Colom­bia. Impu­ni­dad o pax de los sepulcros

Por Alber­to Pin­zón Sán­chez. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 28 de mayo de 2020 

Esta pare­ce ser la opción que con­ti­núan pre­sen­tan­do al Pue­blo tra­ba­ja­dor colom­biano, las dos frac­cio­nes de la oli­gar­quía domi­nan­te en sór­di­da riña por la Hege­mo­nía des­de el 2010, cuan­do el cal­cu­la­dor y con­tu­maz tahúr JM San­tos se le “tor­ció al mini­füh­rer AUV”, poco des­pues de haber­lo enga­ña­do para que le apo­ya­ra su pre­si­den­cia de la repú­bli­ca. ¿No me creen? Bueno, enton­ces por favor lean con des­pa­cio y dete­ni­mien­to la últi­ma entre­vis­ta que el expre­si­den­te de la pax pre­sen­ta en el dia­rio El Tiem­po, esa pri­vi­le­gia­da tri­bu­na mediá­ti­ca del blo­que de poder domi­nan­te en Colom­bia des­de hace 109 años, cuan­do se fun­dó en Bogotá. 

Tra­ta­ré de hacer un bre­ve resu­me des­ta­can­do el meo­llo de lo expre­sa­do por el pre­mio Nobel de la pax:

  1. Los incum­pli­mien­tos del Acuer­do con las Farc

..”Perio­dis­ta: Pero ¿sí ha habi­do incum­pli­mien­tos por par­te de las Farc?

JM San­tos: Por supues­to que sí. Pero recuer­de tam­bién que las Farc cum­plie­ron con la pri­me­ra y prin­ci­pal con­di­ción: des­ar­mar­se completamente.

P: Y en su opi­nión, ¿el gobierno del pre­si­den­te Duque sí cum­ple los acuerdos?

JMS: El Gobierno tam­bién ha incum­pli­do. Pero apro­ve­cho para decir algo muy impor­tan­te: el pre­si­den­te Duque tie­ne una opor­tu­ni­dad de oro para unir al país des­pués de la pan­de­mia alre­de­dor del cum­pli­mien­to de los acuer­dos. No hay que olvi­dar que la imple­men­ta­ción de los acuer­dos en lo rural, en la lucha con­tra los cul­ti­vos ilí­ci­tos, en la refor­ma polí­ti­ca, en los lla­ma­dos PDET (Pro­gra­mas de desa­rro­llo con enfo­que terri­to­rial) no es para bene­fi­cio de las Farc, sino de los colom­bia­nos, en espe­cial de los que más sufrie­ron con el con­flic­to armado.

Si Duque no une al país alre­de­dor del cum­pli­mien­to de los acuer­dos, y créa­me que este es el tema que con más faci­li­dad pue­de unir a los colom­bia­nos, no me quie­ro ima­gi­nar con qué gober­na­bi­li­dad va a admi­nis­trar el desas­tre que va a enfren­tar en mate­ria eco­nó­mi­ca y social como secue­la del coro­na­vi­rus. Ima­gí­ne­se en unos meses la eco­no­mía en pro­fun­da rece­sión, la pobre­za y el des­em­pleo dis­pa­ra­dos, y tan­tos otros pro­ble­mas que la pan­de­mia ha visi­bi­li­za­do a flor de piel. Las pro­tes­tas que vimos al final del año pasa­do serán un jue­go de niños.

P: ¿Usted cree que el coro­na­vi­rus va a fre­nar la con­so­li­da­ción de la imple­men­ta­ción de los acuer­dos de paz?

JMS: Para res­pon­der su pre­gun­ta, el coro­na­vi­rus fre­nó todo. Pero espe­ro de cora­zón que ape­nas pase, ape­nas deje­mos atrás esta pesa­di­lla, Duque entien­da que tie­ne una opor­tu­ni­dad de oro de unir el país alre­de­dor de la paz. Y solo unien­do al país ten­drá la sufi­cien­te gober­na­bi­li­dad en los dos años que le fal­tan para medio sacar­nos del pan­tano de are­nas move­di­zas en el que nos esta­mos hundiendo.

  1. Modi­fi­ca­ción del Acuerdo
    P: ¿Qué opi­na de la pro­pues­ta del minis­tro de Defen­sa de ‘abrir la posi­bi­li­dad de bus­car un acuer­do para modi­fi­car los acuer­dos’ con las Farc?

JMS: Todo acuer­do de paz, por su natu­ra­le­za, es imper­fec­to y sus­cep­ti­ble de mejo­rar, siem­pre y cuan­do sea de común acuer­do entre las par­tes. Modi­fi­car­lo uni­la­te­ral­men­te es per­fi­dia (nóte­se el uso tor­ti­ce­ro que hace del con­cep­to de Per­fi­dia defi­ni­do en el artícu­lo 37 del pro­to­co­lo adi­cio­nal I de la Con­ven­ción de Gine­bra 1949. APS)

P: Pero sobre el tema de la paz, ¿la pro­pues­ta de modi­fi­car los acuer­dos será para hacer­los ‘tri­zas’, como se dijo en la campaña?

JMS: Algu­nos que­rrían, pero no podrán. La paz con las Farc, que por demás deja­ron de exis­tir como gru­po arma­do, es irre­ver­si­ble. A pesar de los incum­pli­mien­tos y los ase­si­na­tos de algu­nos de sus miem­bros, la inmen­sa mayo­ría se man­tie­ne en el pro­ce­so. Y, le repi­to, el país está hoy en otra cosa.

P: Si pudie­ra hacer­lo, ¿qué le cam­bia­ría al acuer­do con las Farc?

JMS: De pron­to la par­te pro­ce­di­men­tal de la JEP que­dó muy dis­pen­dio­sa, muy san­tan­de­ris­ta. La JEP debe pro­du­cir resul­ta­dos pron­to por­que la demo­ra les da pie a sus críticos.

  1. Otros temas tra­ta­dos: Las reac­cio­nes polí­ti­cas al nom­bra­mien­to de Jor­gi­to cua­ren­taiuno (J41). Los acuer­dos con los “hom­bres impo­si­bles” el ELN. La lucha con­tra las disi­den­cias de las Farc y otros gru­pos arma­dos. La Paz como vic­to­ria mili­tar según el con­cep­to del tris­te­men­te céle­bre gene­ral Vio­len­cia Tovar (pax de los sepul­cros en cur­so). El apo­yo del gobierno Duque a la deci­sión de Trump sobre Cuba y el anti­te­rro­ris­mo. Y, a su socio el “posi­ble” Timo­líon Lon­do­ño, le sugie­re (¿le orde­na?) que cam­bie el nom­bre de su par­ti­do de la Rosa, pues según lo dicho la FARC ya no existe.

La res­pues­ta del otro-ban­do a la entre­vis­ta en comen­to no se hizo espe­rar: Rápi­da­men­te el des­ta­ca­do diri­gen­te del par­ti­do Cen­tro Demo­crá­ti­co de AUV, el min­de­fen­sa Hol­mes Tru­ji­llo, retro­ce­dió en su pro­pues­ta ori­gi­nal y cla­ro, en la mis­ma tri­bu­na mediá­ti­ca de San­tos y con igual tama­ño publi­ci­ta­rio acla­ra el con­te­ni­do de sus decla­ra­cio­nes ante­rio­res. Apre­tan­do la papa­da con una cor­ba­ta que pare­ce la cuer­da de un ahor­ca­do y dul­ci­fi­can­do los ras­gos duros de su fas­cies pétrea, pri­me­ro que todo nie­ga que hubie­ra pro­pues­to una modi­fi­ca­ción “uni­la­te­ral” del Acuer­do con las Farc, y a ren­glón segui­do acla­ra que en la cúpu­la de Blo­que de Poder Domi­nan­te (con­tra­in­sur­gen­te) en espe­cial en la cúpu­la mili­tar no hay divi­sión sobre la “pax impe­ran­te”, liqui­dan­do retó­ri­ca­men­te el asun­to con esta bella ora­ción: …”tam­bién dije que, para el país y para la ins­ti­tu­cio­na­li­dad colom­bia­na, que es la gran empre­sa a recu­pe­rar entre todos, es fun­da­men­tal supe­rar la fal­sa, inexis­ten­te y dañi­na divi­sión arti­fi­cial entre ami­gos y enemi­gos de la paz. Los colom­bia­nos somos ami­gos de la paz». Com­pren­si­ble­men­te, no se refie­re a sus tri­nos y decla­ra­cio­nes tajan­tes con los cua­les ha las pre­gun­ta sobre este tema que hizo el socio de gober­nan­za, el ex pre­si­den­te Pastrana. 

Pero el con­tex­to de esta maro­ma estra­té­gi­ca cuyo resul­ta­do sigue estan­do abier­to y supe­di­ta­do al desa­rro­llo de la lucha de cla­ses, está enmar­ca­do por tres hechos socia­les concretos:

1- El decli­ve polí­ti­co (en nin­gún caso mili­tar) del Hege­món impe­ria­lis­ta esta­dou­ni­den­se embro­lla­do en el desas­tre geo­es­tra­té­gi­co eco­nó­mi­co, social, sani­ta­rio y diplo­má­ti­co, que ha des­car­na­do y pues­to en evi­den­cia de mane­ra bru­tal en la socie­dad esta­dou­ni­den­se la Pan­de­mia covid 19, y que se está repro­du­cien­do tam­bién como una rui­na eco­nó­mi­ca, social y sani­ta­ria inexo­ra­ble (algo de esto cap­ta JM San­tos y lo anun­cia) en la socie­dad colombiana.

  1. Los triun­fos con­cre­tos del Esta­do, Gobierno y Pue­blo vene­zo­lano con­tra la gue­rra hibri­da en cur­so que le ha decla­ra­do el gobierno de Los EEUU: inope­ran­cia diplo­má­ti­ca del renom­bra­do Gru­po de Lima, inope­ran­cia mili­tar y para­mi­li­tar de Colom­bia con­tra Vene­zue­la, inope­ran­cia con­tra los buques petro­le­ros ira­níes que vie­nen a rom­per el cri­mi­nal blo­queo esta­dou­ni­den­se, e inope­ran­cia en el cri­mi­nal blo­queo yan­ki con­tra Cuba.
  2. Ofen­si­va de las dos frac­cio­nes de la oli­gar­quía con­tra­in­sur­gen­te por ganar el plei­to ya his­tó­ri­co por la Hege­mo­nía gene­ral de la socie­dad con la fic­ción de la paz en el post­con­flic­to, la que se ha con­ver­ti­do en la “pax post pan­de­mia de los sepul­cros”; con el geno­ci­dio sis­te­má­ti­co, gota a gota, de cien­tos de líde­res socia­les y ex gue­rri­lle­ros eje­cu­ta­dos por el ejér­ci­to ofi­cial y para ofi­cial; por la situa­ción (que preo­cu­pa a JM San­tos) del reci­cla­mien­to san­grien­to y cruel del con­flic­to social arma­do en amplias zonas del país y que cada vez vuel­ve a impo­ner la solu­ción Poli­ti­ca como úni­ca posi­bi­li­dad de alcan­zar una ver­da­de­ra paz social en Colom­bia, ponien­do una vez más en el orden del día aque­lla vie­ja con­cep­ción de las DOS NEGOCIACIONES, UNA CON LOS MOVIEMIENTOS ARMADOS Y OTRA CON LOS MIVIMIENTOS SOCIALES que expu­si­mos en su momen­to, por­que no fue tra­ta­da ade­cua­da­men­te en el Acuer­do de la Haba­na y ha resur­gien­do aho­ra con más fuerza.

Las dos frac­cio­nes oli­gár­qui­cas en riña por la Hege­mo­nía, con su mio­pía social y por­que esa es la visión cor­ta y san­tan­de­ris­ta (tam­bién men­cio­na­da por JM San­tos) de la pax como vic­to­ria mili­tar, es la de haber con­ver­ti­do la Solu­ción Poli­ti­ca con­te­ni­da en el Acuer­do de la Haba­na en una Solu­ción Jurí­di­ca, redu­cién­do­lo todo a la Jus­ti­cia Espe­cial para la Paz (JEP) y cen­tran­do todo su accio­nar dis­cur­si­vo, los unos en pro­mo­ver modi­fi­ca­cio­nes en este aspec­to jurí­di­co, y los otros en defen­der­lo a ultran­za, como por ejem­plo lo hace el ex nego­cia­dor H de la Calle 24.05.2020, al expli­car­la como el máxi­mo logro de su obra nego­cia­do­ra, inclu­so sobre los otros pun­tos del Acuer­do como la tie­rra o la aper­tu­ra polí­ti­ca, etc.

La pre­ten­sión cla­ra y de vie­ja data del Uri­bis­mo es lograr la impu­ni­dad para los agen­tes del Esta­do y ter­ce­ros de la socie­dad civil como diri­gen­tes gre­mia­les y geren­tes de cor­po­ra­cio­nes tras­na­cio­na­les, etc, que come­tie­ron crí­me­nes de gue­rra en el con­flic­to, para lo cual ha desa­rro­lla­do una lar­ga cam­pa­ña de cla­ro con­te­ni­do fas­cis­ta göb­bel­sia­na de con­ver­tir en ver­dad una men­ti­ra evi­den­te: la de equi­pa­rar, de poner en igual­dad jurí­di­ca, a per­so­nas que actua­ron cubier­tas con la LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD que les daba un Esta­do, así este fue­se uno de los más corrup­tos e impu­ne del mun­do y don­de la jus­ti­cia es para los de rua­na; igua­lán­do­los con los rebel­des gue­rri­lle­ros a quie­nes des­de el mis­mo momen­to de su alza­mien­to fue­ron decla­ra­dos cri­mi­na­les y per­se­gui­dos duran­te más de 60 años con todos los ins­tru­men­tos del Esta­do inclui­do el para­mi­li­ta­ris­mo (que Jor­gi­to 41 pre­ten­de rei­vin­di­car) que fue­ra crea­do para tal fin, has­ta lograr su des­apa­ri­ción, como tam­bién lo des­ta­ca JM Santos.

En la igua­la­ción pro­pa­gan­dís­ti­ca göb­bel­sia­na de para­mi­li­ta­res y MATARIFES civi­les con los rebel­des gue­rri­lle­ros, está el ori­gen del caso de Jor­gi­to 41, hijo de un cri­mi­nal de gue­rra a quien ala­ba por su ino­cen­cia y le da esta­tus polí­ti­co, quien ha sido nom­bra­do por el sub­pre­si­den­te Duque en un alto car­go en las ofi­ci­nas del Esta­do para las víc­ti­mas. Igua­la­ción que la perio­dis­ta Salud Her­nán­dez, la pro­lo­guis­ta del libro de Car­los Cas­ta­ño, vie­ne hacien­do des­de sus colum­nas en la revis­ta Sema​na​.com, igua­lan­do la exal­ta­ción admi­nis­tra­ti­va ofi­cial del pro­me­te­dor y lava­do “del­fín” Jor­gi­to 41, con un hipo­té­ti­co nom­bra­mien­to del hijo de Maru­lan­da o del mono Jojoy en algún alto car­go ofi­cial, o de los con­tra­tos que ha hecho el polí­ti­co libe­ral Rober­to Sáenz, her­mano de Alfon­so Cano. 

Esa es la ofen­si­va PROPAGANDISTICA en cur­so para rei­vin­di­car y lim­piar, en lugar de des­mon­tar, el para­mi­li­ta­ris­mo: Dete­ner con humo negro de con­fu­sión la ero­sión que ha pro­du­ci­do en la con­cien­cia social colom­bia­na e inter­na­cio­nal la serie EL MATARIFE, que se suma al con­ti­nua­do des­pres­ti­gio del sub­pre­si­den­te Duque. A las grie­tas en la gober­nan­za con Pas­tra­na y el súbi­to silen­cio de la vete­ra­na vice­pre­si­den­ta. Al escán­da­lo mun­dial en la cúpu­la mili­tar sobre los espio­na­jes (chu­za­das, per­fi­la­mien­tos, ect) y la corrup­ción gene­ra­li­za­da de las eter­nas man­za­nas podri­das de ese man­za­nar podri­do por la Doc­tri­na fas­cis­ta de la Segu­ri­dad Nacio­nal. Al colap­so sani­ta­rio pro­du­ci­do por la Ley 10093 de Uri­be Vélez, que fue pues­to en evi­den­cia por la pan­de­mia coronavid19. Por el desas­tre social y la rui­na eco­nó­mi­ca denun­cia­da por la mayo­ría de los eco­no­mis­tas inclu­so adic­tos al régi­men, que ya está enci­ma. Por el reci­cla­mien­to del con­flic­to arma­do en dife­ren­tes zonas del país y cla­ro, no podía fal­tar el arle­quín; el colap­so de la figu­ra de Timo­león Lon­do­ño como diri­gen­te de un par­ti­do redu­ci­do a una cama­ri­lla mediá­ti­ca, quien no pudo ni supo evi­tar con sus súpli­cas el colap­so del Acuer­do que fir­mó con su socio JM Santos.

Así las cosas, la con­tra­dic­ción que se ha con­fi­gu­ra­do y sigue dina­mi­zan­do (aho­ra se dice moto­ri­zan­do) la socie­dad colom­bia­na es entre la ofen­si­va pro­pa­gan­dís­ti­ca del Fas­cis­mo con­tra­in­sur­gen­te por parar su des­pres­ti­gio, ganar la riña entre frac­cio­nes domi­nan­tes en el Esta­do y sus fun­cio­nes (o bien Impu­ni­dad o bien pax de los sepul­cros) con la segun­da nego­cia­ción de la Movi­li­za­ción Social com­ple­men­ta­ria a los Acuer­dos de la Haba­na que se anun­cia para la Post pandemia

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