Argen­ti­na. Juan Gra­bois: “Antes rei­na­ba la idea del roban pero hacen, aho­ra no roban y no hacen”

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 7 mayo 2020

El mili­tan­te de la CTEP se que­jó por las tra­bas buro­crá­ti­cas que hay en el Esta­do para lle­gar con la asis­ten­cia social a los come­do­res comu­ni­ta­rios. Vati­ci­nó una tor­men­ta con un país en default y un 50% de pobreza 

Juan Gra­bois
fue uno de los diri­gen­tes socia­les y polí­ti­cos del ofi­cia­lis­mo que alzó
la voz con­tra el escán­da­lo de sobre­pre­cios en la com­pra de alimentos
por par­te del Minis­te­rio de Desa­rro­llo Social. Sus que­jas, las denuncias
públi­cas y los plan­teos de la opo­si­ción lle­va­ron al gobierno a
sus­pen­der esa lici­ta­ción y a orga­ni­zar la asis­ten­cia a tra­vés de otros
mecanismos.

Sin embar­go, el mili­tan­te de la CTEP y alle­ga­do al Papa Fran­cis­co ase­gu­ra que hace más de un mes y medio que muchos come­do­res comu­ni­ta­rios no reci­ben asis­ten­cia ali­men­ta­ria y eso lo adju­di­ca en par­te a la buro­cra­cia del Esta­do. “Antes rei­na­ba la idea del roban pero hacen, aho­ra no roban y no hacen”, plan­teó en una exten­sa entre­vis­ta con Luis Nova­re­sio en radio La Red don­de tam­bién se refi­rió a la polé­mi­ca libe­ra­ción de pre­sos y vati­ci­nó una “tor­men­ta per­fec­ta” lue­go de la pan­de­mia, con un país pro­ba­ble­men­te en default y 50% de pobreza. 

– ¿Cómo ves el esta­do de áni­mo y la situa­ción en los luga­res complicados?

A pesar de la pre­ca­rie­dad de la vida de este lado de la Gene­ral Paz,
don­de estoy yo, en la pro­vin­cia, del otro lado, en Capi­tal, y más allá
en el inte­rior, hay una for­mi­da­ble capa­ci­dad de resis­ten­cia comunitaria
que cuan­do te aga­rra sin aho­rros, sin una casa en con­di­cio­nes, sin
tele­co­mu­ni­ca­cio­nes que fun­cio­nen correc­ta­men­te es doble­men­te más
difícil.

Esa capa­ci­dad de resis­ten­cia tie­ne que ver con la organización
comu­ni­ta­ria, tie­ne que ver con dar­se la mano de uno a otro, son cosas
que a veces en los cen­tros urba­nos, en los edi­fi­cios nue­vos, en los
barrios de mayor poder adqui­si­ti­vo son valo­res que se fue­ron perdiendo.

Por otro lado, dan ganas de llo­rar cuan­do uno ve lo mal que vive una par­te con­si­de­ra­ble de nues­tro pue­blo. El 30%, 35%, 40%…. Más allá del por­cen­ta­je, tene­mos
un mon­tón de argen­ti­nos que viven en con­di­cio­nes indig­nas: sin agua,
sin luz, sin cloa­cas… caen dos gotas y se emba­rran todas las calles
por­que no tie­nen vere­das.
Luga­res con­ta­mi­na­dos, agua
con­ta­mi­na­da, agua sucia, agua que se cor­ta como en la 31, que pasa
tam­bién en la pro­vin­cia de Bue­nos Aires y en el inte­rior ni te cuento.
Así no se pue­de seguir. No es sus­ten­ta­ble un
mode­lo don­de un ter­cio de la pobla­ción vive en esas con­di­cio­nes, cuando
tene­mos un país mara­vi­llo­so, con todas las rique­zas posi­bles y el
poten­cial para que todos viva­mos bien, en feli­ci­dad
.


Uno tie­ne cla­ro que en esos luga­res pos­ter­ga­dos, sin chan­gas, sólo se
pue­de sobre­vi­vir con la ayu­da. ¿Está lle­gan­do la ayu­da como debe llegar?

Hay como dos aspec­tos. Hay un aspec­to macro: las medi­das sani­ta­rias que
tomó el gobierno y yo rei­vin­di­co, sobre todo hacien­do la comparativa
con Amé­ri­ca Lati­na y ni que hablar con Bra­sil. Hubo una orien­ta­ción que
fue cui­dar a las per­so­nas y yo lo valo­ro, con la IFE, la AUH…

Des­pués hay un aspec­to que yo no pue­do dejar de men­cio­nar, se eno­je quien se eno­je: a
los 10 mil come­do­res comu­ni­ta­rios que hay en la Argen­ti­na en gran
medi­da no les han lle­ga­do los ali­men­tos des­de hace un mes y pico. 

En el inte­rior, en la Pata­go­nia y al nor­te no les han lle­ga­do alimentos
secos de la Nación en el últi­mo mes por lo menos. Cada vez que me cruzo
a un fun­cio­na­rio de Desa­rro­llo Social le pre­gun­to por el tema: siempre
“se está resol­vien­do”, pero lo que se lla­ma las bocas, están
des­abas­te­ci­das. Cuan­do pre­gun­to en el Minis­te­rio, te dicen que se está
resol­vien­do, pero cuan­do pre­gun­to en las pro­vin­cias las cosas no
lle­ga­ron. Es una reali­dad y lo ten­go que decir.

Yo pue­do valo­rar un mon­tón de aspec­tos del gobierno y que efectivamente
se ha pues­to la prio­ri­dad en los más humil­des y esto con Macri sería un
desas­tre, pero tam­bién pue­do cri­ti­car algu­nos aspec­tos pun­tua­les que
son datos obje­ti­vos. Eso no es que­rer hacer­le daño a nadie ni estar en
con­tra de nadie, eso es tener una visión crí­ti­ca de las cosas.

– Como debe ser, por­que si vos decís algo crí­ti­co no estás sien­do destituyente

Te digo más: yo apo­yo al Gobierno. Yo soy ofi­cia­lis­ta por pri­me­ra vez
en muchos años de mi vida, des­pués de sufrir­lo a Macri, aun­que no estoy
de acuer­do con todo y aun­que pien­so que fal­tan un mon­tón de cosas.


Vos te calen­tas­te con razón cuan­do hubo sobre­pre­cios en el Ministerio
de Desa­rro­llo. Salie­ron algu­nos fun­cio­na­rios. ¿Se están hacien­do las
cosas como se tie­nen que hacer o toda­vía no?

Yo
creo que no por­que hay temas estruc­tu­ra­les. Ter­mi­na ganan­do esa idea
del roban pero hacen, como si la efi­cien­cia y la trans­pa­ren­cia fueran
dico­tó­mi­cas. Por­que efec­ti­va­men­te hay una orga­ni­za­ción buro­crá­ti­ca del
Esta­do, hay capas esta­men­ta­les en las ins­ti­tu­cio­nes que impi­den que se
pue­da com­prar fideos, arroz y acei­te de una mane­ra razonable 

Aun­que se haya mejo­ra­do el pro­ce­di­mien­to, sigue sien­do un procedimiento
don­de vos podés tener todos los pape­les per­fec­tos, todos los pasos
admi­nis­tra­ti­vos per­fec­tos, y hacer un tre­men­do cho­reo. Es decir, es un
sis­te­ma don­de no apli­ca el prin­ci­pio de reali­dad y eso no pasa solo en
la com­pra de ali­men­tos, pasa en la obra públi­ca, en la cons­truc­ción de
vivien­das, en la urba­ni­za­ción de barrios, en la apli­ca­ción de ayu­da para
agri­cul­to­res. Hay una lógi­ca del pape­li­to: el pape­li­to es fácil de
tru­char, lo que es difí­cil de tru­char es la reali­dad. Si no hay una
trans­for­ma­ción hacia una nue­va ins­ti­tu­cio­na­li­dad, que te saquen de la
bobe­ra de un Esta­do que no pue­de com­prar fideos, o que no pue­de comprar
un lote de 10 hec­tá­reas de tie­rra para poner­le ser­vi­cios y que la gente
haci­na­da de Villa fio­ri­to pue­da ir a Cañue­las a armar su casa, estamos
jorobados.

– ¿Sigue rigien­do el roban pero hacen?

Aho­ra no roban y no hacen.
En este momen­to, al menos, eso suce­de con los ali­men­tos. El pro­ble­ma es
cuan­do vos no podés resol­ver los pro­ble­mas de la reali­dad de manera
efi­cien­te con la cele­ri­dad que requie­ren. Eso no es cul­pa de Arro­yo, ni
de Alber­to, ni de Macri, ni de Cris­ti­na… ¡Es cul­pa de toda esta
socie­dad! Todos: polí­ti­cos, empre­sa­rios… Es una socie­dad recontra
hipó­cri­ta. Si el pro­ce­di­mien­to se hace mal, te cor­tan la cabe­za. Si el
pro­ce­di­mien­to se hace bien y hay un curro, te cor­tan la cabe­za. Pero
cuan­do que­rés ir a un pro­ce­di­mien­to más rápi­do, apa­re­ce la idea de que
si es rápi­do no es transparente.

Hay un pro­ble­ma de que nos esta­mos pisan­do el pon­cho y trabando
mutua­men­te y eso impi­de que las cosas suce­dan en la reali­dad. Yo veo
cada vez con más deses­pe­ra­ción cómo se dete­rio­ra la vida a niveles
infer­na­les de hom­bres y muje­res de este país en los conur­ba­nos de
Cór­do­ba, de Rosa­rio, de la Ciu­dad… y la inca­pa­ci­dad o la fal­ta de
pla­ni­fi­ca­ción de los suce­si­vos gobier­nos de resol­ver eso de una manera
razo­na­ble. ¿Cómo pue­de ser que en Argen­ti­na una pare­ja joven de
tra­ba­ja­do­res no pue­da acce­der a un lote cuan­do vos vas a San Vicente,
Ezei­za, Cañue­las y hay lotes por todos lados?

– Si hoy no cho­rean ni hacen, segui­mos empantanados

Es un pan­tano. Y des­pués está la cul­tu­ra del espec­tácu­lo. Yo entiendo
que la polí­ti­ca tie­ne mucho de comu­ni­ca­ción. Es así, son las reglas del
jue­go. Aho­ra, cuan­do la comu­ni­ca­ción tapa un aspec­to de la realidad
esta­mos jodi­dos. Cuan­do gar­pa más ser una per­so­na que cum­pla bien su
papel en la repre­sen­ta­ción tea­tral que te pone la vida enfren­te que
hacer las cosas bien en la reali­dad y en el terri­to­rio, tam­bién es un
pro­ble­ma estruc­tu­ral. Y el pro­ble­ma tam­bién está en la socie­dad, que
com­pra­mos más a un buen char­lis­ta que a alguien que sea efi­cien­te. Son
cosas que nos van a lle­var pues­tos, más aho­ra que hay que reconstruir
todo esto.

¿Vis­te que siem­pre hablan de la grie­ta y de las polí­ti­cas de Estado?
Son cosas de sen­ti­do común. Que la gen­te ten­ga un terreno para construir
su casa…. Te dan ganas de llo­rar. A mí me da mucha impo­ten­cia cuando
veo que la comi­da no lle­ga a don­de tie­ne que lle­gar, me da mucha bronca.

– De acuer­do a tu olfa­to, ¿hay chan­ces de fle­xi­bi­li­zar la cuarentena?

Yo
creo que hay que tapar­se la nariz en este momen­to y no oler. Hay que
escu­char a la cien­cia, hay que escu­char a los epi­de­mió­lo­gos, por­que vos
podés tener mucha preo­cu­pa­ción por la situa­ción eco­nó­mi­ca de los
sec­to­res medios, de los empre­sa­rios o de los más pobres, pero si hacés
algo que epi­de­mio­ló­gi­ca­men­te está mal, des­pués va a ser mucho peor el
reme­dio que la enfermedad. 

Yo veo lo mal que están los com­pa­ñe­ros que no pue­den chan­guear… pero no
me gus­ta que usen ese sufri­mien­to para ace­le­rar la aper­tu­ra de
deter­mi­na­das indus­trias o deter­mi­na­das acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas. El
cri­te­rio que tie­ne que regir tie­ne que ser estric­ta­men­te sani­ta­rio. En
ese sen­ti­do, tie­ne que haber fir­me­za en las políticas.

– ¿Qué opi­nás de la polé­mi­ca por la libe­ra­ción de presos?

A mí me pare­ce que uno de los fac­to­res de atra­so de este país es que
los jue­ces no son jue­ces. No se rigen por la ley, se rigen por los
medios de comu­ni­ca­ción, por el dine­ro, por la polí­ti­ca o por el clamor
social. Y un juez se tie­ne que regir por la ley. Ahí tene­mos un elemento
de fac­tor de atra­so, sobre todo cuan­do quie­nes se rigen por los medios
son como las vele­tas: un día dicen una cosa y al otro día dicen otra. Un
día libe­ran a uno y al día siguien­te lo vuel­ven a meter pre­so. Ni la
pri­me­ra deci­sión estu­vo bien ni la segunda.


Bou­dou estu­vo mal dete­ni­do y defen­der­lo me da dolor de híga­do… y lo
libe­ra­ron por­que cam­bió el aire polí­ti­co. Lle­va­do eso al tema de los
pre­sos, ¿cómo lo vivís? 

Son esas peleas que ya las per­dis­te antes de empe­zar. Ya se logró
gene­rar una peda­go­gía de la cruel­dad y del ensa­ña­mien­to y la
racio­na­li­dad de los argu­men­tos se vuel­ve muy difí­cil. Entre liberar
vio­la­do­res y dejar las cosas como están, hay un mon­tón de caminos
inter­me­dios que pue­den ser razo­na­bles, que tie­ne que ver con delitos
leves, con gen­te que está por ter­mi­nar la pena, con un criterio
cien­tí­fi­co para rea­li­zar las cosas.. pero se está per­dien­do esa
opor­tu­ni­dad por­que aho­ra nadie quie­re invo­lu­crar­se en el tema.

Cuan­do de repen­te los temas se vuel­ven como una papa que que­ma, ya
nadie se quie­re meter y nadie quie­re decir nada por­que el que dice algo
que­da iden­ti­fi­ca­do como un pro vio­la­dor, un pro cho­rro, un pro asesino…
bueno…

– Del otro lado tam­bién, por­que si decís lo con­tra­rio le que­rés sacar el res­pi­ra­dor a la abue­li­ta… Las chi­ca­nas son todas, eh.

Hoy tenés 85% de un lado y 15% del otro, y ahí se pone más peligroso.
Cuan­do ya que­dás total­men­te mar­gi­na­do por plan­tear una cosa que en una
con­ver­sa­ción, lo sacás del ama­ri­llis­mo, de la vio­la­ción, y lo razonás
como debie­ran hacer los comu­ni­ca­do­res y los polí­ti­cos y evi­tás el
acha­ta­mien­to inte­lec­tual de la socie­dad… ese 85% va a estar de acuerdo
en la solu­ción más razonable.

– ¿Qué opi­nás del impues­to a la riqueza?

Debe­ría ser un impues­to per­ma­nen­te.
En Fran­cia, Cana­dá, los paí­ses que rei­vin­di­can muchos acá, ni que
hablar los paí­ses nór­di­cos, la par­ti­ci­pa­ción del impues­to sobre el
patri­mo­nio en la recau­da­ción gene­ral es mucho más alta que en la
Argen­ti­na. En Fran­cia por lo menos son unas 6 o 7 veces más que la
Argen­ti­na. Yo lo estu­ve estu­dian­do el tema: en los países
lati­no­ame­ri­ca­nos los impues­tos sobre el patri­mo­nio son bajos por el
con­tu­ber­nio que hay entre las eli­tes eco­nó­mi­cas, los polí­ti­cos y los
jue­ces que des­pués te sacan un ampa­ro que dice “señor, usted no tiene
que pagar el impuesto”.

Algo
para cam­biar el sis­te­ma regre­si­vo que tene­mos, es que tene­mos que
gra­var más el patri­mo­nio, menos el con­su­mo y menos el flu­jo, me refie­ro a
la acti­vi­dad empresaria.

– ¿Creés que sale el impuesto?

Yo creo que sale por­que no hay pla­ta. Hay que pagar­le el suel­do a los médi­cos, a los maes­tros… Aho­ra vamos a tener la tor­men­ta per­fec­ta: default, pan­de­mia y el 50% de pobre­za.
Hay que pre­pa­rar­se. Entre la heren­cia y las cir­cuns­tan­cias sanitarias,
es la situa­ción a la que nos vamos a enfren­tar. Tene­mos que tener una
estra­te­gia y un pro­yec­to hacia adelante.

Itu­rria /​Fuen­te

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