Argen­ti­na. La nue­va nor­ma­li­dad es el tiro­neo de la fra­za­da cor­ta

Por Ale­jan­dro Ber­co­vich*/​Resu­men Latinoamericano/​23 de mayo 2020 .- .

Esta tar­de, cuan­do Wall Street can­te default, nin­gún finan­cis­ta va a tirar­se por la ven­ta­na de un ras­ca­cie­los como en las pelí­cu­las de los años 30. No solo por­que el Covid-19 vació los pisos altos de la City por­te­ña y de Manhat­tan sino ante todo por la sor­pre­sa que dio Blac­krock, el mayor fon­do de inver­sión del mun­do. Su deci­sión de acep­tar una qui­ta mayor a la que admi­tía ape­nas tres sema­nas atrás puso por pri­me­ra vez al Gobierno a un paso de cerrar la rene­go­cia­ción de la deu­da sin ceder en lo cen­tral: la reba­ja de intere­ses.

Aun­que evi­tan mos­trar­se las car­tas y advier­ten que todo pue­de colap­sar de un momen­to a otro, tan­to los acree­do­res como los nego­cia­do­res ofi­cia­les apues­tan a un arre­glo den­tro de pocos días. Si final­men­te ocu­rre, Mar­tín Guz­mán habrá alcan­za­do la meta que se pro­pu­so cuan­do asu­mió como minis­tro. Alber­to Fer­nán­dez, en cam­bio, recién se va a poder sen­tar a prac­ti­car con algu­na cer­te­za el depor­te que pro­me­te sig­nar toda su ges­tión: el tiro­neo de la fra­za­da cor­ta. Todo un desa­fío social y polí­ti­co para su Argen­ti­na Uni­da pero Ajus­ta­da, que ya debió dige­rir el vir­tual con­ge­la­mien­to de las jubi­la­cio­nes y que tam­bién exhi­be una pacien­cia zen ante las reba­jas sala­ria­les y la sus­pen­sión sine die de las pari­ta­rias.

La puja dis­tri­bu­ti­va que vie­ne, coro­na­vi­rus median­te, pro­me­te desa­rro­llar­se como nun­ca antes den­tro del Esta­do. Es el resul­ta­do lógi­co de una situa­ción nue­va, que cuan­ti­fi­có el soció­lo­go Daniel Sch­tein­gart: el 89% de pobla­ción vive en hoga­res don­de al menos un miem­bro per­ci­be algún dine­ro públi­co. Ya no son solo los emplea­dos públi­cos, los jubi­la­dos y pen­sio­na­dos y los bene­fi­cia­rios de pro­gra­mas de asis­ten­cia social. Aho­ra se les suma­ron quie­nes cobran el Ingre­so Fami­liar de Emer­gen­cia ( IFE), quie­nes reci­bie­ron el cré­di­to a tasa cero para autó­no­mos y quie­nes cobra­ron la mitad de sus suel­dos gra­cias al plan de Asis­ten­cia al Tra­ba­jo y la Pro­duc­ción ( ATP), como los emplea­dos de Pol­ka, de la Orga­ni­za­ción Techint y has­ta de la Socie­dad Rural.

El pro­ble­ma, una vez más, es quién paga todo eso. Y es en ese pun­to don­de los ner­vios se cris­pa­rán ape­nas ter­mi­na­da la dis­cu­sión con los bonis­tas, impues­to a las gran­des for­tu­nas median­te. El esta­blish­ment pro­me­te com­ba­tir ese pro­yec­to con uñas y dien­tes y apro­ve­chó una idea que sugi­rió por Twit­ter la dipu­tada Fer­nan­da Valle­jos para adver­tir­lo. La pro­pues­ta, para nada excén­tri­ca (que el Esta­do man­ten­ga a flo­te a empre­sas en cri­sis a cam­bio de una par­ti­ci­pa­ción accio­na­ria, como está a pun­to de hacer Ange­la Mer­kel con Lufthan­sa o como hizo Giu­sep­pe Con­te con Ali­ta­lia), fue pre­sen­ta­da por sus por­ta­vo­ces casi como un revi­val de aquel alar­deo cari­be­ño de Hugo Chá­vez al gri­to de “expró­pie­se”.

Cru­da reali­dad

El Fon­do Mone­ta­rio vol­vió a sor­pren­der, igual que cuan­do recla­mó un “recor­te sus­tan­cial” a los acree­do­res, al publi­car ante­ayer un paper don­de sugie­re a los gobier­nos de sus paí­ses miem­bros “con­si­de­rar incre­men­tar las alí­cuo­tas más altas del impues­to a las ganan­cias o las del impues­to a la rique­za o al patri­mo­nio, qui­zás median­te un ‘recar­go soli­da­rio’”. Máxi­mo Kirch­ner y Car­los Heller podrían cele­brar la coin­ci­den­cia: su pro­yec­to, tal como se infor­mó en esta colum­na el vier­nes pasa­do, deno­mi­na exac­ta­men­te así al nue­vo tri­bu­to.

Lo más sor­pren­den­te del infor­me del FMI, sin embar­go, es lo que reco­mien­da para los com­bus­ti­bles. Dice que “los bajos pre­cios del cru­do actual­men­te per­mi­ten ele­var los impues­tos sobre el com­bus­ti­ble sin que suban los pre­cios al con­su­mi­dor”. Es decir, la solu­ción alter­na­ti­va al “barril crio­llo” que esta­ble­ció el Gobierno esta sema­na. En vez de un pre­cio sos­tén, un impues­to. En vez de un sub­si­dio de todos los con­su­mi­do­res de naf­ta y gasoil a las petro­le­ras para que no echen ope­ra­rios, una tasa que even­tual­men­te podría man­te­ner­los en sus casas con el mis­mo sala­rio y sin bene­fi­ciar a pri­va­dos en un con­tex­to de seve­ra sequía de ingre­sos.

Entre los due­ños de las cin­co mayo­res for­tu­nas de la Argen­ti­na, según el ran­king que se tome, hay dos o tres petro­le­ros. La cru­da reali­dad es que se verán bene­fi­cia­dos por la deci­sión de Matías Kul­fas de ins­tru­men­tar el barril crio­llo para evi­tar que colap­se YPF. Uno de ellos, Pao­lo Roc­ca, ya bebió de la teta del Esta­do este mes, cuan­do le apro­ba­ron el ATP para sus emplea­dos. Inclu­so pese a su pré­di­ca con­tra la cua­ren­te­na, como la que des­ple­gó jun­to a Car­los Bacher en una reu­nión con direc­ti­vos el mar­tes en su sede de Cata­li­nas. Tam­po­co lo pri­vó del bene­fi­cio la trein­te­na de des­pi­dos que pro­du­jo una sub­si­dia­ria de Tena­ris­Si­der­ca en Cam­pa­na, de la cual Clau­dio Moro­ni dijo el mar­tes “no estar al tan­to”.

Por la baja de reten­cio­nes y el con­ge­la­mien­to del impues­to a los com­bus­ti­bles que intro­du­jo el decre­to del barril crio­llo, según las pla­ni­llas que cir­cu­lan den­tro del mis­mo Pala­cio de Hacien­da, el Esta­do deja­rá de recau­dar unos $10.000 millo­nes entre junio y setiem­bre. Un mon­to sufi­cien­te para incluir a un millón de bene­fi­cia­rios más en el IFE, que entre­ga $10.000 a quie­nes se que­da­ron col­ga­dos del pin­cel por la cua­ren­te­na. O para exten­der­lo a los cón­yu­ges de quie­nes ya lo cobran y que fue­ron recha­za­dos por el sis­te­ma de la ANSES, a dife­ren­cia de lo que ocu­rre con los emplea­dos en blan­co bene­fi­cia­rios del ATP, que pue­den embol­sar sin res­tric­cio­nes has­ta $33.750 cada uno aun casa­dos.

Pelo y bar­ba

El nom­bre del pre­si­den­te de YPF, Gui­ller­mo Niel­sen, apa­re­ció por estas horas fre­né­ti­cas en varias con­ver­sa­cio­nes por Whatsapp y no pre­ci­sa­men­te por el barril crio­llo. El jefe de uno de los tres agru­pa­mien­tos de acree­do­res que nego­cia con Eco­no­mía se encar­gó de difun­dir, ante­ayer a media maña­na, un rumor: que el Gobierno paga­ría el ven­ci­mien­to de hoy, que Guz­mán renun­cia­ría y que los reem­pla­zan­tes serían él o Emma­nuel Álva­rez Agis.

-Tenés mi pala­bra de que eso no va a pasar. Y deci­les a tus socios que se jodan por ser tan inep­tos de com­prar­les bonos al mejor equi­po de los últi­mos 50 años con un cupón del 6%. El mila­gro es que hayan cobra­do un cupón ‑le res­pon­dió el pro­pio Álva­rez Agis al ban­que­ro cuan­do lo con­sul­tó direc­ta­men­te a él si era cier­to.

Más allá de la ani­mo­si­dad que pue­da sen­tir hacia Guz­mán el finan­cis­ta, sobre todo des­pués de la sor­pre­sa de Blac­kRock, el epi­so­dio vol­vió a exhi­bir una fisu­ra en el ofi­cia­lis­mo que obli­gó a Alber­to Fer­nán­dez a decir, en una entre­vis­ta diez días atrás, que el úni­co nego­cia­dor habi­li­ta­do era el minis­tro de Eco­no­mía. Fue un pedi­do del pro­pio jefe del Pala­cio de Hacien­da, har­to de que lo puen­tea­ran vía Ser­gio Mas­sa y los eco­no­mis­tas que lo ase­so­ran.

¿Habrá cupón PBI como hubo en 2005 con Niel­sen, en caso de que haya acuer­do final­men­te? Es una de las dis­cu­sio­nes que segui­rán hoy, por­que en Eco­no­mía lo con­si­de­ran inacep­ta­ble tal como lo plan­teó uno de los tres agru­pa­mien­tos pero no le ter­mi­nan de cerrar la puer­ta si sir­ve para acer­car posi­cio­nes. Tal como lo pro­pu­so ese gru­po (los “tene­do­res de bonos del can­je”), es un cupón que se sigue el PBI en dóla­res y no el real, para evi­tar el tru­co more­nis­ta de men­tir con la infla­ción. El pro­ble­ma es que se gati­lla­ría con las apre­cia­cio­nes cam­bia­rias como las que sue­le tener Argen­ti­na cada tan­to. Algo que rela­ti­vi­za­ría el “cor­te de pelo” que pro­po­ne el Gobierno, tal como lo deno­mi­nan en la jer­ga de Wall Street.

La cues­tión es si se podrán cobrar impues­tos adi­cio­na­les o no para aten­der la emer­gen­cia y la nue­va nor­ma­li­dad, con el Esta­do mucho más exi­gi­do. Quien reapa­re­ció para res­pon­der nega­ti­va­men­te a esa pre­gun­ta es el exti­tu­lar de la AFIP has­ta el final del gobierno de Mau­ri­cio Macri, Leo­nar­do Cuc­cio­li. «Hay un sec­tor en la diri­gen­cia argen­ti­na que cree que es gra­tis aumen­tar los impues­tos a quien tie­ne dine­ro», dijo Cuc­cio­li. Y agre­gó: «Se ve como algo lógi­co y moral. El tema es a par­tir de qué base, por­que lle­ga un momen­to que no tie­ne sen­ti­do».

Como todo, es opi­na­ble. El tema es dón­de lo dijo. Fue en un semi­na­rio vir­tual de MBP Part­ners, un bufe­te de abo­ga­dos que ofre­ce ase­so­ra­mien­to a gran­des inver­so­res para “opti­mi­zar su pago de impues­tos”. Es decir, para mini­mi­zar­lo. Un estu­dio nue­vo pero inno­va­dor: tie­ne filial y corres­pon­sa­les muy acti­vos en Para­guay, jus­to el país al que deci­die­ron mudar­se ‑solo fis­cal­men­te, cla­ro- al menos dos doce­nas de mag­na­tes argen­ti­nos el año pasa­do.

En la char­la de MBP Part­ners estu­vo tam­bién Jime­na de la Torre, actual ase­so­ra de Cris­tian Riton­do y anti­gua cola­bo­ra­do­ra de Cuc­cio­li en la AFIP. Antes, al prin­ci­pio del macris­mo, había pasa­do por la Uni­dad de Infor­ma­ción Finan­cie­ra (UIF), el orga­nis­mo anti­la­va­do. Una incom­pa­ti­bi­li­dad que podría ser anec­dó­ti­ca, como el default para Guz­mán, pero que en tiem­pos de fra­za­da cor­ta roza lo inmo­ral.

Itu­rria /​Fuen­te

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