Pen­sa­mien­to crí­ti­co. El mun­do des­pués del coro­na­vi­rus: «El impul­so es hacia un sis­te­ma postcapitalista»

Por Eduar­do Feb­bro /​10 mayo 2020

El direc­tor eje­cu­ti­vo de Focus on the Glo­bal South ase­gu­ra que la pan­de­mia de covid-19 sur­gió en un sis­te­ma eco­nó­mi­co glo­bal ya des­es­ta­bi­li­za­do en el Nor­te y el Sur por la ira con­tra las eli­tes. En ese mar­co, con­si­de­ra que solo la izquier­da y la extre­ma dere­cha están en con­di­cio­nes de apro­ve­char­la. ¿Quién será capaz de diri­gir toda esa ira desatada?

Wal­den Bello es autor de nume­ro­sos libros sobre la glo­ba­li­za­ción y en 2003 reci­bió el Pre­mio Nobel Alter­na­ti­vo.
Del Sur hacia el Sur y de allí al mun­do hay pocos pen­sa­do­res tan entra­ña­ble­men­te lúci­dos y pre­ci­sos como el fili­pino Wal­den Bello. Soció­lo­go, direc­tor eje­cu­ti­vo de Focus on the Glo­bal South, pro­fe­sor de Socio­lo­gía y Admi­nis­tra­ción Públi­ca de la Uni­ver­si­dad de Fili­pi­nas e inves­ti­ga­dor aso­cia­do del Trans­na­tio­nal Ins­ti­tu­te, Wal­den Bello plan­tó en las espal­das de Occi­den­te la espi­na de un con­cep­to que lo haría famo­so en todo el pla­ne­ta y que, hoy, ha reco­bra­do toda su enér­gi­ca legi­ti­mi­dad: en 2002 escri­bió el libro “Des­glo­ba­li­za­ción: ideas para una nue­va eco­no­mía mun­dial” (Ica­ria edi­to­rial). El libro se con­vir­tió en uno de los manua­les del movi­mien­to anti­glo­ba­li­za­ción. El opor­tu­nis­mo de las extre­mas dere­chas del Nor­te y de algu­nos social­de­mó­cra­tas adep­tos a la sobe­ra­nía hizo que las ideas de esta obra fue­ran lite­ral­men­te saquea­das con fines elec­to­ra­les. El ensa­yo con­tie­ne muchas cla­ves que exce­den el ya indi­ges­to catá­lo­go de libros-diag­nós­ti­cos sobre el libe­ra­lis­mo. Bello demos­tra­ba la enfer­me­dad gené­ti­ca de una glo­ba­li­za­ción que pre­ten­día curar al mun­do, la for­ma en que esta glo­ba­li­za­ción sacri­fi­ca­ba el desa­rro­llo de los paí­ses del Sur y pro­po­nía una esca­la de medi­das reac­tua­li­za­das por la pan­de­mia que para­li­zó a las socie­da­des duran­te 2020. Sus ideas vuel­ven a reso­nar en todas par­tes, muy espe­cial­men­te aque­lla que pro­mue­ve la reorien­ta­ción de las eco­no­mías median­te una trans­fe­ren­cia de la pro­duc­ción des­ti­na­da a la expor­ta­ción hacia la pro­duc­ción con­cen­tra­da en los mer­ca­dos loca­les. Sólo para dar un ejem­plo: la fal­ta dra­má­ti­ca de más­ca­ras
Wal­den Bello es autor de nume­ro­sos libros sobre la glo­ba­li­za­ción y en 2003 fue galar­do­na­do con el Pre­mio Nobel Alter­na­ti­vo. Bello es igual­men­te pro­fe­sor Adjun­to de Socio­lo­gía en la Uni­ver­si­dad Esta­tal de Nue­va York en Bingham­ton y fue miem­bro de la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes de Fili­pi­nas (parlamento,2009 – 2015). Sus últi­mos libros publi­ca­do en ingles (2019) son: The Glo­bal Rise of the Far Right (El ascen­so glo­bal de la extre­ma dere­cha), y Paper Dra­gons: Chi­na and the Next Crash (Dra­go­nes de papel: Chi­na y el pró­xi­mo Crash).
En esta entre­vis­ta con Página/​12, el soció­lo­go fili­pino explo­ra ese “nue­vo mun­do” que casi toca­mos con los dedos sin que sea aún real. Robus­to en sus plan­teos, Bello admi­te las posi­bi­li­da­des que se ofre­cen sin por ello escon­der los lími­tes de una trans­for­ma­ción que, ase­gu­ra, depen­de de la acción de las fuer­zas pro­gre­sis­tas y de la recon­fi­gu­ra­ción del Sur como actor renovado. 

–Usted dijo muchas veces que era pre­ci­so mover­se hacia un sis­te­ma post capi­ta­lis­ta. La gen­te sien­te que ha lle­ga­do el momen­to. Otros dudan. ¿Usted pre­sien­te que la cri­sis pro­vo­ca­da por la pan­de­mia reúne las con­di­cio­nes para recon­fi­gu­rar­lo todo ?

—Si, pero me expli­co. Creo que las posi­bi­li­da­des que ofre­ce el momen­to, la coyun­tu­ra, son el resul­ta­do de dos cosas: la cri­sis obje­ti­va del sis­te­ma y la fuer­za sub­je­ti­va que pue­de actuar sobre esta cri­sis. Mi sen­sa­ción es que la cri­sis finan­cie­ra mun­dial de 2008 fue una pro­fun­da cri­sis del capi­ta­lis­mo, pero el ele­men­to sub­je­ti­vo aún no había alcan­za­do una masa crí­ti­ca. Debi­do al cre­ci­mien­to impul­sa­do por los gas­tos del con­su­mi­dor y finan­cia­do con deu­da, la cri­sis sor­pren­dió a la gen­te, pero no creo que se hayan ale­ja­do tan­to del sis­te­ma. Hoy es dife­ren­te. El nivel de des­con­ten­to y alie­na­ción con el neo­li­be­ra­lis­mo es muy alto en el Nor­te glo­bal debi­do a la inca­pa­ci­dad de las éli­tes arrai­ga­das para enfren­tar el decli­ve, mejo­rar los nive­les de vida y tra­tar la des­igual­dad ver­ti­gi­no­sa en los años que siguie­ron a la cri­sis finan­cie­ra. En el Sur glo­bal la cri­sis de legi­ti­mi­dad ya había afec­ta­do al neo­li­be­ra­lis­mo y la glo­ba­li­za­ción y sus ins­ti­tu­cio­nes cla­ve, como la Unión Euro­pea, el Ban­co Mun­dial, el Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal y la Orga­ni­za­ción Mun­dial del Comer­cio, inclu­so antes de la cri­sis de 2008. La pan­de­mia del covid-19 sur­gió a tra­vés de un sis­te­ma eco­nó­mi­co glo­bal ya des­es­ta­bi­li­za­do que sufría una pro­fun­da cri­sis de legi­ti­mi­dad. La gen­te tenía la sen­sa­ción de que las cosas esta­ban real­men­te de fue­ra de con­trol. La ira, la frus­tra­ción y la sen­sa­ción de que las eli­tes y los pode­res gober­nan­tes per­die­ron el con­trol, y que el sis­te­ma se fue al dia­blo está muy exten­di­da hoy, en con­tras­te con las secue­las inme­dia­tas de la cri­sis de 2008. Es este tor­be­llino, es pre­ci­sa­men­te este ele­men­to sub­je­ti­vo el que debe ser apro­ve­cha­do por las fuer­zas polí­ti­cas. El sis­te­ma glo­bal, por supues­to, inten­ta­rá recu­pe­rar la «vie­ja nor­ma­li­dad», como lo demues­tra la infa­me tele­con­fe­ren­cia de Gold­man Sachs, cuyos par­ti­ci­pan­tes acor­da­ron que no hubo una cri­sis sis­té­mi­ca indu­ci­da por covid-19 y que lo impor­tan­te es garan­ti­zar una vuel­ta pro­li­ja al orden ante­rior al covid-19. Pero no hay que obli­gar al genio a que vuel­va a la bote­lla. Sim­ple­men­te hay dema­sia­da ira, dema­sia­do resen­ti­mien­to, dema­sia­da inse­gu­ri­dad que se han des­ata­do, y solo la izquier­da y la extre­ma dere­cha están en con­di­cio­nes de apro­ve­char esta tor­men­ta sub­je­ti­va. Enton­ces, sí, el impul­so es hacia un sis­te­ma post-capi­ta­lis­ta o, en cual­quier caso, post-neo­li­be­ral, y la pre­gun­ta cla­ve es ¿ quién será capaz de apro­ve­char toda esa ira des­ata­da y dirigirla ?

–Allí se teje el hori­zon­te futu­ro. El fra­ca­so de la demo­cra­cia libe­ral para mejo­rar la vida de las per­so­nas y la igual­dad ha lle­va­do a la apa­ri­ción de movi­mien­tos popu­lis­tas en todo el mun­do. En cier­to sen­ti­do, la extre­ma dere­cha secues­tró la des­glo­ba­li­za­ción. Esta cri­sis ha expues­to como nun­ca antes la gran frac­tu­ra del mun­do. ¿ El esce­na­rio pos­te­rior al virus pue­de ser una opor­tu­ni­dad mucho mejor para que la extre­ma dere­cha lle­gue al poder?

–Des­afor­tu­na­da­men­te, es la extre­ma dere­cha la que está mejor posi­cio­na­da para apro­ve­char el des­con­ten­to glo­bal por­que, inclu­so antes de Covid-19, los par­ti­dos de extre­ma dere­cha ya eran ele­men­tos cla­ves de las posi­cio­nes y pro­gra­mas anti neo­li­be­ra­les pro­mo­vi­das por la izquier­da inde­pen­dien­te. Por ejem­plo, la crí­ti­ca de la glo­ba­li­za­ción, la expan­sión del «esta­do de bien­es­tar» y una mayor inter­ven­ción esta­tal en la eco­no­mía. Lo que hizo la extre­ma dere­cha fue plan­tear­los como un para­dig­ma pro­pio. En Euro­pa, los par­ti­dos de dere­cha radi­cal aban­do­na­ron par­te de los vie­jos pro­gra­mas neo­li­be­ra­les que abo­ga­ban por una mayor libe­ra­li­za­ción y menos impues­tos que habían apo­ya­do y se pusie­ron a decir que esta­ban a favor del Esta­do de bien­es­tar y de una mayor pro­tec­ción de la eco­no­mía nacio­nal ante los com­pro­mi­sos inter­na­cio­na­les. Pero cla­ro, sólo en bene­fi­cio de las per­so­nas con el «color de piel correc­to», la «cul­tu­ra correc­ta», la pobla­ción étni­ca «correc­ta», la «reli­gión correc­ta». Esen­cial­men­te, es la vie­ja fór­mu­la «nacio­nal socia­lis­ta» inclu­si­va de cla­se, pero racial y cul­tu­ral­men­te exclu­yen­te. La extre­ma dere­cha opor­tu­nis­ta está, des­afor­tu­na­da­men­te, por delan­te de la izquier­da en este momen­to. El amplio movi­mien­to pro­gre­si­vo ten­drá que mover­se más rápi­do y ase­gu­rar­se de que los social­de­mó­cra­tas des­acre­di­ta­dos en Euro­pa y los demó­cra­tas de Oba­ma y Biden en los Esta­dos Uni­dos no vuel­van a cana­li­zar la polí­ti­ca hacia un nue­vo com­pro­mi­so con un neo­li­be­ra­lis­mo mori­bun­do. Si esto suce­de, enton­ces esa esce­na esca­lo­frian­te que apa­re­ce en la pelí­cu­la Caba­ret, don­de la gen­te común que apo­ya a los nazis can­ta «El futu­ro nos per­te­ne­ce», casi con segu­ri­dad se hará realidad. 

-La izquier­da tie­ne muchas ideas, pero no está uni­da. Ade­más, si la cri­sis demos­tró la impor­tan­cia de las ideas de la izquier­da, no hay líde­res legí­ti­mos para lle­var­las a cabo. En resu­men: ¿ cómo crear la base que la con­ver­ti­rá en una fuer­za material ?

—Este es el desa­fío. Noso­tros, en la izquier­da, tene­mos una gran can­ti­dad de ideas, pero una pobre­za de estra­te­gias polí­ti­cas y líde­res uni­fi­ca­do­res efi­ca­ces. Y allí don­de hay per­so­na­li­da­des caris­má­ti­cas estas pare­cen estar prin­ci­pal­men­te a la dere­cha. Sin embar­go, estoy segu­ro de que estas estra­te­gias y per­so­nas sur­gi­rán en el seno de la izquier­da. La diná­mi­ca del cam­bio his­tó­ri­co inevi­ta­ble­men­te pro­du­ci­rá esto, y algu­nas veces en las cir­cuns­tan­cias más impro­ba­bles. Las úni­cas pre­gun­tas son quién, cómo, dón­de y cuán­do, y si esto sur­gi­rá en esta gene­ra­ción. Los pro­gre­sis­tas tie­nen una serie de bue­nas ideas y estra­te­gias desa­rro­lla­das en las últi­mas déca­das sobre cómo avan­zar hacia un sis­te­ma pos capi­ta­lis­ta. La izquier­da plan­tea para­dig­mas como des­cre­ci­mien­to, des­glo­ba­li­za­ción, eco­fe­mi­nis­mo, sobe­ra­nía ali­men­ta­ria y «Buen Vivir». El pro­ble­ma es que estas estra­te­gias aún no han encon­tra­do una base masi­va, y una gran par­te del pro­ble­ma radi­ca en el hecho de que las per­so­nas aso­cian la izquier­da con la izquier­da cen­tra­li­za­da, es decir, los social­de­mó­cra­tas en Euro­pa y, en los Esta­dos Uni­dos, el Par­ti­do Demó­cra­ta. Ambos esta­ban impli­ca­dos con el vie­jo sis­te­ma neo­li­be­ral al que pre­sen­ta­ban con un «ros­tro humano». En el Sur glo­bal, los gobier­nos demo­crá­ti­cos libe­ra­les que suplan­ta­ron las dic­ta­du­ras en la déca­da de 1980, muchos de ellos diri­gi­dos por coa­li­cio­nes que incor­po­ran pro­gre­sis­tas, tam­bién han sido des­acre­di­ta­dos debi­do a su adop­ción de medi­das neo­li­be­ra­les, mien­tras que la «Marea Rosa» en Amé­ri­ca Lati­na se topa con sus pro­pias con­tra­dic­cio­nes, y los esta­dos comu­nis­tas en el este de Asia se han con­ver­ti­do en sis­te­mas capi­ta­lis­tas de esta­do. Pero creo que no pode­mos des­con­tar a la izquier­da. La his­to­ria tie­ne un movi­mien­to dia­léc­ti­co com­ple­jo y a veces hay desa­rro­llos ines­pe­ra­dos que con­du­cen a resul­ta­dos pro­gre­si­vos o regre­si­vos. Per­mí­tan­me decir esto, aun­que la situa­ción no pare­ce tan bue­na para los pro­gre­sis­tas en este momen­to, estoy segu­ro de que nues­tro equi­po gana­rá al final. La Segun­da Gue­rra Mun­dial no ter­mi­nó en Dun­ker­que, aun­que, en ese momen­to, pare­cía que todo apun­ta­ba a una vic­to­ria alemana. 

-Tam­po­co pue­de excluir­se una nue­va alian­za entre las cla­ses medias y for­mas más auto­ri­ta­rias de libe­ra­lis­mo, tal y como suce­dió en Chi­le en la déca­da de los 70, con el úni­co pro­pó­si­to de no per­der privilegios. 

—Sí, por supues­to, esta es una posi­bi­li­dad. Al mis­mo tiem­po, el mode­lo chi­leno de una alian­za de cla­se media-eli­te basa­da en un pro­gra­ma neo­li­be­ral clá­si­co ya no podría ser una opción. Una nue­va alian­za auto­ri­ta­ria pro­ba­ble­men­te ten­dría que incluir a gran­des sec­to­res de las cla­ses bajas para tener un gra­do sig­ni­fi­ca­ti­vo de legi­ti­mi­dad, y esta incor­po­ra­ción de las cla­ses bajas podría lograr­se hacien­do algu­nas con­ce­sio­nes eco­nó­mi­cas pater­na­lis­tas y diri­gien­do las ener­gías de la alian­za con­tra las mino­rías y los migran­tes. Des­de India, don­de el BJP (par­ti­do en el poder) está crean­do un esta­do anti musul­mán has­ta Fili­pi­nas, don­de los con­su­mi­do­res de dro­gas son chi­vos expia­to­rios de los males de la socie­dad, has­ta Euro­pa y los Esta­dos Uni­dos, don­de los migran­tes son el foco del odio de la mayo­ría blan­ca «inclu­si­va solo para su cla­se», esto es lo que está pasando. 

-Usted acu­ñó la pala­bra des­glo­ba­li­za­ción en su libro, «Des­glo­ba­li­za­ción: Ideas para una nue­va eco­no­mía mun­dial». ¿ Sien­te en este momen­to que las con­di­cio­nes son mejo­res para hacer reali­dad esa des­glo­ba­li­za­ción teo­ri­za­da en el libro ?.

—Sí, por ejem­plo, la locu­ra de las cade­nas de sumi­nis­tro mun­dia­les demos­tró que era com­ple­ta­men­te inope­ran­te duran­te la cri­sis del coro­na­vi­rus. Debi­do a los cálcu­los neo­li­be­ra­les basa­dos​en la reduc­ción del cos­to uni­ta­rio de pro­duc­ción, las éli­tes cor­po­ra­ti­vas, con el con­sen­ti­mien­to de sus gobier­nos, trans­fi­rie­ron gran par­te de sus ins­ta­la­cio­nes indus­tria­les a Chi­na, de modo que cuan­do la pro­duc­ción chi­na se detu­vo duran­te la cri­sis de covid-19, muchos paí­ses care­cían de com­po­nen­tes indus­tria­les cla­ves y des­cu­brie­ron que inclu­so pro­du­cir más­ca­ras y otros equi­pos de pro­tec­ción del per­so­nal era algo de lo que ya no eran capa­ces. Al mis­mo tiem­po, la inte­rrup­ción indu­ci­da por covid-19 de la cade­na de sumi­nis­tro agrí­co­la mun­dial ame­na­za con una ham­bru­na gene­ra­li­za­da. En varios paí­ses del Nor­te glo­bal y del Sur glo­bal se ha per­mi­ti­do que sus sec­to­res agrí­co­las loca­les se mar­chi­ten. Entre el 30 y el 50 por cien­to de los ali­men­tos que se con­su­men en Chi­na, el sudes­te asiá­ti­co y Amé­ri­ca Lati­na aho­ra no se pro­du­cen local­men­te, sino que son sumi­nis­tra­dos por cade­nas de sumi­nis­tro agro­ali­men­ta­rias mun­dia­les y regio­na­les. Creo que habrá un movi­mien­to hacia una mayor auto­su­fi­cien­cia en la pro­duc­ción indus­trial y agrí­co­la. La pre­gun­ta es si tales estra­te­gias serán desa­rro­lla­das por regí­me­nes de dere­cha o gobier­nos progresistas. 

–De los quin­ce pila­res inclui­dos en su con­cep­to de des­glo­ba­li­za­ción, ¿ cuá­les cree que son más urgen­tes de aho­ra en adelante ?.

—Creo que lo más urgen­te es la reorien­ta­ción de la pro­duc­ción hacia el mer­ca­do interno y des­vin­cu­lar la pro­duc­ción local de las cade­nas de sumi­nis­tro mun­dia­les a tra­vés de una polí­ti­ca comer­cial pro­gre­si­va, una polí­ti­ca indus­trial agre­si­va y una polí­ti­ca agrí­co­la que pro­mue­va la auto­su­fi­cien­cia ali­men­ta­ria y la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria. Nue­va­men­te, es impor­tan­te que tales polí­ti­cas sean empren­di­das por pro­gre­sis­tas y no por nacio­na­lis­tas de dere­cha que las uti­li­za­rán prin­ci­pal­men­te para ser­vir a los intere­ses del gru­po étni­co y cul­tu­ral domi­nan­te con­tra las mino­rías y los migrantes. 

–¿ Qué podría reem­pla­zar a la glo­ba­li­za­ción como el nue­vo pro­to­ti­po des­pués de la pan­de­mia de Covid-19 ? En una entre­vis­ta recien­te de Página/​12 con el soció­lo­go fran­cés Michel Wie­vior­ka, el inte­lec­tual dijo: «lo peor será peor y lo mejor será mejor». 

- – Se tra­ta aho­ra de una carre­ra entre una des­glo­ba­li­za­ción pro­gre­sis­ta y una regre­si­va, nacio­na­lis­ta. En el caso de la pri­me­ra, «lo mejor será mejor». Si gana el segun­do, estoy de acuer­do con Wie­vior­ka en que «lo peor será peor». 

–En su idea de des­glo­ba­li­za­ción, usted no pro­pu­so que los paí­ses se apar­ten de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal, sino la cons­truc­ción de un mode­lo alter­na­ti­vo. ¿ Esta cri­sis cam­bia su pro­pia pers­pec­ti­va de ese modelo ?

–Inclu­so des­pués de la pan­de­mia y en un pro­ce­so de des­glo­ba­li­za­ción, será impor­tan­te una inter­ac­ción crea­ti­va con la comu­ni­dad inter­na­cio­nal. Como siem­pre he dicho, la des­glo­ba­li­za­ción no se tra­ta­ba de des­vin­cu­lar­se de la eco­no­mía inter­na­cio­nal, sino de lograr una rela­ción equi­li­bra­da entre la eco­no­mía local y la eco­no­mía inter­na­cio­nal en la que la inte­gra­ción de la eco­no­mía nacio­nal no se sacri­fi­ca­ra en el altar de la inte­gra­ción lide­ra­da por las empre­sas de dife­ren­tes par­tes del mun­do. No se pue­de sacri­fi­car la eco­no­mía nacio­nal por una eco­no­mía glo­ba­li­za­da. Un alto gra­do de auto­su­fi­cien­cia en la pro­duc­ción agrí­co­la e indus­trial es una carac­te­rís­ti­ca cla­ve de la eco­no­mía nacio­nal. Pero este es solo un aspec­to del para­dig­ma de la des­glo­ba­li­za­ción. Tam­bién sería impor­tan­te la pro­mo­ción radi­cal de la igual­dad, que es crí­ti­ca tan­to por razo­nes de jus­ti­cia social como por la expan­sión de la deman­da inter­na. Urge la demo­cra­ti­za­ción de la toma de deci­sio­nes eco­nó­mi­cas des­de la cum­bre del Esta­do has­ta la fábri­ca y la ela­bo­ra­ción de una rela­ción benig­na entre la eco­no­mía y el medio ambien­te, que a veces se lla­ma el «nue­vo acuer­do verde». 

–La Argen­ti­na fue el últi­mo país del mun­do en sufrir el bru­tal asal­to del híper libe­ra­lis­mo y la glo­ba­li­za­ción entre los años 2015 y 2020. Lue­go, el gobierno cam­bió. Para paí­ses como Argen­ti­na y, en gene­ral, para los paí­ses del Sur, ¿ repre­sen­ta esta cri­sis una nue­va opor­tu­ni­dad para recu­pe­rar su sobe­ra­nía, su posi­ción en el mun­do y su identidad?

–Sí, por supues­to, pero como dije ante­rior­men­te, estas opor­tu­ni­da­des sur­gi­rán de la dia­léc­ti­ca y la siner­gia entre la cri­sis obje­ti­va y la res­pues­ta a la cri­sis pro­ve­nien­te de gru­pos e indi­vi­duos pro­gre­sis­tas. El pro­ble­ma es que, inclu­so con las mejo­res inten­cio­nes, no se pue­de for­zar la apa­ri­ción de lo nue­vo den­tro de lo vie­jo. Las cosas pasan. A veces uno solo tie­ne que ser pacien­te. Pero cuan­do las estre­llas comien­zan a ali­near­se, enton­ces el tiem­po lo es todo. ¿ Es el covid-19 el equi­va­len­te de la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial, o sea, ese momen­to his­tó­ri­co don­de todo se des­mo­ro­nó y los gober­nan­tes ya no podían gober­nar de la mis­ma mane­ra anti­gua, para usar la fra­se de un famo­so revo­lu­cio­na­rio ?. Tal vez. Y debe­mos recor­dar que de esa cri­sis ante­rior sur­gie­ron tan­to el socia­lis­mo como la bar­ba­rie, por citar a Rosa Luxemburgo. 

–Hace déca­das que se sue­ña con un New Deal interno al Sur. Ha que­da­do en eso, en un sueño. 

—Qui­zás ocu­rra, qui­zás no. Una cosa que no debe­mos olvi­dar es que la cri­sis del neo­li­be­ra­lis­mo y la glo­ba­li­za­ción, jun­to con el dete­rio­ro del con­flic­to entre Chi­na y los Esta­dos Uni­dos, podría crear ese espa­cio de manio­bra para los paí­ses del Sur que ya exis­tía antes de 1989 debi­do al con­flic­to entre los Esta­dos Uni­dos y la Unión Sovié­ti­ca. Ese con­flic­to fue una de las con­di­cio­nes para las vic­to­rias de los movi­mien­tos de libe­ra­ción en Viet­nam, Cuba, Mozam­bi­que, Ango­la, Gui­nea Bis­sau. De allî tam­bién nació el Movi­mien­to de Paí­ses No Ali­nea­dos des­pués de la con­fe­ren­cia Ban­dung y sur­gió la Con­fe­ren­cia de las Nacio­nes Uni­das sobre Comer­cio y Desa­rro­llo (UNCTAD) bajo la ins­pi­ra­ción del gran eco­no­mis­ta argen­tino Raúl Pre­bisch. La soli­da­ri­dad del Sur glo­bal, que siem­pre se ha sen­ti­do en todos los paí­ses y dife­ren­tes regí­me­nes, nació duran­te ese período. 

–Des­pués de la cri­sis finan­cie­ra de 2008 – 2009, la pan­de­mia de covid-19 es la segun­da gran cri­sis de la glo­ba­li­za­ción en este Siglo. Pero ya antes de esta cri­sis, en Argen­ti­na, Ecua­dor, Chi­le, Fran­cia con cha­le­cos ama­ri­llos, Arge­lia, Líbano, Irán o Hong Kong, había­mos vis­to el rena­ci­mien­to de un suje­to social glo­ba­li­za­do. Esos movi­mien­tos de pro­tes­ta glo­bal podrían ser una de las fuer­zas de trans­for­ma­ción en el mundo ?

–Sí defi­ni­ti­va­men­te. Estas son algu­nas de las fuer­zas que me dan espe­ran­za sobre el even­tual triun­fo de la izquier­da. La sed de la gen­te por la jus­ti­cia y la igual­dad siem­pre sal­drá a la super­fi­cie. Lo impor­tan­te es ase­gu­rar­se de que sea la izquier­da la que lide­re estas luchas y que la dere­cha no secues­tre y per­vier­ta estas ener­gías que bro­tan des­de aba­jo para su agen­da auto­ri­ta­ria opor­tu­nis­ta como lo ha hecho en Euro­pa, India, Esta­dos Uni­dos y Filipinas. 

Itu­rria /​Fuen­te

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