Vene­zue­la. El blo­queo bus­ca gene­rar una cri­sis alimentaria

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 30 de mayo de 2020 

Tal
como fue amplia­men­te afir­ma­do en 2017 ante la for­ma­li­za­ción del bloqueo
eco­nó­mi­co de Vene­zue­la por par­te de Esta­dos Uni­dos, sus alcan­ces reales
son de mayor alien­to y al año 2020 su noto­rie­dad es cada vez más
indis­cu­ti­da. Su impac­to recae con­cre­ta­men­te sobre la pobla­ción en un
espec­tro más diversificado.

En
alu­sión a una fra­se, pues se tra­ta de la gue­rra por otros medios, un
blo­queo “se sabe cómo ini­cia, pero no cómo ter­mi­na”. Tam­po­co se sabe qué
des­en­ca­de­na duran­te ese trán­si­to, pero los vene­zo­la­nos estamos
empe­zan­do a conocerlo.

Recien­te­men­te
han teni­do rele­van­cia los hitos de la asfi­xia eco­nó­mi­ca al país.
Par­ti­cu­lar­men­te en las pan­ta­llas tele­vi­si­vas de millo­nes de familias
vene­zo­la­nas, el 45% de quie­nes gozan de TV por sus­crip­ción, tuvo lugar
el reti­ro de la señal de la pla­ta­for­ma DirecTV por acción de la
trans­na­cio­nal AT&T en ape­go a las “san­cio­nes” de Esta­dos Unidos
con­tra Vene­zue­la. Los san­cio­na­dos con­cre­tos han sido las familias
vene­zo­la­nas que en cum­pli­mien­to de la cua­ren­te­na por el Covid-19 se
que­da­ron sin señal televisiva.

Tam­bién
es pal­pa­ble el dete­rio­ro de las capa­ci­da­des de refi­na­ción de cru­do en
Vene­zue­la, pues el veto al acce­so a repues­tos, insu­mos y tecnologías
median­te el blo­queo a PDVSA, ha pro­du­ci­do una mer­ma en la producción
nacio­nal de gaso­li­na, afec­tan­do sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te toda la amplia gama
del trans­por­te terres­tre y sus acti­vi­da­des conexas.

Sin
embar­go, el país está fren­te a una aler­ta inmi­nen­te en la mate­ria más
sen­si­ble de todas, la ali­men­ta­ria, la cual ha esta­do en altibajos
duran­te los últi­mos años por la pro­fun­di­dad del con­flic­to y
des­es­ta­bi­li­za­ción eco­nó­mi­ca nacio­nal, y aho­ra podría estar­lo nuevamente
por los estra­gos con­cre­tos del blo­queo, que pre­ten­den enca­mi­nar al país a
un pun­to de quiebre.

El blo­queo foca­li­za­do al esta­do venezolano

Des­de
2017 las órde­nes eje­cu­ti­vas de la Admi­nis­tra­ción Trump han pre­vis­to de
mane­ra expre­sa la expul­sión del esta­do vene­zo­lano del sis­te­ma financiero
inter­na­cio­nal. El con­ge­la­mien­to y blo­queo de cuen­tas, la imposibilidad
de efec­tuar pagos e inclu­so la reten­ción de los habe­res nacio­na­les en
ban­cos extran­je­ros, fue­ron el pun­to de ini­cio de una esca­la­da que vetó
al gobierno de Nico­lás Madu­ro de la acti­vi­dad comer­cial en diversos
ramos.

Aun­que
dichas órde­nes eje­cu­ti­vas, en teo­ría, exi­men a los ramos alimentarios
del blo­queo, en el hecho el esta­do vene­zo­lano no tie­ne posi­bi­li­da­des de
adqui­rir por vías regu­la­res ali­men­tos en la región y muchos otros
paí­ses, pues el veto finan­cie­ro apli­ca en la no per­mi­si­vi­dad de toda
rela­ción de cual­quier ente finan­cie­ro con el esta­do venezolano.

La
impor­ta­ción de ali­men­tos, bie­nes, insu­mos y equi­pos, que históricamente
ha efec­tua­do el esta­do vene­zo­lano, va a una amplia gama de sectores.
Los Comi­tés Loca­les de Abas­te­ci­mien­to y Pro­duc­ción (CLAP), que continúan
bajo un esque­ma de impor­ta­cio­nes y apo­yo de paí­ses alia­dos, hacen
lle­gar ali­men­tos direc­ta­men­te a las fami­lias inter­mi­ten­te­men­te; si bien
es el pro­yec­to ban­de­ra del gobierno cha­vis­ta, no es el úni­co pun­to de
alcan­ce de su polí­ti­ca alimentaria.

Esta tam­bién se ha desa­rro­lla­do median­te la impor­ta­ción de semi­llas, agro­quí­mi­cos, maqui­na­ria y afi­nes, que han dado a las redes de pro­duc­ción esta­tal, aso­cia­ti­vas y pri­va­das. Ha sido así duran­te años y aho­ra el esta­do vene­zo­lano ha per­di­do esa facul­tad, sacan­do de la ofer­ta un con­jun­to impor­tan­te de estos bienes.

a importación de maquinaria y semillas en rubros que no se producen en Venezuela ha sido boicoteado por el bloqueo de Washington a la economía. Foto: Archivo Misión Verdad
La impor­ta­ción de maqui­na­ria y semi­llas en rubros que no se pro­du­cen en Vene­zue­la ha sido boi­co­tea­do por el blo­queo de Washing­ton a la eco­no­mía. Foto: Archi­vo Misión Ver­dad

El resul­ta­do es la degra­da­ción con­ti­nua de la pro­duc­ción nacio­nal de ali­men­tos, sien­do per­ju­di­ca­dos prin­ci­pal­men­te peque­ños y media­nos pro­duc­to­res, baluar­tes de la pro­duc­ción nacio­nal como alter­na­ti­va con­cre­ta y via­ble para supe­rar las for­mas de boi­cot comercial.

La
asfi­xia a las expor­ta­cio­nes petro­le­ras del país tam­bién ha debilitado
la capa­ci­dad del esta­do para finan­ciar la acti­vi­dad agrí­co­la y pecuaria.
Con pocos dóla­res y auna­do a la poca capa­ci­dad de dotar a estos
sec­to­res con bie­nes e insu­mos, el resul­ta­do es el aumen­to de los costos
de producción.

La
acti­vi­dad agrí­co­la se sos­tie­ne median­te prés­ta­mos entre particulares
(que están dola­ri­za­dos) y median­te los bie­nes e insu­mos impor­ta­dos que
lle­gan a pre­cios en mone­da estadounidense.

Dicho
de otra for­ma: el blo­queo ha con­tri­bui­do enor­me­men­te a que decaigan
todas las moda­li­da­des de sub­si­dio indi­rec­to a los cos­tos, financiamiento
y apo­yo, como había sido regularmente.

El sec­tor pri­va­do tam­bién lidia con el bloqueo

Sobre
la caí­da en la rota­ción de bie­nes e insu­mos para la producción
agrí­co­la, recien­te­men­te el pre­si­den­te de la fede­ra­ción de empresas
pri­va­das del ramo agrí­co­la, Fedea­gro, el señor Aqui­les Hop­kins, señaló
que Vene­zue­la no tie­ne los recur­sos para la pro­duc­ción de ali­men­tos.

Hop­kins
indi­có que el men­gua­do acce­so a los fer­ti­li­zan­tes y las semi­llas que
han lle­ga­do al país es posi­ble por “el esfuer­zo del sec­tor privado”.
Esta es una refe­ren­cia al dete­rio­ro de las capa­ci­da­des del estado
vene­zo­lano para efec­tuar apor­tes al sec­tor, como his­tó­ri­ca­men­te lo ha
hecho.

“Vene­zue­la
no ha sem­bra­do 900 mil hec­tá­reas de maíz. No hay semi­llas. No hay
agro­quí­mi­cos. No hay gan­do­las ni trac­to­res para sem­brar la cosecha”,
sub­ra­yó Hopkins.

El
voce­ro de estas empre­sas pri­va­das ase­gu­ró que solo están cubrien­do un
por­cen­ta­je muy bajo de la deman­da. “Esta polí­ti­ca nos ha hecho perder,
hoy en día pode­mos aten­der esca­sa­men­te el 20% del abastecimiento”,
indi­có. La otra par­te del con­su­mo vene­zo­lano es cubier­to por el sector
pri­va­do, el cual adquie­re ali­men­tos e insu­mos en dóla­res en el mercado
inter­na­cio­nal para impor­tar a Venezuela.

El
com­pli­ca­do trán­si­to de la eco­no­mía impor­ta­do­ra vene­zo­la­na revis­te en
una alta deman­da de divi­sas que hoy no apor­ta el esta­do vene­zo­lano por
su veto a las expor­ta­cio­nes de cru­do, otra varian­te con­cre­ta del
bloqueo.

Por
esa fal­ta de dóla­res que ya no están cir­cu­lan­do y por la depen­den­cia a
las impor­ta­cio­nes pri­va­das, se des­en­ca­de­na la esca­la­da de pre­cios de los
pro­duc­tos ante la subi­da del pre­cio del dólar; los ali­men­tos importados
y cos­tos de pro­duc­ción nacio­nal se enca­re­cen, pues sus cos­tos están
tabu­la­dos en dólares.

Recien­te­men­te,
y en otra inter­ven­ción, el pre­si­den­te de Fedea­gro ase­gu­ró que los
pro­duc­to­res del cam­po están per­dien­do la cose­cha y se les dificulta
sem­brar por la esca­sez de gaso­li­na en el país.

Hop­kins
aler­tó sobre una even­tual esca­sez de pro­duc­tos agrí­co­las en unos seis
meses dada la difi­cul­tad que están tenien­do los pro­duc­to­res del campo
para sem­brar. Comen­tó que la siem­bra podría ubi­car­se en un 15%.

“Hoy
esta­mos con­su­mien­do lo que se sem­bró hace tres y seis meses. Pero en
seis meses vamos a con­su­mir lo que se debe estar sem­bran­do aho­ra. Debe
estar ini­cian­do en estos momen­tos el ciclo de siem­bra más impor­tan­te del
año por el invierno y el ini­cio de las llu­vias y esta­mos muy retrasados
por­que no tene­mos com­bus­ti­ble para ir has­ta las uni­da­des de producción,
ni sufi­cien­te dié­sel para los camio­nes. Esto se tra­du­ci­rá en esca­sez de
ali­men­tos para los pró­xi­mos meses”, manifestó.

Aler­tó ade­más que por la esca­sez de com­bus­ti­ble los pro­duc­to­res están repor­tan­do pér­di­das de fru­tas y hortalizas: 

Están per­dien­do las cose­chas y no hay for­ma de vol­ver a sem­brar esta tie­rra. Los pro­duc­to­res de leche no pue­den trans­por­tar el pro­duc­to por fal­ta de gaso­li­na y la matan­za de gana­dos ha teni­do altas y bajas, depen­dien­do de la ofer­ta del com­bus­ti­ble”, señaló. 

Que­da en evi­den­cia, en este pun­to, que el blo­queo a las refi­ne­rías vene­zo­la­nas para adqui­rir repues­tos (dado que las refi­ne­rías nacio­na­les son heren­cia tec­no­ló­gi­ca esta­dou­ni­den­se) se extien­de mucho más allá de PDVSA. La onda expan­si­va del blo­queo abar­ca todos los ser­vi­cios vin­cu­la­dos al sis­te­ma de trans­por­te terres­tre nacional. 

La maqui­na­ria del agro en Vene­zue­la se ve afec­ta­da por el embar­go petro­le­ro y el blo­queo a la impor­ta­ción de tec­no­lo­gía para la refi­na­ción. Foto: Archi­vo Misión Verdad

Vene­zue­la es, ade­más, par­ti­cu­lar­men­te depen­dien­te de los cul­ti­vos meca­ni­za­dos como el maíz y el arroz, que por supues­to depen­den de maqui­na­ria impor­ta­da y com­bus­ti­ble nacional.

El esce­na­rio al mediano plazo

Vene­zue­la
tie­ne la bue­na noti­cia de que, gra­cias al apo­yo ira­ní, la pro­duc­ción y
dis­tri­bu­ción de com­bus­ti­bles ten­drá ten­den­cia a regu­la­ri­zar­se, sin
embar­go, el país lidia con un atra­so de sus sis­te­mas de pro­duc­ción de
cara al ciclo de llu­vias, el cual es el perío­do don­de se siem­bra el 70% de los bie­nes pere­ce­de­ros de con­su­mo nacio­nal, lo cual impo­ne una carre­ra con­tra el tiempo.

La
impor­ta­ción de insu­mos y ali­men­tos por par­te del sec­tor pri­va­do, en
tér­mi­nos de pre­cios dola­ri­za­dos, segui­rá per­fo­ran­do las posi­bi­li­da­des de
esta­bi­li­dad de pre­cios en el país en detri­men­to de los consumidores.

Los
sig­nos evi­den­tes del radio expan­si­vo del blo­queo dejan expues­to el
hecho de que, lo que hay en Vene­zue­la, es el inten­to de cons­truir una
ham­bru­na como meca­nis­mo, aho­ra reto­ma­do, para inten­tar nuevamente
degra­dar a la nación por ina­ni­ción y faci­li­tar con ello el
ava­sa­lla­mien­to del país bajo meca­nis­mos de coer­ción financiera,
eco­nó­mi­ca y comercial.

No está demás recal­car que el esta­do de sitio a la eco­no­mía vene­zo­la­na adquie­re cada vez más la cate­go­ría de cri­men de lesa huma­ni­dad, sien­do el gobierno esta­dou­ni­den­se el prin­ci­pal vic­ti­ma­rio, aun en tiem­pos de pandemia.

* Fuen­te: Misión Verdad

Itu­rria /​Fuen­te

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