Argen­ti­na. La estra­te­gia de Larre­ta para “cerrar” los barrios popu­la­res porteños

Resu­men Latinoamericano*/ 24 de mayo 2020 .– .

El gobierno capi­ta­lino des­ple­ga­rá un ope­ra­ti­vo de segu­ri­dad para limi­tar la entra­da y sali­da de las villas. Las crí­ti­cas inter­nas al secre­ta­rio de Inte­gra­ción Urba­na y la tác­ti­ca para que Nación asu­ma el ope­ra­ti­vo sanitario.

Por Clau­dio Mar­do­nes 

La «mon­ta­ña de dolor» que pro­nos­ti­ca­ba el entorno del jefe de Gobierno por­te­ño Hora­cio Rodrí­guez Larre­ta hace dos sema­nas comen­zó a aso­mar con poten­cia en los barrios más pobres de la Ciu­dad de Bue­nos Aires. La metá­fo­ra ele­gi­da para hablar del pico de con­ta­gios de Covid-19 con­fir­ma las pre­vi­sio­nes de la admi­nis­tra­ción capi­ta­li­na, que ocul­ta­ba par­te de la estra­te­gia ele­gi­da para afron­tar­la, como la vela­da deci­sión de entre­gar­le la detec­ción de casos en las villas por­te­ñas al Minis­te­rio de Salud de la Nación y avan­zar en la ins­ta­la­ción de cerro­jos de segu­ri­dad en sus ingre­sos para disua­dir la sali­da de los veci­nos, espe­cial­men­te en el barrio 31 de Reti­ro, con­si­de­ra­do el epi­cen­tro inau­gu­ral del pico de con­ta­gios en los barrios popu­la­res de la Capital.

«Será como cerrar un pue­bli­to para cui­dar a sus habi­tan­tes», con­fió a Tiem­po un inte­gran­te del Gabi­ne­te del alcal­de para con­fir­mar que la comu­na estu­dia la ins­ta­la­ción de «check points» en la villa 31 que esta­rán a car­go de la Poli­cía de la Ciu­dad. Esa mis­ma arqui­tec­tu­ra de con­trol poli­cial, que ha sido expe­ri­men­ta­da en algu­nos dis­tri­tos bonae­ren­ses, podría repe­tir­se en los barrios más pobres de la zona sur por­te­ña, como la villa 21 – 24, de Barra­cas, don­de ya hay pre­sen­cia de Pre­fec­tu­ra, y la 1−11−14, de Flo­res, don­de está Gen­dar­me­ría Nacio­nal. Los dis­po­si­ti­vos podrían exten­der­se tam­bién a la villa 20 de Lugano y al res­to de los núcleos habi­ta­cio­na­les pre­ca­rios de la Ciu­dad. Ese mapa de con­tro­les «está en estu­dio» por los fun­cio­na­rios por­te­ños, que tam­bién uti­li­za­rían recur­sos del Esta­do nacio­nal para aplicarlos.

La imple­men­ta­ción de ese meca­nis­mo de con­trol pro­fun­di­za­rá la ten­sión exis­ten­te entre los veci­nos y las fuer­zas poli­cia­les y expli­ca, en par­te, por qué algu­nos exfun­cio­na­rios de la admi­nis­tra­ción de Mau­ri­cio Macri plan­tean la uti­li­za­ción de «cua­drí­cu­las» para divi­dir la Capi­tal en “ver­des y rojas”. “Las pri­me­ras con libre cir­cu­la­ción y las segun­das sin entra­das o sali­das», como pro­pu­so el exdi­rec­tor del Pami, Car­los Regaz­zo­ni, con el apo­yo del exse­na­dor Fede­ri­co Pine­do y la titu­lar del PRO, Patri­cia Bull­rich. La expe­rien­cia ya fra­ca­só en otros paí­ses, pero es par­te de una nue­va ofen­si­va argumental.

La exten­sión del plan Detec­tar y los refuer­zos de segu­ri­dad fede­ral en los barrios pobres de la Ciu­dad son par­te de los tiro­neos entre el gobierno por­te­ño y la Nación para encon­trar un abor­da­je común. El dis­pa­ra­dor de esa bús­que­da fue la resig­na­ción que comen­za­ron a ven­ti­lar en el entorno de Larre­ta sobre la «inevi­ta­ble» mul­ti­pli­ca­ción de con­ta­gios en las villas capi­ta­li­nas, a par­tir de los erro­res come­ti­dos por la ges­tión comu­nal, espe­cial­men­te en el barrio 31, don­de la cri­sis se incre­men­tó a par­tir de los pro­ble­mas estruc­tu­ra­les de pro­vi­sión de agua potable.

El mayor des­ti­na­ta­rio de las crí­ti­cas inter­nas es el secre­ta­rio de Inte­gra­ción Urba­na, Die­go Fer­nán­dez, que ingre­só a la ges­tión de Larre­ta como encar­ga­do del «plan maes­tro de inte­gra­ción urba­na Reti­ro-Puer­to Made­ro» con el apo­yo del actual sena­dor nacio­nal Este­ban Bull­rich. Tal como reve­ló este dia­rio en su edi­ción onli­ne, el fun­cio­na­rio ase­gu­ró en una tele­con­fe­ren­cia que la villa 31 tie­ne «la mejor red de agua pota­ble que cual­quier otro barrio vul­ne­ra­ble». Lo hizo para defen­der los 17 kiló­me­tros de infra­es­truc­tu­ra rea­li­za­dos por su admi­nis­tra­ción, pero sus pares lo cri­ti­can por haber prio­ri­za­do el alcan­ce de esa red para la sede del Minis­te­rio de Edu­ca­ción que se cons­tru­yó al lado de los tri­bu­na­les fede­ra­les de Como­do­ro Py y no para los veci­nos del barrio.

El dato no fue des­men­ti­do por nin­guno de los fun­cio­na­rios por­te­ños con­sul­ta­dos por este dia­rio y en Nación lo dan por des­con­ta­do como una de las fallas que dis­pa­ró la cri­sis de con­ta­gios. No es la úni­ca dife­ren­cia. Dis­tin­tos fun­cio­na­rios de la Rosa­da ya hicie­ron lle­gar sus que­jas a Larre­ta y al minis­tro de Salud por­te­ño, Fer­nán Qui­rós, por los mal­tra­tos que pade­cen los veci­nos de los barrios pobres cuan­do se detec­ta que tie­nen coro­na­vi­rus, y las deri­va­cio­nes «de fac­to» des­de la línea de aten­ción por­te­ña. «Sabe­mos que cuan­do lla­man de una villa para pedir asis­ten­cia ante un posi­ble caso sos­pe­cho­so les dicen que lla­men a las líneas de Nación», lamen­tó una de las fuen­tes nacio­na­les con­sul­ta­das por este medio.

«Un tipo que tie­ne un local de sushi en Figue­roa Alcor­ta y Tagle no pue­de mane­jar la villa 31», se que­jó un fun­cio­na­rio por­te­ño, en refe­ren­cia al secre­ta­rio Fer­nán­dez. Pero las fuen­tes con­sul­ta­das tam­bién apun­tan a su supe­rior inme­dia­ta, la minis­tra de Desa­rro­llo Humano, María Miglio­re, aun­que la fun­cio­na­ria toda­vía no cum­plió seis meses en el car­go y su subal­terno tran­si­ta su quin­to año de ges­tión y una estre­pi­to­sa derro­ta elec­to­ral en el barrio 31 en las elec­cio­nes del año pasado.

Las fallas de esa repar­ti­ción se mul­ti­pli­can en otras áreas. Este sába­do los dele­ga­dos veci­na­les de Lugano denun­cia­ron la recep­ción de car­ne podri­da para los come­do­res del barrio, un pro­ble­ma que tam­bién se repi­te en otras lati­tu­des de la Ciu­dad. En la car­te­ra que con­du­ce Miglio­re deta­lla­ron que en el comien­zo de la cua­ren­te­na asis­tían a 102 mil per­so­nas en 471 come­do­res comu­ni­ta­rios y que aho­ra lle­gan a 260 mil per­so­nas, pero la mala cali­dad de las pro­vi­sio­nes de ali­men­tos fres­cos reve­lan fallas que podrían haber­se evi­ta­do con una mayor inver­sión presupuestaria.

En la villa 31, la car­te­ra de Miglio­re ya ins­ta­ló 15 pos­tas febri­les para detec­tar casos. Des­de el lunes serán 50 y podrían ser cus­to­dia­das por los cerro­jos de segu­ri­dad que ana­li­za el alcal­de por­te­ño para rodear a las villas más pobla­das a par­tir de esta sema­na. Con esa estra­te­gia, en gran par­te sos­te­ni­da por el Esta­do nacio­nal, el gobierno capi­ta­lino bus­ca­rá evi­tar que los con­ta­gios se pro­pa­guen al Conurbano.

*Fuen­te: Infonews

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