Honduras.Organización Inter­na­cio­nal para las Migra­cio­nes: Por un Flu­jo Sos­te­ni­do de Retor­na­dos

Por Fer­nan­do Sil­va, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12/​05/​2020

El pasa­do 25 de abril, un vue­lo pro­ve­nien­te de Mina­titlán, Méxi­co, arri­bó a Hon­du­ras con 130 migran­tes hon­du­re­ños depor­ta­dos. Este gru­po —que inte­gra­ban hom­bres, muje­res y niños— fue tras­la­da­do a uno de los cua­tro Cen­tros de Ais­la­mien­to Tem­po­ral (CAT),que se han habi­li­ta­do de for­ma ofi­cial por las auto­ri­da­des en un gim­na­sio de la Villa Olím­pi­ca, en Tegu­ci­gal­pa. Esto con el obje­ti­vo de que los retor­na­dos man­ten­gan las medi­das obli­ga­to­rias de dis­tan­cia­mien­to social con el res­to de la pobla­ción en Hon­du­ras, por un míni­mo de 14 días.

La razón de que estos cen­tros sean habi­li­ta­dos es por­que des­de que el pasa­do 16 de mar­zo se decre­tó toque de que­da abso­lu­to en el país. A pesar de lo ante­rior, los vue­los con migran­tes depor­ta­dos des­de Méxi­co y Esta­dos Uni­dos no se han dete­ni­do. Al menos en una oca­sión, un vue­lo uti­li­za­do para la depor­ta­ción de 92 hon­du­re­ños fue habi­li­ta­do, de mane­ra pos­te­rior, para la repa­tria­ción de ciu­da­da­nos esta­dou­ni­den­ses que logra­ron lle­gar a su país de ori­gen. Mien­tras tan­to los migran­tes fue­ron tras­la­da­dos a un plan­tel de mecá­ni­ca pri­va­da, para cum­plir el tiem­po de cua­ren­te­na ante la emer­gen­cia por el COVID-19.

Ade­más, la recep­ción de migran­tes retor­na­dos des­de EE. UU. y Méxi­co —en medio de una cri­sis sani­ta­ria por la pan­de­mia en el país— se tor­na más com­pli­ca­da con infor­ma­ción de los Cen­tros de Deten­ción del Ser­vi­cio de Inmi­gra­ción y Con­trol de Adua­nas de EE. UU., ya que con­fir­man que al menos 220 migran­tes, bajo su con­trol, han dado posi­ti­vos por el virus. A esto se le suma la inmi­nen­te pues­ta en mar­cha del «Acuer­do de ter­cer país segu­ro», fir­ma­do por el gobierno de Juan Orlan­do Her­nán­dez y Donald Trump, publi­ca­do el 13 de mar­zo pasa­do, en La Gace­ta.

Ante las difi­cul­ta­des que estos acuer­dos pue­den repre­sen­tar y la con­ti­nua­ción del flu­jo de depor­ta­dos, aún en medio de la pan­de­mia, Con­tra­co­rrien­te (CC) habló con Jor­ge Pera­za (JP), jefe de misión de la Orga­ni­za­ción Inter­na­cio­nal para las Migra­cio­nes (OIM) para Hon­du­ras, El Sal­va­dor y Gua­te­ma­la. Tam­bién con Melis­sa Vega (MV), jefa de pren­sa para la ofi­ci­na de OIM en Gua­te­ma­la.

(CC) ¿Cuál es el apo­yo que ha brin­da­do OIM en estos Cen­tros de Ais­la­mien­to Tem­po­ral?

JP: Ha sido un pro­ce­so impor­tan­te de inves­ti­ga­ción con el gobierno, para enten­der las debi­li­da­des que exis­ten para el meca­nis­mo de ais­la­mien­to tem­po­ral. Por eso mis­mo esta­mos avan­zan­do con los cen­tros de la Villa Olím­pi­ca en Tegu­ci­gal­pa y con otro cen­tro en el Ins­ti­tu­to de For­ma­ción Pro­fe­sio­nal (Infop), siem­pre en la capi­tal. Uno de los temas que noso­tros íba­mos plan­tean­do, des­de un ini­cio de esta pan­de­mia, era cómo pode­mos for­ta­le­cer las capa­ci­da­des del gobierno de Hon­du­ras para aten­der las nece­si­da­des de los migran­tes retor­na­dos. Para que se les de una cua­ren­te­na dig­na, para que la gen­te pue­da lle­gar a aten­der­se ade­cua­da­men­te en temas de salud. Por el momen­to eso va con las nece­si­da­des que han iden­ti­fi­ca­do los gobier­nos. En el caso con el gobierno de Hon­du­ras es des­de lo más bási­co: con las camas, equi­po de desin­fec­ción, equi­po este­ri­li­zan­te, todo, bási­ca­men­te. Esta­mos tra­tan­do de dar un apo­yo inte­gral para una solu­ción inte­gral para los migran­tes retor­na­dos.

(CC) ¿Cuán­tas per­so­nas están aten­dien­do en estos dos cen­tros?

JP: En la Villa Olím­pi­ca hemos veni­do tra­ba­jan­do con 150 per­so­nas y en el Infop con 130. Aho­ra yo enten­de­ría que estas deman­das van a ir cre­cien­do sus­tan­cial­men­te. Inclu­so, yo diría que la tarea siguien­te es resol­ver cómo vamos a ges­tio­nar una asis­ten­cia inte­gral en San Pedro Sula. Ya veni­mos des­de hace dos o tres sema­nas apo­yan­do. En algún momen­to logra­mos movi­li­zar recur­sos para aten­der nece­si­da­des en San Pedro Sula, pero este últi­mo apo­yo en los dos cen­tros en Tegu­ci­gal­pa es bas­tan­te recien­te. Par­te del desa­fío es, pri­me­ro, enten­der las prio­ri­da­des, y lue­go espe­rar la coor­di­na­ción entre las ins­ti­tu­cio­nes guber­na­men­ta­les que tie­nen que dar una res­pues­ta inte­gral: la Comi­sión Per­ma­nen­te de Con­tin­gen­cias (Cope­co), Can­ci­lle­ría, Ins­ti­tu­to de Migra­ción, etc. En el caso de la Villa Olím­pi­ca, ya empe­cé a ver fotos del tra­ba­jo que han rea­li­za­do des­de hace algu­nos días.

(CC) ¿Cuá­les son las defi­cien­cias que han iden­ti­fi­ca­do?

JP: Lo que pasa es que era nece­sa­rio reha­bi­li­tar estos cen­tros, des­de cero. Poder esta­ble­cer esas nece­si­da­des des­de cero ha sido todo un desa­fío, tan­to para el gobierno como para noso­tros. Inclu­so, los cen­tros que se esta­rán habi­li­tan­do de aho­ra en ade­lan­te serán apo­ya­dos por el Alto Comi­sio­na­do de las Nacio­nes Uni­das para los Refu­gia­dos. Enton­ces yo creo que la res­pues­ta es que esta emer­gen­cia nos tomó a todos noso­tros por sor­pre­sa y poder habi­li­tar cen­tros para que real­men­te se tuvie­ra una asis­ten­cia inte­gral ha reque­ri­do una dis­tri­bu­ción impor­tan­te de recur­sos de gobierno y de OIM, y ahí esta­mos arran­can­do des­de cero.

(CC) ¿Tie­nen repor­tes de casos posi­ti­vos en los cen­tros de ais­la­mien­to?

JP: Yo no ten­go infor­ma­ción sobre eso. No ten­go datos sobre casos posi­ti­vos, no aho­ri­ta no… no que yo ten­ga. Voy a tra­tar de inda­gar, pero hones­ta­men­te creo que en este momen­to no he escu­cha­do nada.

(CC) ¿Se está lle­van­do a cabo algún pro­ce­so espe­cial con los meno­res acom­pa­ña­dos?

JP: Noso­tros esta­mos inten­tan­do aten­der en nues­tro pro­to­co­lo a las dife­ren­tes vul­ne­ra­bi­li­da­des. Los casos de meno­res no acom­pa­ña­dos (para tra­ba­jar de mane­ra con­jun­ta), no son los úni­cos casos excep­cio­na­les. Tam­bién hay casos de per­so­nas que tie­nen algún nivel de pro­tec­ción. En nues­tra res­pues­ta con­si­de­ra­mos estas varia­bles. En gene­ral, para noso­tros el prin­ci­pio de vul­ne­ra­bi­li­dad de las per­so­nas migran­tes es un fac­tor que impac­ta en nues­tros pro­to­co­los de acción.

(CC) ¿Segui­rá el flu­jo de vue­los de migran­tes retor­na­dos a pesar de los casos posi­ti­vos en cen­tros de deten­ción en EE. UU.?

JP: Es el gran desa­fío. Al final esto recae en nego­cia­cio­nes bila­te­ra­les entre los gobier­nos de los paí­ses de El Sal­va­dor, Gua­te­ma­la y Hon­du­ras con EE. UU. Como ins­ti­tu­ción, noso­tros sí nos esta­mos pre­pa­ran­do para pen­sar que pue­de man­te­ner­se un flu­jo sos­te­ni­do de retor­na­dos, des­de el pun­to de vis­ta de dere­chos huma­nos. El asun­to es que en EE. UU. y Méxi­co no sé si se están ofre­cien­do las mejo­res con­di­cio­nes para las per­so­nas migran­tes. Des­de mi pers­pec­ti­va pre­fie­ro en este momen­to pen­sar que a los migran­tes retor­na­dos se les pue­da ofre­cer mejor aten­ción en su país de ori­gen.

(CC) ¿Qué han repre­sen­ta­do los acuer­dos de ter­cer país segu­ro en medio de esta pan­de­mia?

JP: Yo entien­do que los acuer­dos, la coor­di­na­ción y coope­ra­ción entre los gobier­nos bajo este mar­co de ter­cer país segu­ro en este momen­to están en pau­sa. Noso­tros enten­de­mos que para nin­guno de los paí­ses, por ejem­plo en el caso de Hon­du­ras, que era el que esta­ba a pun­to de ini­ciar acti­vi­da­des, aho­ra está sus­pen­di­do.

(CC) El acce­so a la infor­ma­ción ha sido limi­ta­do sobre estos cen­tros de ais­la­mien­to, ¿Es posi­ble que los gobier­nos brin­den infor­ma­ción de las con­di­cio­nes en las que se encuen­tran los migran­tes retor­na­dos?

JP: Noso­tros esta­mos preo­cu­pa­dos por el estig­ma que se está gene­ran­do con res­pec­to a los migran­tes retor­na­dos, por­que en algu­nos paí­ses se han vuel­to foco de accio­nes bas­tan­te nega­ti­vas de par­te de la pobla­ción. El prin­ci­pio rec­tor de todo esto son los dere­chos huma­nos. Que­re­mos garan­ti­zar que estas per­so­nas, que estu­vie­ron afue­ra tra­ba­jan­do por su comu­ni­dad, pue­dan regre­sar y vivir en sus casas. Eso será fun­da­men­tal en las sema­nas que vie­nen: no per­mi­tir que estas per­so­nas se inter­pre­ten como un fac­tor nega­ti­vo para la socie­dad y la comu­ni­dad. Hemos vis­to con preo­cu­pa­ción en varios paí­ses de la región, como las per­so­nas migran­tes retor­na­das, entre otros, han sido pues­tas en el foco de aten­ción como si fue­ran una ame­na­za. Tene­mos que unir esfuer­zos para decir que estas per­so­nas, que han tra­ba­ja­do mucho, aho­ra regre­san, y es nece­sa­rio dar­les un retorno segu­ro y con res­pe­to de todos sus dere­chos huma­nos.

Tene­mos muchas notas sobre lo crí­ti­co que está vol­vien­do para los migran­tes que tra­ba­jan en EE. UU. tener opor­tu­ni­da­des labo­ra­les, así que segu­ra­men­te vere­mos más retor­na­dos y vere­mos más gen­te que nece­si­ta regre­sar a su país. El men­sa­je es que a estas per­so­nas, que han esta­do afue­ra, es nece­sa­rio ayu­dar­les en sus comu­ni­da­des y hay que abrir­les los bra­zos y estar lis­tos para apo­yar­los. Cual­quier acción de estig­ma pone en ries­go sus vidas.

MV: Hay esce­na­rios que nos preo­cu­pan en estos momen­tos. En este tipo de emer­gen­cias hay un com­po­nen­te muy fuer­te de con­fi­den­cia­li­dad de estas per­so­nas migran­tes que están retor­nan­do, de sus nom­bres, de sus datos, de sus carac­te­rís­ti­cas, de los luga­res en los que resi­den y el tiem­po que van a pasar en obser­va­ción sani­ta­ria, por­que así tam­bién se está pro­te­gien­do su segu­ri­dad y la de sus fami­lias. Ya hay indi­cios de expre­sio­nes de dis­cri­mi­na­ción en torno a las per­so­nas migran­tes que están regre­san­do de EE. UU. y Méxi­co. Los medios son un sec­tor bas­tan­te cla­ve para gene­rar esa resi­lien­cia que bus­ca­mos y pue­den con­tri­buir a pre­pa­rar a una comu­ni­dad para que pue­dan sumar­se a la rein­te­gra­ción de estas per­so­nas. Enten­de­mos que hay una nece­si­dad de fis­ca­li­za­ción social o de saber cuán­tas per­so­nas están ais­la­das o qué carac­te­rís­ti­cas tie­nen, pero la OIM no tie­ne acce­so a esa infor­ma­ción, por­que noso­tros tra­ba­ja­mos sola­men­te en casos espe­cí­fi­cos. En la medi­da en que los gobier­nos nos com­par­tan esa infor­ma­ción, noso­tros pode­mos sis­te­ma­ti­zar y cono­cer más sobre esos esce­na­rios en que están retor­nan­do las per­so­nas, pero por el momen­to no es una situa­ción nor­mal, es una situa­ción de pan­de­mia y emer­gen­cia y estos fac­to­res de con­fi­den­cia­li­dad y segu­ri­dad las debe­mos res­pe­tar.

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