como «envía link que fue borra­do» o «envía audio e ima­gen a las que no se pue­de acce­der por­que fue­ron borra­das». La jus­ti­cia deter­mi­na­rá si alguno de ellos los incri­mi­na, pero es evi­den­te que lo que eli­mi­na­ron son prue­bas y al menos podría haber­los con­vo­ca­do para que expli­quen qué es lo que fal­ta y por qué des­tru­ye­ron casi la tota­li­dad de los men­sa­jes entre ellos y sus jefes. La acti­tud de la ex novia de Facun­do estu­vo en las antí­po­das des­de el minu­to cero del caso, y aún así pade­ció el hos­ti­ga­mien­to de la Bonae­ren­se que, para la fami­lia Cas­tro bus­có incri­mi­nar­la y para el fis­cal Mar­tí­nez fue una «sobre­ac­tua­ción en la hones­ta búsqueda».

Fuen­te: Pági­na 12

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