Bra­sil. Sin techo y sin mie­do fren­te al fas­cis­mo en las calles de São Pau­lo el pró­xi­mo domingo.

Por Guilher­me Bou­los. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de junio de 2020. 

Ten­go mucho res­pe­to por Luiz Eduar­do, un inte­lec­tual de pri­mer nivel y una figu­ra huma­na extra­or­di­na­ria. Al igual que él, estoy muy preo­cu­pa­do por el sur­gi­mien­to del fas­cis­mo bol­so­na­ris­ta y no con­si­de­ro que las liber­ta­des demo­crá­ti­cas sean sim­ples for­ma­li­da­des. Fue­ron con­quis­ta­dos con la san­gre y la lucha de toda una gene­ra­ción de bra­si­le­ños. Pero no estoy de acuer­do con las mani­fes­ta­cio­nes del domin­go. Lo que vimos la sema­na pasa­da, impul­sa­do por afi­cio­na­dos del fút­bol orga­ni­za­dos, fue un paso fun­da­men­tal para resis­tir el fas­cis­mo: la demos­tra­ción de que la calle no es de ellos. No es sufi­cien­te ser mayo­ría en la sociedad.

No es sufi­cien­te fir­mar mani­fies­tos uni­ta­rios, lo que creo que es impor­tan­te, de hecho, los fir­mé a todos. Pero la hege­mo­nía fas­cis­ta, inclu­so mino­ri­ta­ria, se afir­ma en las calles. Así fue con las cami­sas negras de Mus­so­li­ni y las mili­cias de Hitler. Podría haber sido así con los inte­gran­tes de Pli­nio Sal­ga­do en Bra­sil si los comu­nis­tas no los hubie­ran expul­sa­do de las calles. Si nor­ma­li­za­mos a las per­so­nas que defien­den el AI‑5 y ata­can a opo­nen­tes, perio­dis­tas y enfer­me­ras en la pla­za públi­ca, pron­to no podre­mos salir de nues­tros hoga­res. Sé que el pro­ble­ma no es sim­ple. Ade­más, esta­mos en medio de una pan­de­mia. Pero en la con­ver­sa­ción entre los orga­ni­za­do­res de la mani­fes­ta­ción el pró­xi­mo domin­go, al menos en São Pau­lo, habrá un enor­me esfuer­zo para man­te­ner la dis­tan­cia y las pre­cau­cio­nes sanitarias.

La gen­te sin mie­do orga­ni­zó una bri­ga­da de salud para esto con cien­tos de volun­ta­rios. MTST dis­tri­bui­rá 4 mil más­ca­ras en la Ave­ni­da Pau­lis­ta, hechas por las coope­ra­ti­vas de cos­tu­re­ras del Movi­mien­to. La orien­ta­ción de la orga­ni­za­ción del acto será una mani­fes­ta­ción pací­fi­ca e inhi­bi­rá a los infil­tra­dos. Por supues­to, siem­pre hay un ries­go. Debe­mos hacer todo lo posi­ble para mini­mi­zar­lo. Pero, sea­mos sin­ce­ros, el otro lado no nece­si­ta nues­tros pre­tex­tos para endu­re­cer­se. Si nos que­da­mos quie­tos, no tene­mos garantía.

Siem­pre han pro­du­ci­do sus pro­pios pre­tex­tos. Recor­de­mos a Río Cen­tro en 1981, cuan­do los ofi­cia­les del ejér­ci­to con­tra la demo­cra­ti­za­ción iban a explo­tar bom­bas en el fes­ti­val del Día del Tra­ba­jo para cul­par a la izquier­da. No fun­cio­nó por negli­gen­cia. O el plan de volar el gasó­me­tro de São Cris­to­vão, en 1968, en nom­bre de los comu­nis­tas, solo evi­ta­do por la denun­cia de un ofi­cial de la Fuer­za Aérea. Es la vie­ja tác­ti­ca que los nazis lan­za­ron en el incen­dio de Reischtag.

Bol­so­na­ro avan­za en la esca­la­da auto­ri­ta­ria. Conoz­co los ries­gos, pero no creo que si les deja­mos las calles, esta­re­mos evi­tan­do esta mar­cha. Así que MTST y Povo sem Medo esta­rán en las calles el domin­go. Y yo tam­bién esta­ré allí.

Guilher­me Bou­los (Coor­di­na­dor del MTST)

* Fuen­te: Bra​si​l247​.com

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