Colom­bia. Caso «Andino». Hablan los jóve­nes injus­ta­men­te encarcelados.

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 13 de junio de 2020. 

Tras recu­pe­rar la liber­tad des­pués de 3 años de injus­ti­cia, los jóve­nes Boris Rojas, Andrés Bohór­quez y Cami­lo Puli­do, denun­cian el mon­ta­je judi­cial median­te este escrito.

Los ver­da­de­ros cul­pa­bles del mise­ra­ble aten­ta­do en el cen­tro comer­cial Andino en junio de 2017 NO están entre los sos­pe­cho­sos de siem­pre, entre los que lle­van tres años dete­ni­dos sin jui­cio y con otro mon­ta­je a cues­tas, en espe­ra de que la fis­ca­lía ter­mi­ne de «cua­drar» el caso para ase­gu­rar la impu­ni­dad de los agen­tes que per­pe­tra­ron y orde­na­ron el atentado.

La deci­sión polí­ti­ca de ese encu­bri­mien­to se mani­fies­ta claramente
des­de las pri­me­ras actua­cio­nes de las instituciones:

Pri­me­ro dejan de lado los tes­ti­mo­nios de los tes­ti­gos presenciales
que vie­ron a dos hom­bres extra­ños, uno de acen­to extran­je­ro y otro con paquetes
que dejó en el baño y que era muy pesado
para ser una tor­ta, como suge­ría el empa­que. Ade­más deja­ron de lado los retra­tos habla­dos que en un prin­ci­pio los medios
difun­die­ron amplia­men­te; final­men­te abrie­ron al públi­co el Cen­tro comer­cial en lugar
de con­cen­trar­se en la Inves­ti­ga­ción foren­se correspondiente.

Así, ale­gre­men­te, se des­va­ne­ció esa línea de inves­ti­ga­ción y se impuso
la idea de que el gru­po MRP era el cul­pa­ble. De ahí a pre­sen­tar­nos a nosotros
como miem­bros de ese gru­po, solo pasa­ron 7 días. La con­de­na mediá­ti­ca fue inten­si­va y los más altos
fun­cio­na­rios del Esta­do nos decla­ra­ron cul­pa­bles por­que tenían las
«Prue­bas rei­nas» con las que nos ase­gu­ra­ron pero que, a la hora de pre­sen­tar­las para el juicio,
no resul­ta­ron per­ti­nen­tes según el fis­cal del caso.

El afán de fun­cio­na­rios de la fis­ca­lía, la poli­cía, pro­cu­ra­du­ría y
muchos jue­ces que atro­pe­llan el derecho 
(sal­vo algu­nas excep­cio­nes) son mues­tra del fun­cio­na­mien­to del partido
de gobierno en el ámbi­to judi­cial. Todos, con­mi­li­to­nes que deben o espe­ran favores
de sus patro­nes. De resul­tas: una maqui­na­ria judi­cial pos­tra­da a los designios
del Poder.

Fuer­te es decir­lo, pero los cul­pa­bles de esa atro­ci­dad se encuentran
bien arro­pa­dos en la hor­da faná­ti­ca del fas­cis­mo crio­llo más recal­ci­tran­te del
par­ti­do de gobierno y por esa razón nues­tra con­de­na es obli­ga­to­ria. Por esa razón
las nor­mas pro­ce­sa­les y las garan­tías jurí­di­cas no valen en nues­tro caso; por
esa razón lle­van tres años construyendo
«la inves­ti­ga­ción» y el proceso. 

Que­dan­do como últi­mo recur­so, para con­se­guir su obje­ti­vo, la presión
para obte­ner «cola­bo­ra­cio­nes, auto­in­cri­mi­na­cio­nes y con­fe­sio­nes» de una
per­so­na ino­cen­te y vul­ne­ra­ble por su situa­ción metal y emo­cio­nal a cam­bio de quiméricos
bene­fi­cios. En una espe­cie de tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca muy metó­di­ca a lar­go plazo.

Los más recien­tes hechos son sufi­cien­tes para demos­trar ese afán:
los esfuer­zos por impe­dir las órde­nes de liber­tad emi­ti­das por jueces
inde­pen­dien­tes, la apli­ca­ción de una ley impro­ce­den­te para ampliar términos
inde­fi­ni­da­men­te, la pre­ten­sión de lega­li­zar pro­ce­di­mien­tos de captura
abier­ta­men­te ile­ga­les, ade­más del ocul­ta­mien­to de prue­bas fun­da­men­ta­les para
esta­ble­cer la ver­da­de­ra auto­ría del atentado.

Todo en el con­tex­to de hechos que no pue­den ser inadvertidos:

Los fun­cio­na­rios que han par­ti­ci­pa­do en este pro­ce­so se han des­ta­ca­do por ser fieles
ser­vi­do­res de la mano cri­mi­nal que hoy gobier­na[1]. Por
poner un ejem­plo: el fis­cal 21 DEOC,
encar­ga­do del caso Andino, ade­más de haber man­te­ni­do enga­ve­ta­do el infor­me que
la poli­cía fran­ce­sa hizo sobre el Aten­ta­do al C. C. Andino des­de el 15 de
diciem­bre de 2017, es el mis­mo que inten­tó ocul­tar las inter­cep­ta­cio­nes hechas
al ñeñe Her­nán­dez sobre el frau­de elec­to­ral pro­mo­vi­do por el nar­co­trá­fi­co para
garan­ti­zar la vic­to­ria elec­to­ral del pro­yec­to polí­ti­co de Uribe-Duque.

No pode­mos per­mi­tir olvidar
que fue la pos­tu­ra del par­ti­do que gobier­na este país la que cele­bró y se vio
favo­re­ci­da con esa bes­tia­li­dad del Andino y que, con un opor­tu­nis­mo sin
escrú­pu­los, voci­fe­ro para impo­ner su dis­cur­so irra­cio­nal. Jus­to en el momento
en que el fis­cal “anti­co­rrup­ción”, ami­go de Nés­tor Hum­ber­to Mar­tí­nez, caía de
la gra­cia de los nobles y era apre­sa­do; momen­to en que las FARC entre­ga­ban las
armas y se abrían las posi­bi­li­da­des del diá­lo­go con el ELN, ini­cia­ti­vas que
inten­ta­ban hacer su apor­te a la amplia­ción de la demo­cra­cia tan odia­da por la dere­cha colom­bia­na sea Ver­de, San­tis­ta y,
espe­cial­men­te, Uribista.

Cuan­do la mayo­ría de fun­cio­na­rios, que se supo­ne deben bus­car la
jus­ti­cia, tie­nen una moral defor­ma­da pues­ta al ser­vi­cio de un pro­yec­to político
cri­mi­nal que ve a la vida de las per­so­nas como sim­ples ins­tru­men­tos útiles
para pro­pó­si­tos mez­qui­nos, ya sea para
jus­ti­fi­car su corrup­ción, para acu­mu­lar tie­rras y rique­za, para ase­si­nar o para
ocul­tar el actuar cri­mi­nal des­de el poder, no se pue­de caer en la “inge­nui­dad”
de la “pre­sun­ción de lega­li­dad” de sus actua­cio­nes; cuan­do se tra­ta de
con­se­guir a toda cos­ta la con­de­na de ino­cen­tes para garan­ti­zar, ante todo, la
his­to­ria ofi­cial, lle­na de impu­ni­dad, que ela­bo­ra la fis­ca­lía (¿Se
sabe lo que pasó con Ode­brecht? ¿Se va a saber quién orde­nó las chu­za­das y los perfilamientos?
¿Cono­ce­re­mos los bajos fon­dos de la ñeñe­po­lí­ti­ca? ¿Se sabe quien puso el
cia­nu­ro para matar tes­ti­gos?) no impor­ta des­apa­re­cer todo ves­ti­gio de un derecho
penal moderno y demo­crá­ti­co e implan­tar doc­tri­na y cos­tum­bres jurídicas
pro­pias del dere­cho penal de Enemi­go: Todo
un manual de ese tipo de dere­cho retorcido 
pue­de sacar­se de la inter­mi­na­ble cade­na de irre­gu­la­ri­da­des e ilegalidad
que ha rodea­do nues­tro proceso. 

Cuan­do eso suce­de no es posi­ble, para nadie con decen­cia, hablar de
demo­cra­cia , ni de esta­do social de dere­cho o de res­pe­to a la Cons­ti­tu­ción. Lo
que exis­te sin amba­ges ni dudas es una vul­gar dic­ta­du­ra: meta­fó­ri­ca­men­te un
gori­la malo­lien­te y des­truc­ti­vo pero ves­ti­do de smo­king y som­bre­ro de copa.

Cla­ro que sería más fácil 
callar o tra­tar de congraciarse 
con unas ins­ti­tu­cio­nes al ser­vi­cio de pode­res cri­mi­na­les que decir todo
esto y enar­de­cer fana­tis­mos fas­cis­toi­des. Pero es mejor ser y temer que dejar
de ser por temer; y es mejor ser libre
aun­que pri­sio­ne­ro que ser un sir­vien­te al ser­vi­cio de cor­tes y reye­zue­los. De
pron­to por ahí empie­za a cam­biar este país.

Boris Rojas, Andrés Bohór­quez y Cami­lo Puli­do, pre­sos por el mon­ta­je del Cen­tro comer­cial Andino.


[1] Para ver pron­tua­rio de los
fun­cio­na­rios en el caso Andino: https://​twit​ter​.com/​A​l​b​e​r​t​o​8​6​1​5​1​5​2​9​/​s​t​a​t​u​s​/​1​2​6​8​0​0​4​9​0​6​7​2​9​9​6​7​6​1​6​?​s​=19.



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