Uru­guay. Duran­te la cua­ren­te­na, casi la mitad de [email protected] niñ@s y ado­les­cen­tes no tuvo con­tac­to físi­co ni vir­tual con sus amigos

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano*, 28 de mayo de 2020

70% de los niños dije­ron estar más abu­rri­dos que antes, 55% más ansio­sos, 53% más preo­cu­pa­dos, 37% con más mie­do que de cos­tum­bre, 33% más tris­tes y 23% más solos que antes de la emer­gen­cia sani­ta­ria. “No con­si­go dor­mir más solo. Ten­go insom­nio”, escri­bió un niño de 11 años, mien­tras que un ado­les­cen­te de 15 con­tó que se ha sen­ti­do “más nos­tál­gi­co que en los tiem­pos normales”.

Un estu­dio bus­có cono­cer cómo están vivien­do el encie­rro los niños y ado­les­cen­tes de entre 10 y 17 años.

Para cono­cer cómo esta­ban vivien­do la expe­rien­cia de la cua­ren­te­na los niños, el Obser­va­to­rio de los Dere­chos de la Niñez y Adolescencia
del Comi­té de los Dere­chos del Niño del Uru­guay (CNDU) ela­bo­ró una
encues­ta para niños y ado­les­cen­tes de entre 10 y 17 años, y obtu­vo cerca
de mil res­pues­tas. Tama­ra Samu­dio, del Obser­va­to­rio, expli­có a la dia­ria
que la encues­ta se reali­zó en alian­za con Uni­cef y con el Espacio
Inter­dis­ci­pli­na­rio de la Uni­ver­si­dad de la Repú­bli­ca, y que tomó como
refe­ren­cia el pro­yec­to espa­ñol Infan­cia Con­fi­na­da.

La encues­ta estu­vo dis­po­ni­ble para completar
en la web del Obser­va­to­rio entre el 15 y 27 de abril; ade­más, se
difun­dió entre los niños y ado­les­cen­tes que par­ti­ci­pan en las distintas
orga­ni­za­cio­nes que inte­gran el CDNU y logra­ron un total de 946
res­pues­tas: 67% de niños de 10 a 12 años y 33% de ado­les­cen­tes de entre
13 y 17, con dos for­mu­la­rios dis­tin­tos, ade­cua­dos a cada edad. 54%
fue­ron niñas o ado­les­cen­tes muje­res y 44% varo­nes, 57% del inte­rior y
33% de Mon­te­vi­deo. Samu­dio acla­ró que, si bien la res­pues­ta fue muy
bue­na y se logró alcan­zar bas­tan­te ampli­tud, no cons­ti­tu­ye una muestra
repre­sen­ta­ti­va del país por­que no se cons­tru­yó con dimen­sio­nes de
estratificación.

Lo que se bus­có, expli­có, fue que los niños y ado­les­cen­tes pudieran
con­tar “sus viven­cias coti­dia­nas, cómo se había plas­ma­do la continuidad
edu­ca­ti­va en este tiem­po, las acti­vi­da­des que desa­rro­lla­ban y los
con­tac­tos con sus ami­gos”. Para Samu­dio, en estas sema­nas de cuarentena
en casa, en los medios de comu­ni­ca­ción “se inclu­ye la diná­mi­ca de los
niños, pero muchas veces des­de la pers­pec­ti­va de los padres y madres,
que obvia­men­te son de los gran­des afec­ta­dos, pero es nece­sa­rio poder
res­ca­tar la voz de los pro­pios niños, niñas y ado­les­cen­tes, que tienen
menos capa­ci­dad de comu­ni­car­se con sus com­pa­ñe­ros, que vie­ron casi que
todas sus acti­vi­da­des coti­dia­nas cor­ta­das drás­ti­ca­men­te”, y que, agrega,
“absor­ben todas las preo­cu­pa­cio­nes por la situa­ción familiar”.

Foto del artículo ''

Samu­dio con­si­de­ró que, si bien el for­mu­la­rio estu­vo pocos días en
línea, “se notó una nece­si­dad de los niños de dia­lo­gar, de poder contar
lo que están viven­cian­do”. En par­ti­cu­lar, con­tó que la últi­ma pregunta
del for­mu­la­rio era abier­ta, para que ellos pudie­ran desa­rro­llar un
comen­ta­rio, y le sor­pren­dió que “muchos guri­ses desa­rro­lla­ron mucho”. 

“Fue bas­tan­te angus­tian­te encon­trar rela­tos de mucha preocupación,
mie­do por la situa­ción de sus fami­lias, en mate­ria laboral,
socio­eco­nó­mi­ca, por sen­tir que están per­dien­do la acti­vi­dad educativa”,
mani­fes­tó. El infor­me de la inves­ti­ga­ción com­bi­na los datos agre­ga­dos de
las res­pues­tas con algu­nas de las fra­ses que deja­ron escri­tas los
consultados.

Sen­sa­cio­nes y sentimientos

70% de los niños dije­ron estar más abu­rri­dos que antes, 55% más
ansio­sos, 53% más preo­cu­pa­dos, 37% con más mie­do que de cos­tum­bre, 33%
más tris­tes y 23% más solos que antes de la emer­gen­cia sani­ta­ria. “No
con­si­go dor­mir más solo. Ten­go insom­nio”, escri­bió un niño de 11 años,
mien­tras que un ado­les­cen­te de 15 con­tó que se ha sen­ti­do “más
nos­tál­gi­co que en los tiem­pos normales”.

Entre los ado­les­cen­tes de 13 y 17 años, 59% dijo que no tie­ne ganas
de hacer nada, 52% que se eno­ja fácil­men­te y 53% que está más sensible,
mien­tras que 73% res­pon­dió que las per­so­nas con quie­nes vive le prestan
atención. 

Víncu­lo con el cen­tro educativo

44% del total de niños de entre 10 y 17 años dije­ron que tienen
con­tac­to dia­rio con su cen­tro edu­ca­ti­vo, mien­tras que 5% respondieron
que no han teni­do con­tac­to y 10% que ha sido esca­so (uno o dos días por
sema­na); 79% res­pon­dió que hace sus tareas con alguien de su fami­lia y
17% solo, y si bien 53% cree que están bien las tareas que les piden los
docen­tes, 38% res­pon­dió que son muchas (la cifra cre­ce a 53% entre los
ado­les­cen­tes de 13 a 17 años). 

Samu­dio con­si­de­ró lla­ma­ti­vo que 15% mani­fes­ta­ra tener poco contacto
con los cen­tros edu­ca­ti­vos, “por la pér­di­da del víncu­lo y por el rezago
en tér­mi­nos esco­la­res”. Tam­bién resal­tó que la amplia mayo­ría respondió
que hace sus tareas con apo­yo fami­liar, lo que pue­de indi­car otras
des­igual­da­des, “por­que no todos los niños cuen­tan con entornos
fami­lia­res que pue­dan dar ese apo­yo o dis­po­si­ción para con­ti­nuar esas
tareas”. Otro de los ele­men­tos que sur­ge de las res­pues­tas es que, a las
difi­cul­ta­des por acce­so a dis­po­si­ti­vos, muchos niños o adolescentes
suma­ban que no tenían un espa­cio en su casa “como para sen­tar­se y
pres­tar atención”.

Con­tac­to con ami­gos y actividades

“Quie­ro que comien­ce la escue­la, extra­ño a mis com­pa­ñe­ros, no tengo
ami­gos en el barrio y no sali­mos por el virus… Estoy muy tris­te y
preo­cu­pa­da”, escri­bió una niña de 10 años. Para Samu­dio otro de los
datos preo­cu­pan­tes que apor­ta la encues­ta es que en el mes pre­vio a la
con­sul­ta 45% de los niños no habían teni­do con­tac­to, ni físi­co ni a
dis­tan­cia, con sus ami­gos. “Un mes sin el víncu­lo con pares, sin
inter­ac­tuar con otros o dis­traer­se de la situa­ción en la que están, es
preo­cu­pan­te”, aler­tó, y mani­fes­tó que en esto tam­bién tie­ne mucho que
ver la dis­po­ni­bi­li­dad que ten­gan los niños de telé­fo­nos o computadoras
para faci­li­tar el acce­so a llamadas.

Entre los encues­ta­dos, seis de cada diez res­pon­die­ron que no habían sali­do de su casa en la sema­na ante­rior, y 31% que había sali­do uno o dos días. En cuan­to a qué cosas hicie­ron en cua­ren­te­na, 45% dijo haber com­par­ti­do más acti­vi­da­des que de cos­tum­bre con las per­so­nas con quie­nes vive. Por lejos, la acti­vi­dad que más aumen­tó en estas sema­nas fue “la cone­xión”: 63% res­pon­dió que en cua­ren­te­na jue­ga más que de cos­tum­bre con algún dis­po­si­ti­vo elec­tró­ni­co o inter­ac­túa en redes socia­les; 30% dijo que ayu­da más en las tareas domés­ti­cas y 26% que lee o escu­cha músi­ca más que antes.

*la dia­ria

Itu­rria /​Fuen­te

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