Colom­bia. A 56 años de su naci­mien­to, des­de Mar­que­ta­lia, la lucha sigue!

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de mayo de 2020 

Hace 56 años, mayo 27 de 1964, nacie­ron las FARC en Mar­que­ta­lia, sur del Toli­ma, enfren­tan­do y resis­tien­do con las armas en la mano, la vio­len­ta ope­ra­ción mili­tar orde­na­da por el pre­si­den­te Gui­ller­mo León Valen­cia, segun­do gobierno del Fren­te Nacio­nal, man­gua­la exclu­yen­te de libe­ra­les y conservadores.

48 com­ba­tien­tes, anti­guos gue­rri­lle­ros de los Comu­nes de la déca­da del 50, diri­gi­dos por Manuel Maru­lan­da Vélez, el maes­tro de la gue­rra de gue­rri­llas, enfren­ta­ron con deco­ro y valen­tía la agre­sión del poder cen­tral. En medio de los bom­bar­deos y des­em­bar­cos, las tro­pas terres­tres del gobierno cono­cie­ron el fue­go gue­rri­lle­ro y el vis­lum­bre tro­nan­te de sus explosiones.
La ope­ra­ción Mar­que­ta­lia hacía par­te del Plan LASO (Latin Ame­ri­can Secu­rity Ope­ra­tion) idea­do por los Esta­dos Uni­dos para impe­dir el sur­gi­mien­to de nue­vas revo­lu­cio­nes, como la cuba­na, en el continente.

Las FARC nacie­ron de la trai­ción del Esta­do a la paz pac­ta­da en el 58, y del ase­si­na­to del nota­ble líder gue­rri­lle­ro mar­que­ta­liano, Jaco­bo Prías Ala­pe, nego­cia­dor de esa paz. Lo mata­ron en enero de 1961 en Gai­ta­nia, por la razón polí­ti­ca de ser comunista.

El Esta­do colom­biano es un Esta­do trai­cio­ne­ro; mala cos­tum­bre, heren­cia mal­di­ta de San­tan­der eri­gi­da en dis­tin­ti­vo de las oli­gar­quías, que des­de hace 200 años deten­tan el poder. Es tram­po­so el Esta­do y no cum­ple la pala­bra empe­ña­da. No res­pe­ta los acuer­dos de paz; los trai­cio­na. Gua­da­lu­pe Sal­ce­do, Jaco­bo Prías, Car­los Piza­rro, Alfon­so Cano, coman­dan­tes gue­rri­lle­ros ellos, caye­ron acri­bi­lla­dos en pro­ce­sos de paz, como los 5000 muer­tos de la Unión Patrió­ti­ca tras el acuer­do de La Uri­be, y como los 200 gue­rri­lle­ros ase­si­na­dos lue­go de la firma del Acuer­do de La Habana.

Esta­do que no res­pe­ta un acuer­do de paz, no mere­ce el res­pe­to de los gobier­nos ni de los pue­blos del mundo.

La trai­ción no fue tan­to para las FARC, sino para el pue­blo colom­biano, que con el incum­pli­mien­to y la perfi­dia del Esta­do le nega­ron el dere­cho a la paz con jus­ti­cia social, vida dig­na, par­ti­ci­pa­ción polí­ti­ca, segu­ri­dad físi­ca, el acce­so a la ver­dad y el fin de la gue­rra sucia que sigue trun­can­do las más her­mo­sas vidas de líde­res y lide­re­sas socia­les dedi­ca­das a la defen­sa de los dere­chos huma­nos de las comunidades.

Es una nece­dad, una manio­bra de cor­to vue­lo del pre­si­den­te Duque, inten­tar mime­ti­zar la trai­ción con el sofis­ma de «paz con lega­li­dad», pues sabe muy bien, que el Acuer­do de Paz de 2017 nació con fuer­za cons­ti­tu­cio­nal por su cate­go­ría de Acuer­do Espe­cial del artícu­lo ter­ce­ro de los Con­ve­nios de Ginebra.

De la trai­ción y la perfi­dia del Esta­do colom­biano nacen las FARC-EP, Segun­da Mar­que­ta­lia. Mar­que­ta­lia es una sola, de acuer­do. Y la Segun­da es la con­ti­nui­dad de la lucha arma­da ini­cia­da en mayo de 1964, que segui­rá sin tre­gua y sin des­can­so has­ta que ten­ga­mos paz com­ple­ta, como com­pro­mi­so de un gobierno nue­vo, de amplia coa­li­ción demo­crá­ti­ca, que per­mi­ta a los colom­bia­nos el dis­fru­te pleno del más ele­va­do de todos los derechos.

Nues­tra ban­de­ra estra­té­gi­ca sigue sien­do la paz de Colom­bia. Para lle­gar a ella ten­dre­mos que barrer la mal­dad y la perfi­dia y esa es una tarea que solo podrá sacar ade­lan­te la fuer­za del pue­blo uni­do, los movi­mien­tos socia­les y polí­ti­cos, los estu­dian­tes, los cam­pe­si­nos, las muje­res, los indí­ge­nas, las negri­tu­des, los par­ti­dos de izquier­da, los sec­to­res demo­crá­ti­cos del libe­ra­lis­mo y el gue­rri­lle­ros, los mili­ta­res y los poli­cías boli­va­ria­nos y otros acto­res arma­dos que lo inte­gra­dos todos como poten­cia cam­bio, en una pla­ta­for­ma de lucha que en su tex­to los sue­ños de futu­ro y Patria pal­pi­tan en el sen­ti­mien­to colectivo.

Des­pués de la pan­de­mia, lo pri­me­ro es a las calles, reac­ti­var las movi­li­za­cio­nes, los plan­to­nes y los cace­ro­la­zos para seguir mani­fes­tan­do la incon­for­mi­dad de todo el pue­blo con el mal gobierno de Duque, que es el gobierno de la mafia y los corruptos.

Revo­que­mos el man­da­to de Iván Duque por ele­gir­se pre­si­den­te de la Repú­bli­ca median­te frau­de elec­to­ral y finan­cia­ción de su cam­pa­ña con dine­ros de la mafia del nar­co­tráfi­co, sali­dos de las lavan­de­rías del Ñeñe Her­nán­dez. Que se le reti­re la dis­tin­ción como vice­pre­si­den­ta a la seño­ra Mar­ta Lucía Ramí­rez, la Vice del corrup­to mafio­so «Memo Fan­tas­ma». Cár­cel y muer­te polí­ti­ca para el más cri­mi­nal de los pre­si­den­tes, Álva­ro Uri­be, mafio­so y para­mi­li­tar, des­po­ja­dor de tie­rras, y cere­bro des­qui­cia­do de los fal­sos posi­ti­vos. No más impu­ni­dad para los Char y los Ger­lein, delin­cuen­tes elec­to­ra­les, com­pra­do­res de con- cien­cias y de votos; para ellos, cas­ti­go judi­cial con cár­cel, pér­di­da de dere­chos polí­ti­cos e incau­ta­ción de bie­nes. No más hos­ti­li­da­des de Duque con­tra Vene­zue­la y con­tra Cuba, no más cer­cos diplo­má­ti­cos ridícu­los, no más inje­ren­cia en los asun­tos inter­nos de otros paí­ses, no más mer­ce­na­rios para derro­car gobier­nos legí­ti­ma­men­te cons­ti­tuí­dos, y no más subor­di­na­cio­nes humi­llan­tes a la Casa Blanca.

Una Nue­va Colom­bia es posible.

¡Viva el 56 ani­ver­sa­rio de las FARC-EP!

¡Viva Manuel Maru­lan­da Vélez! Des­de Mar­que­ta­lia, La lucha sigue

FARC-EP

Segun­da Marquetalia

* Fuen­te: farc​-ep​.net

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