Argen­ti­na. Fuga de capi­ta­les: duran­te la Era Macri se tri­pli­có y se concentró

Por Canal Abier­to /​/​Resu­men Latinoamericano/​16 de mayo 2020 .– .

De diciem­bre de 2015 a octu­bre de 2019, la sali­da de divi­sas superó los US$ 86.000 millo­nes, según un infor­me del Cen­tral. Un cuar­to de esa fuga fue rea­li­za­da por sólo cien acto­res finan­cie­ros, y 8 de cada 10 dóla­res que ingre­sa­ron fue­ron por toma de deu­da. Des­glo­se de un saqueo ejemplar.

“Todos hemos vis­to impá­vi­dos cómo los dóla­res que debe­rían haber finan­cia­do el desa­rro­llo pro­duc­ti­vo aca­ba­ron fugán­do­se del sis­te­ma finan­cie­ro, lle­ván­do­se los recur­sos y deján­do­nos la car­ga de la deu­da. Esas prác­ti­cas son abso­lu­ta­men­te reñi­das con cual­quier idea de pro­gre­so. Es la espe­cu­la­ción más dañi­na que pue­de enfren­tar una socie­dad: endeu­dar­se sólo para el bene­fi­cio de los espe­cu­la­do­res y del pres­ta­mis­ta. Debe­mos saber lo que pasó, quié­nes per­mi­tie­ron que ello suce­da y quié­nes se bene­fi­cia­ron con esas prác­ti­cas”. Las pala­bras son de Alber­to Fer­nán­dez en la aper­tu­ra de sesio­nes ordi­na­rias del Con­gre­so de la Nación, el 1 de mar­zo último.

En línea con ellas, el Ban­co Cen­tral (BCRA) aca­ba de emi­tir un infor­me titu­la­do Mer­ca­do de cam­bios, deu­da y for­ma­ción de acti­vos exter­nos, 2015 – 2019. En él revi­sa las cuen­tas públi­cas y lle­ga a una con­clu­sión tan elo­cuen­te como lapi­da­ria: apro­xi­ma­da­men­te 8 de cada 10 dóla­res que ingre­sa­ron al país entre diciem­bre de 2015 y prin­ci­pios de 2018 tenían su ori­gen en colo­ca­cio­nes de deu­da y capi­ta­les espe­cu­la­ti­vos. Su des­tino no fue distinto.

Según el estu­dio, el ingre­so de divi­sas por deu­da públi­ca, pri­va­da e inver­sio­nes espe­cu­la­ti­vas de por­ta­fo­lio sumó US$ 100.000 millo­nes en ese perío­do. A eso se le suma el pedi­do al Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal (FMI), soli­ci­ta­do en abril de 2018, que des­em­bol­só un prés­ta­mo record de US$ 44.500 millones.

A lo lar­go de todo el perío­do, esos fon­dos obte­ni­dos por deu­da finan­cia­ron la for­ma­ción de acti­vos exter­nos de los resi­den­tes argen­ti­nos (FAE), lo colo­quial­men­te se lla­ma “fuga de capi­ta­les”. Ésta se tri­pli­có y superó los US$ 86.000 millo­nes. “Aún duran­te la pri­me­ra fase de auge e ingre­so de capi­ta­les, la for­ma­ción de acti­vos exter­nos de los resi­den­tes alcan­zó los US$ 41.100 millo­nes. En la eta­pa de ace­le­ra­ción de sali­da de capi­ta­les, a par­tir de mayo de 2018, la fuga alcan­zó los US$ 45.100 millo­nes”, rela­ta el informe.

En pocas manos

La fuga no sólo fue millo­na­ria, his­tó­ri­ca y abso­lu­ta­men­te des­con­tro­la­da –en el exac­to sen­ti­do del tér­mino – : tam­bién fue concentrada.

De acuer­do con los núme­ros del Cen­tral, quie­nes fuga­ron capi­ta­les fue­ron sólo un puña­do de acto­res finan­cie­ros: “Un redu­ci­do gru­po de 100 agen­tes reali­zó com­pras netas por US$ 24.679 millo­nes. Por su par­te, la FAE de los 10 prin­ci­pa­les com­pra­do­res expli­ca US$ 7.945 millones”.

Inclu­so una muy peque­ña por­ción de ese ya peque­ño gru­po de agen­tes con­cen­tró la mayor par­te de las com­pras. Del gru­po de las empre­sas, ape­nas el 1% adqui­rió US$ 41.124 millo­nes en con­cep­to de for­ma­ción de acti­vos exter­nos. En el caso de las per­so­nas huma­nas, el 1% acu­mu­ló US$ 16.200.

Cam­peo­nes de deuda

La polí­ti­ca de endeu­da­mien­to comen­zó en diciem­bre de 2015, a poco de asu­mir el gobierno de Mau­ri­cio Macri. Fue a tra­vés de la sus­crip­ción de títu­los que se uti­li­za­rían para afron­tar el fallo por el liti­gio que Argen­ti­na man­te­nía en tri­bu­na­les de Nue­va York con los fon­dos bui­tre. Los casi U$S 13.700 millo­nes de deu­da emi­ti­dos bajo legis­la­ción extran­je­ra con ven­ci­mien­tos en 2022, 2023 y 2025 fue­ron la lla­ve que des­tra­bó el acce­so del sec­tor públi­co a los mer­ca­dos finan­cie­ros internacionales.

A par­tir de ese momen­to, la deu­da –sobre todo en dóla­res– adqui­rió un rit­mo ver­ti­gi­no­so. El endeu­da­mien­to fue de tal mag­ni­tud y tan veloz que lle­vó a un rápi­do cre­ci­mien­to del stock de deu­da lue­go de tan sólo dos años de gobierno.

“Argen­ti­na resul­tó el prin­ci­pal colo­ca­dor de títu­los sobe­ra­nos en los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les entre enero de 2016 y abril de 2018, superan­do a paí­ses cuya pobla­ción y PIB son sus­tan­cial­men­te supe­rio­res”, deta­lla el Central.

En simul­tá­neo, varias pro­vin­cias se ali­nea­ron con la estra­te­gia nacio­nal y bus­ca­ron finan­ciar sus défi­cits fis­ca­les colo­can­do deu­da en mone­da extran­je­ra en los mer­ca­dos inter­na­cio­na­les. El endeu­da­mien­to pro­vin­cial agre­ga­do pasó de repre­sen­tar 4,5% del PIB, a fines de 2015, a 6,8% del PIB, en junio de 2019. Es decir, el peso de la deu­da pro­vin­cial aumen­tó más de 50% en menos de dos años.

Elo­gio al cepo

Con­tra sus pro­pias pro­me­sas de cam­pa­ña –y tam­bién con­tra sus manual eco­nó­mi­co – , en octu­bre de 2019 la vola­ti­li­dad finan­cie­ra for­zó a Cam­bie­mos a apli­car un con­trol de cam­bios, más res­tric­ti­vo inclu­so que aquel que duran­te la últi­ma ges­tión de Cris­ti­na Fer­nán­dez gus­ta­ron en lla­mar “cepo”.

De acuer­do con el infor­me del BCRA, la medi­da sir­vió para miti­gar la fuga. “En una eco­no­mía que his­tó­ri­ca­men­te encuen­tra en la res­tric­ción exter­na (esto es, la insu­fi­cien­cia cró­ni­ca de divi­sas) uno de los prin­ci­pa­les lími­tes al desa­rro­llo, los más de US$ 86 mil millo­nes que se fuga­ron en con­cep­to de for­ma­ción de acti­vos exter­nos tie­nen su equi­va­len­cia en tér­mi­nos de menor cre­ci­mien­to e inver­sión, mayor des­em­pleo y dete­rio­ro en la dis­tri­bu­ción del ingre­so”, afirma.

Y con­clu­ye: “El dra­má­ti­co pro­ce­so de ajus­te des­en­ca­de­na­do en el con­tex­to de des­re­gu­la­ción, per­mi­te obser­var que los nive­les de tipo de cam­bio reque­ri­dos para equi­li­brar la deman­da para ate­so­ra­mien­to en un entorno de libe­ra­li­za­ción extre­ma son, a todas luces, insos­te­ni­bles polí­ti­ca y social­men­te. Los con­tro­les sobre la cuen­ta capi­tal y finan­cie­ra del balan­ce de pagos son por lo tan­to una con­di­ción nece­sa­riano sólo para la recu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca del país, sino tam­bién en el mar­co de una estra­te­gia inte­gral de desarrollo”.

Ilus­tra­ción: Mar­ce­lo Spotti

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