Perú. María, la ron­de­ra cam­pe­si­na que se rebe­ló con­tra el coronavirus

Por Roxa­na Loar­te /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 11 de junio de 2020

El dis­tri­to de Bam­ba­mar­ca es un caso emble­má­ti­co en la lucha con­tra el COVID-19. Muje­res cam­pe­si­nas como María son ejem­plo de valen­tía y cora­je por su vigi­lan­cia ciu­da­da­na para cum­plir con el dis­tan­cia­mien­to social.

A la maña­na siguien­te de decla­rar­se la cua­ren­te­na obli­ga­to­ria en todo el país por el COVID-19, María Irma Zafra (34 años) salió de su casa en direc­ción a la pla­za prin­ci­pal de Bam­ba­mar­ca en la región Caja­mar­ca. No lo pen­só dos veces, aun­que por ratos aso­mó el mie­do. Su madre de 75 años, enfer­ma de bron­quios, y su hijo de 11 años espe­ra­rían por ella a su regreso.

María Irma Zafra

María es una ron­de­ra que habla con orgu­llo de su labor. La maña­na del 16 de mar­zo había sido con­vo­ca­da a una reu­nión del Con­ce­jo Pro­vin­cial de Segu­ri­dad Ciu­da­da­na (COPROSEC) de la pro­vin­cia de Hual­ga­yoc en Bam­ba­mar­ca. Era la úni­ca mujer en una reu­nión de varo­nes y repre­sen­ta­ba a las más de 40 muje­res de las ron­das cam­pe­si­nas. Ese día varias orga­ni­za­cio­nes del pue­blo debían deci­dir qué hacer para impe­dir el ingre­so del nue­vo coro­na­vi­rus a su territorio.

Si antes las ron­das cam­pe­si­nas de Bam­ba­mar­ca habían pelea­do con­tra Yana­co­cha, la mine­ra más pode­ro­sa de Amé­ri­ca Lati­na; aho­ra tenían un enemi­go invi­si­ble temi­do por el mundo.

—Nos die­ron la res­pon­sa­bi­li­dad y tam­bién nos otor­ga­ron la batu­ta para tener que enca­be­zar como ron­das, para for­mar los pique­tes en cada entra­da y salida — .

Las ron­das cam­pe­si­nas tie­nen repre­sen­ta­ción jurí­di­ca sobre los terri­to­rios, aún más que la mis­ma auto­ri­dad local. Inclu­so, que la poli­cía. Están inte­gra­dos por ciu­da­da­nos y ciu­da­da­nas de las zonas rura­les con auto­no­mía para apo­yar en la admi­nis­tra­ción de jus­ti­cia. En pocas pala­bras, las ron­das cam­pe­si­nas son bri­ga­das ciudadanas.

Caja­mar­ca es una de las regio­nes con menor leta­li­dad por COVID-19 en Perú. El núme­ro de casos posi­ti­vos alcan­za los 1 403 pacien­tes para una pobla­ción de más de un millón de habi­tan­tes. 20 per­so­nas han falle­ci­do en toda la región. Mien­tras que en Bam­ba­mar­ca, el cora­zón de Hual­ga­yoc, don­de vive María, no exis­te regis­tro de muer­tos ni per­so­nas en cui­da­dos inten­si­vos. Allí las res­tric­cio­nes vigi­la­das por las ron­de­ras y ron­de­ros pare­cen sur­tir efec­to sobre la pandemia.

Cuan­do María tuvo que con­vo­car a sus com­pa­ñe­ras se armó de valor y les dijo “acá tene­mos noso­tras que enfren­tar esto, pero hay que pro­te­ger­nos”. Lo cuen­ta con una voz resuel­ta. Como si el paso de los años y la lucha ron­de­ra hubie­ra cur­ti­do el soni­do de su voz y la faci­li­dad de su pala­bra. En el segun­do día de cua­ren­te­na algu­nas pocas com­pa­ñe­ras se hicie­ron pre­sen­te, has­ta que logra­ron sumar diez. Ellas y los varo­nes orga­ni­za­ron pique­tes en las fron­te­ras de la ciu­dad, gru­pos de vigi­lan­cia en las calles y ollas comu­nes para garan­ti­zar su alimentación.

Ron­de­ros y auto­ri­da­des reu­ni­dos en Bam­ba­mar­ca. Foto de archi­vo per­so­nal de María Zafra.

Las ron­das cam­pe­si­nas enca­be­za­ron la lucha con­tra la pan­de­mia en Bam­ba­mar­ca – Hual­ga­yoc. Cuan­do con­ver­sa­mos por telé­fono, María lo repi­te en varias opor­tu­ni­da­des. Inten­ta expli­car que, así como hay opi­nio­nes a favor de las ron­das, otros no esta­ban muy con­ven­ci­dos con su intervención.

Al mes de ini­ciar­se los patru­lla­jes que comen­za­ban a las 5 de la maña­na, la Poli­cía Nacio­nal de la pro­vin­cia les comu­ni­có a los ron­de­ros que ya no era nece­sa­rio su apo­yo. Ellos deci­die­ron res­pe­tar la deci­sión. María ase­gu­ra que nun­ca sin­tie­ron can­san­cio y jamás se les pasó por la cabe­za dejar los patru­lla­jes o pique­tes. A los dos días de haber regre­sa­do a sus casas, el alfé­rez de Bam­ba­mar­ca los lla­mó nuevamente.

—Nos pidió dis­cul­pas por­que dijo que, sin las ron­das cam­pe­si­nas, ellos no eran nada. Noso­tros somos el bra­zo dere­cho para ellos— dice María, aun­que recla­ma la fal­ta de equi­pos de pro­tec­ción para las rondas.

Bam­ba­mar­ca has­ta hace unos años había sido cono­ci­da como el bas­tión rebel­de con­tra el pro­yec­to mine­ro Con­ga. Pro­ta­go­ni­zó movi­li­za­cio­nes en defen­sa del agua y la tie­rra. Entre esas mul­ti­tu­des tam­bién estu­vo María jun­to a su com­pa­ñe­ra Yuli­sa Mejía, otra cono­ci­da diri­gen­te ron­de­ra. Aho­ra ambas vigi­lan las calles de la ciu­dad para fre­nar el COVID.

En las foto­gra­fías que lle­va en su celu­lar, María apa­re­ce con Yuli­sa, reco­rrien­do una de las ave­ni­das. En su mano tie­ne un ‘chi­co­te’; es decir, un azo­te para el cas­ti­go. Es un ele­men­to carac­te­rís­ti­co de la ves­ti­men­ta de las ron­de­ras. María esa maña­na ves­tía un pan­ta­lón buzo y un polo rosa­do. No fal­ta la mas­ca­ri­lla en su ros­tro. Pero sí un deta­lle que lue­go ella me recuer­da al telé­fono: El som­bre­ro de Bam­ba­mar­ca. Me envía otra ima­gen al whatsapp. Enton­ces apa­re­ce la foto de una joven con som­bre­ro de pal­ma. El mis­mo que ella fabri­ca en su taller de arte­sa­nía en casa.

María Zafra (izquier­da) y Yuli­sa Mejía (dere­cha), ambas diri­gen­tes ronderas.

Pero María tam­bién pre­ci­sa que el azo­te con el que repar­ten ‘pen­ca­zos’ lo usan los ron­de­ros para impar­tir disciplina.

—Por el Obe­lis­co, que es otro barrio, unos jóve­nes venían ‑pare­ce de Lima- Eran tres en motos linea­les. Hemos teni­do que lla­mar­les la aten­ción y uno qui­so pasar la moto por enci­ma de noso­tras. Está­ba­mos fren­te a ellos para que nos expli­quen de dón­de vie­nen, cuán­do han sali­do, y hacia dón­de van.

—¿Y qué hicieron?

—Dos ‘pen­ca­zos’ [azo­tes] a cada uno por mal­cria­dos— sen­ten­cia María.

Las ron­de­ras de Bam­ba­mar­ca han sido las más ague­rri­das para cum­plir con las res­tric­cio­nes del dis­tan­cia­mien­to social. Así lo con­si­de­ra María. Pero, ade­más, las más preo­cu­pa­das por la noti­cia del pri­mer caso en el distrito.

Una tar­de las orga­ni­za­cio­nes se reu­nie­ron con el direc­tor de la Red de Salud de Bam­ba­mar­ca y otros médi­cos. Se anun­cia­ba la noti­cia del pri­mer caso con­fir­ma­do de con­ta­gio por COVID-19 en el dis­tri­to. En el pen­sa­mien­to de María había una fra­se: Ya nos fre­ga­mos. “Me pare­ció que se nos vino el mun­do enci­ma por­que a esa hora empe­cé a pen­sar: soy madre sol­te­ra, ten­go un hijo, ten­go a mi mamá mayor, y si te digo; sí me que­bré”, comenta.

En la pla­za de armas, María y Yuli­sa se abra­za­ron y llo­ra­ron jun­tas. No podían creer que a pesar de los esfuer­zos un gine­có­lo­go del hos­pi­tal Tito Villar Cabe­zas había con­traí­do el nue­vo coro­na­vi­rus. Según María, ese noso­co­mio no tie­ne espe­cia­lis­tas sufi­cien­tes tam­po­co insu­mos, cuan­do un caso de salud se agra­va en el dis­tri­to, lo trans­fie­ren al hos­pi­tal regio­nal de Cajamarca.

María comen­ta que en unos días vol­ve­rán a reto­mar las tareas de segu­ri­dad. Ella espe­ra que pron­to aca­be la pan­de­mia. Entre tan­to, sobre­vi­ve del cul­ti­vo de maíz, alver­ja, papa y un peque­ño aho­rro que está a pun­to de ago­tar­se. Sabe que el Gobierno ha pro­yec­ta­do un plan para reac­ti­var la eco­no­mía, y las mine­ras están al ace­cho. “Con agri­cul­tu­ra, gana­de­ría y agua pode­mos vivir; con mina no vivi­mos”, afir­ma. Ella segu­ra, que así como impi­die­ron el avan­ce de la pan­de­mia, igual será con cual­quier otro pro­yec­to mine­ro que pre­ten­da qui­tar­les sus bie­nes naturales. 

FUENTE: Way​ka​.pe

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