Bra­sil. El país de luto se des­pi­de del gran com­po­si­tor Aldir Blanc

Por Ser­gio Cal­die­ri ‑Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 mayo 2020

Entre tan­tas tris­te­zas, aca­ba­mos de per­der a uno de los com­po­si­to­res más poli­ti­za­dos de la músi­ca popu­lar bra­si­le­ña, el cario­quí­si­mo Aldir Blanc. Falle­cía a los 73 años, el 4 de mayo, en Covid 19, en el Hos­pi­tal Pedro Ernes­to, en Río de Janei­ro. El letris­ta nació el 2 de sep­tiem­bre de 1946 en el barrio de Está­cio y cre­ció en Vila Isa­bel, tie­rra de Noel, don­de tre­pó al árbol de gua­ya­ba para leer a Macha­do de Assis.
En 1970, Aldir Blanc par­ti­ci­pó en el Movi­mien­to Artís­ti­co Uni­ver­si­ta­rio-MAU, que se reu­nió en la casa de un médi­co en Rua Jace­guai, de 27 años, en el barrio de Tiju­ca. El anfi­trión fue Alui­zio Por­to Carrei­ro de Miran­da, que había toca­do en la Orques­ta Cas­sino da Urca y reci­bió en sus vela­das, nada menos que Don­ga, Boro­ró, João do Vale, Náss­sa­ra, Cle­men­ti­na de Jesús y Car­to­la.
 Las hijas ado­les­cen­tes Ange­la y Regi­na comen­za­ron a invi­tar a ami­gos a reunio­nes musi­ca­les los vier­nes. Ter­mi­nó for­man­do un gru­po MAU que par­ti­ci­pó en los fes­ti­va­les uni­ver­si­ta­rios de TV Tupi, entre ellos: Gon­za­guinha, Lucinha e Ivan Lins, César Cos­ta Filho, Eduar­do Lages, Mar­cio Proença, Ruy Mau­ri­ti, Sil­vio da Sil­va Jr., Aldir Blanc y muchos otros.
Aldir estu­dió medi­ci­na con espe­cia­li­za­ción en psi­quia­tría, pero aban­do­nó su carre­ra. Los pacien­tes per­die­ron a un gran psi­quia­tra, pero los bra­si­le­ños gana­ron a uno de los músi­cos más reco­no­ci­dos que com­pu­so alre­de­dor de 600 obras, y su aso­cia­ción con João Bos­co fue de 120 can­cio­nes.
Sus can­cio­nes siem­pre han retra­ta­do las cos­tum­bres y la vida coti­dia­na de la gen­te de Río, des­de gua­ya­ba cas­cão, bóias-frias, un cuer­po agrie­ta­do en el sue­lo, col­gan­tes en tre­nes en Cen­tral do Bra­sil, el via­duc­to que cayó en la Ave­ni­da Pau­lo de Fron­tin, en 1972, las per­so­na­li­da­des ocul­tas por los his­to­ria­do­res ofi­cia­les, los mucha­chos de Nica­ra­gua, las crí­ti­cas a la dic­ta­du­ra mili­tar que pedían el regre­so de los exi­lia­dos y los ase­si­na­tos polí­ti­cos.
Para Aldir Blanc, Bra­sil toda­vía no cono­ce a Bra­sil, el auto­ri­ta­ris­mo de la dic­ta­du­ra mili­tar, las des­igual­da­des e injus­ti­cias de sus pobla­cio­nes.
Una de sus com­po­si­cio­nes más bri­llan­tes ‘El borra­cho y el equi­li­bris­ta’ lle­gó cuan­do su com­pa­ñe­ro João Bôs­co escri­bió una car­ta en honor a la muer­te del bri­llan­te Char­les Cha­plin en la Navi­dad de 1977. João le envió la letra a Aldir. En ese momen­to, Aldir par­ti­ci­pó en reunio­nes para for­mar la cam­pa­ña de Amnis­tía, Gene­ral, Gene­ral e Irres­tric­ta en la Aso­cia­ción Bra­si­le­ña de Pren­sa-ABI, en 1978. En una de ellas, cono­ció al dibu­jan­te Hen­fil y su her­mano músi­co Chi­co Mário, quie­nes con­ta­ron la his­to­ria de su her­mano. exi­lia­do en Chi­le y lue­go en Méxi­co, des­pués del gol­pe mili­tar de 1964.
Aldir deci­dió agre­gar tri­bu­to a los exi­lia­dos en la músi­ca a Cha­plin, y ter­mi­nó agre­gan­do el Bra­sil que sue­ña con el regre­so del her­mano de Hen­fil, por­que ni siquie­ra sabía el nom­bre del exila­di polí­ti­co. Mien­tras Marias y Cla­ri­ces tam­bién llo­ran, en home­na­je a las viu­das del tra­ba­ja­dor Manoel Fiel Filho y el perio­dis­ta Vla­di­mir Her­zog, ambos ase­si­na­dos en los sóta­nos del oscu­ro DOI-Codi en São Pau­lo.
Bos­co y Aldir envia­ron la can­ción a Elis Regi­na, que ter­mi­nó gra­ban­do en el álbum ‘Essa mulher’, en 1979, y se con­vir­tió en el Himno de la Amnis­tía que tocó a los pre­sen­tes en las lle­ga­das de los exi­lia­dos a los aero­puer­tos de Río de Janei­ro y São Pau­lo. El her­mano de Hen­fil era Heberth de Sou­za, Betinho, quien creó la cam­pa­ña con­tra el ham­bre en Bra­sil en la déca­da de 1980. Hen­fil había inter­pe­la­do a Elis Regi­na en su colum­na ‘Cemi­té­rio do cabô­co mama­dô’ en el perió­di­co O Pas­quim, por­que can­tó en una cere­mo­nia. de los Jue­gos Olím­pi­cos del Ejér­ci­to en 1972. Pero Hen­fil no sabía que Elis había reci­bi­do ame­na­zas de los mili­ta­res por hacer decla­ra­cio­nes en Euro­pa cri­ti­can­do la dic­ta­du­ra. Con la can­ción ‘O bêba­do eo balan­cis­ta’ ter­mi­na­ron recon­ci­lia­dos.
Aldir se enfren­tó a la cen­su­ra en la com­po­si­ción de la can­ción en honor al líder de la Revol­ta da Chi­ba­ta, João Cân­di­do, a quien su médi­co socia­lis­ta Adão Perei­ra Nunes lla­mó cari­ño­sa­men­te «Almi­ran­te Negro» El nom­bre ori­gi­nal de la can­ción era ‘Almi­ran­te negro’ o ‘Nave­gan­te negro’, pero cuan­do se con­vo­có a Aldir para apa­re­cer en el Depar­ta­men­to de Cen­su­ra, el poli­cía negro dijo que el títu­lo se dis­cul­pa­ba con el negro. Aldir cam­bió el nom­bre a ‘Maes­tro de los mares’, ade­más de reem­pla­zar las pala­bras pola­cas y las balle­nas. Los pola­cos eran los nom­bres de las pros­ti­tu­tas del este de Euro­pa que vivían en el área de la zona de metri­cia del Canal do Man­gue, en Río de Janei­ro.
Para Dori­val Caym­mi: ‘Aldir Blanc es un com­po­si­tor cario­ca. Es poe­ta de la vida, del amor, de la ciu­dad. Él es quien sabe retra­tar el hecho y el sue­ño como nadie más. Tra­du­ce mali­cia, gra­cia y enga­ño. Si sabes gin­ga, sabes sam­ba en el pie. Esta­mos hablan­do de pla­te­ros de la ver­bo­rrea ‘.
Y para el inse­pa­ra­ble com­pa­ñe­ro João Bos­co: ‘No hay João sin Aldir’

* Perio­dis­ta y escritor.

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