Colom­bia. Gabriel Ángel y la éti­ca, en torno al hijo de Jor­ge 40

Por Pan­cho Cas­tro. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 13 de junio de 2020. 

Pobre, por decir lo menos, el artícu­lo que Gabriel Ángel, publi­có en
VOZ N.º 3030, corres­pon­dien­te a la sema­na del 27 de mayo de 2020, en
rela­ción con el nom­bra­mien­to del hijo de Jor­ge 40, como Coor­di­na­dor de
la Ofi­ci­na de Víc­ti­mas del Minis­te­rio del Inte­rior. No es un
nom­bra­mien­to polé­mi­co, es una ofen­sa al pue­blo colom­biano, una cachetada
al acuer­do de paz y una bur­la a las víctimas.

Es ver­dad, los crí­me­nes no se here­dan, pero la moral si, y las
rique­zas gene­ra­das con esos crí­me­nes tam­bién. Jor­ge 40, no solo ase­si­nó a
miles de colom­bia­nos, sino que, des­po­jó de sus tie­rras a miles de
cam­pe­si­nos que aún hoy, siguen deam­bu­lan­do por las ciu­da­des colombianas,
des­te­rra­dos y espe­ran­do que los vic­ti­ma­rios los repa­ren, Jor­ge 40, no
ha repa­ra­do a nadie, no ha cola­bo­ra­do con la jus­ti­cia, no ha denun­cia­do a
sus cóm­pli­ces y no la hará, por­que no hay al inte­rior de esa estructura
para­mi­li­tar que hoy gobier­na a Colom­bia, nin­gu­na con­tra­dic­ción, ninguna
rup­tu­ra, por eso, los hijos y here­de­ros de los jefes paramilitares,
están hoy gober­nan­do a Colombia.

Los here­de­ros del para­mi­li­ta­ris­mo, no solo se han bene­fi­cia­do y se
siguen bene­fi­cian­do de las rique­zas con­se­gui­das con el accio­nar político
y mili­tar del jefe del Blo­que que sem­bró el terror en el Nor­te del
país, sino que, están de acuer­do con su com­por­ta­mien­to y continúan
defen­dien­do e impul­san­do su heren­cia polí­ti­ca, no solo son sus
here­de­ros, son sus reem­pla­zos mien­tras regresan.

Uno de los pro­ble­mas de Colom­bia, es pre­ci­sa­men­te ese, que los
here­de­ros, hijos, espo­sas, tíos, her­ma­nos, sobri­nos, de los jefes
para­mi­li­ta­res son los que siguen gober­nan­do el país, here­de­ros de sus
for­ti­nes polí­ti­cos, no solo los han man­te­ni­do, sino que al regre­so, los
encon­tra­rán for­ta­le­ci­dos, intac­tos, mucho más fuer­te. En el Sena­do, en
la Cáma­ra, en las gober­na­cio­nes, alcal­días, con­ce­jos y en los partidos
polí­ti­cos que gobier­nan y deci­den el futu­ro de los pue­blos de la
Gua­ji­ra, Cesar, Sucre, Mag­da­le­na, Atlán­ti­co, Cór­do­ba, se encuen­tran los
hijos y fami­lia­res de los res­pon­sa­bles de la vio­len­cia, la corrupción,
la dis­cri­mi­na­ción polí­ti­ca, que fue imple­men­ta­da, por el accionar
para­mi­li­tar y que hoy sus here­de­ros con­ti­núan desa­rro­llan­do, por eso, no
se ha ter­mi­na­do el ase­si­na­to de líde­res socia­les, el des­po­jo de
tie­rras, el des­pla­za­mien­to for­za­do, es decir, en Colom­bia, la postura
cri­mi­nal si se here­da y por eso, el nom­bra­mien­to del hijo del mayor
depre­da­dor polí­ti­co de la Cos­ta Nor­te en el car­go de quie­nes deben velar
por la repa­ra­ción de las víc­ti­mas, es una afren­ta con­tra todos los que
cre­ye­ron en una sali­da demo­crá­ti­ca a un con­flic­to que degra­dó tan­to al
pue­blo colombiano.

Y no se debe preo­cu­par Gabriel Ángel, por­que los hijos de los
com­ba­tien­tes faria­nos que fir­ma­ron el acuer­do de paz, ten­gan que
arras­trar por el res­to de sus vidas con el rótu­lo de ser hijos de
com­ba­tien­tes revo­lu­cio­na­rios, siem­pre y cuan­do, el com­por­ta­mien­to futuro
de esos anti­guos com­ba­tien­tes sea el del com­pro­mi­so con la ética
revo­lu­cio­na­ria, con la fide­li­dad a los prin­ci­pios polí­ti­cos y humanistas
que le die­ron ori­gen a las gue­rri­llas en Colom­bia, el com­pro­mi­so de
repa­rar a las víc­ti­mas, de luchar por la cons­truc­ción de un país
demo­crá­ti­co, inclu­yen­te; si ese es el rótu­lo que deben car­gar, deberían
sen­tir­se orgu­llo­sos; pien­so, que los hijos de Man­de­la se deben sentir
orgu­llos de arras­trar con ese rótu­lo, pero, jus­ti­fi­car y con­si­de­rar que
el nom­bra­mien­to del hijo del res­pon­sa­ble de miles de víc­ti­mas como un
nom­bra­mien­to polé­mi­co, es un mal indi­cio para las víc­ti­mas que esperan
por par­te de las FARC, una acti­tud de com­pro­mi­so con la ver­dad, la
repa­ra­ción y la no repe­ti­ción, no pare­ce ser cier­to, que las víctimas
estén primero.

El hijo de Jor­ge 40, no es un actor ino­cen­te, hace par­te de la cúpula
polí­ti­ca que diri­ge este país, es socio, cóm­pli­ce, mili­tan­te acti­vo del
par­ti­do del Jefe Polí­ti­co de ese anda­mia­je para­mi­li­tar, todas las
tie­rras des­po­ja­das con­ti­núan escon­di­das en manos de tes­ta­fe­rros y
con­ti­núan ase­si­nan­do y des­pla­zan­do a las víc­ti­mas recla­man­tes, es decir,
no solo here­da­ron sus bene­fi­cios, tam­bién sus accio­nes. Su nombramiento
es un men­sa­je cla­ro, no habrá repa­ra­ción, no habrá ver­dad y si, se
repe­ti­rá la his­to­ria, como se vie­ne repi­tien­do, por­que hay una actitud
com­pla­cien­te y jus­ti­fi­ca­do­ra del accio­nar vio­len­to y criminal.

La posi­ción de Gabriel Ángel, que pare­ce ser la posi­ción de la
Direc­ción de las FARC y de todo ese Par­ti­do polí­ti­co, es lamen­ta­ble, por
que no es con esa acti­tud com­pla­cien­te y poco revo­lu­cio­na­ria como las
FARC se van a con­ver­tir en un par­ti­do polí­ti­co res­pe­ta­do, el
esta­ble­ci­mien­to no les va a per­do­nar jamás su his­to­ria de lucha y de
com­pro­mi­so revo­lu­cio­na­rio, pero si se quie­ren ganar el apo­yo y respeto
del pue­blo colom­biano, que debe­ría ser el obje­ti­vo a con­se­guir, solo con
un com­por­ta­mien­to éti­co inta­cha­ble y con un des­lin­de cla­ro y
con­tun­den­te con el opor­tu­nis­mo polí­ti­co, se podrán acer­car al corazón
del pue­blo, cla­ro, si con­quis­tar el cora­zón de los colom­bia­nos es el
objetivo.

No solo es el hijo de Jor­ge 40, quien está al fren­te de un sec­tor tan impor­tan­te en la imple­men­ta­ción de los Acuer­dos de Paz, en toda la estruc­tu­ra del gobierno, los hijos de los jefes para­mi­li­ta­res y de los con­de­na­dos por la para­po­lí­ti­ca y la corrup­ción ocu­pan car­gos impor­tan­tes y deter­mi­nan­tes en desa­rro­llo de la polí­ti­ca esta­tal, eso hace par­te de la estruc­tu­ra para­mi­li­tar del par­ti­do polí­ti­co que gobier­na y que ellos defien­dan ese accio­nar para­mi­li­tar está bien, pero que la izquier­da jus­ti­fi­que y de algu­na mane­ra defien­da eso, no tie­ne presentación.

* Fuen­te: Rebelión.org

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