Lati­noa­mé­ri­ca. Con­fluen­cia de virus (II)

Por Clau­dio Katz[1], Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 mayo 2020

La pan­de­mia
reor­de­na el con­tex­to regio­nal de los gobier­nos reac­cio­na­rios, pro­gre­sis­tas y radicales.
Tam­bién modi­fi­ca el mar­co de las rebe­lio­nes popu­la­res que desa­fían la restauración
conservadora.

Todos
los man­da­ta­rios dere­chis­tas uti­li­zan la cua­ren­te­na para mili­ta­ri­zar sus
ges­tio­nes. Han gene­ra­li­za­do el esta­do de excep­ción y el pro­ta­go­nis­mo de las
fuer­zas arma­das. En Colom­bia hay toque de que­da y ase­si­na­tos de líderes
socia­les en sus pro­pios hoga­res. En Perú se ins­tau­ró una ley de gati­llo fácil,
que exi­me a los gen­dar­mes de res­pon­sa­bi­li­da­des en el uso de sus armas. Pueden
vul­ne­rar con total impu­ni­dad el prin­ci­pio de pro­por­cio­na­li­dad en sus respuestas
represivas.

En Chi­le se ha
pos­ter­ga­do el ple­bis­ci­to y aumen­ta el uso de un garro­te, que ya pro­vo­có 45 asesinatos,
cen­te­na­res de heri­dos, miles de dete­ni­dos y 545 casos de pér­di­da par­cial o
total de la visión. Tam­bién en Boli­via se pos­pu­sie­ron las elec­cio­nes e impera
un gobierno pro-dic­ta­to­rial, que inten­ta impe­dir con las botas el retorno de
Evo. En Ecua­dor rige la mis­ma bru­ta­li­dad y una des­ca­ra­da mani­pu­la­ción de la
jus­ti­cia con­tra los opo­si­to­res. En El Sal­va­dor el auto­ri­ta­ris­mo sani­ta­rio ha
coro­na­do la irrup­ción de los sol­da­dos en el par­la­men­to y en Gua­te­ma­la la
cua­ren­te­na fun­cio­na en con­tu­ber­nio con el cri­men organizado. 

EL DESCARO NEOLIBERAL 

Los dere­chis­tas
des­plie­gan todos los argu­men­tos del nega­cio­nis­mo. Sue­len exi­gir el fin de
cual­quier cua­ren­te­na sub­ra­yan­do su efec­to demo­le­dor sobre la eco­no­mía. Con
sor­pre­si­va preo­cu­pa­ción por los humil­des, des­cri­ben cómo las reglas sanitarias
fre­nan el nivel de acti­vi­dad afec­tan­do a los pobres. Pero omi­ten que la
ausen­cia de esa para­li­za­ción con­ver­ti­ría a los des­am­pa­ra­dos en las principales
víc­ti­mas de la infec­ción. Lo ocu­rri­do en Euro­pa y Esta­dos Uni­dos ha corroborado
ese impac­to social dife­ren­cia­do del coronavirus.

Los
voce­ros del capi­tal tam­bién seña­lan que la región care­ce de recur­sos, para
imple­men­tar el freno de la eco­no­mía que dis­pu­sie­ron algu­nos paí­ses de Euro­pa[2].
Pero regis­tran­do jus­ta­men­te esa limi­ta­ción, los gobier­nos que pro­te­gen la salud
públi­ca han impul­sa­do un ais­la­mien­to social más estricto.

La con­tra­po­si­ción
entre salud y eco­no­mía que difun­den los dere­chis­tas es total­men­te fal­sa. Frente
a una pan­de­mia los cur­sos de res­guar­do deben ser defi­ni­dos por los
sani­ta­ris­tas. A los eco­no­mis­tas sólo les corres­pon­de eva­luar opcio­nes de
cum­pli­mien­to de esas reglas. No exis­te una pug­na de pri­ma­cías entre ambas
disciplinas.

En
el caso de Argen­ti­na, muchos expo­nen­tes del gran empre­sa­ria­do valo­ran la
cen­tra­li­dad ofi­cial asig­na­da a los epi­de­mió­lo­gos, pero cues­tio­nan la fal­ta de
una pre­sen­cia equi­va­len­te de los eco­no­mis­tas. Igno­ran que el con­sen­so entre los
sani­ta­ris­tas para actuar en una pan­de­mia, no se extien­de a convergencias
simi­la­res en el mane­jo de las cri­sis socia­les. En este terreno hay visiones
inva­ria­ble­men­te con­tra­pues­tas, para diri­mir cómo se repar­ten los cos­tos de las
medi­das adop­ta­das para con­te­ner la infección. 

Los nega­cio­nis­tas
encu­bier­tos levan­tan la voz con­tra el auto­ri­ta­ris­mo y el mane­jo esta­tal discrecional
de la pan­de­mia[3]. Excep­túan de esta crítica
a los man­da­ta­rios neo­li­be­ra­les que repar­ten palos entre los pue­blos y apuntan
su dedo acu­sa­dor con­tra el “popu­lis­mo”. Esa des­ven­tu­ra es seña­la­da como la
inva­ria­ble cau­sa de todas las des­gra­cias lati­no­ame­ri­ca­nas[4].
Pero olvi­dan que el coro­na­vi­rus se exten­dió espe­cial­men­te en las
admi­nis­tra­cio­nes neo­li­be­ra­les, como con­se­cuen­cia del res­guar­do de las ganancias
a cos­ta de la salud públi­ca. El fan­tas­ma del popu­lis­mo no expli­ca nada.

Tam­po­co es cierto
que la pan­de­mia disol­vió las ideo­lo­gías, impo­nien­do la vigen­cia de conductas
prag­má­ti­cas entre man­da­ta­rios de dis­tin­to signo[5].
Si hubie­ra impe­ra­do esa equi­va­len­cia los resul­ta­dos serían seme­jan­tes y no
con­tra­pues­tos. Es evi­den­te que Bol­so­na­ro y Fer­nán­dez o Lenin Moreno y Díaz
Canel no tran­si­tan por el mis­mo sendero.

Algu­nos analistas
resal­tan la vali­dez de la tesis prag­má­ti­ca, exhi­bien­do encues­tas de aprobación
indis­tin­ta a todos los gobier­nos. Pero esos son­deos sólo apor­tan dudosas
foto­gra­fías del momen­to. Ade­más, la mani­pu­la­ción de la infor­ma­ción soca­va la
cre­di­bi­li­dad de esas eva­lua­cio­nes. Los gran­des medios sue­len dese­char los
infor­mes que con­tra­rían sus men­sa­jes, con el mis­mo des­ca­ro que impug­nan las
cifras de la pan­de­mia de los gobier­nos hostilizados.

INDIFERENCIA FRENTE A LA VIDA
AJENA

Los
men­sa­jes del neo­li­be­ra­lis­mo han asu­mi­do un iné­di­to corre­la­to de cruel­dad. El
mani­fies­to que sus­cri­bie­ron todos los pró­ce­res regio­na­les de la reacción
sin­te­ti­za esa bru­ta­li­dad[6].
Pro­cla­man la pri­ma­cía de la Bol­sa fren­te a la vida huma­na (sal­vo la de ellos),
exal­tan­do las face­tas más anti-huma­nis­tas de su cre­do. La pro­me­ti­da felicidad
del con­su­mo aho­ra ocu­pa un lugar secundario.

Esta
nue­va retó­ri­ca es cohe­ren­te con el com­por­ta­mien­to de la cla­se capitalista
regio­nal, que en los perío­dos de auge eco­nó­mi­co usu­fruc­túa de los sub­si­dios del
esta­do. En las cri­sis tam­bién recla­ma esas sub­ven­cio­nes, pero sin apor­tar ninguna
con­tri­bu­ción a la emer­gen­cia. Ese egoís­mo retra­ta espe­cial­men­te a las
bur­gue­sías loca­les inter­na­cio­na­li­za­das, que se han dis­tan­cia­do por com­ple­to de
sus pre­ce­den­tes nacionales.

La acti­tud adoptada
por Techint ilus­tra esa con­duc­ta. Se trans­for­mó en la pri­me­ra for­tu­na de
Argen­ti­na lucran­do con sub­si­dios, pri­va­ti­za­cio­nes y con­tra­tos y no dudó en
dis­po­ner el masi­vo des­pi­do de ope­ra­rios en medio de la cua­ren­te­na. Chan­ta­jeó a
los tra­ba­ja­do­res y al gobierno para impo­ner ese terri­ble atro­pe­llo, que ha
repe­ti­do en Gua­te­ma­la, Colom­bia, Cana­dá, Bra­sil y Japón. La empre­sa fue
direc­ta­men­te artí­fi­ce del cri­men social de Bér­ga­mo, for­zan­do la con­ti­nui­dad de
labo­res en ple­na expan­sión del coro­na­vi­rus. De esa for­ma actúan las
mul­ti­na­cio­na­les que se han auto­no­mi­za­do de los mer­ca­dos inter­nos, estableciendo
sedes en igno­tos paraí­sos fiscales. 

Ciertamente
la pan­de­mia apor­tó una tabla de sal­va­ción a todos los gobier­nos derechistas
corroí­dos por las pro­tes­tas del año pasa­do. Pero recu­pe­ra­ron la ini­cia­ti­va en
una coyun­tu­ra muy excep­cio­nal y les resul­ta­rá difí­cil con­ser­var el oxígeno
logra­do en esta crisis.

En muchos paí­ses la
opo­si­ción ya recu­pe­ra pro­ta­go­nis­mo (Ecua­dor, Colom­bia) y en otros la derecha
ensa­ya anda­na­das, sin for­jar pro­yec­tos o lide­raz­gos (Argen­ti­na). La propia
ges­tión de la pan­de­mia exi­ge un tipo de inter­ven­ción esta­tal, ajeno al
neo­li­be­ra­lis­mo mer­can­til que endio­san todos los reac­cio­na­rios. El gran test del
futu­ro se pro­ce­sa en Brasil.

LOS PERFILES DEL FASCISMO

Bol­so­na­ro no se
detie­ne ante la ate­rra­do­ra esca­la­da de muer­tes que pro­vo­ca su deci­sión de
for­zar la inmu­ni­za­ción de la pobla­ción ante el virus. Esa indi­fe­ren­cia retrata
un expe­ri­men­to atroz, que nin­gún gober­nan­te del capi­ta­lis­mo cen­tral finalmente
se atre­vió a ensa­yar en la práctica.

La alo­ca­da conducta
y la luná­ti­ca ideo­lo­gía del pre­si­den­te bra­si­le­ño ilus­tran su performance
fas­cis­ta. Mien­tras invo­ca a Dios y denun­cia el “coro­na-comu­nis­mo”, tan­tea la
via­bi­li­dad de un gol­pe auto­ri­ta­rio para disol­ver el Con­gre­so. Mul­ti­pli­ca las
pro­vo­ca­cio­nes tosien­do en públi­co y exhi­be una mal­dad que com­bi­na los delirios
retó­ri­cos, con la agen­da clá­si­ca de la dere­cha neoliberal.

La necro-polí­ti­ca que
imple­men­ta fren­te a la pan­de­mia es una varian­te la vio­len­cia fas­cis­ta. Sin
recu­rrir a la acción para­mi­li­tar pro­pi­cia la muer­te de los des­am­pa­ra­dos. Pero
fren­te a la adver­si­dad de los esce­na­rios que afron­ta, aún está lejos de
con­su­mar su pro­yec­to troglodita.

Bol­so­na­ro ha
ins­ta­la­do un dis­cur­so cri­mi­nal pero no mono­po­li­za el poder polí­ti­co. Mantiene
una base social muy insu­fi­cien­te y la influen­cia de su cama­ri­lla sobre los
mili­ta­res es una incóg­ni­ta. Por estas razo­nes cabe la posi­bi­li­dad de un
amol­da­mien­to de su gobierno al patrón con­ser­va­dor clá­si­co. Tam­bién puede
pre­va­le­cer su des­pla­za­mien­to, si se crea una situa­ción de ingobernabilidad.

La
sali­da de Moro ha ilus­tra­do por el momen­to la rup­tu­ra de la coa­li­ción con el establishment
polí­ti­co, judi­cial y mediá­ti­co. No se sabe si el ejér­ci­to arbi­tra, tute­la o
depen­de de Bol­so­na­ro. Las fuer­zas arma­das com­par­ten su estra­té­gi­ca alian­za con
Trump y lucran con todas las pre­ben­das cor­po­ra­ti­vas que ha intro­du­ci­do el
des­equi­li­bra­do ex capitán.

Algu­nos analistas
esti­man que Bol­so­na­ro afian­za su pre­do­mi­nio, for­zan­do renun­cias, desa­fian­do el impeach­ment y nego­cian­do con militares,
que a dife­ren­cia del pasa­do care­cen de un pro­yec­to pro­pio de gobierno. Además,
se pre­sen­ta ante los pode­ro­sos como el úni­co freno al retorno de Lula, con
capa­ci­dad para impo­ner en el Par­la­men­to las leyes del ajus­te[7].

La
biblio­te­ca opues­ta resal­ta la iné­di­ta tur­bu­len­cia polí­ti­ca que gene­ran las
fosas de muer­tos y la eco­no­mía en pica­da. El des­bo­ca­do pre­si­den­te pierde
alia­dos y acu­mu­la un récord de denun­cias para su even­tual des­ti­tu­ción[8].
Si esas ten­sio­nes con­ver­gen con una reac­ti­va­ción de las pro­tes­tas por aba­jo, el
gran anhe­lo de “Fora Bol­so­na­ro” podría con­ver­tir­se en el nue­vo dato de América
Latina.

VARIANTES DEL PROGRESISMO

La pan­de­mia ha
defi­ni­do par­cial­men­te el cariz del gobierno de Fer­nán­dez, al fren­te de una
coa­li­ción de ver­tien­tes con­ser­va­do­ras y pro­gre­sis­tas del pero­nis­mo. Las
pri­me­ras medi­das y las figu­ras incor­po­ra­das a su admi­nis­tra­ción ya presagiaban
la pre­emi­nen­cia de los sec­to­res cen­troiz­quier­da. Ese anti­ci­po ha sido confirmado
en el mane­jo de la pandemia. 

El tipo de
pro­tec­ción sani­ta­ria impul­sa­do por el ofi­cia­lis­mo expre­sa una visión
pro­gre­sis­ta, pero muy ale­ja­da de pro­pó­si­tos radi­ca­les. Por eso se ges­tio­na el
con­trol de la infec­ción median­te acuer­dos con el pode­ro­so sec­tor pri­va­do de la
medi­ci­na pre­pa­ga. Se nego­ció con esas empre­sas la con­ti­nui­dad del ser­vi­cio sin
subir las cuo­tas y con cier­ta cen­tra­li­za­ción de los recur­sos de las clínicas.

La
pos­tu­ra pro­gre­sis­ta se veri­fi­ca en un dis­cur­so anti-nega­cio­nis­ta, que cho­ca con
la exi­gen­cia de levan­tar la cua­ren­te­na. Ese plan­teo ha con­tri­bui­do a crear una
impor­tan­te con­cien­cia colec­ti­va del peli­gro que entra­ñan los con­ta­gios. Se ha
pro­du­ci­do una sor­pren­den­te acep­ta­ción de las res­tric­cio­nes, en un país reacio
al aca­ta­mien­to de esas normas.

El gobierno ha
mane­ja­do las reglas del encie­rro hoga­re­ño sin nin­gu­na mili­ta­ri­za­ción. Es cierto
que abun­dan las denun­cias de apre­mios, abu­sos e inclu­so repre­sio­nes de las
fuer­zas de segu­ri­dad. Pero a dife­ren­cia del grue­so de la región, esos actos no
se ins­cri­ben en un mar­co de esta­do de excep­ción o toque de queda.

El con­tras­te con
las admi­nis­tra­cio­nes dere­chis­tas es noto­rio en varios terre­nos y las
dife­ren­cias con Bra­sil son abis­ma­les. Nun­ca los dos veci­nos estu­vie­ron tan
dis­tan­cia­dos en la ges­tión de una mis­ma cri­sis. Ambos paí­ses reci­bie­ron los
pri­me­ros falle­ci­mien­tos por coro­na­vi­rus en la mis­ma fecha y al cabo de dos
meses, la diver­gen­cia de resul­ta­dos es abru­ma­do­ra[9].

Pero la reinvención
pro­gre­sis­ta de Fer­nán­dez fren­te al coro­na­vi­rus será corro­bo­ra­da o desmentida,
en su con­duc­ta fren­te a una cri­sis eco­nó­mi­ca de gran arras­tre rece­si­vo y potencial
cesa­ción de pagos. Has­ta aho­ra tran­si­tó por un sen­de­ro con­tra­dic­to­rio. Por un
lado, pro­pi­cia sus­pen­der los pagos de intere­ses de la deu­da por tres años,
pro­mue­ve medi­das de con­trol local de los pre­cios, deman­da a los ban­cos la
tra­mi­ta­ción veloz de los soco­rros a las empre­sas y anti­ci­pa un impues­to a las
gran­des fortunas.

Por otra parte,
man­tie­ne el enca­de­na­mien­to al FMI y al futu­ro endeu­da­mien­to median­te can­jes de
títu­los. Ade­más, no imple­men­ta el freno efec­ti­vo de la cares­tía, con­va­li­da la
obs­truc­ción ban­ca­ria de los auxi­lios cre­di­ti­cios, tole­ra los des­pi­dos y la
caí­da del sala­rio. Habrá que ver cómo con­clu­ye la pro­pues­ta de gra­var a los
acau­da­la­dos. Fer­nán­dez sue­le decir que “pre­fie­re un 10% más de pobres que 100
mil muer­tos”, pero omi­te en esa ecua­ción a los ricos. Si los pena­li­za con
impues­tos sig­ni­fi­ca­ti­vos intro­du­ci­rá una varia­ble que modi­fi­ca­rá el dilema
presidencial.

La com­pa­ra­ción con
López Obra­dor per­mi­te eva­lua­cio­nes ante otro refe­ren­te de la centroizquierda
lati­no­ame­ri­ca­na. AMLO tam­bién tran­si­ta por un camino inter­me­dio, que lo
enfren­ta con la beli­co­sa dere­cha mexi­ca­na. Pero man­tie­ne bue­nas rela­cio­nes con
Trump, elo­gia al ejér­ci­to y nego­cia sin pau­sa con la gran burguesía. 

Ha coman­da­do una
ges­tión más exten­sa que su par argen­tino, con magros resul­ta­dos en la reducción
de la vio­len­cia y la reac­ti­va­ción de la eco­no­mía. Sos­tie­ne ade­más cuestionados
mega-pro­yec­tos de refi­ne­rías y trans­por­tes que afec­tan los teji­dos sociales
comunitarios. 

Fren­te al
coro­na­vi­rus adop­tó un cur­so de pro­tec­ción de la salud y ha rati­fi­ca­do que no
des­pil­fa­rra­rá los recur­sos públi­cos en el res­ca­te de los gran­des capitalistas.
Pero López Obra­dor no eva­lúa la revi­sión de la deu­da exter­na y tam­po­co la
implan­ta­ción de un tri­bu­to a las gran­des for­tu­nas. Ese gra­va­men es tan
impres­cin­di­ble en Méxi­co como en Argen­ti­na, pues­to que los diez principales
poten­ta­dos acu­mu­lan rique­zas pró­xi­mas a los 125 mil millo­nes de dóla­res[10].
En un esce­na­rio eco­nó­mi­co que no pre­sen­ta la gra­ve­dad de Argen­ti­na, AMLO ha
opta­do por una varian­te más mode­ra­da del progresismo. 

DEFENSA EJEMPLAR Y PROTAGONISMO
SOLIDARIO

La recu­pe­ra­ción de
Vene­zue­la y la nue­va cen­tra­li­dad de Cuba apor­tan los dos datos sin­gu­la­res del
eje radi­ca­li­za­do en la cri­sis del coro­na­vi­rus. El régi­men boli­va­riano actuó con
gran deci­sión para con­tro­lar la infec­ción. Afron­ta la pan­de­mia jun­to a bloqueos
eco­nó­mi­cos y agre­sio­nes mili­ta­res coti­dia­nas. Esa bata­lla en dos fren­tes realza
el logro de haber limi­ta­do los con­ta­gios. Nin­gún otro país debe imple­men­tar la
cua­ren­te­na en medio de una gran movi­li­za­ción defen­si­va, con­tra los
para­mi­li­ta­res que alber­ga Colom­bia y entre­na el Pentágono.

En ple­na pandemia
Vene­zue­la debió dis­po­ner el toque de que­da en dos pro­vin­cias fron­te­ri­zas para
repe­ler el ingre­so de ban­das terro­ris­tas. Acti­vó la pre­pa­ra­ción de los
mili­cia­nos, repe­lió una pro­vo­ca­ción des­de la cos­ta y des­ar­ti­cu­ló una operación
mer­ce­na­ria de la CIA, que inten­ta­ba tomar el prin­ci­pal aero­puer­to. El mayor
éxi­to fue la cap­tu­ra de miem­bros de las fuer­zas espe­cia­les esta­dou­ni­den­ses, que
cons­pi­ra­ban bajo la pan­ta­lla de la empre­sa con­tra­tis­ta (Sil­ver­corp).

Esa pri­va­ti­za­ción
de la agre­sión con el uso de mer­ce­na­rios ilus­tra la abru­ma­do­ra ile­gi­ti­mi­dad de
la incur­sión escuá­li­da. Reto­ma las for­mas más pri­mi­ti­vas del ban­do­le­ris­mo y la
pira­te­ría. Al no poder imple­men­tar una inva­sión en regla Trump pro­pi­cia ese
tipo de incur­sio­nes. Pero ya comien­za a expe­ri­men­tar la mis­ma derro­ta, que
sufrie­ron sus ante­ce­so­res en Cuba (Bahía de los Cochi­nos) y Nica­ra­gua (cap­tu­ra
de avia­do­res espías).

La derro­ta de la
ope­ra­ción mer­ce­na­ria acen­túa el ais­la­mien­to de Guai­dó que fir­mó el con­tra­to de
inva­sión con los fora­ji­dos, pro­me­tien­do remu­ne­rar sus accio­nes cri­mi­na­les con
petró­leo. La divi­sión de la dere­cha se acre­cien­ta, ade­más, en medio de brutales
dispu­tas inter­nas por el mane­jo de las dádi­vas que pro­vee el Depar­ta­men­to de
Estado.

Madu­ro está
rati­fi­can­do una acti­tud de resis­ten­cia que evi­ta la repe­ti­ción de lo ocurrido
en Boli­via. Tam­bién recu­pe­ra auto­ri­dad regio­nal, con la recep­ción de los
migran­tes que retor­nan del exi­lio. Los dere­chis­tas que denun­cia­ban esa masiva
expa­tria­ción, aho­ra silen­cian la sali­da for­za­da que pade­cen muchos venezolanos
para vol­ver a su país. Los gobier­nos que uti­li­za­ron ese flu­jo migra­to­rio para
deni­grar el pro­ce­so boli­va­riano han archi­va­do sus cam­pa­ñas “huma­ni­ta­rias” y se
des­em­ba­ra­zan de una incó­mo­da masa de extranjeros.

El
repun­te polí­ti­co de Vene­zue­la empal­ma con el nue­vo pro­ta­go­nis­mo de Cuba. En el
per­du­ra­ble cen­tro de las trans­for­ma­cio­nes revo­lu­cio­na­rias lati­no­ame­ri­ca­nas se
ha con­tro­la­do la pan­de­mia con pocos recur­sos. La isla con­ti­núa lidian­do con un
blo­queo, que recien­te­men­te impi­dió la lle­ga­da de una dona­ción de reac­ti­vos y
bar­bi­jos envia­do por el empre­sa­rio chino Jack Ma. 

Pero lo más
lla­ma­ti­vo es el reno­va­do papel inter­na­cio­nal de país. No sólo se acre­cien­ta la
uti­li­za­ción de un cono­ci­do anti­vi­ral cubano para com­ba­tir la infec­ción (Inter­fe­rón
Alfa 2B). La soli­da­ri­dad es el ras­go domi­nan­te en un gobierno que aten­dió de
inme­dia­to a los pri­me­ros turis­tas con­ta­gia­dos en los cruceros.

El papel
des­co­llan­te de los médi­cos cuba­nos ha ener­va­do a todos los reaccionarios.
Bol­so­na­ro, Lenin Moreno y Añez repa­tria­ron a esos con­tin­gen­tes, a pesar de su
insus­ti­tui­ble papel en la con­ten­ción de los des­ma­dra­dos con­ta­gios. En Argentina
irrum­pió una dis­pa­ra­ta­da cam­pa­ña con­tra médi­cos extran­je­ros “que tie­nen poca
for­ma­ción” y actúan como “agen­tes de inte­li­gen­cia”. Este cúmu­lo de tonterías
inclu­ye des­ca­li­fi­ca­cio­nes pro­fe­sio­na­les y exó­ti­cas acu­sa­cio­nes de manejo
esta­tal frau­du­len­to de los hono­ra­rios[11].

La
cegue­ra anti­co­mu­nis­ta impi­de a los denun­cian­tes regis­trar que la fama de los
médi­cos cuba­nos, obe­de­ce a su espe­cia­li­dad en cura­cio­nes de cam­pa­ña en
ries­go­sos fren­tes sani­ta­rios. Esa labor ha sido rea­li­za­da en un cen­te­nar de
paí­ses lidian­do con el den­gue, el cóle­ra y los terremotos.

Bas­ta com­pa­rar la
fun­ción que cum­plen estos bri­ga­dis­tas, con la nefas­ta acción des­ple­ga­da por los
par­tí­ci­pes de las “inter­ven­cio­nes huma­ni­ta­rias” que coman­da Washing­ton. Haití
ofre­ce un níti­do ejem­plo de ese con­tras­te. Mien­tras que los médi­cos cubanos
soco­rren víc­ti­mas, los emi­sa­rios del impe­ria­lis­mo mani­pu­lan gobier­nos, abortan
elec­cio­nes, ampa­ran la corrup­ción y han colo­ca­do a dos ONGs al fren­te del
mane­jo actual de la pandemia.

En los últi­mos dos
meses Cuba des­ple­gó una extra­or­di­na­ria labor de auxi­lio en Ita­lia, Ando­rra, Jamaica,
Vene­zue­la, Nica­ra­gua, Suri­nam, Beli­ce y Gra­na­da y ha cola­bo­ra­do estrechamente
en ope­ra­ti­vos den­tro de Chi­na. Lo más impac­tan­te es su par­ti­ci­pa­ción en
soco­rros de paí­ses de alto desa­rro­llo[12].

La expe­rien­cia de
estas bri­ga­das para mane­jar­se en esce­na­rios de cala­mi­da­des natu­ra­les suscita
gene­ra­li­za­dos elo­gios. Su labor pue­de ser inter­pre­ta­da como una con­ti­nui­dad del
pro­yec­to inter­na­cio­na­lis­ta ini­cial de la revo­lu­ción cuba­na. El lega­do de esa
epo­pe­ya adop­ta un nue­vo per­fil en el esce­na­rio actual.

MUTACIONES GEOPOLÍTICAS

El encie­rro de Estados
Uni­dos fren­te a la pan­de­mia ha pro­fun­di­za­do el decli­ve del sue­ño americano
entre sus veci­nos del Sur. Las cla­ses domi­nan­tes de la región están desorientadas
por el agu­do pasa­je del “Amé­ri­ca first”
al “Amé­ri­ca alo­ne”. La sen­sa­ción de
aban­dono se ha inten­si­fi­ca­do fren­te cada impro­vi­sa­ción de Trump.

La deci­sión de
pri­var de fon­dos a la OMS en el pico de la infec­ción ha sido particularmente
impac­tan­te. La secre­ta­ría de CEPAL resu­mió ese des­aso­sie­go al pro­cla­mar que “no
pode­mos con­tar con Esta­dos Uni­dos”, que “requi­sa mate­rial médi­co para cubrir sus
pro­pias nece­si­da­des” y “ha per­di­do todo sen­ti­do de comu­ni­dad”[13].

Los des­ubi­ca­dos
neo­li­be­ra­les des­co­no­cen este esce­na­rio, cuan­do pro­pi­cian el endeudamiento
lati­no­ame­ri­cano direc­to con la Reser­va Fede­ral, para afron­tar la cri­sis en
cier­nes[14].
No regis­tran la nue­va reti­cen­cia del colo­so del nor­te a reto­mar sus viejos
auxilios.

El
resen­ti­mien­to de la región se acen­túa, ade­más, por la per­se­cu­ción que afrontan
los indo­cu­men­ta­dos. Trump alien­ta aho­ra la expul­sión de los inmigrantes
con­ta­gia­dos, exten­dien­do a los lati­nos su furia con­tra Chi­na. Busca
deses­pe­ra­da­men­te cul­pa­bles de un virus que está devas­tan­do el sis­te­ma sanitario
estadounidense.

El
ata­que a Vene­zue­la sería la coro­na­ción de esa agre­si­vi­dad. Por eso despliega
ridí­cu­las acu­sa­cio­nes de nar­co­trá­fi­co y ofre­ce 15 millo­nes de dóla­res por la
cap­tu­ra de los líde­res cha­vis­tas. Pero una aven­tu­ra béli­ca en regla es
impro­ba­ble en medio del uso de los por­ta­avio­nes y las car­pas de cam­pa­ña para lidiar
inter­na­men­te con la infec­ción. El ocu­pan­te de la Casa Blan­ca bus­ca crear pánico
con sus ame­na­zas twi­te­ras, pero sólo gene­ra más repu­dios en toda geografía
latinoamericana.

También
la pos­tu­ra dis­tan­te de la Unión Euro­pea fren­te a las nece­si­da­des sani­ta­rias de
la región impac­ta en los gru­pos domi­nan­tes loca­les. Las vie­jas solidaridades
fren­te a las catás­tro­fes ya for­man par­te del pasa­do. Aho­ra pre­va­le­ce el
encie­rro del Vie­jo Con­ti­nen­te en su pro­pia y falli­da bata­lla con­tra la
pan­de­mia. Las imá­ge­nes dia­rias de falle­ci­dos en Espa­ña han impac­to en todo el
uni­ver­so ibe­ro­ame­ri­cano. El fra­ca­sa­do mane­jo del coro­na­vi­rus en ese país
inten­si­fi­ca la ero­sión del padri­naz­go penin­su­lar sobre el Nue­vo Mundo.

China
ha que­da­do ubi­ca­da en la vere­da opues­ta. Los auxi­lios sani­ta­rios con­so­li­dan su
impre­sio­nan­te avan­ce en la región. Sal­ta la vis­ta el con­tras­te de acti­tu­des con
Esta­dos Uni­dos y Euro­pa. En lugar de emi­tir insul­tos o exhi­bir indi­fe­ren­cia, el
gigan­te asiá­ti­co ha ofre­ci­do soco­rros. Has­ta el pro­pio Bol­so­na­ro afronta
pro­ble­mas para con­su­mar su some­ti­mien­to a Trump, ante la cre­cien­te influencia
de Chi­na en los nego­cios de Brasil.

La gra­vi­ta­ción de
la nue­va poten­cia en la cri­sis del coro­na­vi­rus tam­bién con­fir­ma que Chi­na no es
un sim­ple juga­dor del “Sur Glo­bal”. For­ma par­te del selec­to club de grandes
colo­sos que defi­nen la geo­po­lí­ti­ca mun­dial. La pos­tu­ra fren­te a la crítica
situa­ción que se ave­ci­na en el endeu­da­mien­to lati­no­ame­ri­cano cla­ri­fi­ca­rá su
posi­cio­na­mien­to real fren­te la región. La soli­da­ri­dad coyun­tu­ral fren­te la
pan­de­mia pue­de que­dar rati­fi­ca­da o anu­la­da en esa estra­té­gi­ca definición.

Como cual­quier
pro­nós­ti­co es muy pre­ma­tu­ro, con­vie­ne eva­luar con sobrie­dad las futuras
rela­cio­nes sino-lati­no­ame­ri­ca­nas. En lugar de emi­tir inge­nuos elo­gios o
recu­rrir a fan­tas­ma­les pre­ven­cio­nes, corres­pon­de recor­dar la impe­rio­sa sociedad
con Chi­na que nece­si­ta la región, para lidiar con el tra­di­cio­nal dominador
estadounidense.

Pero los distintos
replan­teos afron­tan el enor­me vacío geo­po­lí­ti­co crea­do por la pan­de­mia. Los
ali­nea­mien­tos dere­chis­tas están enmu­de­ci­dos. El des­or­den que impe­ra en Washington
ha deja­do sin brú­ju­la a sus peo­nes de la OEA y el Gru­po de Lima. Tam­bién las
alter­na­ti­vas for­ja­das en la déca­da pasa­da están des­ar­ti­cu­la­das y en medio de
una cri­sis monu­men­tal la CELAC y UNASUR no fun­cio­nan. El inte­rregno del
coro­na­vi­rus ha crea­do un pro­vi­so­rio parén­te­sis en el aje­drez polí­ti­co regional.

RESISTENCIAS
Y CONVERGENCIAS 

La lucha social ha
que­da­do muy afec­ta­da por el encie­rro impues­to con la pan­de­mia. La imposibilidad
de movi­li­za­cio­nes calle­je­ras inte­rrum­pe la con­ti­nui­dad de las gran­des protestas
que emer­gie­ron duran­te el año pasa­do. Pocos días antes de la cua­ren­te­na, la
con­me­mo­ra­ción del día de la mujer sus­ci­tó enor­mes mani­fes­ta­cio­nes, en las
prin­ci­pa­les ciu­da­des de Amé­ri­ca Lati­na. La reclu­sión hoga­re­ña cor­ta una
secuen­cia, que debe­ría reco­men­zar cuan­do fina­li­ce el peli­gro de los contagios.

Ese reini­ció
afron­ta­rá un con­tex­to eco­nó­mi­co-social terri­ble. Los anti­ci­pos de esas acciones
popu­la­res ya se avi­zo­ran, en los movi­mien­tos que han man­te­ni­do acti­vos los cacerolazos
(Bra­sil) y el cla­mor veci­nal (Boli­via, Colombia).

Las
deman­das más acu­cian­tes invo­lu­cran la pro­tec­ción sani­ta­ria. Pero tam­bién crecen
las exi­gen­cias fren­te a las dis­tin­tas situa­cio­nes de impo­si­ble cum­pli­mien­to de
la cua­ren­te­na. El lla­ma­do a «que­dar­se en la casa» no fun­cio­na en viviendas
pre­ca­rias, con hela­das en invierno y sofo­ca­cio­nes en verano. Allí gana espacio
la auto-orga­ni­za­ción, para imple­men­tar el ais­la­mien­to comu­ni­ta­rio («que­dar­se
en el barrio»).

Las
deman­das de sala­rios com­pen­sa­to­rios y ali­men­ta­ción son igual­men­te domi­nan­tes en
varios paí­ses (Hai­tí, Colom­bia o Boli­via). En todas par­tes las modalidades
tra­di­cio­na­les de la huel­ga han que­da­do obs­trui­das y otro tipo de pro­tes­tas informales
se hacen oír. Un pri­mer paro de repar­ti­do­res de comi­da con­tra la precarización
labo­ral y la fal­ta de segu­ri­dad sani­ta­ria des­pun­tó en Argen­ti­na y tuvo eco en
otros seis paí­ses. Los jóve­nes bici­cle­te­ros pro­mue­ven impor­tan­tes iniciativas
de orga­ni­za­ción sindical.

El
eje demo­crá­ti­co ocu­pa tam­bién un lugar cen­tral en la resis­ten­cia con­tra los
gobier­nos que mili­ta­ri­zan su ges­tión. La orga­ni­za­ción de la bata­lla colectiva
con­tra estos atro­pe­llos empal­ma con el gran espí­ri­tu de soli­da­ri­dad que ha
emer­gi­do fren­te a la infec­ción. Son incon­ta­bles las ini­cia­ti­vas de volun­ta­rios que se ano­tan para ayu­dar a los enfer­mos, con­ta­gia­dos y adul­tos mayo­res. Esa oleada
ilus­tra una cre­cien­te dis­po­si­ción a la acción colectiva. 

Este esce­na­rio ha
crea­do muchos terre­nos para la con­ver­gen­cia de corrien­tes de izquier­da con
pro­pues­tas seme­jan­tes. Todas coin­ci­den en for­ta­le­cer los sis­te­mas de salud
públi­ca a esca­la nacio­nal y en bata­llar a nivel glo­bal con­tra la
mer­can­ti­li­za­ción de los medi­ca­men­tos, anu­lan­do los regí­me­nes de propiedad
intelectual. 

La defen­sa de los derechos
socia­les se ubi­ca al tope de esta agen­da con exi­gen­cias de pago ínte­gro del
sala­rio, prohi­bi­ción de los des­pi­dos e ins­tau­ra­ción de un ingre­so universal
garan­ti­za­do. La cua­ren­te­na actua­li­za, a su vez, la deman­da de alimentación
sufi­cien­te y salu­da­ble, median­te la jerar­qui­za­ción de la agricultura
coope­ra­ti­va. La vivien­da dig­na con ser­vi­cios bási­cos garan­ti­za­dos se ha tornado
tan impres­cin­di­ble, como la sus­pen­sión de los des­alo­jos y las mora­to­rias de
deu­das a las fami­lias asfi­xia­das por los pasivos. 

Como todos los países
nece­si­tan finan­ciar los gigan­tes­cos gas­tos públi­cos que exi­ge la paralización
de la eco­no­mía, se ha tor­na­do insos­la­ya­ble la sus­pen­sión del pago de la deuda
exter­na y su audi­to­ria. Ante el des­mo­ro­na­mien­to de la recau­da­ción se impo­ne la
intro­duc­ción de los impues­tos a las gran­des for­tu­nas, con el mode­lo de una
“tasa Covid” ya deba­ti­da en varios paí­ses[15].

La
defen­sa de los dere­chos demo­crá­ti­cos exi­ge el uso de meca­nis­mos de pre­ven­ción y
no de repre­sión. Es urgen­te la pro­tec­ción de los líde­res y militantes
per­se­gui­dos y la imple­men­ta­ción de medi­das efec­ti­vas para con­te­ner la violencia
machis­ta. Las cua­ren­te­nas han incre­men­ta­do en for­ma expo­nen­cial la
des­pro­tec­ción domés­ti­ca de las muje­res amenazadas.

Final­men­te el
recha­zo de las pro­vo­ca­cio­nes y los embar­gos impe­ria­les con­tra Cuba y Venezuela
es tan deci­si­vo, como el sos­tén de la ayu­da huma­ni­ta­ria inter­na­cio­na­lis­ta. Las
coin­ci­den­cias de toda la izquier­da en estos pro­gra­mas faci­li­tan las respuestas
colec­ti­vas, pero no dilu­yen las con­tro­ver­sias en curso.

CUATRO DEBATES

Para rever­tir la
asfi­xia del endeu­da­mien­to externo hay varias pro­pues­tas de con­do­na­ción del
pasi­vo con los orga­nis­mos mul­ti­la­te­ra­les y nego­cia­ción de moras o qui­tas con
los acree­do­res pri­va­dos. Estas alter­na­ti­vas per­mi­ti­rían un res­pi­ro en los pagos
del tri­bu­to, pero no eli­mi­na­rían la con­ti­nui­dad ulte­rior de la car­ga. Esa
eter­ni­za­ción de las trans­fe­ren­cias a los ban­que­ros man­ten­dría el grillete
finan­cie­ro, que impi­de el des­en­vol­vi­mien­to con igual­dad de la economía
latinoamericana.

Por esa razón es
más acer­ta­do deman­dar la sus­pen­sión inme­dia­ta de los pagos y la audi­to­ria de
todos los pasi­vos, situan­do en un mis­mo plano los com­pro­mi­sos con los bonistas
pri­va­dos y los orga­nis­mos mul­ti­la­te­ra­les. No exis­te nin­gu­na jus­ti­fi­ca­ción para
dis­po­ner qui­tas en un caso y con­do­na­cio­nes en el otro. Esa dis­tin­ción legitima
un seg­men­to del pasi­vo con idén­ti­cas sos­pe­chas de frau­de que la otra porción.

Los recla­mos de investigación
de la deu­da con­tra­di­cen espe­cial­men­te la con­va­li­da­ción de las acreen­cias con el
FMI. Este orga­nis­mo adop­tó últi­ma­men­te un dis­fraz de ins­ti­tu­ción bondadosa,
para des­ac­ti­var los cues­tio­na­mien­tos a su cono­ci­do rol artí­fi­ce del sufrimiento
popu­lar. Es una inge­nui­dad con­tri­buir a esa mas­ca­ra­da, abrien­do el camino para
el pró­xi­mo retorno del Fon­do a su habi­tual papel de audi­tor del ajuste.

La segun­da
dis­cu­sión invo­lu­cra la for­ma de imple­men­tar los pro­gra­mas. Como la protección
fren­te a la pan­de­mia ha rati­fi­ca­do el rol pro­ta­gó­ni­co de todos los esta­dos frente
a cual­quier emer­gen­cia, las estra­te­gias polí­ti­cas que pro­pug­nan sos­la­yar esa
cen­tra­li­dad esta­tal afron­tan reno­va­dos problemas.

Algu­nos partidarios
de esa orien­ta­ción des­cri­ben cómo la cri­sis del coro­na­vi­rus ha con­fir­ma­do la
nece­si­dad de for­jar el “buen vivir” y recu­pe­rar la armo­nía con la naturaleza.
Pero no defi­nen cuá­les son los ins­tru­men­tos polí­ti­cos para alcan­zar esos
obje­ti­vos. La pan­de­mia ha demos­tra­do la insu­fi­cien­cia de los sen­de­ros meramente
coope­ra­ti­vis­tas. Sin pro­ta­go­nis­mo del esta­do no serían fac­ti­bles las cuarentenas
y los auxi­lios de la salud públi­ca. Muchos teó­ri­cos auto­no­mis­tas elu­den esta
con­clu­sión o la acep­tan en for­ma implí­ci­ta sin conceptualizarla.

En la coyuntura
actual esa diver­gen­cia con­tra­po­ne el fomen­to de resis­ten­cias centradas
exclu­si­va­men­te en la auto-orga­ni­za­ción popu­lar, con las estra­te­gias que
pri­vi­le­gian tam­bién las deman­das al esta­do (sala­rios, impues­tos, deu­da). Sólo
este segun­do camino per­mi­te cons­truir alter­na­ti­vas polí­ti­cas significativas.

El
ter­cer deba­te gira en torno a las moda­li­da­des de lucha en el nue­vo esce­na­rio de
mili­ta­ri­za­ción. En muchos paí­ses la pan­de­mia es el pre­tex­to uti­li­za­do por la restauración
con­ser­va­do­ra para ins­tau­rar gobier­nos cua­si-dic­ta­to­ria­les. La resis­ten­cia a
seme­jan­te auto­ri­ta­ris­mo exi­ge supe­rar el hori­zon­te mera­men­te electoral. 

La bata­lla con­tra el
tota­li­ta­ris­mo de Añez, la repre­sión de Piñe­ra, el fas­cis­mo de Bol­so­na­ro o las
agre­sio­nes de Lenin Moreno no será efi­caz, si que­da ata­da a las anteojeras
ins­ti­tu­cio­na­les, que habi­tual­men­te guían la polí­ti­ca del progresismo.

Esa corrien­te mis­ti­fi­ca las reglas formales
del repu­bli­ca­nis­mo, sin notar cómo las cla­ses domi­nan­tes tien­den vul­ne­rar esos
prin­ci­pios. Las inge­nui­da­des ins­ti­tu­cio­na­lis­tas gene­ran dramáticas
con­se­cuen­cias en el duro esce­na­rio que impe­ra en la región.

La cuar­ta discusión
en la izquier­da invo­lu­cra la insos­la­ya­ble dis­tin­ción entre los gobier­nos derechistas
y pro­gre­sis­tas. Resul­ta indis­pen­sa­ble reco­no­cer la dife­ren­cia cua­li­ta­ti­va, que
sepa­ra a un man­da­ta­rio como Bol­so­na­ro de otro como Fer­nán­dez. Ese
reco­no­ci­mien­to es la con­di­ción para actuar con rea­lis­mo, en sin­to­nía con las
espe­ran­zas populares. 

Los reac­cio­na­rios, neo­li­be­ra­les y fascistas
con­for­man un blo­que de enemi­gos acé­rri­mos de los tra­ba­ja­do­res. Sus adversarios
pro­gre­sis­tas, refor­mis­tas y desa­rro­llis­tas exhi­ben limi­ta­cio­nes e incu­rren en
capi­tu­la­cio­nes e insu­fi­cien­cias. Ambos sec­to­res son muy dis­tin­tos y el
des­co­no­ci­mien­to de esa diver­gen­cia ence­gue­ce a la izquier­da. Un abis­mo separa
el nega­cio­nis­mo cri­mi­nal de la pro­tec­ción sani­ta­ria fren­te a la cua­ren­te­na, y
la mis­ma dis­tan­cia se veri­fi­ca entre el esta­do de sitio y los acotados
con­tro­les de la gendarmería.

Las
corrien­tes sec­ta­rias sue­len omi­tir estas dife­ren­cias recu­rrien­do a conceptos
ambi­guos, que se apli­can indis­tin­ta­men­te a las admi­nis­tra­cio­nes pro­gre­sis­tas y
dere­chis­tas (capi­ta­lis­tas, bona­par­tis­tas, etc). Olvi­dan que esos genéricos
pre­su­pues­tos, no anu­lan las dis­tin­cio­nes entre ambos tipos de gobier­nos. El
des­co­no­ci­mien­to de este hecho con­du­ce al auto-encie­rro en pro­yec­tos sin futuro.

ESTRATEGIAS E IDEALES

Una polí­ti­ca de
izquier­da basa­da en diná­mi­cas de radi­ca­li­za­ción per­mi­te evi­tar las ingenuidades
auto­no­mis­tas, las vaci­la­cio­nes ins­ti­tu­cio­na­lis­tas y las mio­pías sec­ta­rias. En la cri­sis gene­ra­da por la pan­de­mia esa
orien­ta­ción tie­ne muchas expre­sio­nes en pro­gra­mas, movi­mien­tos socia­les y
orga­ni­za­cio­nes políticas. 

Esos espa­cios
alien­tan el pro­ta­go­nis­mo popu­lar para cons­truir un pro­yec­to anti­ca­pi­ta­lis­ta. Apuestan
a dilu­ci­dar a tra­vés de la expe­rien­cia cuá­les serían las refor­mas posi­bles y
pro­pi­cian abier­ta­men­te el avan­ce hacia el socia­lis­mo. Pro­mue­ven, además,
arti­cu­la­cio­nes inter­na­cio­na­les y accio­nes par­la­men­ta­rias o calle­je­ras, para forjar
hege­mo­nías polí­ti­cas coro­na­das con rup­tu­ras revo­lu­cio­na­rias. Ponderan
espe­cial­men­te la volun­tad de lucha como una cua­li­dad indis­pen­sa­ble, en
con­tra­po­si­ción al flo­re­ci­mien­to actual del escep­ti­cis­mo y la resignación.

En la convulsión
glo­bal gene­ra­da por el coro­na­vi­rus se ha tor­na­do par­ti­cu­lar­men­te rele­van­te la
con­tra­po­si­ción entre huma­nis­mo y codi­cia. El pri­mer prin­ci­pio pro­te­ge a la
pobla­ción con cua­ren­te­nas y la segun­da acti­tud con­de­na al dece­so a los sectores
vul­ne­ra­bles. En un polo se ubi­ca la defen­sa de la vida y en otro la indiferencia
ante el sufri­mien­to y la muer­te. Esa mis­ma sime­tría se extien­de a las conductas
de soli­da­ri­dad o agre­sión. Nun­ca ha sido tan trans­pa­ren­te el con­tras­te entre las
pro­vo­ca­cio­nes mili­ta­res del Pen­tá­gono y los ges­tos de her­man­dad de Cuba.

El socia­lis­mo
sin­te­ti­za esos prin­ci­pios de huma­nis­mo. No impli­ca sola­men­te un pro­yec­to de
lar­go pla­zo de jus­ti­cia, demo­cra­cia e igual­dad. Supo­ne ya mis­mo la defen­sa prioritaria
de la vida. Los socia­lis­tas pro­te­gen la salud públi­ca fren­te a capi­ta­lis­tas que
sólo enal­te­cen sus ganancias.

14 – 5‑2020

RESUMEN

La pan­de­mia alte­ra el esce­na­rio de res­tau­ra­ción con­ser­va­do­ra y rebeliones
popu­la­res. La dere­cha extien­de la mili­ta­ri­za­ción y divul­ga argumentos
nega­cio­nis­tas para res­guar­dar las ganan­cias. Exal­ta ese lucro en des­me­dro de la
vida y jus­ti­fi­ca el ajus­te en ple­na emer­gen­cia. El expe­ri­men­to cri­mi­nal de
Bol­so­na­ro es el gran test regio­nal de los reaccionarios.

El rum­bo sani­ta­rio pro­gre­sis­ta de Argen­ti­na se extien­de a otros planos
sin zan­jar una tóni­ca defi­ni­ti­va. La com­pa­ra­ción con Méxi­co escla­re­ce el curso
de ambos gobier­nos. En ple­na emer­gen­cia del coro­na­vi­rus Vene­zue­la afron­ta con
éxi­to la agre­sión impe­rial y Cuba ha recu­pe­ra­do un sig­ni­fi­ca­ti­vo protagonismo
inter­na­cio­nal por su labor solidaria.

El replie­gue esta­dou­ni­den­se y la intros­pec­ción euro­pea des­con­cier­tan a
las eli­tes, mien­tras aumen­ta la gra­vi­ta­ción de Chi­na ante la pará­li­sis de los
orga­nis­mos lati­no­ame­ri­ca­nos. Se ha intro­du­ci­do un parén­te­sis en la lucha
social, en un mar­co de gran con­fluen­cia de rei­vin­di­ca­cio­nes popu­la­res con
cua­tro deba­tes en la izquier­da. El huma­nis­mo socia­lis­ta reco­bra significado

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 Vene­zue­la: repe­len incur­sión marí­ti­ma pro­ce­den­te de Colom­bia. 4 may.
2020

-Arnold
Anto­nin Radio­gra­fía de la cri­sis haitiana4 ene. 2020 –https://​ladia​ria​.com​.uy/​p​e​r​i​o​d​i​s​t​a​/​a​r​n​o​l​d​-​a​n​t​o​n​in/ 

-Foro Patrió­ti­co de
Papa­ya denun­cia la total inefi­ca­cia del gobierno para enfren­tar la
pan­de­mia”, 20 de abril de 2020 https://www.business-humanrights

-Emir Sader La cri­sis del impe­rio y un mundo
nue­vo. 21 abr. 2020

-Clau­dio
Katz. Los pro­ta­go­nis­tas de la dispu­ta en Amé­ri­ca Latina.
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-Ins­ti­tu­to
Tri­con­ti­nen­tal – Del 8M a las cri­sis del coronavirus:
Movi­li­za­ción social, gobier­nos en ten­sión y neo­li­be­ra­lis­mo en tiem­pos de
pan­de­mia, 9 abr. 2020 https://​kao​sen​la​red​.net/​a​m​e​r​i​c​a​-​l​a​t​ina

-Alfre­do Serrano
Man­ci­lla, Gui­ller­mo Ogliet­ti y Nico­lás Oli­va Con­sen­so para la transición
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-Maris­te­lla Svampa 
Refle­xio­nes para un mun­do post coronavirus.
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-Pablo Solón: El capitalismo
del caos. 2 abr. 2020https://​sys​te​mi​cal​ter​na​ti​ves​.org

-VVAA Decla­ra­ción
inter­na­cio­nal: Por un sis­te­ma úni­co de salud públi­co, gra­tui­to y uni­ver­sal https://​mst​.org​.ar/​2​0​2​0​/​0​4​/30

-Tri­con­ti­nen­tal. A la
luz de la pan­de­mia glo­bal, pon­ga­mos la vida antes que el capi­tal 21 mar.
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-VVAA– Lla­ma­mien­to
de los pue­blos ori­gi­na­rios, afro­des­cen­dien­tes y las
orga­ni­za­cio­nes popu­la­res de Amé­ri­ca Lati­na 2 abr. 2020. . https://​www​.cadtm​.org/

José Seoane*.
 Poten­cia­ción de las cri­sis, fracaso
neo­li­be­ral y desa­fíos popu­la­res. 15 abr. 2020 – https://​notas​pe​rio​dis​mo​po​pu​lar​.com​.ar /​


[1] Eco­no­mis­ta, inves­ti­ga­dor del CONICET,
pro­fe­sor de la UBA, miem­bro del EDI. Su pági­na web es: www​.lahai​ne​.org/​k​atz

[2]Eduardo Levy Yeya­ti; Andrés Malamud.
Coro­na­vi­rus: ¿Cómo y cuán­do salir de la cua­ren­te­na? La Nación, 29 de mar­zo de 2020. 

[3]Lau­ra Di Mar­co, «Ama­gues auto­ri­ta­rios en medio de la pan­de­mia» 10 abr. 2020. La Nación

[4]Andres Oppenhei­mer, El popu­lis­mo irres­pon­sa­ble, 20 – 3‑2020 La Nació

[5] Isa­be­lla Cota Amé­ri­ca Lati­na tra­ta de
apar­car las ideo­lo­gías para prio­ri­zar los pla­nes económicos,17 – 4‑2020
https://​elpais​.com/​n​o​t​i​c​i​a​s​/​a​m​e​r​ica

[6]Vargas Llo­sa Mario, Macri Mau­ri­cio, Aznar, José María Aznar y otros.
Que la pan­de­mia nos sea un pre­tex­to para el auto­ri­ta­ris­mo” 23 abr.
020 https://​www​.cla​rin​.com

[7] Lin­coln Sec­co, A fami­glia no poder 08/​04/​2020 https://​ate​rrae​re​don​da​.com​.br David Maciel Bol­so­na­ro apos­ta no caos  19 de abril de 20201  https://​con​tra​po​der​.net/​c​o​l​u​nas

[8]Dario
Pig­not­ti
La renun­cia de Moro puso a Bol­so­na­ro con­tra las cuer­das 25 abr. 2020 https://www.pagina12.com.ar,/ Eric Nepo­mu­ceno
Bol­so­na­ro liqui­da­do, o casi 25 abr. 2020 https://​www​.pagi​na12​.com​.ar/

[9]A prin­ci­pios de mayo Argen­ti­na dupli­ca­ba el núme­ro de dece­sos cada 15,4
días y Bra­sil cada ocho. En el pri­mer caso había 4,7 falle­ci­dos por millón de
habi­tan­tes y en el segun­do 24. Las mis­mas dife­ren­cias se veri­fi­can en las
emer­gen­cias hos­pi­ta­la­rias. Raúl Koll­mann
Coro­na­vi­rus: un aná­li­sis com­pa­ra­ti­vo entre Bra­sil y Argen­ti­na, 4 mayo, 2020. https://​www​.pagi​na12​.com​.ar/

[10] Manuel Agui­lar
Mora
AMLO y el bona­par­tis­mo autis­ta, 17 abr. 2020 https://​www​.sin​per​mi​so​.info/

[11]Andrés
Oppenhei­mer
Coro­na­vi­rus: médi­cos cuba­nos para la Argen­ti­na, La Nación, 29
abr. 2020

[12]Katu Arko­na­da
Cuba se escri­be con S de soli­da­ri­dad, 25 abr. 2020 https://​www​.jor​na​da​.com​.mx
Luiz Ber­nar­do Peri­cás Cuba e o coro­na­ví­rus 09/​04/​2020 – https://​teo​riae​de​ba​te​.org​.br/

[13]Cepal:
«Lati­noa­mé­ri­ca no pue­de con­tar con EE.UU. en la cri­sis del
coronavirus»

7 abr. 2020 https://​www​.efe​.com/​e​f​e​/​a​m​e​r​i​ca/

[14]Ale­jan­dro Izquierdo,
Mar­tín Arda­naz.
 Cómo pue­de finan­ciar América
Lati­na el com­ba­te al virus
 15 abr. 2020, La Nación.

[15] Hay pro­yec­tos en Argen­ti­na, Espa­ña. Rusia, Ita­lia, Sui­za e Inglaterra,
Ale­ma­nia, Bra­sil, Ecua­dor, Chi­le, Boli­via y Perú, 29 abr. 2020, www​.pagi​na12​.com​.ar/​2​6​2​701

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