Chi­le. La bol­sa o la vida

Por MANUEL CABIESES DONOSO, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 15 junio 2020

La Bol­sa de Comer­cio dis­ta una cua­dra del pala­cio de La Mone­da, sede del gobierno. Pero la Bol­sa es ‑des­de 1893- el ver­da­de­ro cere­bro y cora­zón del poder. Allí no solo se transan accio­nes del mer­ca­do de capi­ta­les. Ade­más de la espe­cu­la­ción finan­cie­ra se tra­man y finan­cian revo­lu­cio­nes, gue­rras civi­les y gol­pes de esta­do. La Bol­sa crea y sos­tie­ne par­ti­dos polí­ti­cos, medios de comu­ni­ca­ción y can­di­da­tu­ras pre­si­den­cia­les. Es la cuna de oro de la oli­gar­quía, un tri­bu­nal impla­ca­ble que cas­ti­ga con la rui­na finan­cie­ra, moral y polí­ti­ca a los que vio­lan sus normas.

El últi­mo que osó desa­fiar a la Bol­sa fue el pre­si­den­te Sal­va­dor Allen­de, y sabe­mos lo que suce­dió. Ni un demo­crá­ti­co socia­lis­mo con “sabor a vino tin­to y empa­na­da” –o el “socia­lis­mo comu­ni­ta­rio” que pro­cla­ma­ba la Demo­cra­cia Cris­tia­na- eran acep­ta­bles para la Bol­sa que de inme­dia­to movió sus ten­tácu­los cuarteleros.

Cuan­do la cri­sis del sis­te­ma capi­ta­lis­ta alcan­za el clí­max que se regis­tra hoy, cuan­do ham­bre, cesan­tía, dis­cri­mi­na­ción social y racial, se con­vier­ten en mal­di­cio­nes into­le­ra­bles, ha sona­do la hora de la rebe­lión. Una rebe­lión orien­ta­da por la cabe­za fría y el cora­zón ardiente.

Ha lle­ga­do el momen­to este­lar: la Bol­sa o la Vida.

La Bol­sa no ha sido jamás derro­ta­da. Ni por cri­sis finan­cie­ras como la de 1982 ni por pan­de­mias como la “gri­pe espa­ño­la” de 1917 – 21 que mató más de 40 mil chi­le­nos en esta lar­ga y angos­ta faja de tie­rra. Ya sea bajo una dic­ta­du­ra mili­tar o de gobier­nos libe­ra­les, ven­ga como ven­ga la mano en el póker del poder, la Bol­sa ha sali­do triun­fan­te. Los intere­ses finan­cie­ros siem­pre se han impues­to sobre los valo­res de la Vida. En 1982 el PIB se redu­jo 14,3% y el des­em­pleo alcan­zó el 24%. El ham­bre cas­ti­gó cruel­men­te al pobre­río pero la Bol­sa no per­dió un cen­tí­me­tro de poder. La repre­sión se encar­gó de poner a raya las protestas.

El mer­ca­do de capi­ta­les defi­ne el rum­bo de la cri­sis actual. El oxí­geno del Esta­do –los impues­tos de todos los chi­le­nos- prio­ri­za el sal­va­ta­je de los pollue­los de la Bol­sa. Las accio­nes de las empre­sas son las pri­me­ras de la fila. A lo lejos en las preo­cu­pa­cio­nes del Esta­do, cami­na la muche­dum­bre de las pymes y de los tra­ba­ja­do­res sin tra­ba­jo, los mise­ra­bles que viven haci­na­dos y con el virus, con­vi­da­do de pie­dra de la indigencia.

Los valo­res de la Vida se han vis­to otra vez pos­ter­ga­dos en el Plan de Emer­gen­cia nego­cia­do por el gobierno y la “opo­si­ción” de “cen­tro-izquier­da”. Una vez más la oli­gar­quía pone la pata enci­ma a los ciu­da­da­nos. Se repi­te el cuen­to del “Acuer­do por la Paz Social y la nue­va Cons­ti­tu­ción” del 15 de noviem­bre pasa­do. El impues­to a la rique­za, que debe­ría ser la medi­da urgen­te a tomar, se ve suplan­ta­da por recur­sos del Esta­do para aumen­tar en 35 mil pesos el Ingre­so Fami­liar de Emer­gen­cia (IFE), o sea una pes­ta­ña sobre la línea de la pobreza.

Entre­tan­to, bajo el para­guas de la Bol­sa –y del gobierno que mate­ria­li­za sus orientaciones‑, gran­des empre­sas aumen­tan sus ganan­cias gra­cias la pan­de­mia y la cri­sis económico-social.

El prin­ci­pal es el sec­tor finan­cie­ro. Los 21 ban­cos que ope­ran en Chi­le gana­ron 2.403 millo­nes de dóla­res el año pasa­do mien­tras el país se tam­ba­lea­ba por el “esta­lli­do social”. Las Admi­nis­tra­do­ras Gene­ra­les de Fon­dos (AGF), con­fie­san 38.369 millo­nes de dóla­res en el pri­mer tri­mes­tre del 2020. Las com­pa­ñías de segu­ros gene­ra­les gana­ron 15.603 millo­nes en el pri­mer tri­mes­tre de este año. Las AFP –que gana­ron 649 millo­nes de dóla­res el año pasa­do- mane­ja­ban 195.130 millo­nes de dóla­res a febre­ro del 2020, aho­rros de los tra­ba­ja­do­res que van direc­to a la vena de los gru­pos eco­nó­mi­cos. Aun­que las cifras marean y es mejor no abu­sar de ellas, es impo­si­ble no men­cio­nar la for­ma gro­se­ra que se enri­que­ce una mino­ría en Chi­le. Los diez mul­ti­mi­llo­na­rios más impor­tan­tes acu­mu­lan una for­tu­na de 36.200 millo­nes de dóla­res. A la cabe­za está el gru­po Luk­sic con 15.400 millo­nes. Sebas­tián Piñe­ra ate­so­ra 2.800 millo­nes de dóla­res. Si Luk­sic, Pon­ce, Paul­mann, Saieh, Piñe­ra, Ange­li­ni, Sala­ta, Yarur y Mat­te, por nom­brar a los más gran­des, aman tan­to a Chi­le como dicen ¿por qué no donan el 20% de sus for­tu­nas a los fon­dos de emer­gen­cia que requie­re el país? ¿O por qué al menos no acep­tan un impues­to a la rique­za que empa­re­je la can­cha de los tri­bu­tos? (1)

Chi­le nece­si­ta tomar una defi­ni­ción: con­ti­nuar suje­to a los dic­ta­dos de la Bol­sa o defen­der la Vida y sus valo­res de igual­dad y soli­da­ri­dad. Las fuer­zas del cam­bio, lamen­ta­ble­men­te dis­gre­ga­das en lo social y con­fun­di­das en lo polí­ti­co en bana­les riñas par­la­men­ta­rias, deben unir­se para levan­tar una alter­na­ti­va de sal­va­ción: la rup­tu­ra cons­ti­tu­cio­nal con el mode­lo. Una ruta pací­fi­ca –al menos en la medi­da de lo posi­ble- que con­du­ce a la Asam­blea Constituyente.

El tema de hoy es for­jar des­de la base social y no en cúpu­las buro­crá­ti­cas, un mode­lo soli­da­rio de socie­dad en que la jus­ti­cia y la igual­dad sean ley supre­ma para las instituciones.

Itu­rria /​Fuen­te

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