Argen­ti­na. Memo­ria: Una his­to­ria poco cono­ci­da de un gran cua­dro revo­lu­cio­na­rio: «Qui­que» Pecoraro

Por Eduar­do «Negro» Soa­res, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 1 junio 2020

UN 1ro DE JUNIO DE 1979 CAE SECUESTRADO POR LAS FUERZAS ARMADAS EL GRAN CRO Y OFICIAL MONTONERO ENRIQUE «QUIQUE» PECORARO.

QUIQUE SERIA ASESINADO EN SU CAUTIVERIO RECIEN EN NOVIEMBRE DE 1979

Cuan­do Qui­que Peco­ra­ro lle­gó a Mar del Pla­ta, allá por prin­ci­pios de los años 70, era un «hom­bre gran­de» para los pará­me­tros de la mili­tan­cia de esos años. Ten­dría no más de trein­ta años.
Los jóve­nes de esos años, muchos de los cua­les fue­ron lue­go ague­rri­dos com­ba­tien­tes y cua­dros Mon­to­ne­ros, no supe­ra­ban los veinte.
Qui­que ade­más era un reco­no­ci­do pro­fe­sor uni­ver­si­ta­rio, inte­gran­te de las famo­sas «Cáte­dras Nacio­na­les» con­du­ci­das por otro gran­de como Rober­to Carri.
Qui­que resul­tó ser para mucho de noso­tros lo que des­de un ini­cio espe­rá­ba­mos que fue­ra : un com­pa­ñe­ro for­ma­dor de cua­dros, un padre en muchos aspec­tos, y has­ta un guía de vida personal.
Qui­que era el típi­co com­pa­ñe­ro de cla­se media que bien pudo haber ele­gi­do otra vida. No digo de bur­gués, pero algo menos com­pro­me­ti­do, menos arries­ga­do, pero eli­gió ser un revo­lu­cio­na­rio con todo lo que ello implicaba.
Cono­cí a Qui­que cuan­do (entre joven y ado­les­cen­te) yo era un estu­dian­te de Dere­cho en Mar del Pla­ta y tra­ba­ja­ba en Entel y tam­bién inte­gra­ba un «Des­ta­ca­men­to» de las FAP. Fui­mos tes­ti­gos de las gran­des dis­cu­sio­nes en esa Orga­ni­za­ción, siem­pre guia­dos polí­ti­ca­men­te por Quique.
Él nos ense­ñó a «espe­rar», a no arre­ba­tar­se y tomar deci­sio­nes apresuradas.
Los con­tac­tos con Mon­to­ne­ros esta­ban muy lejos de noso­tros en esos años y nues­tra impa­cien­cia ardía.
Mar del pla­ta era un tor­be­llino entre las dis­tin­tas cons­truc­cio­nes polí­ti­cas y los enfren­ta­mien­tos (san­grien­tos en algu­nos casos) con la dere­cha y la buro­cra­cia peronista.
Las FAP esta­lla­ron en aque­llas his­tó­ri­cas dis­cu­sio­nes sobre el rol de Peron, y nos que­da­mos a la deri­va bus­can­do a Los Montoneros.
Esta­mos hablan­do de 1971 aproximadamente.
Muchos, pero muchí­si­mos años des­pués, algu­nos sobre­vi­vien­tes de esos años pudi­mos valo­rar, en toda su dimen­sión, lo que sig­ni­fi­có Qui­que en nues­tras jóve­nes vidas.
Los Mon­to­ne­ros final­men­te lle­ga­ron a Mar­del de la mano de Qui­que y vaya el tra­ba­jo que tuvie­ron para dis­ci­pli­nar­nos, para inten­tar hacer cua­dros polí­ti­co – mili­ta­res a una ban­da des­afo­ra­da de pen­de­jos engreídos.
Fue bási­ca­men­te Qui­que y la cola­bo­ra­ción abso­lu­ta de Tri­ci, aque­lla enfer­me­ra mon­to­ne­ra de la que tan­to hable antes, quien fue ayu­dan­do a dar­le for­ma a esa masa infor­me de cua­si veinteañeros.
Le cos­tó mucho.
Un reco­no­ci­do y pres­ti­gio­so pro­fe­sor uni­ver­si­ta­rio no dudo en emba­rrar­se sus zapa­tos volan­tean­do de noche los barrios pobres del Sur mar­pla­ten­se. Casa por casa.
Y lue­go vol­ver al otro día pero más tem­prano nue­va­men­te casa por casa a hablar con la gen­te más pobre y humil­de de la Ciudad.
Y así «abri­mos» el pri­mer barrio, el pri­mer local de made­ra y car­tón y lue­go otro y otro.
Y lue­go las reunio­nes de eva­lua­ción y crí­ti­ca a que nos sometía. 
Es difí­cil, hoy, más de 40 años des­pués de su caí­da, no reco­no­cer la impor­tan­cia y el valor de un cua­dro como Quique.
No fue un cua­dro mili­tar, más bien todo lo contrario.
Fue un cua­dro polí­ti­co extre­ma­da­men­te crí­ti­co. Muy crí­ti­co y muy pensante.
Para que los que lean esto y pue­dan inten­tar enten­der de lo que hablo ubi­cán­do­se en ese tiem­po don­de se vivía y se moría rápido. 
Qui­que nos ense­ñó a PENSAR Y A CRITICAR.
Fue siem­pre un orgá­ni­co, crí­ti­co, pero orgánico.
Duri­si­mo en la crí­ti­ca, pero orgánico.
Sabía muy bien el valor de la Orga­ni­za­ción Revo­lu­cio­na­ria y por lo tan­to el valor de aca­tar las reso­lu­cio­nes al cos­to que fuera.
Qui­que nun­ca dis­pu­tó para sí mis­mo, poder interno o espa­cios de poder para él. Los peleó para noso­tros, los más jóve­nes, la segun­da gene­ra­ción de Montoneros. 
Qui­que nos for­mó como cua­dros y con eso tuvo suficiente.
Es más, has­ta podría decir que los mejo­res y más pro­fun­dos apor­tes y con­se­jos de Qui­que los reci­bi­mos fue­ra de los ámbi­tos orgá­ni­cos de Montoneros.
Pocas veces en mi vida pude pre­sen­ciar un cua­dro orgá­ni­co con tan alto poder de sín­te­sis en ana­li­zar una reali­dad, inclu­so críticamente.
Qui­zás toda esta des­crip­ción val­ga poco o nada y has­ta sea nin­gu­nea­da o des­con­si­de­ra­da por muchos de los que la lean. Y es has­ta com­pren­si­ble si se tie­ne en cuen­ta los tiem­pos que hoy vivi­mos. Tiem­pos de opor­tu­nis­mos, de elec­to­ra­lis­mos, de caren­cia abso­lu­ta de Principios.
Tiem­pos de cons­truc­cio­nes sin for­ma­ción y de garra­pi­ñar lo que se pue­da con quien se pueda.
Y «des­pués vemos»
Así y todo creo que vale la pena recor­dar a un cua­dro inmen­so como fue Qui­que Pecoraro.
Afir­mo que en la cons­truc­ción de una Orga­ni­za­ción revo­lu­cio­na­ria, es el tipo que siem­pre qui­sie­ra tener al lado mío. Aun­que me cague a crí­ti­cas y puteadas.
Un Qui­que era para cros como el Chino Cele­sia, Pacho Eli­za­ga­ray, la Tri­ci, Este­la Dora­do y tan­tos otros gran­des de ver­dad que Mar del Pla­ta dio a la Revo­lu­ción y la Patria Socia­lis­ta el más gran­de apor­te que tuvie­ron en sus vidas de militantes. 
Su pro­pia caí­da habla de la cla­se de com­pa­ñe­ro del que estoy hablando.
Qui­que cae en 1979 casi al final de la Gue­rra, y en el mar­co de una ope­ra­ción Mon­to­ne­ra aún muy cri­ti­ca­da hoy y aún fac­ti­ble de deber­nos una dis­cu­sión (FRATERNA) al respecto.
Habló de la famo­sa Con­tra­ofen­si­va. Ope­ra­ción cues­tio­na­da por pro­pios y extraños.
No es momen­to este de hablar y mucho menos cri­ti­car la Contraofensiva.
Será obje­to de aná­li­sis con quie­nes lo pidan o soliciten. 
Pero Qui­que no fue en 1979 un cua­dro inte­gra­do a los gru­pos de la Contraofensiva. 
A Qui­que se le encar­gó rea­li­zar una tarea abso­lu­ta­men­te polí­ti­ca y muy arriesgada.
Qui­que tenía como misión reto­mar las vie­jas rela­cio­nes tan­to polí­ti­cas como sin­di­ca­les con miras a recrear un Fren­te Anti Dictadura.
Quien mejor que un cua­dro como Qui­que para ello??
La Dic­ta­du­ra empe­za­ba a cru­jir en 1979, con sus qui­lom­bos inter­nos e internacionales.
Ese vie­jo Fren­te de 1973 había que inten­tar recrear­lo, y esa fue la difí­cil tarea a la que se com­pro­me­tió Quique.
Yo me lo ima­gino como si lo estu­vie­ra vien­do: putean­do, cri­ti­can­do. Qui­zás duro con­tra la con­duc­ción Nacio­nal por la Con­tra­ofen­si­va en Marcha.
Tarea de ries­go extre­mo por­que tenía que dar la cara con gen­te jodi­da muchas veces.
Con orga­ni­za­cio­nes y par­ti­dos, (y has­ta núcleos de Pymes y peque­ños empre­sa­rios) que tam­po­co fue­ron muy crí­ti­cos que diga­mos con la Dic­ta­du­ra y mira­ron para otro lado cuan­do nos masacraban.
Y, como dije, Qui­que era un orgá­ni­co y los orgá­ni­cos aca­ta­mos las órdenes.
Muchos se reiran de esto inclu­so antes de ter­mi­nar de leer la frase.
Como dije, los comprendo.
Pero tam­bién deben com­pren­der o inten­tar com­pren­der los reído­res y aque­llos que se las saben todas (que debie­ron saber inclu­so más que Qui­que), que no exis­te pro­ce­so ver­da­de­ra­men­te revo­lu­cio­na­rio en el mun­do y en siglos que no sea lle­va­do ade­lan­te por orga­ni­za­cio­nes y disciplina.
Otra cosa es la crí­ti­ca y si algo le sobra­ba a Qui­que era su capa­ci­dad crítica.
Fue secues­tra­do un día 1ro de Junio de 1979 y ase­si­na­do en Noviem­bre del mis­mo año.
No la habrá pasa­do bien en su cau­ti­ve­rio, como es lógico.
Y pue­do ase­gu­rar que nin­gún dato, nin­gu­na infra­es­truc­tu­ra ni nin­gun com­pa­ñe­ro cayó con pos­te­rio­ri­dad a su deten­ción por­que Qui­que lo haya declarado.
Yo esta­ba en cana cuan­do Qui­que cayó, y me ente­ré mucho después.
Me cos­tó mucho recons­truir su derro­te­ro y hoy afir­mo sin dudar que pocas veces en mi vida de mili­tan­te pude con­tar con un Qui­que para cri­ti­car­me y for­mar­me tan­to con altu­ra como despiadadamente.
Y más valor le doy a un Qui­que en tiem­pos de tan­ta caren­cia de crí­ti­ca y autocrítica.
Per­so­nal­men­te creo que en algún lugar de la Argen­ti­na debe haber naci­do uno/​una o mas Qui­ques Peco­ra­ros, qui­zás los ten­ga­mos noso­tros u otras organizaciones.
Qui­zás se estén formando. 
Ya apa­re­ce­rán, la his­to­ria siem­pre sabe repa­rar los dolo­res de los pueblos. 

El Negro Soares
Junio 2020
Con­vo­ca­to­ria SEGUNDA INDEPENDENCIA

Itu­rria /​Fuen­te

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