Esta­dos Uni­dos. ¿Es el fin de los monu­men­tos racistas?

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 09 de junio de 2020

Las pro­tes­tas en todo el país han lle­va­do a la eli­mi­na­ción de muchas esta­tuas en honor a figu­ras racis­tas, pero aún que­dan cien­tos.

La sema­na pasa­da en Rich­mond, Vir­gi­nia, los manifestantes
gara­ba­tea­ron en un monu­men­to del coman­dan­te del ejér­ci­to con­fe­de­ra­do Robert E
Lee como un acto de resis­ten­cia con­tra la bru­ta­li­dad poli­cial y el racis­mo. Escri­bie­ron «Black
Lives Mat­ter», «Blood On Your Hands» y “Stop Whi­te Supremacy» »
en pin­tu­ra en aero­sol, a menu­do en rojo.

Por
la noche, había una pro­yec­ción de la cara de Geor­ge Floyd, con las palabras
«No Jus­ti­ce, No Peace».

Este mou­men­to de Lee de 12 tone­la­das , que se ha sen­ta­do en Monu­ment Ave­nue duran­te 130 años, aho­ra se pare­ce al Muro de Ber­lín en 1989, cubier­to de men­sa­jes, la voz de la gen­te. El reno­va­do escán­da­lo por su exis­ten­cia, a raíz de los ase­si­na­tos de Geor­ge Floyd, Breon­na Tay­lor y Ahmaud Arbery, ha lle­va­do a su inmi­nen­te eliminación.

El
alcal­de de Rich­mond, Levar Sto­ney, acor­dó derri­bar la esta­tua de Lee y
otros monu­men­tos con­fe­de­ra­dos con­tro­la­dos por la ciu­dad, antes del 1 de julio. «Rich­mond
ya no es la capi­tal de la Con­fe­de­ra­ción», dijo Sto­ney en un comu­ni­ca­do. «Está
lleno de diver­si­dad y amor para todos, y tene­mos que demos­trar eso».

Aun­que en
2017 se derri­ba­ron varios monu­men­tos con­fe­de­ra­dos en todo Estados
Uni­dos des­pués de una mani­fes­ta­ción nacio­na­lis­ta blan­ca en Charlottesville,
muchos aún permanecen.

Pero
una marea más gran­de pare­ce estar cambiando.

En
Fre­de­ricks­burg, tam­bién en Vir­gi­nia, el vier­nes se reti­ró una subas­ta de
escla­vos de una esqui­na del cen­tro de la ciu­dad, mien­tras que una esta­tua del
ex alcal­de de Fila­del­fia Frank Riz­zo, un segre­ga­cio­nis­ta y ex jefe de policía,
tam­bién fue retirada.

En Bir­mingham, Ala­ba­ma, un obe­lis­co con­fe­de­ra­do de sol­da­dos y mari­ne­ros fue reti­ra­do de Linn Park, y este fin de sema­na, una esta­tua del almi­ran­te de la gue­rra civil Raphael Sem­mes fue remo­vi­da en Mobi­le. Un monu­men­to a los sol­da­dos con­fe­de­ra­dos lla­ma­do Appo­mat­tox fue derri­ba­do la sema­na pasa­da en Ale­xan­dria, Virginia.

«El hecho de que estos están bajan­do … para ser hones­to, nun­ca pen­sé que iba a ver esto en mi vida», dijo Sarah Beetham, pro­fe­so­ra de his­to­ria del arte en la Aca­de­mia de Bellas Artes de Pen­sil­va­nia. «Es un gran pun­to de infle­xión, por lo que pro­ba­ble­men­te vere­mos la ace­le­ra­ción de la des­truc­ción de monu­men­tos, mucho más rápido». 

Según el Cen­tro de Leyes de Pobre­za del Sur (SPLC), hay apro­xi­ma­da­men­te 1,800 sím­bo­los con­fe­de­ra­dos en los EE. UU., 776 de los cua­les son monu­men­tos. Si bien 141 sím­bo­los con­fe­de­ra­dos ya se han eli­mi­na­do en todo el país (61 de los cua­les son monu­men­tos), el SPLC está al tan­to de sie­te sím­bo­los con­fe­de­ra­dos pen­dien­tes de eli­mi­na­ción o cam­bio de nom­bre en todo el país.

“Es
una caí­da en el bal­de en tér­mi­nos de cuán­tos hay toda­vía. Estoy hablando
de esta­tuas de esta­tuas, sobre las cua­les la gen­te se está eno­jan­do ”, dijo
Karen L Cox, una his­to­ria­do­ra de los monu­men­tos confederados.

“Habrá luga­res don­de no va a suce­der, como Mis­sis­sip­pi, don­de nadie ha sido derri­ba­do. En Loui­sia­na, solo en Nue­va Orleans ”, agre­gó Cox. «Esto ocu­rre prin­ci­pal­men­te en las zonas urba­nas, que tien­de a ser una pobla­ción más pro­gre­si­va, inclu­so en el sur».

Tam­bién podría ocu­rrir la reubi­ca­ción de los
monu­men­tos de las áreas públi­cas a los cemen­te­rios. Una organización,
Pro­ject Say Something, está tra­ba­jan­do para eli­mi­nar un monu­men­to confederado
del pala­cio de jus­ti­cia del con­da­do de Lau­der­da­le en Flo­ren­ce, Ala­ba­ma, al
cemen­te­rio de la ciu­dad de Flo­ren­ce, por ejem­plo (un pro­to­co­lo simi­lar a la
esta­tua de J Marion Sims que se reti­ró del Cen­tral Park de Nue­va York en 2018).

«Cuan­do las esta­tuas están en el cés­ped de la cor­te o en el
cés­ped del esta­do don­de se hacen las leyes, se envía un men­sa­je de que no se
hará jus­ti­cia en estos luga­res», dijo Cox.

El
alcal­de de Ate­nas, Geor­gia, lla­mó a eli­mi­nar un monu­men­to conmemorativo
con­fe­de­ra­do en Broad Street, mien­tras que una peti­ción en línea soli­ci­ta la
eli­mi­na­ción de cua­tro esta­tuas con­fe­de­ra­das en el esta­do, inclui­do uno de John
B Gor­don, un líder del Ku Klux Klan. (Un monu­men­to con­fe­de­ra­do en
Tus­ke­gee, Ala­ba­ma, fue recien­te­men­te des­fi­gu­ra­do con «Fuck the KKK»).

Los
luga­re­ños luchan para que se reti­re un obe­lis­co con­fe­de­ra­do de 30 pies de
Deca­tur, Geor­gia, mien­tras que un monu­men­to en honor a los sol­da­dos confederados
en India­ná­po­lis será reti­ra­do, anun­ció el alcal­de la sema­na pasada.

«Nues­tras
calles están lle­nas de voces de ira y angus­tia, tes­ti­mo­nio de siglos de racismo
diri­gi­do a los negros esta­dou­ni­den­ses», dijo el alcal­de de Indianápolis,
Joe Hog­sett, en un comu­ni­ca­do. «Debe­mos nom­brar estos casos de
dis­cri­mi­na­ción y nun­ca olvi­dar nues­tro pasa­do, pero no debe­mos honrarlos».

Muchos pedes­ta­les podrían dejar­se vacíos (si no se eli­mi­nan por
com­ple­to), dejan­do espa­cio para un nue­vo tipo de monu­men­to. El año pasado,
se inau­gu­ró el Monu­men­to Nacio­nal por la Paz y la Jus­ti­cia en Montgomery,
Ala­ba­ma, en home­na­je a las vidas per­di­das por los lin­cha­mien­tos racia­les entre
1877 y 1950.

En Nue­va
York, este año se eri­gi­rá un monu­men­to en honor a la pri­me­ra congresista
afro­ame­ri­ca­na Shir­ley Chisholm, mien­tras que la escul­tu­ra «Rumo­res de
gue­rra» de Kehin­de Wiley, que repre­sen­ta a un hom­bre negro sen­ta­do en un
caba­llo, ha sido un des­tino para los mani­fes­tan­tes en Rich­mond. Wiley ha
dicho que esta obra de arte públi­ca está ins­pi­ra­da en la vio­len­cia e
«inten­ta usar el len­gua­je del retra­to ecues­tre para abra­zar y sub­su­mir la
feti­chi­za­ción de la vio­len­cia estatal».

En Flo­ren­cia, el Pro­yec­to Say Something pla­nea crear un
monu­men­to de jus­ti­cia social. Y recien­te­men­te, una cer­ca fue­ra de la Casa
Blan­ca en Washing­ton se ha con­ver­ti­do en un muro con­me­mo­ra­ti­vo improvisado,
cubier­to de home­na­jes a los hom­bres y muje­res negros que han muer­to por la
bru­ta­li­dad policial.

Beetham dijo: “Cuan­do algo se inte­rrum­pe y los monu­men­tos son des­tro­za­dos, eso pro­vo­ca algo en noso­tros, nos damos cuen­ta de que algo está mal. Mues­tra que hemos des­man­te­la­do algo. El espa­cio se debe dar a los artis­tas que real­men­te lo merecen».

Fuen­te: The​guar​dian​.com

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