Argen­ti­na. A 30 años de la Masa­cre en Olmos, el Esta­do abre las rejas a la covid-19 en todas las cár­ce­les argentinas.

CÁRCELES Y CRIMINALES

Resu­men Lattinoamericano*/ 6 de mayo 2020 . — -

El 6 de mayo de 1990, un incen­dio inten­cio­nal en el mayor penal de la pro­vin­cia de Bue­nos Aires mató a 35 pre­sos, ante la pasi­vi­dad de los uni­for­ma­dos, todos jóve­nes de con­duc­ta ejem­plar que se desem­pe­ña­ban en un plan pilo­to para “huma­ni­zar la cár­cel”. Hace 30 años, los pena­les de la pro­vin­cia de Bue­nos Aires ya tenían el doble de los pre­sos que podían con­te­ner, y estos sobre­vi­vían ham­brien­tos y sin aten­ción para el VIH, la tubercu­losis o las neu­mo­nías. Crea­do en 1939 como mode­lo, el esta­ble­ci­mien­to tenía una denun­cia ante la Cor­te Supre­ma bonae­ren­se por­que alo­ja­ba a 2.976 reclu­sos en un sitio para 1.000 y el 90% de ellos no tenía con­de­na. Las reali­dad ha cam­bia­do, para peor cla­ro. Por­que hoy las sitios de encie­rro del dis­tri­to tie­nen 50 mil pri­vadxs de la liber­tad en haci­na­mien­to y mugre mien­tras aco­me­te el coronavirus.

En tan­to la Cor­te Supre­ma «sus­pen­dió» la dis­po­si­ción de otor­gar liber­ta­des y mori­ge­ra­cio­nes a dete­nidxs en con­di­cio­nes obte­ner este dere­cho a la vida ante el avan­ce de la covid-19. Y, por su par­te, el gober­na­dor Axel Kici­llof, min­tió que no tie­ne potes­tad para hacer­lo, cuan­do el artícu­lo 144 de la Cons­ti­tu­ción pro­vin­cial lo facul­ta para decre­tar con­mu­ta­cio­nes de penas.

Son nume­ro­sos los paí­ses del mun­do que libe­ra­ron o dis­pu­sie­ron el arres­to domi­ci­lia­rio de cien­tos de miles de enjau­la­dos, tal como lo reco­men­dó la OMS, la ONU y una mul­ti­tud de orga­nis­mos huma­ni­ta­rios. El Ser­vi­cio Peni­ten­cia­rio Bonae­ren­se tie­ne capa­ci­dad para 24.000 reclu­sos y la pobla­ción allí ence­rra­da se acer­ca a los 50 mil. Ade­más, exis­ten 4.000 pre­sos en comi­sa­rías a car­go de la Poli­cía de la pro­vin­cia de Bue­nos Aires, don­de la vida no vale nada: 7 pre­sos fue­ron ase­si­na­dos en Per­ga­mino en 2017 y otros 10 corrie­ron la mis­ma suer­te en 2018, en Este­ban Echeverría.

Las liber­ta­des y mori­ge­ra­cio­nes que hoy se nie­gan a deter­mi­nar los fun­cio­na­rios, qui­zá com­por­ten el geno­ci­dio por el cual ten­drán que ren­dir cuen­tas en un futu­ro, no tan lejano, sino actúan a tiempo.

Itu­rria /​Fuen­te

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