Bra­sil. MST pre­sen­ta plan de Refor­ma Agra­ria Popu­lar para supe­rar cri­sis social y económica

Por Pedro Stro­pa­so­las. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano 5 de junio de 2020. 

En Bra­sil, la pan­de­mia que afec­ta la eco­no­mía, la polí­ti­ca, la natu­ra­le­za, y que impo­ne efec­tos más seve­ros sobre la vida de los tra­ba­ja­do­res más pobres, no per­mi­te un esce­na­rio opti­mis­ta de futu­ro, con­si­de­ran­do la pos­tu­ra del gobierno fede­ral fren­te a las miles de muer­tes y la pro­fun­di­za­ción de la cri­sis social.

Para el Movi­mien­to de los Tra­ba­ja­do­res Rura­les Sin Tie­rra (MST), la
movi­li­za­ción y orga­ni­za­ción del pue­blo, que bus­ca reu­nir fuer­zas para la
cons­truc­ción de un nue­vo pro­yec­to de país, seña­la un camino úni­co: la
cons­truc­ción de la Refor­ma Agra­ria Popular.

Este vier­nes (5), el movi­mien­to lan­za un plan con Medi­das de
Emer­gen­cia para la cons­truc­ción de la Refor­ma Agra­ria, que agrupa
pro­pues­tas para la demo­cra­ti­za­ción del acce­so a la tie­rra, la
dis­tri­bu­ción de rique­zas y la defen­sa de los dere­chos de los pue­blos del cam­po y de la sel­va.

Kelly Maf­fort, de la direc­ción nacio­nal del movi­mien­to, expli­ca que
la efec­ti­vi­za­ción del plan es fun­da­men­tal para hacer que varios
tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras, que están hoy en la extre­ma pobre­za y con la situa­ción dra­má­ti­ca del ham­bre, pue­dan vivir dignamente.

“Ata­car los pro­ble­mas de la cri­sis y los pro­ble­mas del ham­bre es
fun­da­men­tal, y en la visión del MST, una de las for­mas en que
garan­ti­za­mos que las per­so­nas ten­gan acce­so a tra­ba­jo, ingresos,
vivien­da, y ali­men­ta­ción, es a tra­vés de la refor­ma agra­ria”, señala
Maffort.

El lan­za­mien­to ofi­cial del plan está mar­ca­do para las 10h de este
vier­nes, mode­ra­do por diri­gen­tes y con la par­ti­ci­pa­ción de artistas,
cien­tí­fi­cos y parlamentarios.

Tie­rra y trabajo 

Asen­tar fami­lias que hoy están acam­pa­das, des­em­plea­das y en las peri­fe­rias de las ciu­da­des es
uno de los ejes cen­tra­les de la pro­pues­ta. Para eso, el MST quie­re la
expro­pia­ción de lati­fun­dios impro­duc­ti­vos, espe­cial­men­te en áreas
pró­xi­mas a los gran­des cen­tros urbanos.

“Hici­mos un levan­ta­mien­to entre 729 empre­sas que deben al Gobierno
Fede­ral. Allí tene­mos por lo menos una deu­da de R$ 200.000 millo­nes (US$
40.300 millo­nes) de eva­sión fis­cal. Si esas empre­sas paga­ran en tierra
al gobierno bra­si­le­ño, res­ti­tu­yen­do a las arcas públi­cas, sólo allí
ten­dría­mos la posi­bi­li­dad de recau­dar seis millo­nes de hec­tá­reas de
tie­rra”, expli­ca Maf­fort, que tam­bién seña­la como alter­na­ti­va la
dis­tri­bu­ción de las tie­rras devuel­tas de los estados.

Según datos divul­ga­dos por la Pro­cu­ra­du­ría Gene­ral de la Hacienda
Nacio­nal (PGFN) el año pasa­do, los gran­des deu­do­res, con débitos
supe­rio­res a R$ 15 millo­nes (US$ 3 millo­nes), son res­pon­sa­bles por 62%
de la deu­da acti­va fede­ral y del Fon­do de Garan­tía de Tiem­po de Servicio
(FGTS), que alcan­za un valor total de R$ 1,368 billo­nes (US$ 274.330
millones).

La líder del MST expli­ca que los movi­mien­tos de rura­lis­tas y del Gobierno Fede­ral en torno al pro­yec­to de ley (PL) 2633 son
prue­ba de que hay tie­rra dis­po­ni­ble, lo que fal­ta es “volun­tad
polí­ti­ca”. El PL se basa en la Medi­da Pro­vi­sio­nal 910, que pretendía
dis­tri­buir 65 millo­nes de hec­tá­reas de tie­rras públi­cas a hacen­da­dos y defo­res­ta­do­res, prin­ci­pal­men­te en los esta­dos de la Ama­zo­nia Legal,.

“Bra­sil no sufre de un pro­ble­ma de caren­cia de tie­rras para poder
hacer refor­ma agra­ria. Tene­mos un bol­són enor­me de tie­rras públi­cas que
podrían ser arre­ca­das inme­dia­ta­men­te y colo­car en ellas per­so­nas que
están en situa­ción de vul­ne­ra­bi­li­dad social”, ana­li­za Maffort.

Otro pun­to cen­tral expues­to en el eje Tie­rra y Tra­ba­jo del plan, es la sus­pen­sión de los des­alo­jos y res­ti­tu­cio­nes de tenen­cia, que se vol­vie­ron más inmi­nen­tes des­pués del gol­pe con­tra Dil­ma Rous­sef (PT), en 2016, y la con­se­cu­ti­va elec­ción de Jair Bol­so­na­ro (sin par­ti­do) – defen­sor decla­ra­do de la vio­len­cia con­tra cam­pe­si­nos sin-tie­rra.

Ame­na­zas x solidaridad

En Para­ná, 10 mil fami­lias viven en 70 cam­pa­men­tos del MST y cerca
de 25 de ellos enfren­tan ries­go de des­alo­jo. Inclu­so ante este
esce­na­rio, es en ese esta­do don­de el MST ha teni­do una de las
actua­cio­nes más impor­tan­tes en la dis­tri­bu­ción de ali­men­tos para la
pobla­ción vul­ne­ra­ble. Des­de el comien­zo de la pan­de­mia, ya se donaron
más de 155 mil tone­la­das de ali­men­tos agro­eco­ló­gi­cos cose­cha­dos de
gran­jas y huer­tas de más de 90 asen­ta­mien­tos y campamentos.

Adair Gonçal­ves vive hace 10 años en el cam­pa­men­to Resistencia
Cam­po­ne­sa [Resis­ten­cia Cam­pe­si­na], en Cas­ca­vel, que se pre­pa­ra para
par­ti­ci­par en la ter­ce­ra dona­ción de ali­men­tos en la región oes­te del esta­do. Las pri­me­ras fue­ron el 10 y el 17 de abril y aten­die­ron a enti­da­des y tres comu­ni­da­des indí­ge­nas de la ciu­dad de Guaíra.

La inmi­nen­cia del des­alo­jo, para el cam­pe­sino que ini­ció la lucha
den­tro del movi­mien­to en 1991, cuan­do tenía ape­nas 11 años, “es la gran
difi­cul­tad y angus­tia de las familias”.

“Noso­tros aquí en el cam­pa­men­to, reci­bi­mos la res­ti­tu­ción de tenen­cia el 15 de diciem­bre. Está­ba­mos pre­pa­rán­do­nos para hacer las fies­tas de fin de año, para reci­bir a nues­tros fami­lia­res. Ahí reci­bi­mos esa dura reali­dad. Aquí es un cam­pa­men­to anti­guo, de 1999. Las fami­lias viven aquí, todo lo que tie­nen está aquí. Se ima­gi­na tener que salir de un lugar, don­de ya cons­tru­yó una rela­ción”, afir­ma Gonçal­ves, al recor­dar que sólo el año pasa­do, en el pri­mer año de gobierno del gober­na­dor Ratinho Júnior (PSD), 500 fami­lias fue­ron des­alo­ja­das de sus tie­rras en el estado.

El agri­cul­tor rela­ta que, duran­te la pan­de­mia, las 52 fami­lias del
cam­pa­men­to están tra­ba­jan­do en un área de 10 mil metros cua­dra­dos para
implan­tar una agro­flo­res­ta. El lugar reci­bió el nom­bre de Antonio
Tava­res – tra­ba­ja­dor rural ase­si­na­do el 2 de mayo en el muni­ci­pio de Cam­po Largo

Para Gonçal­ves, es nece­sa­rio que las per­so­nas de las ciudades
per­ci­ban la impor­tan­cia de la agri­cul­tu­ra fami­liar y la para­do­ja de que
un país rico como Bra­sil no con­si­ga aten­der a las pro­pias nece­si­da­des de
su pueblo.

“Deci­mos que es un país que es un gran pro­duc­tor de ali­men­tos, pero en ver­dad somos un gran pro­duc­tor de com­mo­di­ties”, afirma.

La Refor­ma Agra­ria debe ser agroecológica 

Para el MST, la pan­de­mia tam­bién evi­den­cia la nece­si­dad de con­su­mir ali­men­tos salu­da­bles, agro­eco­ló­gi­cos, y que sean pro­du­ci­dos pró­xi­mos al mer­ca­do consumidor.

Kelly expli­ca que, a par­tir de las accio­nes soli­da­rias desarrolladas
por el MST en las peri­fe­rias urba­nas, fue posi­ble identificar
la impor­tan­cia de que las per­so­nas cui­den de su inmunidad.

“Cuan­do habla­mos de ese tema de la pro­duc­ción de ali­men­tos tenemos
un pro­ble­ma de la estan­da­ri­za­ción ali­men­ta­ria que fue sien­do impuesta
por este sis­te­ma. Enton­ces muchas per­so­nas que viven en la ciu­dad, aquí
en Bra­sil esta­mos hablan­do de 85% de la pobla­ción que vive en los
cen­tros urba­nos, se está ali­men­tan­do cada vez más de algo que no puede
ser con­si­de­ra­do comi­da de ver­dad, un ali­men­to ultra pro­ce­sa­do», señala
la sin tierra.

«Eso aca­ba favo­re­cien­do todo el hall de empre­sas que está por detrás
de eso. Por don­de hemos anda­do en las accio­nes de solidaridad,
per­ci­bi­mos como las peri­fe­rias están colo­ca­das en una situa­ción de
desier­tos ali­men­ta­rios”, señala.

Nacio­nal­men­te, el tra­ba­jo de soli­da­ri­dad del MST, que ya dis­tri­bu­yó más de 1.200 tone­la­das de ali­men­tos para
fami­lias de bajos ingre­sos de todo el país, está con­cen­tra­do en dos
ini­cia­ti­vas: en la cam­pa­ña “Vamos Pre­ci­sar de Todo Mun­do”, que reúne,
por medio de una pla­ta­for­ma onli­ne, accio­nes en cur­so de más de cien enti­da­des que com­po­nen los Fren­tes Bra­sil Popu­lar y Pue­blo Sin Mie­do; y en la cam­pa­ña «Peri­fe­ria Viva», enfo­ca­da en la lucha por polí­ti­cas públi­cas y en el tra­ba­jo de base cons­trui­do en los territorios.

Des­ti­nar recur­sos para quien ali­men­ta las ciu­da­des, los agri­cul­to­res fami­lia­res, es un camino que pue­de garan­ti­zar la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria de la pobla­ción y que com­po­ne la pro­pues­ta. El des­man­te­la­mien­to del Pro­gra­ma de Adqui­si­ción de Ali­men­tos (PAA) y el incum­pli­mien­to del
Pro­gra­ma Nacio­nal de Ali­men­ta­ción Esco­lar (PNAE) duran­te la pandemia
son denun­cia­dos por el movi­mien­to en su estra­te­gia para la construcción
de la Refor­ma Agra­ria Popu­lar, que tam­bién defien­de la uti­li­za­ción de
líneas de cré­di­to de los ban­cos públi­cos para el finan­cia­mien­to de
agro­in­dus­trias y cooperativas.

Para Maf­fort, los asen­ta­mien­tos de refor­ma agra­ria y los campamentos
pro­duc­ti­vos tie­nen capa­ci­dad para seguir ali­men­tan­do los centros
urba­nos, pero para eso se nece­si­tan polí­ti­cas públi­cas que apo­yen esa
producción.

“Para que poda­mos tener accio­nes de soli­da­ri­dad, para hacer que el
pro­duc­to sal­ga de allá de la par­ce­la y lle­gue has­ta la olla vacía de la
ciu­dad, nece­si­ta­mos tener polí­ti­cas públi­cas”, expli­ca la líder, que
aña­de tam­bién que para garan­ti­zar la pro­duc­ción de ali­men­tos es preciso
crear con­di­cio­nes dig­nas para la con­ti­nui­dad del agri­cul­tor en el medio
rural – como el for­ta­le­ci­mien­to del FUNDEB, la amplia­ción del PRONERA, y la amplia­ción y for­ta­le­ci­mien­to del SUS.

Velar por la natu­ra­le­za y sus pueblos

El últi­mo eje expues­to en el plan es la pre­ser­va­ción del medio ambien­te,
y sobre todo, de los pue­blos de la sel­va. Para el movi­mien­to, demarcar
las áreas qui­lom­bo­las [comu­ni­da­des ances­tra­les de afrodescendientes],
los terri­to­rios indí­ge­nas y el dere­cho de comu­ni­da­des ribei­rinhas y
nati­vas son medi­das esen­cia­les para velar y pro­te­ger fuen­tes de agua y
la bio­di­ver­si­dad en cada bioma.

“Solo vamos a tener un pro­ce­so de pre­ser­va­ción de los bienes
natu­ra­les, si defen­de­mos los pue­blos. Don­de está el agro nego­cio y donde
está la mine­ría es don­de más exis­ten con­flic­tos de lucha por la tierra.

Expues­tos en el plan, la inte­rrup­ción del uso de los agro­tó­xi­cos y el estí­mu­lo a las agro­flo­res­tas son for­mas de garan­ti­zar la diver­si­dad y la abun­dan­cia de ali­men­tos. Para Maf­fort, la fal­ta de agua en
las ciu­da­des en medio de la fase más dura de la covid-19 y la sequía
que afec­ta al sur del país son expre­sio­nes evi­den­tes del mode­lo de
explo­ta­ción cen­tra­do en el agro nego­cio y en la minería.

“Somos radi­ca­les en la defen­sa de la agro­eco­lo­gía, de la
agro­flo­res­ta, como una for­ma de pro­du­cir y ali­men­tar­se en abundancia,
pero al mis­mo tiem­po pre­ser­var los bie­nes natu­ra­les. Todas las personas
que viven en la ciu­dad depen­den de esa pre­ser­va­ción”, finaliza.

Tra­duc­ción: Pilar Troya

* Fuen­te: Bra­sil de Fato

Itu­rria /​Fuen­te

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