Esta­do espa­ñol. Mue­re el tor­tu­ra­dor fran­quis­ta ‘Billy el Niño’, con todas sus meda­llas poli­cia­les intac­tas y sin jus­ti­cia para las víctimas

Por Pablo Alcán­ta­ra, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano 7 de mayo de 2020

El coro­na­vi­rus ha aca­ba­do con la vida de uno de los más des­ta­ca­dos repre­so­res y tor­tu­ra­do­res de la poli­cía polí­ti­ca del fran­quis­mo, la Bri­ga­da Polí­ti­co Social. Anto­nio Gon­zá­lez Pache­co, alias “Billy el Niño” como le gus­ta­ba que le cono­cie­ran sus víc­ti­mas duran­te los inte­rro­ga­to­rios, ha falle­ci­do con todos sus hono­res y con­de­co­ra­cio­nes, con los plu­ses de pen­sión por sus meda­llas —que reci­bió tan­to duran­te la dic­ta­du­ra fran­quis­ta como en los años de Tran­si­ción y que los Gobier­nos del PSOE y del PP con­ser­va­ron — , con sus sucu­len­tos nego­cios intac­tos y sin haber ren­di­do cuen­tas ante la jus­ti­cia por sus crí­me­nes. Está cla­ro que el régi­men del 78 y el sis­te­ma capi­ta­lis­ta no dejan tira­dos a sus lacayos.

Un his­to­rial de repre­sión y torturas

Des­de que fue­ra nom­bra­do el 1 de sep­tiem­bre de 1969 como fun­cio­na­rio en prác­ti­cas, la carre­ra poli­cial de Anto­nio Gon­zá­lez Pache­co duran­te la dic­ta­du­ra fue ful­gu­ran­te. Se espe­cia­li­zó en infil­trar­se en el movi­mien­to estu­dian­til anti­fran­quis­ta, hacién­do­se pasar por un sim­ple estu­dian­te. De hecho, la pri­me­ra con­de­co­ra­ción que reci­bió, el 10 de agos­to de 1970, fue por su “efi­cien­te labor lle­va­da a cabo en acti­vi­da­des estudiantiles”.

En esos años lle­gó a reci­bir un total de 25 feli­ci­ta­cio­nes públi­cas, con sucu­len­tas recom­pen­sas que osci­la­ban entre las 1.500 y las 30.000 pese­tas, por dete­ner a estu­dian­tes que mili­ta­ban en orga­ni­za­cio­nes clan­des­ti­nas, como la LCR o el FRAP, por repar­tir pro­pa­gan­da o par­ti­ci­par en asam­bleas. El 26 de julio de 1972 reci­bió una cruz al méri­to poli­cial con dis­tin­ti­vo rojo, por la cual logró un plus del 10 por cien­to en su pen­sión. El 25 sep­tiem­bre de 1975, jus­to dos días antes de los últi­mos fusi­la­mien­tos del fran­quis­mo (Billy el Niño par­ti­ci­pó en las deten­cio­nes de algu­nos de los que iban a ser fusi­la­dos), la Direc­ción Gene­ral de Segu­ri­dad le pro­mo­cio­nó 500 pues­tos en el esca­la­fón policial.

Todos estos pre­mios, con­de­co­ra­cio­nes y ascen­sos esta­ban rela­cio­na­dos con el papel que juga­ba Gon­zá­lez Pache­co en la lucha “con­tra la sub­ver­sión”. De hecho su apo­do se lo pusie­ron los que sufrie­ron sus tor­tu­ras por­que solía sacar con faci­li­dad la pis­to­la y ame­na­zar de muer­te si no decían lo que que­ría oír. Son diver­sos los tes­ti­mo­nios de sus víctimas:

“Mi fami­lia no sabía dón­de esta­ba. Me abrie­ron la cabe­za y me die­ron gol­pes en todo el cuer­po. A veces esta­ba des­nu­do. Cuan­do no podía mover­me me tenían como un far­do espo­sa­do a un radia­dor en un pasi­llo, y cuan­do pasa­ba un poli te vol­vían a gol­pear o te apa­ga­ban un ciga­rro en la cabe­za (…) Pache­co era de los que más esta­ban pre­sen­tes. Era un tor­tu­ra­dor com­pul­si­vo, dis­fru­ta­ba y pre­su­mía de ello. Te mira­ba y te decía: ‘He sido yo, Billy el Niño, el que te ha hecho estas cosas’. Le gus­ta­ba su apo­do. Era peque­ñi­to y debi­lu­cho. No cau­sa­ba mucha impre­sión, anda­ba todo el día con la pis­to­la en la mano para dar mie­do. Y tenía una men­te muy retor­ci­da.” José María Galan­te, alias ‘Cha­to’, mili­tan­te de la LCR, fun­da­dor de La Comu­na-Presxs del Fran­quis­mo, y falle­ci­do recien­te­men­te por coronavirus.

“Billy el Niño me par­tió la cara a puñe­ta­zos (…) Cuan­tas más pre­gun­tas me hacían y más silen­cio guar­da­ba yo, más puñe­ta­zos me daban. Recuer­do su cara. Pare­cía que dis­fru­ta­ba con aque­llo. Tenía como una cara de gus­to”. María Rumin, mili­tan­te de la UJCE en aque­llos años y denun­cian­te de las tor­tu­ras de Billy el Niño en la Que­re­lla Argen­ti­na con­tra los crí­me­nes del franquismo.

“Jose Anto­nio Gon­zá­lez Pache­cho y cua­tro ins­pec­to­res de la Bri­ga­da Polí­ti­co Social entra­ron en mi casa tum­ban­do la puer­ta el 8 de octu­bre de 1974. Esta­ba sola, en la coci­na, ate­rro­ri­za­da. Al oír­los me escon­dí detrás de la neve­ra […] En unos segun­dos die­ron con­mi­go, me saca­ron de los pelos, a empu­jo­nes, pata­das y bofe­ta­das. Me lle­va­ron has­ta la ven­ta­na del come­dor que esta­ba abier­ta y me aco­rra­la­ron. Pen­sé que que­rían tirar­me por ella y comen­cé a gri­tar pidien­do auxi­lio. Billy el Niño, metién­do­me un pañue­lo en la boca, empe­zó a dar­me puñe­ta­zos.” Feli­sa Eche­go­yen, mili­tan­te de la LCR en aque­llos años.

“Me metió la pis­to­la en la boca y apre­tó el gati­llo. Fue una simu­la­ción de eje­cu­ción. Lo hacía mucho”. Luis Miguel Urbán.

Tes­ti­mo­nios simi­la­res los hay por decenas.

En la Tran­si­ción y des­pués… la impu­ni­dad de un tor­tu­ra­dor pro­te­gi­do por el Estado

A pesar de ser cono­ci­do por sus tor­tu­ras duran­te el fran­quis­mo, duran­te los años de la Tran­si­ción, Gon­zá­lez Pache­co no sólo no fue depu­ra­do y juz­ga­do, sino que inclu­so reci­bió más meda­llas que duran­te la dic­ta­du­ra: un total de cua­tro. La pri­me­ra de ellas se la otor­gó el gobierno de Adol­fo Suá­rez, el 13 de junio de 1977, tras la libe­ra­ción del pre­si­den­te del Con­se­jo de Esta­do, Anto­nio María de Oriol, y el tenien­te gene­ral Emi­lio Villaes­cu­sa, secues­tra­dos por los GRAPO. Dicha con­de­co­ra­ción, esta vez con dis­tin­ti­vo de pla­ta, aumen­tó su pen­sión otro 15%. El 27 de junio, el Ejér­ci­to le con­de­co­ró con la cruz al méri­to mili­tar con dis­tin­ti­vo blan­co. Des­pués, tam­bién con dis­tin­ti­vo rojo, le fue con­ce­di­da una ter­ce­ra por el Minis­te­rio del Inte­rior el 10 de octu­bre de 1980. Y la últi­ma, de pla­ta, es del 30 de mar­zo de 1982, y se con­ce­dió a toda la Bri­ga­da de Infor­ma­ción. Todas estas meda­llas incre­men­ta­ron en un 50% la cuan­tía de su jubi­la­ción ¡Así paga la demo­cra­cia bur­gue­sa a sus represores!

Minis­tros como Rodol­fo Mar­tín Villa jus­ti­fi­ca­ron la uti­li­za­ción de los poli­cías tor­tu­ra­do­res como Billy el Niño para la “lucha anti-terro­ris­ta”. Con los Pac­tos de la Mon­cloa y con la Ley de Amnis­tía, apo­ya­das tan­to por el PSOE como por el PCE, todos los deli­tos de tor­tu­ras, repre­sión y ase­si­na­tos come­ti­dos por las fuer­zas de orden públi­co fran­quis­tas que­da­ron total­men­te impunes.

En la demo­cra­cia bur­gue­sa espa­ño­la, figu­ras como la de Anto­nio Gon­zá­lez Pache­co, fue­ron la nor­ma. Tras par­ti­ci­par en “bri­ga­das anti terro­ris­tas” (que serían el pre­lu­dio del terro­ris­mo de esta­do de los GAL) e inclu­so ser juz­ga­do por haber inter­ve­ni­do en la matan­za de los abo­ga­dos labo­ra­lis­tas de Ato­cha (aun­que salió absuel­to), se reti­ró de la poli­cía y el PSOE le per­mi­tió duran­te los años 80 y 90 hacer sucu­len­tos nego­cios en la empre­sa pri­va­da, tra­ba­jan­do para fir­mas como Renault.

Es nece­sa­ria, de una vez por todas, la jus­ti­cia y repa­ra­ción para las víc­ti­mas del franquismo

En los últi­mos años, gra­cias al impul­so de las víc­ti­mas de sus tor­tu­ras y de las aso­cia­cio­nes memo­ria­lis­tas, se ha ido cono­cien­do la acti­vi­dad repre­so­ra de este indi­vi­duo. Sin embar­go, su pro­tec­ción por par­te del apa­ra­to del Esta­do ha con­ta­do con la com­pli­ci­dad de los suce­si­vos Gobier­nos del PSOE y del PP, que se han man­te­ni­do fir­mes defen­dien­do un ver­gon­zo­so car­pe­ta­zo a los crí­me­nes franquistas.

Den­tro de la jefa­tu­ra de poli­cía con­tó con impor­tan­tes lazos. Geri­fal­tes como el res­pon­sa­ble de la poli­cía del dis­tri­to de Ciu­dad Lineal en Madrid, José Manuel Maris­cal, invi­tó a Gon­zá­lez Pache­co a sus fies­tas en la comi­sa­ría. La jus­ti­cia espa­ño­la ha impe­di­do tan­to que se le juz­ga­ra en nues­tro país como que fue­ra extra­di­ta­do para Argen­ti­na para que fue­ra pro­ce­sa­do allí. El PP de Rajoy no per­mi­tió la extra­di­ción de Billy el Niño, ni que se cono­cie­ran las con­de­co­ra­cio­nes que los Eje­cu­ti­vos de Feli­pe Gon­zá­lez y Rodrí­guez Zapa­te­ro man­tu­vie­ron. El Gobierno de coa­li­ción de PSOE-UP, que pro­me­tió qui­tar­le las meda­llas al tor­tu­ra­dor, no ha hecho nada por lle­var esto a cabo, ni tam­po­co para que se juz­gue a Gon­zá­lez Pache­co. Per­mi­tió que este repre­sor fran­quis­ta siguie­ra per­ci­bien­do incen­ti­vos por sus pre­mios por mal­tra­tar a lucha­do­res antifranquistas.

Tras su muer­te, hemos vis­to como a líde­res de UP, como Pablo Igle­sias e Ire­ne Mon­te­ro, col­gar tweets “lamen­tan­do” y mos­tran­do su “rabia” de que murie­ra con todo tipo de con­de­co­ra­cio­nes, hono­res y pidien­do per­dón a las víc­ti­mas del fran­quis­mo y lucha­do­res anti­fran­quis­tas. Pero esto sue­na a lágri­mas de coco­dri­lo e hipo­cre­sía, cuan­do hace más de un año (en oto­ño de 2018) que Pedro Sán­chez pro­me­tió reti­rar­le sus meda­llas. Este es el pecio a pagar por ren­dir tri­bu­to al régi­men del 78, en lugar de luchar con­se­cuen­te­men­te con­tra una lega­li­dad que ampa­ra la impu­ni­dad del franquismo.

Bas­ta ya de esta ver­güen­za. No que­re­mos ges­tos, que­re­mos hechos. Que los tor­tu­ra­do­res, y los res­pon­sa­bles de los crí­me­nes de la dic­ta­du­ra sean lle­va­dos ante la jus­ti­cia. Que se dero­gue la Ley de Amnis­tía. Que se haga jus­ti­cia con las víc­ti­mas y se las repa­re moral y eco­nó­mi­ca­men­te. Que se depu­re el apa­ra­to esta­tal de reac­cio­na­rios y fran­quis­tas y se les supri­ma sus pri­vi­le­gios, sus con­de­co­ra­cio­nes, meda­llas y plu­ses en sus jubi­la­cio­nes. Sólo así se con­se­gui­rá de ver­dad hon­rar a los lucha­do­res antifranquistas.

Izquier­da socia­lis­ta Madrid


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