Uru­guay. ¿Impor­ta­rá vacas? Las vie­jas dispu­tas entre gana­de­ros y fri­go­rí­fi­cos

Por Sebas­tián Val­do­mir, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 01 de agos­to de 2020

El 14 de julio el Minis­tro de Gana­de­ría, Agri­cul­tu­ra y Pes­ca, Car­los María Uriar­te, fue reci­bi­do en la Comi­sión de Gana­de­ría de la Cáma­ra de Dipu­tados para dar la ver­sión ofi­cial acer­ca de la impor­ta­ción de gana­do en pie des­de paí­ses veci­nos al terri­to­rio nacio­nal.

Tal como el Minis­tro Uriar­te dejó en cla­ro ante la Comi­sión ‑y cons­ta en la corres­pon­dien­te ver­sión taqui­grá­fi­ca de la fecha‑, El tema de la impor­ta­ción en pie sur­gió por una car­ta que nos hicie­ron lle­gar per­so­nal­men­te los pre­si­den­tes de las dos Cáma­ras de la indus­tria fri­go­rí­fi­ca, ADIFU y CIF, en la que nos plan­tea­ron ‑tal cual lo han hecho con los minis­tros ante­rio­res- que con­si­de­ra­ban que las con­di­cio­nes esta­ban dadas para per­mi­tir la impor­ta­ción de gana­do en pie”.

A lo cual el minis­tro les res­pon­dió: “¿Uste­des están tenien­do en cuen­ta lo que esto sig­ni­fi­ca? -E inclu­so dijo que les dijo (siem­pre según la ver­sión taqui­grá­fi­ca): “Supon­go que uste­des son defen­so­res de los valo­res que a todos nos preocupan”.Y la res­pues­ta que obtu­vo fue: “Somos ple­na­men­te cons­cien­tes y cree­mos que es con­ve­nien­te”.

En este hecho ordi­na­rio, con­te­ni­do en unas bre­ves líneas de un acta de una comi­sión par­la­men­ta­ria, está con­te­ni­da una pro­ble­má­ti­ca feno­me­nal, un deba­te de los que cor­tan la agen­da, las opi­nio­nes ‑e intere­ses- en blan­co o negro. Sin embar­go, el hecho, sil­ves­tre, ano­dino, fugaz, pasó bas­tan­te des­aper­ci­bi­do. Casi que no ocu­rrió.

Hay que agre­gar que se tra­ta de un deba­te ‑y de un hecho, en caso de con­cre­tar­se- de carác­ter his­tó­ri­co. El pro­pio Uriar­te se encar­gó de dejar­lo cla­ro: “Sería una medi­da tras­cen­den­tal; es algo que nun­ca ocu­rrió, y si lo vamos a hacer, debe ser en for­ma muy res­pon­sa­ble ‑debe estar bien ana­li­za­do- y en el con­ven­ci­mien­to de que es lo mejor para el país”.

Este tema nece­si­ta, para ser bien ana­li­za­do y con­tex­tua­li­za­do, una serie de varias notas e inves­ti­ga­cio­nes para deli­near al menos el con­torno de un hecho eco­nó­mi­co ‑es decir, polí­ti­co- que vie­ne des­de los tiem­pos de la Colo­nia. Se tra­ta de un “hecho social total” al decir de algu­nos clá­si­cos soció­lo­gos.

Por­que cada hecho eco­nó­mi­co para ser inves­ti­ga­do des­de una pers­pec­ti­va crí­ti­ca, requie­re de una cons­truc­ción teó­ri­ca y con­cep­tual pre­via, un plan­teo que lo con­ten­ga al hecho en sí, una mira­da de lar­go pla­zo que no se deten­ga ante los emer­gen­tes pun­tua­les, sino que los uni­fi­que en una mira­da más glo­bal.

El pro­ble­ma no es solo que una vez a alguien se le ocu­rra plan­tear la idea de impor­tar vacas (a un país que tie­ne más vacas que per­so­nas), sino que el obje­to a inves­ti­gar es la dispu­ta den­tro del blo­que eco­nó­mi­co de poder, por quien se apro­pia de mayo­res por­cio­nes de ren­ta.

Y dado que hablar de ren­ta gana­de­ra en este país, en cual­quier momen­to de su his­to­ria es hablar de un poder fun­dan­te, es nece­sa­rio tener pre­sen­te su his­to­ri­ci­dad y hay que tener cla­ro que lo que se está enfo­can­do enton­ces es el eje prin­ci­pal de la estruc­tu­ra de cla­ses y sec­to­res socio-eco­nó­mi­cos que están pre­sen­tes en el apa­ra­to de pro­duc­ción de valor.

Es un enfo­que que pro­cu­ra iden­ti­fi­car las dife­ren­tes visio­nes e intere­ses den­tro de ese blo­que eco­nó­mi­co, que no es homo­gé­neo, aun­que si vote todo jun­to a los par­ti­dos del orden con­ser­va­dor.

Este últi­mo emer­gen­te rela­ta­do por el Minis­tro Uriar­te no deja de ser un tan­to para­dó­ji­co. Por­que el deba­te recien­te den­tro del blo­que de poder, no era pre­ci­sa­men­te por la impor­ta­ción de gana­do en pie para abas­te­cer la indus­tria fri­go­rí­fi­ca, sino que era por la expor­ta­ción de gana­do en pie des­de pro­duc­to­res loca­les hacia mer­ca­dos exter­nos.

Aho­ra, la car­ta de los repre­sen­tan­tes de la indus­tria fri­go­rí­fi­ca agre­ga una vuel­ta de tuer­ca a la gue­rra de posi­cio­nes acer­ca del pro­ble­ma eco­nó­mi­co fun­da­men­tal que es el que se defi­nió ante­rior­men­te: ¿quién se apro­pia de la mayor par­te de la taja­da?

Un tema vie­jo como el agu­je­ro del mate

La gana­de­ría en el Río de la Pla­ta fue ‑des­de sus ini­cios como acti­vi­dad eco­nó­mi­ca- una de las prin­ci­pa­les cone­xio­nes que tuvo la región con los mer­ca­dos glo­ba­les. Las rela­cio­nes entre los empre­sa­rios gana­de­ros del agro uru­gua­yo y la indus­tria fri­go­rí­fi­ca de expor­ta­ción ‑que cana­li­za el prin­ci­pal pro­duc­to del país hacia los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les- siem­pre fue­ron rela­cio­nes com­ple­jas y cam­bian­tes, según las dife­ren­tes carac­te­rís­ti­cas del con­tex­to inter­na­cio­nal y según las ade­cua­cio­nes que ese con­tex­to inter­na­cio­nal deter­mi­na­ra en la corre­la­ción de fuer­zas a nivel local.

En los últi­mos años, dichas rela­cio­nes atra­vie­san una nue­va eta­pa de dispu­ta, en un con­tex­to que ade­más pre­sen­ta algu­nas trans­for­ma­cio­nes impor­tan­tes a nivel de la indus­tria fri­go­rí­fi­ca.

Los dife­ren­tes ana­lis­tas del comer­cio de la car­ne acos­tum­bran a ana­li­zar el nego­cio en base a la iden­ti­fi­ca­ción de ciclos, algu­nos bue­nos para los pro­duc­to­res y otros bue­nos para los fri­go­rí­fi­cos. ¿Cuál es el pun­to de quie­bre que sepa­ra un ciclo del otro? ‑El pre­cio del gana­do que paga la indus­tria fri­go­rí­fi­ca a los pro­duc­to­res; unos pre­ten­den que ese pre­cio sea más bajo, mien­tras que los otros pre­ten­den que sea más alto.

Actual­men­te los fri­go­rí­fi­cos sos­tie­nen que los mejo­res pre­cios que obtie­nen sus com­pe­ti­do­res al com­prar gana­do en Argen­ti­na, Bra­sil y Para­guay, per­mi­ten már­ge­nes de ren­ta­bi­li­dad supe­rio­res lue­go de con­cre­ta­dos los nego­cios con mer­ca­dos exter­nos. Esos mejo­res pre­cios ade­más, redun­dan en que los ope­ra­do­res comer­cia­les ‑bro­kers- de esos paí­ses que colo­can car­ne fae­na­da en los mer­ca­dos fina­les, con­cre­tan mejo­res nego­cios al ven­der más bara­to que Uru­guay.

Para mejo­rar sus ganan­cias, la cla­ve está ‑según los fri­go­rí­fi­cos- en aumen­tar la can­ti­dad de gana­do fae­na­do, abas­te­cien­do tan­to a los mer­ca­dos de expor­ta­ción como al con­su­mo local. El obs­tácu­lo para aumen­tar la can­ti­dad de fae­na bási­ca­men­te es la poca dis­po­ni­bi­li­dad de gana­do gor­do para fae­nar.

Si a esa poca dis­po­ni­bi­li­dad de gana­do para fae­na se le agre­ga el flu­jo de expor­ta­ción de gana­do en pie que se con­cre­tó sobre todo en el perío­do 2008 – 2018, el aumen­to de la pro­duc­ción fri­go­rí­fi­ca ‑nece­sa­ria para la indus­tria- es impo­si­ble de con­cre­tar en los hechos.

Del otro lado de la cade­na, des­de la pers­pec­ti­va de los pro­duc­to­res de gana­do para fae­na, se argu­men­tó en su momen­to que la ven­ta de gana­do en pie per­mi­tía mejo­rar su posi­ción de mer­ca­do ‑y por ende su ganan­cia- ante un pre­cio paga­do por la indus­tria que se con­si­de­ra bajo en rela­ción a los cos­tos de pro­duc­ción.

Es común escu­char a los repre­sen­tan­tes gana­de­ros recor­dar que en cada cabe­za de gana­do fae­na­da y colo­ca­da en un mer­ca­do externo, por lo menos el 75% de su pre­cio se debe al valor de pro­duc­ción con­tri­buí­do por la fase gana­de­ra, y el res­tan­te por­cen­ta­je es apor­ta­do por la fase indus­trial.

Un estu­dio encar­ga­do en 2016 por las gre­mia­les de la indus­tria fri­go­rí­fi­ca (CIF y ADIFU) al estu­dio CPA Ferre­re sobre los efec­tos de la expor­ta­ción de gana­do en pie en el valor gene­ra­do por la cade­na cár­ni­ca uru­gua­ya, resu­mió los prin­ci­pa­les pun­tos de preo­cu­pa­ción de los fri­go­rí­fi­cos.

“Es a par­tir del año 2008, con la entra­da de Tur­quía y Bra­sil como deman­dan­tes fuer­tes al mer­ca­do, que el núme­ro de cabe­zas expor­ta­das en pie se incre­men­ta, superan­do las 100 mil en dicho año y alcan­zan­do las 200 mil en 2009, 2010, 2011, 2015 y 2016. El 2016 fue el año de máxi­ma expor­ta­ción de gana­do en pie en la his­to­ria recien­te del país, alcan­zan­do las 273 mil cabe­zas (por enci­ma del 10% de la fae­na total). En el acu­mu­la­do des­de 2008, son 1,5 millo­nes de cabe­zas tota­les las expor­ta­das en pie”, indi­có..

Pos­te­rior­men­te a la fecha de dicho infor­me de CPA Ferre­re se cons­ta­tó que duran­te 2017 la can­ti­dad de cabe­zas de gana­do expor­ta­das en pie rom­pió el record, alcan­zan­do los 400 mil ani­ma­les.

Ese flu­jo de expor­ta­ción en pie ase­gu­ró para los gana­de­ros el prin­ci­pal obje­ti­vo bus­ca­do: aumen­tar el pre­cio que paga la indus­tria por el gana­do. A media­dos de 2017, el pre­cio del novi­llo fae­na­do por kilo era de US$ 3,1 y el de la vaca de US$ 2,7 por kilo. Un año más tar­de, el pre­cio de novi­llo por kilo esta­ba en US$ 3,5, y el pre­cio de la vaca fae­na­da era de 3,1 dóla­res.

La tra­yec­to­ria segui­da por los pre­cios del gana­do en estos últi­mos años indi­ca que el pre­cio del gana­do uru­gua­yo es el mayor de la región, y en algu­nos casos a nive­les que pue­den com­pa­rar­se con los pre­cios obte­ni­dos en Esta­dos Uni­dos. Un repre­sen­tan­te del movi­mien­to

Un Solo Uru­guay lle­gó a expre­sar en mayo de este año en la Comi­sión de Gana­de­ría de la Cáma­ra de Dipu­tados que “no fue la expor­ta­ción a Chi­na la que ava­ló que acá, el año pasa­do, el novi­llo valie­se más que el Choi­se ame­ri­cano o que el novi­llo de Esta­dos Uni­dos, sino un pro­ble­ma entre fri­go­rí­fi­cos y de lógi­ca de empre­sas. En noven­ta días, pasa­mos de tener el mejor pre­cio del mun­do a tener peor pre­cio que Argen­ti­na, sin que la situa­ción hubie­se cam­bia­do dema­sia­do”.

Unas sema­nas des­pués, cuan­do el Minis­tro Uriar­te fue reci­bi­do por esa mis­ma Comi­sión afir­mó que para el caso de la expor­ta­ción de ter­ne­ros en pie podía lle­gar a dar­se que “estén a mitad de pre­cio que los nues­tros, sobre todo, en Colom­bia y Bra­sil”.

Una pelea de apar­tar a caba­llo….

“Que Uru­guay impor­te gana­do en pie es como que Ara­bia Sau­di­ta impor­te petró­leo” dijo ese mis­mo repre­sen­tan­te de Un Solo Uru­guay, Gui­ller­mo Fran­chi, cita­do por el Sema­na­rio Bús­que­da en la edi­ción de media­dos de julio, exác­ta­men­te hace dos jue­ves atrás.

La dispu­ta entre gana­de­ros y la indus­tria fri­go­rí­fi­ca no es una dispu­ta más en este país, sino que se tra­ta de un cho­que de intere­ses con­tra­pues­tos de sec­to­res domi­nan­tes en la estruc­tu­ra pro­duc­ti­va. Por algu­nas de las trans­for­ma­cio­nes expe­ri­men­ta­das a nivel de la titu­la­ri­dad de la indus­tria fri­go­rí­fi­ca en los últi­mos 15 años, a veces se hace ver esta dispu­ta como una pelea entre la pro­duc­ción nacio­nal y las mul­ti­na­cio­na­les fri­go­rí­fi­cas, pero este es un enfo­que redu­ci­do del asun­to.

A nivel indus­trial, 24 fri­go­rí­fi­cos con­cen­tran el 95% de la fae­na y expor­tan el 80% de lo que pro­du­cen. Se tra­ta no solo de un sec­tor con­cen­tra­do sino tam­bién bas­tan­te extran­je­ri­za­do, ya que el 60% de lo expor­ta­do res­pon­de a la ope­ra­ti­va de fri­go­rí­fi­cos que son pro­pie­dad de empre­sas extran­je­ras.

Como Miner­va (pro­pie­ta­ria de los fri­go­rí­fi­cos Cane­lo­nes, PUL y Carras­co), Mar­frig (fri­go­rí­fi­co Tacua­rem­bó, INALER, Esta­ble­ci­mien­tos Colo­nia y Cle­di­nor), NH de Japón (pro­pie­ta­ria de Bree­ders Pac­kers Uru­guay), Nirea (pro­pie­ta­ria de fri­go­rí­fi­co San Jacin­to), Sun­di­ro de Chi­na (pro­pie­ta­ria de Lor­si­nal) y Fore­sun tam­bién de Chi­na (pro­pie­ta­ria de Fri­go­rí­fi­co y Mata­de­ro Rosa­rio).

El nivel de fae­na total que tie­ne la indus­tria fri­go­rí­fi­ca en el país es de algo más de 3 millo­nes de cabe­zas anua­les. Sin embar­go, los nive­les de pro­duc­ción en los últi­mos años no han supe­ra­do los 2,3 millo­nes de cabe­zas anua­les. Es decir que a nivel indus­trial exis­te capa­ci­dad para aumen­tar la fae­na.

A nivel de mer­ca­dos exter­nos, si se ana­li­za des­de 2018 (momen­to en el cual la deman­da de Chi­na por car­ne bovi­na se dis­pa­ra ante la fie­bre por­ci­na) tam­bién exis­te un fuer­te impul­so de la deman­da glo­bal por pro­teí­na ani­mal y fun­da­men­tal­men­te car­ne bovi­na.

En una entre­vis­ta de octu­bre de 2019 rea­li­za­da por el Sema­na­rio Bús­que­da al pre­si­den­te de la Cáma­ra de la Indus­tria Fri­go­rí­fi­ca (CIF), Daniel Bele­ra­ti, este resu­mió un diag­nós­ti­co para el sec­tor: “Hay clien­tes, hay mer­ca­do, hay deman­da, pero Uru­guay no hizo lo que tenía que hacer, pasa­ron déca­das con índi­ces de pro­creo muy exiguos y una pro­duc­ti­vi­dad de la cría muy baja…-

“Eso due­le mucho más cuan­do la deman­da de car­ne en el mun­do es brutal….-La expor­ta­ción de gana­do en pie no tuvo nada de vir­tuo­sa, sino que nos lle­vó al círcu­lo vicio­so en el que esta­mos hoy. Los fri­go­rí­fi­cos están tra­ba­jan­do pura y exclu­si­va­men­te para absor­ber cos­tos. No todos pier­den dine­ro en for­ma exa­ge­ra­da, pero son muy pocos los que tie­nen una ren­ta­bi­li­dad”, aña­dió.

Ante esa reali­dad, con pre­cios altos de las hacien­das loca­les, los fri­go­rí­fi­cos plan­tea­ron la posi­bi­li­dad de exten­der el “libre comer­cio” a la com­pra que pudie­ran rea­li­zar de gana­do en pie a los paí­ses veci­nos. Ya en abril de 2019, algu­nos fri­go­rí­fi­cos ges­tio­na­ron ante el Minis­te­rio de Gana­de­ría para obte­ner auto­ri­za­ción que les per­mi­tie­ra impor­tar gana­do de Bra­sil, más bara­to que el gana­do local.

Según infor­mó el sema­na­rio Bús­que­da en esa opor­tu­ni­dad, la fae­na de gana­do impor­ta­do sería sola­men­te para abas­te­cer el mer­ca­do interno y no con des­tino de expor­ta­ción. Las razo­nes para ese movi­mien­to fue­ron los de siem­pre: meno­res pre­cios a pagar por par­te de la indus­tria a los ven­de­do­res exter­nos res­pec­to a los inter­nos, en un con­tex­to de “baja ren­ta­bi­li­dad” para el con­jun­to de la indus­tria fri­go­rí­fi­ca.

La nota de Bús­que­da con­sig­na­ba en ese enton­ces según rele­va­mien­tos rea­li­za­dos por ope­ra­do­res del mer­ca­do regio­nal” que el pre­cio a pagar por el gana­do uru­gua­yo era US$ 3,4 por kilo, mien­tras que en Bra­sil y Argen­ti­na los pre­cios no supe­ra­ban US$ 2,7 por kilo y en Para­guay US$ 2,8 por kilo.

Si bien la impor­ta­ción de gana­do de los paí­ses veci­nos no se con­cre­tó, sí ha veni­do aumen­tan­do la impor­ta­ción de car­ne para abas­te­cer el mer­ca­do interno. Obser­van­do por ejem­plo el pri­mer semes­tre del 2020, las impor­ta­cio­nes de car­ne vacu­na aumen­ta­ron 54%, en com­pa­ra­ción a igual perío­do de 2019, en su mayo­ría (83%) pro­ve­nien­tes de Bra­sil. Tan­to este tema como la pers­pec­ti­va de los acuer­dos sala­ria­les a nivel de la indus­tria serán ana­li­za­dos en notas pos­te­rio­res.

En una de las con­clu­sio­nes del estu­dio de CPA Ferre­re encar­ga­do por la indus­tria fri­go­rí­fi­ca en 2016 aler­ta­ba que “la expor­ta­ción de gana­do en pie gene­ra una pér­di­da de valor agre­ga­do en la cade­na cár­ni­ca en la medi­da en que se dejan de rea­li­zar una serie de acti­vi­da­des de agre­ga­do de valor sobre los ani­ma­les expor­ta­dos”.

“ El total de cabe­zas expor­ta­das (1,5 millo­nes) des­de el 2008 has­ta el 2016 habría gene­ra­do pér­di­das netas de VAB en la cade­na cár­ni­ca uru­gua­ya por USD 480 millo­nes. Esto impli­ca que por cada cabe­za de gana­do expor­ta­da, la cade­na pro­duc­ti­va dejó de gene­rar valor agre­ga­do local por 319 dóla­res”, aña­día.

Del otro lado, el repre­sen­tan­te de Un Solo Uru­guay que mane­jó lo para­do­jal que sería que en el país se impor­ta­ran vacas, afir­mó ante los dipu­tados de la Comi­sión de Gana­de­ría que “no pue­de ser que en Uru­guay los pro­duc­to­res finan­cien a las mul­ti­na­cio­na­les”.

“ Noso­tros acá damos seis sema­nas de pla­zo para el cobro de los gana­dos a una indus­tria mul­ti­na­cio­nal, pode­ro­sa, poten­te, como todas las indus­trias en todas par­tes del mun­do; habrá más chi­cas, más gran­des, pero hay una con­cen­tra­ción muy gran­de en la fae­na. Son los pro­duc­to­res los que finan­cian a la indus­tria y ten­dría que ser la indus­tria la que finan­cia­ra a los pro­duc­to­res..”, aña­dió

Las visio­nes con­tra­pues­tas de pro­duc­to­res gana­de­ros e indus­tria fri­go­rí­fi­ca plan­tean el inten­to por afian­zar mayo­res nive­les de ren­ta­bi­li­dad de sus res­pec­ti­vos nego­cios. Esta dispu­ta no solo gene­ra con­se­cuen­cias a nivel interno de la cade­na cár­ni­ca con­si­de­ra­da en sí mis­ma como hecho eco­nó­mi­co, sino tam­bién sobre las rela­cio­nes que el con­jun­to del blo­que eco­nó­mi­co en el cual con­flu­yen gana­de­ros y fri­go­rí­fi­cos man­tie­nen con otros acto­res (tra­ba­ja­do­res, con­su­mi­do­res, par­ti­dos polí­ti­cos).

Es nece­sa­rio seguir dete­ni­da­men­te esta dispu­ta para visua­li­zar futu­ros esce­na­rios de la lucha de cla­ses en el mar­co del gobierno de la coa­li­ción mul­ti­co­lor.

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