Argen­ti­na. Habría cau­sa­les de fon­do para expro­piar a Vicen­tín (Humor en tiem­pos de pan­de­mia)

Por Ati­lio Boron. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 03 de agos­to de 2020.

Los envi­dio­sos y resen­ti­dos crí­ti­cos de quie­nes tra­ba­ja­ron ardua­men­te para labrar una for­tu­na insis­ten en que Vicen­tín sea expro­pia­da. Los más emi­nen­tes cons­ti­tu­cio­na­lis­tas de la Argen­ti­na con­sul­ta­dos por la “pren­sa seria” del país insis­ten en que para avan­zar por el camino de la expro­pia­ción hay que satis­fa­cer com­ple­jos requi­si­tos ins­ti­tu­cio­na­les dise­ña­dos para sal­va­guar­dar la intan­gi­bi­li­dad de la pro­pie­dad pri­va­da. Pri­me­ro, la empre­sa debe ser decla­ra­da de uti­li­dad públi­ca por el Con­gre­so de la Nación –pro­ce­so que pue­de durar años- y si así lo resol­vie­ran los legis­la­do­res aqué­lla debe ser pre­via­men­te indem­ni­za­da. Podría el pre­si­den­te hacer­lo por decre­to,“ en casos urgen­tes”, pero obvia­men­te el de Vicen­tín no entra en esa cate­go­ría. No hay nin­gún apu­ro. La urgen­cia la tie­nen los enemi­gos de la pro­pie­dad pri­va­da, nadie más. Son muchos los letra­dos que tran­qui­li­zan al sobrio y refi­na­do públi­co de los medios tra­di­cio­na­les dicien­do que la jus­ti­cia está en mar­cha, que hay un con­cur­so de acree­do­res abier­to y que, legal­men­te hablan­do, la empre­sa ni siquie­ra está en quie­bra. Por lo tan­to, el decre­to de inter­ven­ción con pro­me­sa de expro­pia­ción del 8 de junio del pre­si­den­te Alber­to Fer­nán­dez fue ape­nas un oca­sio­nal des­va­río, corre­gi­do con su recien­te dero­ga­ción.

Los astu­tos defen­so­res de la (gran, y sólo de la gran) pro­pie­dad pri­va­da ocul­tan algu­nos inopor­tu­nos deta­lles sobre el caso Vicen­tín. No dicen, por ejem­plo, que ese gru­po empre­sa­rial come­tió un gigan­tes­co robo de guan­te blan­co, y lo hizo sis­te­má­ti­ca­men­te y en los últi­mos tiem­pos con la abier­ta com­pli­ci­dad de altos per­so­ne­ros del gobierno de Mau­ri­cio Macri. No se tra­ta de una sim­ple empre­si­ta en apu­ros, sino una orga­ni­za­ción delic­ti­va que ha esta­fa­do, según cons­ta en el con­cur­so pre­ven­ti­vo, a 2.638 per­so­nas de todo el mun­do y por un total de poco más de 99.000 millo­nes de pesos. Vicen­tín obtu­vo, median­te trá­mi­tes frau­du­len­tos, prés­ta­mos del Ban­co Nación y con el cual tie­ne una deu­da que ascien­de a las 18.182 millo­nes de pesos. Tam­bién le debe al Ban­co Pro­vin­cia 1.814 millo­nes de pesos, al bra­si­le­ño Bra­des­co 770 millo­nes y al Hipo­te­ca­rio 760 millo­nes de pesos. Le adeu­da al fis­co argen­tino unos 9.000 millo­nes de pesos. Pero, ¡aten­ción!, la suma de todos estos deli­tos de nin­gu­na mane­ra con­fi­gu­ra una situa­ción de urgen­cia.

Alvin Hellers­tein pien­sa dis­tin­to. Es el juez del Dis­tri­to Sur de Nue­va York y con su anó­ma­la con­duc­ta de los últi­mos días con­fir­ma lo que muchos mur­mu­ran en Wall Street: es un hom­bre de Nico­lás Madu­ro. El tal Hellers­tein, segu­ra­men­te que obe­de­cien­do a una direc­ti­va de Cara­cas, está con­si­de­ran­do una deman­da con­tra el gru­po Vicen­tín por una deu­da de $33.137 millo­nes de pesos que afec­ta a una serie de ban­cos y agen­tes inter­na­cio­na­les. Entre ellos sobre­sa­len la Cor­po­ra­ción Finan­cie­ra Inter­na­cio­nal (enti­dad del Ban­co Mun­dial) al que el gru­po le debe 273 millo­nes de dóla­res y el FMO, el Ban­co de Desa­rro­llo Holan­dés, con acreen­cias de unos 150 millo­nes. El FMO es con­tro­la­do por el Esta­do holan­dés –para su for­tu­na regi­do por una monar­ca argen­ti­na- en un 51 % mien­tras que el res­to del capi­tal lo apor­tan varios ban­cos holan­de­ses y una peque­ña frac­ción que retie­nen algu­nas aso­cia­cio­nes patro­na­les, sin­di­ca­tos, empre­sas holan­de­sas y peque­ños inver­sio­nis­tas marro­quíes que ven­den hashis en la zona roja de Ams­ter­dam. El muy cha­vis­ta juez Hellers­tein orde­nó sin prue­bas ab initio sufi­cien­te acti­var el pro­ce­so de «dis­co­very» para iden­ti­fi­car “la ruta del dine­ro” de las cuen­tas de todas las empre­sas de Vicen­tin Socie­dad Anó­ni­ma y del Vicen­tin Family Group. La razón: exis­ten para ese juez mal juez (que hace que tan­ta gen­te extra­ñe la ecua­ni­mi­dad de su pre­de­ce­sor, el fina­do juez Tho­mas Grie­sa) algu­nas sos­pe­chas de vacia­mien­to de la empre­sa, lava­do de dine­ro, eva­sión fis­cal y otras peque­ñas trans­gre­sio­nes por el esti­lo como ser deu­das a pro­vee­do­res, a los casi dos mil agri­cul­to­res que envia­ron sus gra­nos a la empre­sa y a los emplea­dos que deja­ron en la calle amén de otras minu­cias que ame­ri­tan ini­ciar el “dis­co­very.”

De lo ante­rior se des­pren­de que, con la Cons­ti­tu­ción y los Códi­gos en la mano, no ha lugar para un pro­ce­so expro­pia­to­rio de Vicen­tín. Aho­ra bien: los con­sul­ta­dos reco­no­cen que la ini­cia­ti­va podría ser reflo­ta­da si se com­pro­ba­se de modo feha­cien­te que el Gru­po fue el ins­ti­ga­dor del ase­si­na­to de cin­co direc­to­res del Ban­co Nación per­pe­tra­do en la mis­ma sede de la ins­ti­tu­ción en Pla­za de Mayo; o en caso de que estu­vie­ra pro­ba­da­men­te demos­tra­do que el gru­po está invo­lu­cra­do en una red de tra­ta de per­so­nas y de órga­nos infan­ti­les se intro­du­cen ile­gal­men­te en Esta­dos Uni­dos con des­tino a bur­de­les y hos­pi­ta­les res­pec­ti­va­men­te; si se com­prue­ba ante la Cor­te Penal Inter­na­cio­nal que uno de sus prin­ci­pa­les accio­nis­tas pla­ni­fi­có y eje­cu­tó el ase­si­na­to del gene­ral ira­ní Qasem Solei­ma­ni en el Aero­puer­to Inter­na­cio­nal de Bag­dad, sitio al cual hay regis­tros foto­grá­fi­cos que demues­tran que el incul­pa­do lle­gó a la esce­na del cri­men con un avión de la empre­sa; si se veri­fi­ca en sede judi­cial que el “Cha­po” Guz­mán es uno de los prin­ci­pa­les accio­nis­tas del Gru­po Vicen­tín a tra­vés de “Óra­le” (no con­fun­dir con la tec­no­ló­gi­ca Ora­cle), una de las empre­sas fan­tas­mas de su car­tel dedi­ca­da a la fabri­ca­ción de con­te­ne­do­res con nue­vos mate­ria­les; si la jus­ti­cia dic­ta­mi­na que tres de los con­te­ne­do­res que salie­ron con un gran car­ga­men­to de acei­te de soja con des­tino a Shanghai se tras­pa­sa­ron a otro buque de car­ga más peque­ño en Zem­boa­tao (Fili­pi­nas) para diri­gir­se car­ga­dos de armas y ura­nio enri­que­ci­do a un oscu­ro puer­to del río Tae­dong, cer­cano a Pion­yang, la capi­tal de la Repú­bli­ca Popu­lar Demo­crá­ti­ca de Corea; si tam­bién en sede judi­cial se con­fir­ma más allá de toda duda que uno de los direc­ti­vos fun­da­do­res de la empre­sa fue quien invi­tó al exes­pía ruso Ale­xan­der Lit­vi­nen­ko a tomar el té en el lujo­so Man­da­rin Orien­tal Hyde Park Hotel de Lon­dres, oca­sión en el cual intro­du­jo en la tete­ra una letal dosis de Polo­nio 210, pro­du­ci­do en la plan­ta de la empre­sa en Ave­lla­ne­da (la otra, la de la pro­vin­cia de San­ta Fe) oca­sio­nán­do­le la muer­te. Esto reque­ri­rá, como es obvio, iden­ti­fi­car la trans­fe­ren­cia hecha por Vla­di­mir Putin a favor del gru­po como pago por el ser­vi­cio pres­ta­do, o al menos un che­que u otro com­pro­ban­te igual­men­te irre­fu­ta­ble. Y, por últi­mo, si se des­cu­bre un plan para secues­trar a Dylan con el pro­pó­si­to de subas­tar­lo en el mer­ca­do de ani­ma­les sil­ves­tres en Wuhan, Chi­na. Si se reúnen todas estas con­di­cio­nes, dicen los sesu­dos cons­ti­tu­cio­na­lis­tas argen­ti­nos, enton­ces sí el camino hacia la expro­pia­ción de Vicen­tín esta­ría alla­na­do, pero no antes. No se pue­de jugar con la pro­pie­dad pri­va­da, ¡caram­ba!

FUENTE: Ati­lio Boron

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