Silen­cio Con Trump. Voci­fe­ran­tes con Venezuela.

Por Pablo Jofre Leal. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 3 de junio de 2020 

Cuan­do se tra­ta de com­pa­rar las reac­cio­nes que tie­nen los orga­nis­mos inter­na­cio­na­les, ins­ti­tu­cio­nes defen­so­ras de los dere­chos huma­nos y gobier­nos en gene­ral, cons­ta­ta­mos la hipo­cre­sía exis­ten­te, con ese silen­cio obse­quio­so cuan­do se vio­lan los dere­chos huma­nos en Esta­dos Uni­dos y el bulli­cio estri­den­te cuan­do se con­de­na a Venezuela. 

Esta­dos Uni­dos, bajo la admi­nis­tra­ción Trump vive horas acia­gas, ya
sea por la pan­de­mia del Covid 19 que lo sitúa como el país con el mayor
núme­ro de con­ta­gios (1.800.000) y la mayor can­ti­dad de muer­tes (110 mil)
que repre­sen­ta en ambos casos un 30% del total mun­dial, sin que existan
visos de freno a esta catás­tro­fe sani­ta­ria con cla­ros efec­tos en la
eco­no­mía, que ha lle­va­do a 40 millo­nes de ciu­da­da­nos a solicitar
sub­si­dio de desempleo.

Hoy, debe­mos sumar una rebe­lión social, que se extiende
como regue­ro de pól­vo­ra por el país tras la bru­tal deten­ción y posterior
muer­te en la ciu­dad de Min­nea­po­lis, de Geor­ge Floyd, un ciudadano
esta­dou­ni­den­se de raza negra, que vol­vió a encen­der los fue­gos de lucha
racial en el país nor­te­ame­ri­cano. Las mani­fes­ta­cio­nes, con cien­tos de
miles de per­so­nas en las calles ya suman 150 ciu­da­des del país, incluso
en Washing­ton DC, don­de se gene­ra­ron incen­dios de pro­pie­da­des a pocos
metros de la Casa Blan­ca. Ciu­da­des que está hoy bajo toque de que­da, 20
mil miem­bros de la Guar­dia Nacio­nal y dece­nas de miles de poli­cías en
las calles han mili­ta­ri­za­do la repre­sión social.

El esta­lli­do social en Esta­dos Uni­dos, cata­li­za­do por el
ase­si­na­to de Geor­ge Floyd a manos del agen­te poli­cial blan­co Dereck
Chau­vin (que ya poseía 18 expe­dien­tes por bru­ta­li­dad poli­cia­ca) permite
demos­trar, den­tro de múl­ti­ples ele­men­tos de aná­li­sis, que la sociedad
esta­dou­ni­den­se sigue sien­do pro­fun­da­men­te dis­cri­mi­na­to­ria en lo racial y
en lo social, con rela­ción a sus ciu­da­da­nos, prin­ci­pal­men­te negros y
lati­nos. Esto, deja al des­cu­bier­to, que aque­llas gran­des movilizaciones
por los dere­chos civi­les de los años 60 del siglo XX, se vuel­ven a poner
en el tape­te de las nece­si­da­des rei­vin­di­ca­ti­vas de los sec­to­res más
des­po­seí­dos de la nación norteamericana.

Cie­gos, sor­dos y mudos.

A lo seña­la­do se com­prue­ba, no sólo en este pro­ce­so de revuelta,
ini­cia­do en la ciu­dad de Min­nea­po­lis, que cuan­do se tra­ta de Estados
Uni­dos el aná­li­sis de pro­tes­tas y vio­la­cio­nes a los dere­chos humanos,
sue­le tener, des­de los orga­nis­mos inter­na­cio­na­les una mirada
abso­lu­ta­men­te hipó­cri­ta y laxa. Léa­se, ins­ti­tu­cio­nes como la
Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das (ONU) y su Ofi­ci­na de la Alta
Comi­sio­na­da de las Nacio­nes Uni­das para los Dere­chos Huma­nos (ACNUDH).
La Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA) y su Comi­sión Interamericana
de Dere­chos Huma­nos (CIDH). La igle­sia cató­li­ca a tra­vés del Vaticano.
La Unión Euro­pea, que sue­le dar cáte­dra de dere­chos huma­nos a lo lar­go y
ancho del mun­do. Orga­nis­mos, como Human Rights Watch, evi­den­te y
cró­ni­ca­men­te crí­ti­co de gobier­nos como el de la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na de
Vene­zue­la, por ejem­plo pero silen­te cuan­do se tra­ta del gobierno del
país don­de se encuen­tran sus ofi­ci­nas principales.

Nin­gu­na de las Orga­ni­za­cio­nes men­cio­na­das, al mar­gen de
cier­ta retó­ri­ca de preo­cu­pa­ción como la expre­sa­da por Amnistía
Inter­na­cio­nal y por la ex pre­si­den­ta chi­le­na y actual encar­ga­da de la
Ofi­ci­na de la ACNUDH, Miche­lle Bache­let (1) ha lla­ma­do a denunciar
inter­na­cio­nal­men­te al gobierno de Donald Trump y la bru­ta­li­dad policiaca
y de la Guar­dia Nacio­nal, en momen­tos que la cifra de muer­tos, heri­dos y
dete­ni­dos se ele­va a la par de las decla­ra­cio­nes incen­dia­rias del
pre­si­den­te Donald Trump.

No hemos vis­to, leí­do y menos escu­cha­do, en aquellos
clá­si­cos orga­nis­mos, ins­ti­tu­cio­nes defen­so­ras de los dere­chos humanos,
la exi­gen­cia para con­vo­car al Con­se­jo de Segu­ri­dad de la ONU, para
ana­li­zar el esta­lli­do social en Esta­dos Uni­dos y la repre­sión esta­tal y
sacar una reso­lu­ción con­de­na­to­ria por suce­sos cla­ra­men­te atentatorios
con­tra los dere­chos huma­nos de par­te impor­tan­te de la población
esta­dou­ni­den­se. El tra­to comu­ni­ca­cio­nal, polí­ti­co, diplo­má­ti­co entre lo
que acon­te­ce en Esta­dos Uni­dos y el aná­li­sis y accio­nes toma­das cuando
se tra­ta de Vene­zue­la es mues­tra de un doble rase­ro ver­gon­zo­so. Una
hipo­cre­sía que tiñe las rela­cio­nes inter­na­cio­na­les y el papel que juegan
los gobier­nos y las ins­ti­tu­cio­nes internacionales.

Con­tra Vene­zue­la y su defen­sa de la revolución
boli­va­ria­na, tan­to en el plano interno como externo, se generan
múl­ti­ples pro­ce­sos de des­es­ta­bi­li­za­ción, que se lle­van a cabo con el
apo­yo de paí­ses como el pro­pio Esta­dos Uni­dos, el gru­po de Lima
con­for­ma­do por gobier­nos dere­chis­tas ame­ri­ca­nos, el aval de paí­ses de la
Unión Euro­pea y el papel acti­vo, inclu­so de orga­nis­mos como la OEA. Y,
sin embar­go en lugar de con­de­nar esas accio­nes, se imple­men­tan campañas
de máxi­ma pre­sión con­tra el gobierno de la nación sud­ame­ri­ca­na, a la que
se acu­sa de vio­lar el dere­cho de reu­nión, cuan­do en ver­dad la oposición
se mani­fies­ta, se reúne cada vez con menos adhe­ren­tes y se dedi­ca a
pon­ti­fi­car y lla­mar a derro­car al gobierno sin que exis­ta dificultad
algu­na en ello.

Opo­si­to­res que se exhi­ben cuan­tas veces lo desean, sus
medios de infor­ma­ción lla­man al mag­ni­ci­dio y sin embar­go, es con­tra el
gobierno pre­si­di­do por Nico­lás Madu­ro, que se gene­ran los emba­tes donde
se ama­ñan las leyes inter­na­cio­na­les, se pre­sio­na al país des­de todos los
ámbi­tos, eje­cu­tan­do ope­ra­cio­nes de blo­queos, san­cio­nes, se le persigue
en los foros inter­na­cio­na­les, se le impi­de un desa­rro­llo eco­nó­mi­co, para
así ir mer­man­do el apo­yo popu­lar. Y, como aque­llo no bas­ta, se ape­la a
la cons­pi­ra­ción, el sabo­ta­je e inva­sio­nes con mercenarios
esta­dou­ni­den­ses, paga­dos por el mun­do opo­si­tor, trai­cio­nan­do a su propio
país, usan­do el dine­ro roba­do de las empre­sas vene­zo­la­nas que han
sufri­do expo­lio de sus reser­vas en el extranjero. 

En Esta­dos Uni­dos la repre­sión ha sido pro­mo­cio­na­da y
esti­mu­la­da por cau­ces vio­len­tos por el pro­pio pre­si­den­te de un Estado
poli­cial y racis­ta. Éste, seña­ló en uno de sus clá­si­cos Twitter
incen­dia­rios, con rela­ción a los mani­fes­tan­tes a los que acu­sa, como no,
de radi­ca­les e izquier­dis­tas que «Estos mato­nes están des­hon­ran­do la
memo­ria de Geor­ge Floyd y no voy a dejar que eso ocu­rra. Aca­bo de
hablar con el gober­na­dor (del esta­do) Tim Walz y le he dicho que el
Ejér­ci­to está con él has­ta el final. Asu­mi­re­mos el con­trol si comienzan
las difi­cul­ta­des pero cuan­do empie­zan los saqueos, empie­zan los
dis­pa­ros. ¡Gra­cias!». Y con­tra estas pala­bras, los organismos
mul­ti­rre­gio­na­les y regio­na­les como la ONU y la OEA, mutis por el foro.
Esta­mos ad por­tas que se acu­se al gobierno de Vene­zue­la, Cuba, Rusia e
inclu­so Irán de estar detrás de estos incidentes.

La pro­pia empre­sa Twit­ter seña­ló que este men­sa­je de Trump
repre­sen­ta una Apo­lo­gía a la vio­len­cia y deci­dió poner una advertencia
sobre este lla­ma­do seña­lan­do “Este tuit incum­plió las Reglas de Twitter
rela­ti­vas a glo­ri­fi­car la vio­len­cia. Sin embar­go, Twit­ter deter­mi­nó que
pue­de ser de inte­rés públi­co que dicho tuit per­ma­nez­ca acce­si­ble». Esta
deci­sión des­ató la furia de Trump ya enfras­ca­do en una agria disputa
con la empre­sa y cuyo deseo, expre­sa­do públi­ca­men­te “espe­ro poder
cerrar­la, si pudie­ra” y a la que acu­sa de tener una cam­pa­ña en su
con­tra, jun­to a otros con­glo­me­ra­dos vin­cu­la­dos a las redes sociales.

El pasa­do 28 de mayo, Trump, cuya per­so­na­li­dad megalómana
le impi­de acep­tar las derro­tas, fir­mó una orden eje­cu­ti­va para hacer
cam­bios a la sec­ción 230 de la ley fede­ral cono­ci­da como Communications
Decency Act (CDA), la cual absuel­ve a las pla­ta­for­mas digi­ta­les de
res­pon­sa­bi­li­dad legal por el con­te­ni­do publi­ca­do por los usua­rios, entre
otras deter­mi­na­cio­nes. Una deci­sión que com­prue­ba que al mandatario
esta­dou­ni­den­se sólo le gus­tan aque­llas infor­ma­cio­nes que lo glorifican,
las empre­sas y gobier­nos incon­di­cio­na­les a su visión de mun­do. Si esto
no es así, deben asu­mir que ten­drán a este tor­men­to­so man­da­ta­rio sobre
sus cabezas.

Trump ade­más, ha cali­fi­ca­do de “débi­les” a los
gober­na­do­res don­de las pro­tes­tas no se han dete­ni­do seña­lan­do que si
esto gober­na­do­res no ter­mi­na con la vio­len­cia uti­li­za­rá el ejército
para sofo­car lo que ha deno­mi­na­do como “terro­ris­mo domés­ti­co” Es decir,
con­si­de­rar a la pobla­ción como enemi­go interno, pro­pio de la doc­tri­na de
segu­ri­dad nacio­nal que tan­to daño oca­sio­nó a los pue­blos de
Lati­noa­mé­ri­ca, gene­ran­do muer­tos, heri­dos, dete­ni­do desaparecidos,
tor­tu­ra­dos, exi­lia­dos y paí­ses cas­tra­dos en su demo­cra­cia. Según señaló
la cade­na CBS las pala­bras exac­tas de Trump diri­gi­das a los
gober­na­do­res fue “tie­nen que ser capa­ces de domi­nar, sino domi­nan están
per­dien­do el tiem­po: Van a pasar por enci­ma de uste­des y van a quedar
como un puña­do de imbé­ci­les “. Trump se puso como ejem­plo ante los
gober­na­do­res seña­lan­do “Tie­nen que arres­tar a la gen­te y pro­ce­sar­los y
deben ir a la cár­cel por perío­dos de tiem­po lar­go. Lo esta­mos haciendo
en Washing­ton DC. Vamos a hacer algo que la gen­te nun­ca ha vis­to antes” Y
con­tra estas pala­bras, los orga­nis­mos mul­ti­re­gio­na­les y regio­na­les como
la ONU y la OEA, mutis por el foro

Trump esta deci­di­do a pasar a la his­to­ria como el sheriff
que más balas dis­pa­ra, el hom­bre que supues­ta­men­te le devol­ve­rá la
tran­qui­li­dad a una socie­dad, que vive las más gran­des movilizaciones
socia­les des­de aque­llas que pedía el fin de la gue­rra con­tra Vietnam,
como tam­bién la lucha por los dere­chos civi­les de los negros. Trump no
habla de com­pren­der los recla­mos, de avan­zar por el camino del diálogo,
por recon­ci­liar a una socie­dad pro­fun­da­men­te divi­di­da, ¡no! Lo de Trump
es la bofe­ta­da, el pun­ta­pié, el bala­zo arte­ro, la mano dura. El
pen­den­cie­ro mega­ló­mano sabe que la impu­ni­dad lo acom­pa­ña y la
com­pli­ci­dad de aque­llos orga­nis­mos inter­na­cio­na­les, que le temen más a
que Trump cor­te del flu­jo de finan­cia­mien­to a sus orga­nis­mos y con ello
la pér­di­da de jugo­sas remu­ne­ra­cio­nes, que la dig­ni­dad y la jus­ti­cia como
con­cep­tos que han olvi­da­do hace mucho tiempo.

Las pala­bras de Trump no se que­da­ron en meras
decla­ra­cio­nes y deci­dió pro­cla­mar a la orga­ni­za­ción Antifa
(anti­fa­cis­ta), que par­ti­ci­pa acti­va­men­te de las mani­fes­ta­cio­nes, como
una orga­ni­za­ción terro­ris­ta aun­que ella, según opi­nio­nes dadas a conocer
e medios de pren­sa aca­rrea­ría pro­ble­mas, ya que Esta­dos Uni­dos no
cuen­ta con una legis­la­ción sobre terro­ris­mo interno y Anti­fa no es una
enti­dad que pue­da ser cali­fi­ca­da como una orga­ni­za­ción con un líder, una
estruc­tu­ra den­tro de los cáno­nes tra­di­cio­na­les y según lo planteado
por una ex fun­cio­na­ria del Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia de Esta­dos Unidos,
Mary McCord “Trump no podría defi­nir­la como orga­ni­za­ción terro­ris­ta pues
cual­quier inten­to de tal desig­na­ción plan­tea­ría importantes
preo­cu­pa­cio­nes de la Pri­me­ra Enmien­da». Anti­fa ha sido defi­ni­da como un
gru­po con­for­ma­do por célu­las loca­les con una ideo­lo­gía con­tra­ria a la
extre­ma dere­cha, con­tra al racis­mo y al sexis­mo. Dota­do de un discurso
anti­ca­pi­ta­lis­ta sue­le vin­cu­lár­se­le más a gru­pos anar­quis­tas, que a
gru­pos de izquier­da tradicional.

Lo con­tra­dic­to­rio es que una serie de repor­tes (2)
ema­na­dos de medios como Vice News y New York Times, entre otros, dan
cuen­ta que mili­cias ultra­de­re­chis­tas están apro­ve­chan­do la situa­ción de
cri­sis social, para lle­var ade­lan­te su pro­pia agen­da de vio­len­cia. Una
con­duc­ta, que sin duda redi­túa y lle­va agua a los moli­nos de la política
repre­si­va de Trump, quien sue­le mover­se como pez en el agua en materia
de ofre­cer com­ba­tir a aque­llos que “des­de la vio­len­cia izquier­dis­ta o
vin­cu­la­dos a agen­tes exter­nos” como sue­le lla­mar a los que lo critican,
ofre­cien­do sim­ple­men­te más repre­sión, más dis­pa­ros, más muertes. 

La vio­len­cia ultra­de­re­chis­ta y supre­ma­cis­ta es oxígeno
para Trump, pues le per­mi­te mos­trar un esce­na­rio de caos generalizado
don­de “sólo él es capaz de ofre­cer paci­fi­ca­ción”. El objetivo
ultra­de­re­chis­ta es cla­ro: gene­rar caos, avan­zar hacia una gue­rra racial
come­tien­do actos vio­len­tos con­tra negros, lati­nos y otras mino­rías como
lo han expre­sa­do por redes socia­les, gru­pos que se autodenomina
“ace­le­ra­cio­nis­tas” en el sen­ti­do de cata­li­zar los enfrentamientos,
ten­sio­nar los con­flic­tos étni­cos y esta­ble­cer un camino de control
social.

Las denun­cias res­pec­to a la pre­sen­cia de infil­tra­dos de
estos gru­pos racis­tas, den­tro de los mani­fes­tan­tes que se expre­san por
el ase­si­na­to de Geor­ge Floyd se han mul­ti­pli­ca­do, suman­do tam­bién a
otras expre­sio­nes de gru­pos vio­len­tos liga­dos a la dere­cha como los
lla­ma­dos Boo­ga­loos Boys carac­te­ri­za­dos por los medios estadounidenses
como “liber­ta­rios” pero con corrien­tes en su inte­rior iden­ti­fi­ca­dos como
mili­cias arma­das, de cor­te supre­ma­cis­ta y antigubernamentales.

La solu­ción para Trump, en el plano interno y en política
exte­rior son balas, bom­bar­deos, muer­te, des­truc­ción. Es la con­sig­na para
que el orden hege­mó­ni­co en la socie­dad esta­dou­ni­den­se y aquel que
quie­re man­te­ner en el mun­do no sucum­ban, aun­que todo indi­ca que sus
accio­nes van a la baja. La muer­te de negros a manos de la poli­cía no son
inci­den­tes ais­la­dos. Los ciu­da­da­nos afro­des­cen­dien­tes son 3 veces más
pro­pen­sos a ser víc­ti­mas de dis­pa­ros poli­cia­les que los blancos.
Repre­sen­tan el 14% de la pobla­ción esta­dou­ni­den­se y sin embar­go son el
40% de la pobla­ción penal y repre­sen­tan el 24% de las víc­ti­mas mortales
por dis­pa­ros en el país a manos de poli­cías. Cuer­po poli­cial donde
muchos de sus miem­bros han sido acu­sa­dos de ser com­po­nen­tes o
sim­pa­ti­zan­tes de gru­pos de odio, orga­ni­za­cio­nes con­tra­rias a la
inmi­gra­ción y otras abier­ta­men­te fascistas.

El Doble Rasero

La muer­te de Geor­ge Floyd ha levan­ta­do muchí­si­ma indig­na­ción pero
nin­gu­na con­de­na efec­ti­va a Trump, que es un cata­li­za­dor del odio racial,
de la vio­len­cia des­de el poder, usan­do al gobierno y sus instituciones
repre­so­ras. Resul­ta intere­san­te dar cuen­ta de aque­llos estu­dios sobre
este­reo­ti­pos racia­les lle­va­dos a cabo en los pro­pios Esta­dos uni­dos. Por
ejem­plo, aquel de aso­ciar raza negra con cri­men, como par­te de lo que
se ha deno­mi­na­do la ”psi­co­lo­gía del ses­go” que ha per­mi­ti­do demostrar
que se tien­de a ver más a los negros como ame­na­za que a los caucásicos.
Cues­tión que ata­ñe no sólo a la visión que se tie­ne de las mino­rías, por
par­te de los cuer­pos poli­cia­les o de los orga­nis­mos de gobierno sino
tam­bién de nues­tras pro­pias sociedades.

Lorie Fri­dell pro­fe­so­ra aso­cia­da de cri­mi­no­lo­gía en la
Uni­ver­si­dad del Sur de Flo­ri­da afir­ma “Sos­pe­char de una per­so­na de una
raza deter­mi­na­da por el este­reo­ti­po aso­cia­do a esa raza lo que produce
un com­por­ta­mien­to dis­cri­mi­na­dor, inclu­so en indi­vi­duos que recha­zan del
todo los pre­jui­cios. En los pri­me­ros estu­dios lle­va­dos a cabo por
exper­tos en la psi­co­lo­gía del ses­go, se sen­ta­ba a un suje­to ante una
compu­tado­ra y se le mos­tra­ban de for­ma muy rápi­da foto­gra­fías de hombres
blan­cos y negros. Cada uno de ellos tenía indis­tin­ta­men­te una pis­to­la o
un obje­to neu­tral en la mano. Al suje­to se le decía que, si percibía
una ame­na­za, pul­sa­ra el botón de dis­pa­rar y si no la per­ci­bía, que
pul­sa­ra el de no dis­pa­rar. Los resul­ta­dos de estos estu­dios sugie­ren que
los ses­gos implí­ci­tos afec­tan a la deci­sión de dis­pa­rar o no. Algunos
de ellos demues­tran que los par­ti­ci­pan­tes «dis­pa­ran» antes a un hombre
negro des­ar­ma­do que a uno blan­co arma­do” (3)

El ase­si­na­to de Floyd (cali­fi­ca­do por los foren­ses como
homi­ci­dio deri­va­do de una asfi­xia) se une al de tan­tos otros negros en
Esta­dos Uni­dos, ulti­ma­dos por la poli­cía o por supre­ma­cis­tas blancos.
Afro­des­cen­dien­tes como Eric Gar­ner, Alton Ster­ling, Breo­nar Taylor,
Tamir Rice, Phi­lan­do Cas­ti­le, Cedric Chat­man, Stephon Clarck, Keith
Scott, Eman­tic Brad­ford, Von­de­rrit Myers, Teren­ce Crut­cher, Antonio
Mar­tin, Fred­die Gray. Nor­mal Cooper, Michael Brown. La muer­te de Floyd
tie­ne el mis­mo sen­ti­do y sen­ti­mien­to de impu­ni­dad, que es par­te de la
cró­ni­ca habi­tual con­tra aque­llos con­si­de­ra­dos ciu­da­da­nos de segunda
cla­se, par­te de una mino­ría que pare­ce no tener dere­chos. Negros y
lati­nos sin distingo.

El cri­men de odio de Geor­ge Floyd y las diversas
reac­cio­nes sus­ci­ta­das en este cri­men de odio, me hacen recor­dar el
ase­si­na­to de Orlan­do Figue­ra, joven vene­zo­lano, de raza negra, apuñalado
y que­ma­do vivo por ser cha­vis­ta, a manos de hor­das opo­si­to­ras dirigidas
por los mis­mos que pro­pi­cian gol­pes de esta­do e inva­sio­nes en
Vene­zue­la. En ambos casos: Floyd y Figue­ra, el obje­to del odio es el
mis­mo, pero el tra­ta­mien­to mediá­ti­co es dis­tin­to, como diver­sa es
tam­bién la reac­ción de los gobier­nos, las socie­da­des influi­das por la
pro­pa­gan­da adver­sa al gobierno vene­zo­lano y de las instituciones
inter­na­cio­na­les, prin­ci­pal­men­te aque­llas dedi­ca­das a la pro­mo­ción y
defen­sa de los dere­chos humanos.

Orlan­do Figue­ra fue ase­si­na­do en la ciu­dad de Cara­cas, en
los alre­de­do­res de Pla­za Alta­mi­ra, en mayo del año 2017 sin que una mano
inter­na­cio­nal se haya alza­do en defen­sa de la vida a dife­ren­cia de los
múl­ti­ples apo­yos polí­ti­cos, mone­ta­rios y comu­ni­ca­cio­na­les que recibían
estos opo­si­to­res vene­zo­la­nos cuyas accio­nes eran cali­fi­ca­das de “lucha
por la demo­cra­cia”, que ocul­ta­ban al mun­do sus manos man­cha­das de
san­gre. Nin­gu­na de las ins­ti­tu­cio­nes con las cua­les nos hemos dotado,
para hacer cum­plir las leyes en el mun­do levan­tó su voz condenatoria
con­tra el cri­men de Figue­ra y otra dece­nas de poli­cías, civi­les y
mili­tan­tes cha­vis­tas, pero que en una con­duc­ta des­pre­cia­ble, pro­pia de
genu­fle­xos, se han dedi­ca­do a ata­car, san­cio­nar, blo­quear, embar­gar y
cons­pi­rar con­tra el gobierno vene­zo­lano y su pueblo.

Para Floyd, afro­des­cen­dien­te esta­dou­ni­den­se y para
Figue­ra, un afro­des­cen­dien­te vene­zo­lano no hubo pie­dad ni organismo
inter­na­cio­nal que vela­ra por sus dere­chos pre­vio a su muer­te, siempre
actuan­do reac­ti­va­men­te cuan­do se tra­ta de las mino­rías, de aquellos
con­si­de­ra­dos mar­gi­na­les, per­so­nas con dere­chos con­cul­ca­dos, ciudadanos
de segun­da cla­se. Más aún, en el caso del ase­si­na­to de Figue­ra las
crí­ti­cas se cen­tra­ron en el gobierno boli­va­riano, no en la oposición,
que ha sido cos­tum­bre como par­te de todo el pro­ce­so de desestabilización
con­tra el país sud­ame­ri­cano. Inclu­so se ter­gi­ver­so el hecho de su
mili­tan­cia cha­vis­ta, pre­sen­tán­do­lo como un delin­cuen­te que había sido
atra­pa­do en un robo y per­se­gui­do por la cater­va opo­si­to­ra, para dar­le su
mere­ci­do. No muy dis­tin­to a las pri­me­ras infor­ma­cio­nes sobre Floyd de
quien se dijo que era un sos­pe­cho­so de haber paga­do en una tien­da con un
bille­te fal­so de vein­te dóla­res. Para los negros fue­go y asfi­xia, para
los negros los males del infierno pues no impor­ta: son negros,
mar­gi­na­les, sub­hu­ma­nos en el ima­gi­na­rio supre­ma­cis­ta estadounidense,
 que no difie­re mucho del pen­sa­mien­to polí­ti­co opo­si­tor ultraderechista
venezolano.

A Esta­dos Uni­dos y Euro­pa (inclu­yen­do sus aliados
incon­di­cio­na­les como el sio­nis­mo y el waha­bis­mo, por ejem­plo) se les
per­mi­ten los más viles atro­pe­llos, no sólo en sus pro­pios paí­ses sino
que en aque­llas par­tes del mun­do don­de cla­van sus garras. Y ¡no pasa
nada, abso­lu­ta­men­te nada! y la ente­le­quia inter­na­cio­nal denominada
Orga­ni­za­ción de las Nacio­nes Uni­das, más allá de argumentaciones
bala­díes, para no ten­der un man­to total de ver­güen­za sobre su actuar
ter­mi­na sepul­tan­do la nece­si­dad de jus­ti­cia y equi­dad sin distinción.
Nues­tras socie­da­des no cuen­tan con quien nos pro­te­ja fren­te a los abusos
del Esta­do y sus cuer­pos mili­ta­res, poli­cia­les y en gene­ral aquellos
que tie­nen el mono­po­lio de la fuerza.

Reque­ri­mos, que las ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les como la
ONU y sus orga­nis­mos defen­so­res de los dere­chos huma­nos, así como las
enti­da­des no guber­na­men­ta­les, no ocul­ten ni mini­mi­cen las vio­la­cio­nes a
esos dere­chos y que su actuar sea corres­pon­dien­te con la igual­dad sea un
esta­do pode­ro­so o uno más débil. Recor­de­mos, que Guan­tá­na­mo como cárcel
aún fun­cio­na, fue­ra de cual­quier con­trol de los defen­so­res de la
lega­li­dad inter­na­cio­nal y los dere­chos huma­nos, con­si­de­ran­do ade­más que
es un terri­to­rio usur­pa­do a la sobe­ra­nía cuba­na. Abu Ghraib ha sido, por
otra par­te, un sím­bo­lo de la degra­da­ción de las tro­pas estadounidenses
inva­so­ras en Irak bajo la cegue­ra intere­sa­da del Con­se­jo de Derechos
Huma­nos de la ONU, de la ACNUDH, de Amnis­tía inter­na­cio­nal de Human
Rigths Watch, que sue­len que­dar­se sólo en la cons­ta­ta­ción cuan­do se
tra­ta de Esta­dos Uni­dos. Una cár­cel don­de se han come­ti­do las más
atro­ces vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos, por par­te de los mismos,
 que pon­ti­fi­ca­ban que iban a Irak a esta­ble­cer una democracia

Has­ta aho­ra, no exis­te nin­gún lla­ma­do al Con­se­jo de
Segu­ri­dad, para que se tra­te, en esa ins­tan­cia, el esta­lli­do social en
Esta­dos Uni­dos, la repre­sión a la pobla­ción, la ins­tau­ra­ción de toque de
que­da en medio cen­te­nar de ciu­da­des. Sali­da de tro­pas mili­ta­ri­za­das. No
se ha escu­cha­do, por par­te de gobier­nos euro­peos, por ejem­plo, que se
san­cio­ne al gobierno de Trump por vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos en
mate­ria de coar­tar la liber­tad a de expre­sión, repri­mir las
mani­fes­ta­cio­nes y cla­si­fi­car como terro­ris­tas a orga­ni­za­cio­nes de la
pro­pia socie­dad. No han sali­do voces para exi­gir la expul­sión de Estados
Uni­dos ya sea de la OEA, por no cum­plir la Car­ta Demo­crá­ti­ca o sacar
reso­lu­cio­nes del Con­se­jo de dere­chos huma­nos de la ONU, de la CIDH.
Com­por­ta­mien­to vil y ras­tre­ro, que se ha lle­va­do con­tra Vene­zue­la sin
un atis­bo de vergüenza.

Es el doble rase­ro hipó­cri­ta y des­ver­gon­za­do, pues cuando
el tema es Vene­zue­la, a pesar de ser víc­ti­ma de ata­ques, conspiraciones,
blo­queo y san­cio­nes por par­te del pro­pio Esta­dos Uni­dos y sus socios
agru­pa­do en el gru­po de Lima, los medios de infor­ma­ción afi­nes, los
gobier­nos que sue­len obe­de­cer las orien­ta­cio­nes de Washington
imple­men­tan todo tipo de accio­nes con­tra el gobierno de Nico­lás Maduro.
Se esta­ble­cen con­tra Vene­zue­la lla­ma­dos urgen­tes al Con­se­jo de
Segu­ri­dad, se tra­ba­ja por ayu­da huma­ni­ta­ria, se con­vo­can a los gobiernos
a imple­men­tar ata­ques, blo­queos y has­ta que pro­por­cio­nen tro­pas para un
posi­ble ata­que: se lla­ma a eje­cu­tar inten­tos de entra­da de camiones
supues­ta­men­te car­ga­dos de ayu­da huma­ni­ta­rio, se finan­cian operaciones
mili­ta­res de inva­sión al terri­to­rio vene­zo­lano. Todo sir­ve para ata­car a
la nación sud­ame­ri­ca­na. Cuan­do el país es Esta­dos Uni­dos, los
“valien­tes” defen­so­res de los dere­chos huma­nos recu­lan en for­ma indig­na e
incli­nan la cer­viz, como sue­len hacer­lo los cobar­des y aduladores.

(1) Tras la muer­te de otro ciu­da­dano esta­dou­ni­den­se de ori­gen afro­ame­ri­cano bajo cus­to­dia poli­cial, la res­pon­sa­ble de ONU Dere­chos Huma­nos, Miche­lle Bache­let, ase­gu­ra que los agen­tes que recu­rren al uso exce­si­vo de la fuer­za deben ser pro­ce­sa­dos y con­de­na­dos por los deli­tos come­ti­dos. Tam­bién debe exa­mi­nar­se a fon­do, reco­no­cer­se ade­cua­da­men­te y abor­dar­se el papel que jue­ga en esas muer­tes la dis­cri­mi­na­ción racial arrai­ga­da y gene­ra­li­za­da. Bache­let quien mos­tró su cons­ter­na­ción por «tener que aña­dir el nom­bre de Geor­ge Floyd al de Eric Gar­ner, Michael Brown y muchos otros afro­ame­ri­ca­nos des­ar­ma­dos que han muer­to a manos de la poli­cía duran­te los últi­mos años, así como per­so­nas como Ahmaud Arbery y Tray­von Mar­tin que fue­ron ase­si­na­dos por agen­tes públi­cos arma­dos». Bache­let empla­zó a las auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses «a tomar medi­das serias para dete­ner los ase­si­na­tos» y que garan­ti­cen «que se impar­ta jus­ti­cia cuan­do se pro­duz­can». Aña­dió que es nece­sa­rio cam­biar los pro­ce­di­mien­tos, esta­ble­cer­se sis­te­mas de pre­ven­ción y, sobre todo, que los agen­tes de poli­cía que recu­rren al uso exce­si­vo de la fuer­za sean pro­ce­sa­dos y con­de­na­dos por los deli­tos come­ti­dos». https://​news​.un​.org/​e​s​/​s​t​o​r​y​/​2​0​2​0​/​0​5​/​1​4​7​5​132

(2) Gru­pos de extre­ma dere­cha están apa­re­cien­do arma­dos en las pro­tes­tas con­tra la bru­ta­li­dad poli­cial que han esta­lla­do en todo el país, inten­tan­do gene­rar caos y vio­len­cia, según un repor­te de Vice News que reco­ge varias publi­ca­cio­nes en redes socia­les y entre­vis­tas en medios locales. 

(3) https://​www​.bbc​.com/​m​u​n​d​o​/​n​o​t​i​c​i​a​s​-​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​l​-​3​6​7​3​8​267

* Fuen­te Tele­SUR

Itu­rria /​Fuen­te

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