La con­ta­mi­na­ción del aire urbano en Anda­lu­cía cae un 61% entre el 14 de mar­zo y el 30 de abril – La otra Andalucía

El infor­me de Eco­lo­gis­tas en Acción ‘Efec­tos de la cri­sis de la COVID-19 sobre la cali­dad del aire urbano en Espa­ña’, ela­bo­ra­do a par­tir de medi­cio­nes ofi­cia­les en 26 ciu­da­des, entre ellas Bahía de Cádiz, Cór­do­ba, Gra­na­da, Mála­ga y Sevi­lla en Anda­lu­cía, con­clu­ye que la reduc­ción drás­ti­ca del trá­fi­co se sigue tra­du­cien­do en una mejo­ra sin pre­ce­den­tes de la cali­dad del aire en las ciu­da­des espa­ño­las, con con­ta­mi­nan­tes muy por deba­jo de los lími­tes lega­les y las reco­men­da­cio­nes de la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS).

El infor­me ela­bo­ra­do por Eco­lo­gis­tas en Acción ana­li­za los datos ofi­cia­les de dió­xi­do de nitró­geno (NO2) reco­gi­dos en 129 esta­cio­nes de medi­ción repar­ti­das entre las 26 prin­ci­pa­les ciu­da­des del Esta­do espa­ñol (todas las mayo­res de 150.000 habi­tan­tes con más de una esta­ción de medi­ción), duran­te los meses de mar­zo y abril de 2020 y de los sie­te años ante­rio­res en el caso de Anda­lu­cía. Pre­sen­ta, por tan­to, una foto fija de la cali­dad del aire urbano antes y des­pués de la decla­ra­ción del esta­do de alar­ma y las medi­das de con­fi­na­mien­to, actua­li­za­da a 30 de abril.

Entre sus prin­ci­pa­les con­clu­sio­nes, destacan:

– Des­de la decla­ra­ción del esta­do de alar­ma el pasa­do 14 de mar­zo, se ha pro­du­ci­do una reduc­ción drás­ti­ca de los nive­les de con­ta­mi­na­ción atmos­fé­ri­ca por NO2 en las prin­ci­pa­les ciu­da­des espa­ño­las, reduc­ción que se ha cuan­ti­fi­ca­do en un 58% de los nive­les de con­ta­mi­na­ción habi­tua­les en estas fechas, duran­te la últi­ma déca­da. En Anda­lu­cía la reduc­ción de los nive­les de con­ta­mi­na­ción supera la media esta­tal lle­gan­do a un 61%.

– La mejo­ra de la cali­dad del aire está sien­do gene­ral, tan­to en los cen­tros de las ciu­da­des como en las peri­fe­rias urba­nas, al igual que son gene­ra­les las medi­das de limi­ta­ción de la cir­cu­la­ción adop­ta­das. Tam­po­co se apre­cian dife­ren­cias sig­ni­fi­ca­ti­vas entre las diver­sas pró­rro­gas del esta­do de alar­ma, en las que se han apli­ca­do res­tric­cio­nes de diver­sa inten­si­dad, si bien la caí­da de la con­ta­mi­na­ción ha sido algo supe­rior en el pro­me­dio del mes de abril (61%) que en la segun­da quin­ce­na de mar­zo. Esta situa­ción se ha dado en todos los muni­ci­pios de Anda­lu­cía estu­dia­dos, excep­tuan­do Gra­na­da, ya que la fal­ta de regis­tros en algu­nas de las esta­cio­nes de medi­das de cali­dad del aire ha dilui­do el resul­ta­do final de la medida. 

Zona Reduc­ción de la contaminación
Entre 14 y 31 marzo Abril Duran­te todo el esta­do de alarma
Bahía de Cádiz 67% 66% 67%
Cór­do­ba 64% 70% 68%
Gra­na­da 64% 52% 57%
Mála­ga 53% 58% 56%
Sevi­lla 56% 59% 58%
Pro­me­dio 61% 61% 61%

– Los nive­les de NO2 regis­tra­dos duran­te el esta­do de alar­ma son los más bajos para los meses de mar­zo y abril de la últi­ma déca­da, en todas las ciu­da­des ana­li­za­das. Se man­tie­nen, ade­más, muy por deba­jo del valor lími­te legal y la guía anual de la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS), cuan­do en las esta­cio­nes de trá­fi­co dicho umbral se supera fre­cuen­te­men­te, espe­cial­men­te en el mes de marzo.

– Terri­to­rial­men­te, se apre­cia una menor reduc­ción de la con­ta­mi­na­ción en las ciu­da­des de la cor­ni­sa can­tá­bri­ca, debi­da qui­zás a fac­to­res meteo­ro­ló­gi­cos no bien pre­ci­sa­dos. En cam­bio, las ciu­da­des del lito­ral medi­te­rrá­neo son las que más han reba­ja­do los nive­les de NO2, has­ta con­cen­tra­cio­nes en oca­sio­nes pro­pias de esta­cio­nes rura­les de fondo.

– Las mayo­res reduc­cio­nes se habrían pro­du­ci­do en las ciu­da­des de Ali­can­te (72%), Valen­cia (69%) y Cór­do­ba (68%), y las meno­res en Ovie­do (42%) y Zara­go­za (45%). Madrid ha reba­ja­do los nive­les de NO2 el 59% y Bar­ce­lo­na el 62%, de pro­me­dio. Sien­do las redes de medi­ción de las ciu­da­des muy dis­pa­res, por lo que sus datos no pue­den com­pa­rar­se con com­ple­to rigor.

– El dió­xi­do de nitró­geno (NO2) es el con­ta­mi­nan­te típi­co emi­ti­do por los tubos de esca­pe de los auto­mó­vi­les (ade­más de por las cal­de­ras indus­tria­les y domés­ti­cas), por lo que su evo­lu­ción está direc­ta­men­te liga­da a las emi­sio­nes del trá­fi­co moto­ri­za­do, sien­do ésta su prin­ci­pal fuen­te en las ciu­da­des y el prin­ci­pal fac­tor que influ­ye en la cali­dad del aire urbano.

– El NO2 pro­vo­ca cada año en Espa­ña alre­de­dor de 7.000 muer­tes pre­ma­tu­ras, según el Ins­ti­tu­to de Salud Car­los III y la Agen­cia Euro­pea de Medio Ambien­te. Es un gas irri­tan­te que agra­va las enfer­me­da­des res­pi­ra­to­rias y mer­ma la resis­ten­cia a las infec­cio­nes. Diver­sos estu­dios están rela­cio­nan­do la mor­ta­li­dad de la COVID-19 con la con­ta­mi­na­ción atmosférica.

– Aun­que no son obje­to del infor­me, las par­tí­cu­las en sus­pen­sión (PM10 y PM2,5) y el ozono tam­bién han dis­mi­nui­do de for­ma nota­ble en la pri­me­ra mitad de la pri­ma­ve­ra. La drás­ti­ca reduc­ción de las emi­sio­nes de óxi­dos de nitró­geno (NOx), prin­ci­pal con­ta­mi­nan­te pre­cur­sor del ozono, pue­de haber con­tri­bui­do a esta cir­cuns­tan­cia, jun­to al tiem­po ines­ta­ble y lluvioso.

– La cri­sis de la COVID-19 demues­tra que la reduc­ción estruc­tu­ral del trá­fi­co moto­ri­za­do y los cam­bios en las pau­tas de movi­li­dad son la mejor herra­mien­ta para reba­jar la con­ta­mi­na­ción del aire en las ciu­da­des, aun tenien­do en cuen­ta la excep­cio­na­li­dad de la situa­ción extre­ma que esta­mos viviendo.

En defi­ni­ti­va, esta dra­má­ti­ca situa­ción crea­da por la COVID-19 vie­ne a corro­bo­rar algo en lo que vie­ne insis­tien­do Eco­lo­gis­tas en Acción y toda la comu­ni­dad cien­tí­fi­ca: que la reduc­ción del trá­fi­co moto­ri­za­do en las ciu­da­des tie­ne cla­ros efec­tos en la dis­mi­nu­ción de la con­ta­mi­na­ción, algo que a su vez supo­ne una impor­tan­te mejo­ra de la salud pública.

Para­dó­ji­ca­men­te, la sali­da de esta dura cri­sis podría con­lle­var el aumen­to de la con­ta­mi­na­ción atmos­fé­ri­ca por enci­ma de los nive­les pre­ce­den­tes. Por ello, para la deses­ca­la­da en cur­so, Eco­lo­gis­tas en Acción pro­po­ne man­te­ner bue­nas prác­ti­cas como la com­pra de pro­xi­mi­dad, el tele­tra­ba­jo volun­ta­rio, la admi­nis­tra­ción elec­tró­ni­ca o el esca­lo­na­mien­to de hora­rios laborales.

De mane­ra inme­dia­ta, debe poten­ciar­se la movi­li­dad acti­va pea­to­nal y ciclis­ta, cedien­do más espa­cio para estos medios y esta­ble­cien­do el lími­te de velo­ci­dad urba­na en 30 kiló­me­tros por hora. El trans­por­te públi­co es esen­cial para la movi­li­dad urba­na, por lo que debe garan­ti­zar­se su via­bi­li­dad con una ley de finan­cia­ción. Una vez supe­ra­da la cri­sis, debe­ría ace­le­rar­se la implan­ta­ción en las ciu­da­des de zonas de bajas emi­sio­nes ambiciosas.

Eco­lo­gis­tas en Acción de Andalucía

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