Méxi­co. Perio­dis­tas, entre la liber­tad y la violencia

Zósi­mo Cama­cho /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 3 de mayo de 2020

Perio­dis­tas mexi­ca­nos con­me­mo­ran el Día Mun­dial de la Liber­tad de Pren­sa con 12 repor­te­ros ase­si­na­dos des­de el ini­cio del pre­sen­te sexe­nio, y en medio de una pan­de­mia que agu­di­za su gene­ra­li­za­da pre­ca­rie­dad labo­ral. Espe­cia­lis­tas obser­van que hoy los medios de comu­ni­ca­ción gozan de una liber­tad que no se veía en déca­das, pero advier­ten que los repor­te­ros que inves­ti­gan y reco­gen la infor­ma­ción en las calles siguen tan vul­ne­ra­bles como en los gobier­nos pasados

Sin freno, los ase­si­na­tos come­ti­dos con­tra perio­dis­tas. A 1 año y 5 meses del ini­cio del sexe­nio de Andrés Manuel López Obra­dor, 12 perio­dis­tas han muer­to vio­len­ta­men­te. El ase­si­na­to más recien­te se come­tió en Vera­cruz el 30 de mar­zo pasa­do con­tra la repor­te­ra María Ele­na Ferral –de El Dia­rio de Xala­pa y Quin­to Poder–, según el recuen­to de Artícu­lo 19.

La ofi­ci­na para Méxi­co y Cen­troa­mé­ri­ca de esa orga­ni­za­ción inter­na­cio­nal seña­la que des­de el año 2000 y has­ta la fecha han per­di­do la vida 132 perio­dis­tas. El sexe­nio más san­grien­to para el gre­mio es el de Feli­pe Cade­rón. Sin embar­go, la orga­ni­za­ción sólo lle­va la cuen­ta de los ase­si­na­tos que ella mis­ma con­si­de­ra que están rela­cio­na­dos con la labor infor­ma­ti­va de las víc­ti­mas, por lo que la cifra real es mayor aún.

Un nue­vo Día Mun­dial de la Liber­tad de Pren­sa (que se con­me­mo­ra cada 3 de mayo) lle­ga a Méxi­co con cua­tro carac­te­rís­ti­cas que obser­van espe­cia­lis­tas en medios de comu­ni­ca­ción y perio­dis­mo: un cli­ma de mayor liber­tad como no se cono­ció des­de prin­ci­pios del siglo XX; una con­fron­ta­ción del Poder Eje­cu­ti­vo con los medios de comu­ni­ca­ción y con algu­nos perio­dis­tas liga­dos a los gobier­nos ante­rio­res; el man­te­ni­mien­to de la dis­cre­cio­na­li­dad guber­na­men­tal en gas­to publi­ci­ta­rio, y la pro­fun­di­za­ción de la pre­ca­rie­dad en la que el grue­so de los perio­dis­tas rea­li­zan su trabajo.

Vio­len­cia que no cesa

“El más gran­de desa­fío para el gre­mio es el de la vio­len­cia, tan­to de par­te de ser­vi­do­res públi­cos como del cri­men orga­ni­za­do”, con­si­de­ra el doc­tor en cien­cias polí­ti­cas y maes­tro en cien­cias de la comu­ni­ca­ción Hugo Luis Sán­chez Gudiño.

Inves­ti­ga­dor y pro­fe­sor en la Facul­tad de Cien­cias Polí­ti­cas y Socia­les de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal Autó­no­ma de Méxi­co, seña­la que la vio­len­cia con­tra los perio­dis­tas se man­tie­ne a más de año y medio de ini­cia­do el sexe­nio de Andrés Manuel López Obrador.

De acuer­do con la base de datos de Artícu­lo 19 “Perio­dis­tas ase­si­na­dos en Méxi­co, rela­cio­na­dos con su labor”, 132 perio­dis­tas (121 hom­bres y 11 muje­res) han muer­to vio­len­ta­men­te a manos de sica­rios o de efec­ti­vos poli­cia­cos des­de el año 2000.

El sexe­nio más san­grien­to ha sido el de Feli­pe Cal­de­rón Hino­jo­sa, con 48 perio­dis­tas ase­si­na­dos entre el 1 de diciem­bre de 2006 y el 30 de noviem­bre de 2012. Ense­gui­da se encuen­tra el de Enri­que Peña Nie­to, con 47 ase­si­na­tos entre el 1 de diciem­bre de 2012 y el 30 de noviem­bre de 2018.

Por su par­te, duran­te el sexe­nio de Vicen­te Fox (diciem­bre de 2000-noviem­bre de 2006) fue­ron ulti­ma­dos 22 perio­dis­tas. Con res­pec­to del de Ernes­to Zedi­llo, sólo se cuen­ta con infor­ma­ción de los últi­mos 11 meses de su gobierno (enero-noviem­bre de 2000), cuan­do fue­ron ase­si­na­dos tres periodistas.

Duran­te el sexe­nio de Andrés Manuel López Obra­dor, la vio­len­cia con­tra los perio­dis­tas man­tie­ne la mis­ma ten­den­cia que los dos ante­rio­res. En 17 meses han sido ase­si­na­dos 12 perio­dis­tas, infor­ma Artícu­lo 19.

“Hay una vio­len­cia ali­men­ta­da por la impu­ni­dad. Si una socie­dad no pro­te­ge su dere­cho a la infor­ma­ción, mina sus rela­cio­nes demo­crá­ti­cas”, advier­te la exper­ta en dere­cho a la infor­ma­ción Bea­triz Solís Leree, inves­ti­ga­do­ra ads­cri­ta al Depar­ta­men­to de Edu­ca­ción y Comu­ni­ca­ción de la Uni­ver­si­dad Autó­no­ma Metro­po­li­ta­na (UAM).

Defen­so­ra de las audien­cias en el Sis­te­ma Públi­co de Radio­di­fu­sión del Esta­do Mexi­cano, Solís Leree advier­te que el ejer­ci­cio perio­dís­ti­co de los repor­te­ros se man­tie­ne, como en sexe­nios ante­rio­res, “en una gran fra­gi­li­dad; con poca cer­te­za en mate­ria de seguridad”.

Sobre el Meca­nis­mo de Pro­tec­ción para Per­so­nas Defen­so­ras de Dere­chos Huma­nos y Perio­dis­tas, el doc­tor Sán­chez Gudi­ño seña­la que “no ha res­pon­di­do a las expec­ta­ti­vas” que se tenían con el nue­vo gobierno. Hay menos recur­sos y un des­con­trol admi­nis­tra­ti­vo que arro­jan magros resul­ta­dos, más allá de los dis­cur­sos de bue­nas intenciones.

El Meca­nis­mo –depen­dien­te de la Secre­ta­ría de Gober­na­ción– se encuen­tra “en un pro­ce­so de rein­ge­nie­ría ins­ti­tu­cio­nal”, infor­mó la depen­den­cia el pasa­do 29 de abril. De acuer­do con la infor­ma­ción ofi­cial, nun­ca antes pro­te­gía tal can­ti­dad de per­so­nas. Hoy son 1 mil 162 las per­so­nas pro­te­gi­das por la ins­ti­tu­ción, de las cua­les 778 son defen­so­ras de dere­chos huma­nos y 384 periodistas.

Sobre las defi­cien­cias en la pro­tec­ción, el Meca­nis­mo seña­ló que se está tran­si­tan­do de la subro­ga­ción a empre­sas pri­va­das a un sis­te­ma con el Ser­vi­cio de Pro­tec­ción Fede­ral (SPF). Es decir, se deja­rá de con­tra­tar los ser­vi­cios de empre­sas de segu­ri­dad pri­va­da y se ocu­pa­rán los del SPF.

Más liber­tad, más deba­te y más confrontación

Los exper­tos en medios de comu­ni­ca­ción y perio­dis­mo reco­no­cen que hoy el país vive un cli­ma de liber­tad de pren­sa y de expre­sión como no se veía des­de las déca­das 1910 y 1920. Con sus limi­tan­tes, hay posi­bi­li­da­des no sólo difun­dir opi­nio­nes, sino de inves­ti­gar. Para­dó­ji­ca­men­te, tal cli­ma de liber­tad va acom­pa­ña­do de una con­fron­ta­ción polí­ti­ca con el pre­si­den­te de la República.

Sán­chez Gudi­ño, autor o coau­tor de 17 libros rela­cio­na­dos con la pren­sa y el poder, seña­la que Méxi­co vive “un esce­na­rio de mayor liber­tad en tér­mi­nos de opi­nión, de inves­ti­ga­ción y de denuncia”.

A este res­pec­to, Javier Estei­nou Madrid, doc­tor en Socio­lo­gía e inves­ti­ga­dor y pro­fe­sor en la Uni­ver­si­dad Autó­no­ma Metro­po­li­ta­na, con­si­de­ra que “en más de año y medio de gobierno exis­te una gran liber­tad de expre­sión sobre todos los temas. En este sen­ti­do, sí hay un cam­bio nota­ble fren­te a lo ocu­rri­do duran­te los gobier­nos anteriores”.

Miem­bro del Sis­te­ma Nacio­nal de Inves­ti­ga­do­res con una mem­bre­sía Nivel III, seña­la que “hay un gra­do impor­tan­te de crí­ti­ca que se ha exten­di­do hacia este gobierno. Es la admi­nis­tra­ción más cues­tio­na­da por los medios de comu­ni­ca­ción en los últi­mos 50 años”.

Solís Leree, por su par­te, obser­va que “los medios están tra­ba­jan­do sin nin­gún tipo de cen­su­ra, aun­que sí con­fron­ta­dos, cues­tio­na­dos, adje­ti­va­dos por el Poder Eje­cu­ti­vo. Y eso pola­ri­za mucho la liber­tad de opinión”.

Y es que, para­dó­ji­ca­men­te, el cli­ma de liber­tad que gozan los medios de comu­ni­ca­ción va acom­pa­ña­do de una con­fron­ta­ción per­ma­nen­te con el pre­si­den­te de la Repú­bli­ca. Prác­ti­ca­men­te a dia­rio, en su con­fe­ren­cia de pren­sa de las 7:00 de la maña­na, Andrés Manuel López Obra­dor, cri­ti­ca a uno o varios medios o colum­nis­tas por sus publicaciones.

El pre­si­den­te dice hacer uso del “dere­cho de répli­ca” y que, lejos de ata­car la liber­tad de expre­sión, pro­mue­ve el deba­te y sale al paso de infor­ma­cio­nes fal­sas o inexactas.

Estei­nou Madrid, autor de 47 libros –entre ellos Medios de comu­ni­ca­ción y cons­truc­ción de hege­mo­nía– obser­va que des­de el gobierno exis­te cada vez mayor crí­ti­ca y cre­ce la ofen­si­va dis­cur­si­va hacia deter­mi­na­dos medios de comu­ni­ca­ción. “Resul­ta un pano­ra­ma para­dó­ji­co: se per­mi­te la crí­ti­ca. Pero se le con­tes­ta y se descalifica”.

Sán­chez Gudi­ño seña­la, por su par­te, “que se empie­za a agru­par un seg­men­to de medios, perio­dis­tas y cor­po­ra­cio­nes que no comul­gan con la filo­so­fía del actual presidente”.

Tan­to el titu­lar del Eje­cu­ti­vo como algu­nos medios de comu­ni­ca­ción han ido subien­do el tono de la con­fron­ta­ción. “Y la con­fron­ta­ción ya no es sólo con la pren­sa de los gru­pos con­ser­va­do­res o del empre­sa­ria­do. Aho­ra se encuen­tra tam­bién un seg­men­to de la pren­sa que siem­pre ha sido crítica”.

El poli­tó­lo­go espe­cia­lis­ta en medios de comu­ni­ca­ción obser­va tres hechos que ati­za­ron los des­en­cuen­tros y, de los cua­les, el pre­si­den­te no salió bien libra­do. Expli­ca que el mane­jo de comu­ni­ca­ción social de estos temas ter­mi­nó por con­fron­tar direc­ta­men­te al pre­si­den­te con la pren­sa mexicana.

El pri­me­ro fue el de la rifa del lujo­so avión Boeing 787 Dream­li­ner, de con­fi­gu­ra­ción espe­cial con matrí­cu­la TP-01 y que se cono­ce como el “avión pre­si­den­cial”. Se tra­ta de una aero­na­ve com­pra­da por el pre­si­den­te Feli­pe Cal­de­rón Hino­jo­sa en 218 millo­nes de dóla­res (unos 5 mil 300 millo­nes de pesos). “La rifa del avión no resul­tó real­men­te en una rifa del avión”. Hubo bur­las de perio­dis­tas y varios inter­cam­bios rís­pi­dos en las con­fe­ren­cias matutinas.

Un segun­do tema fue el de las pro­tes­tas femi­nis­tas ante la ola de vio­len­cia con­tras las muje­res. El pre­si­den­te man­tu­vo una acti­tud crí­ti­ca fren­te al movi­mien­to. A rega­ña­dien­tes reco­no­ció la legi­ti­mi­dad de las pro­tes­tas. Se sumó tar­día­men­te a la con­de­na a la vio­len­cia machis­ta por­que inter­pre­tó las movi­li­za­cio­nes como inten­tos de des­es­ta­bi­li­zar a su gobierno.

El ter­cer tema de des­en­cuen­tro fue el de la lle­ga­da de la pan­de­mia. Los medios resal­ta­ron supues­tas incon­sis­ten­cias entre las reco­men­da­cio­nes del Secre­ta­ría de Salud para man­te­ner el dis­tan­cia­mien­to social que evi­te con­ta­gios y las giras mul­ti­tu­di­na­rias que rea­li­za­ba el pre­si­den­te aún en la ter­ce­ra sema­na de marzo.

Lo cier­to, seña­la Sán­chez Gudi­ño, es que la con­fron­ta­ción del pre­si­den­te con los medios de comu­ni­ca­ción está estre­cha­men­te rela­cio­na­da con un cam­bio en la polí­ti­ca de comu­ni­ca­ción social. “López Obra­dor rom­pió el for­ma­to de comu­ni­ca­ción con los medios y perio­dis­tas que antes había”.

Gol­pe al mode­lo “cha­yo­te”

El inves­ti­ga­dor y cate­drá­ti­co de la UAM Javier Estei­nou expli­ca que en el pasa­do se impu­so el mode­lo de mer­ca­do de medios de comu­ni­ca­ción. Se bus­có que los medios fue­ran un negocio.

Sin embar­go, apun­ta el comu­ni­có­lo­go y soció­lo­go, no se basó en gene­rar mejo­res con­te­ni­dos para las audien­cias. Los medos se vol­ca­ron al “mode­lo de comu­ni­ca­ción-cha­yo­te”. En la medi­da en que el gobierno les pro­veía de finan­cia­mien­to, los medios se com­pro­me­tían a no cues­tio­nar­lo ni criticarlo.

Otra fuen­te de ingre­sos que hizo cri­sis, expli­ca Estei­nou Madrid fue ven­der tiem­pos y espa­cios de mane­ra vela­da a deter­mi­na­dos par­ti­dos y gru­pos polí­ti­cos que se dispu­tan el poder. Eso tam­bién se acabó.

“Es decir, no fue la cali­dad de los pro­duc­tos infor­ma­ti­vos que ofre­cían a las audien­cias los que les ase­gu­ra­ba el éxi­to finan­cie­ro. Los medios se con­vir­tie­ron en pará­si­tos que se dedi­ca­ron a vivir del Estado.”

Coau­tor, jun­to con Alma Rosa Alva de la Sel­va, de La Ley Tele­vi­sa y la lucha por el poder en Méxi­co, Estei­nou con­si­de­ra que el gobierno de López Obra­dor ha inten­ta­do ter­mi­nar con esa vin­cu­la­ción mafio­sa entre el gobierno y los medios de comu­ni­ca­ción pri­va­dos. Por ello, la res­tric­ción de la entre­ga de publi­ci­dad ofi­cial en 50 por cien­to con res­pec­to del sexe­nio pasado.

“Se redu­jo rela­ti­va­men­te el sis­te­ma de ‘pago para que no me pegues’. Digo que es rela­ti­vo por­que se devol­vie­ron a las tele­vi­so­ras tiem­pos fiscales.”

Otro aspec­to que aca­bó con gran par­te del mode­lo de nego­cios ante­rior, apun­ta el aca­dé­mi­co, es la pre­sen­cia de inter­net. Como los empre­sa­rios de los medios no apos­ta­ron a pro­du­cir mejo­res con­te­ni­dos perio­dís­ti­cos, con la lle­ga­da del inter­net per­die­ron audiencias.

“No es que los gran­des medios de comu­ni­ca­ción estén en ban­ca­rro­ta –acla­ra – , sino que han deja­do de ganar las can­ti­da­des estra­tos­fé­ri­cas que antes gana­ban. Siguen sien­do empre­sas que pue­den fun­cio­nar, pero con menos ganancias.”

Estei­nou Madrid des­ta­ca que la situa­ción de los medios de comu­ni­ca­ción no es la mis­ma que la de los perio­dis­tas. Sobre todo, cuan­do se habla de los repor­te­ros. Los medios gozan de mayor liber­tad y, aun con menos recur­sos, siguen sien­do nego­cios. Los gol­pes eco­nó­mi­cos gene­ral­men­te se los tras­la­dan a sus trabajadores.

“Todo reper­cu­te en des­pi­dos de los tra­ba­ja­do­res, la reduc­ción de espa­cios, la can­ce­la­ción de pro­yec­tos. Fun­da­men­tal­men­te la cri­sis es por­que los medios no se adap­ta­ron a los cam­bios que venían. Pen­sa­ron que podía seguir vivien­do a tra­vés de chu­par ingre­sos al Estado.”

Perio­dis­mo, tra­ba­jo precario

A este res­pec­to, Hugo Luis Sán­chez seña­la que, final­men­te, los medios son empre­sas de comu­ni­ca­ción y tie­nen un due­ño y un gru­po de tra­ba­ja­do­res. “His­tó­ri­ca­men­te el mode­lo de nego­cios del perio­dis­mo mexi­cano no se ha carac­te­ri­za­do por las con­di­cio­nes labo­ra­les dig­nas para los perio­dis­tas. Es un talón de Aqui­les que ha sido apro­ve­cha­do por gobier­nos, gru­pos polí­ti­cos, el cri­men orga­ni­za­do, fun­cio­na­rios corruptos”.

Por su par­te, la maes­tra Bea­triz Solís expli­ca que les perio­dis­tas pade­cen varios tipos de vio­len­cia. La pre­ca­rie­dad labo­ral es una de ellas. Gene­ral­men­te tra­ba­jan sin nin­gún tipo de segu­ri­dad social y con sala­rios bajos.

Hay perio­dis­tas encum­bra­dos que se han bene­fi­cia­do ile­gal e ile­gí­ti­ma­men­te de su rela­ción con el poder. Pero la mayo­ría tra­ba­jan dig­na­men­te, inclu­so a veces a con­tra­co­rrien­te de sus pro­pios medios. “No debe­mos meter a todos los perio­dis­tas en el mis­mo cajón de los que reci­ben dádi­vas; pri­me­ro por­que no caben; y segun­do, por­que es injusto”.

Con­si­de­ra que la pre­ca­rie­dad labo­ral de los perio­dis­tas es tam­bién resul­ta­do de la fal­ta de orga­ni­za­ción. “¿Quién pelea por los dere­chos del gre­mio? Pues cada quién con sus uñas. No hay orga­ni­za­ción, no hay sen­ti­mien­to de colec­ti­vi­dad, que podría estar ayu­dan­do a exi­gir a tener en, tér­mi­nos jurí­di­cos, un sala­rio base transparente”.

Mis­mo mode­lo, nue­vos consentidos

El doc­tor Javier Estei­nou Madrid lamen­ta que el gobierno actual no se deci­die­ra por crear un nue­vo mode­lo de comu­ni­ca­ción social. Sí tras­to­có el tipo de rela­ción con los medios, pero no tocó el mode­lo. Pare­cie­ra más intere­sa­do en cons­truir un apa­ra­to ideo­ló­gi­co para apun­ta­lar sus polí­ti­cas, observa.

Recuer­da que antes de asu­mir el poder, el gru­po que enca­be­za López Obra­dor pro­me­tió que se ela­bo­ra­ría una nue­va Ley de Comu­ni­ca­ción Social que sus­ti­tui­ría a la ley cha­yo­te de Peña Nie­to, “que pre­ci­sa­men­te está basa­da en la discrecionalidad”.

Cues­tio­na que des­pués de año y medio y de modi­fi­ca­cio­nes de leyes y de Artícu­los Cons­ti­tu­cio­na­les no se haya impul­sa­do la nue­va Ley de Comu­ni­ca­ción Social. “Es sos­pe­cho­so e inacep­ta­ble. Se sigue mane­jan­do de mane­ra dis­cre­cio­nal. Es el mane­jo del mis­mo mode­lo de comu­ni­ca­ción ante­rior, dis­cre­cio­nal, pre­fe­ren­cial, pero mane­ja­do aho­ra por otro gru­po político”.

Con­cuer­da Hugo Luis Sán­chez Gudi­ño. El espe­cia­lis­ta obser­va que en cada sexe­nio hay un gru­po de perio­dis­tas con­sen­ti­dos del gobierno en turno. Y en ese con­jun­to de perio­dis­tas están tan­to los repor­te­ros que cubren una fuen­te fija, los que hacen tra­ba­jo de inves­ti­ga­ción y los colum­nis­tas y arti­cu­lis­tas de opinión.

El pre­su­pues­to se redu­jo para la gran mayo­ría. Pero no para todos. “Hay medios que hoy tie­nen más publi­ci­dad y que esta­ban cas­ti­ga­dos duran­te el gobierno ante­rior. Y se invir­tie­ron los pape­les: a medios que tenían mucha publi­ci­dad aho­ra se la reti­ra­ron. La mayor par­te de los medios no son inde­pen­dien­tes eco­nó­mi­ca­men­te. La mayor par­te de los medios viven del dine­ro públi­co. Eso ha gene­ra­do corrup­ción, com­pra-ven­ta de espa­cios, intere­ses creados”.

Coin­ci­den los espe­cia­lis­tas en que mien­tras no haya una nue­va legis­la­ción que regu­le y trans­pa­ren­te la asig­na­ción de publi­ci­dad ofi­cial en los medios de comu­ni­ca­ción, se segui­rá man­te­nien­do el mis­mo uso dis­cre­cio­nal del pre­su­pues­to púbi­co. No impor­ta que los acto­res sean otros, el mode­lo segui­rá intacto.

Obs­tácu­los y omisiones

Sán­chez Gudi­ño seña­la que Méxi­co debe supe­rar cin­co esco­llos que impi­den la cons­truc­ción de un sis­te­ma de medios libre y demo­crá­ti­co. El pri­me­ro es la vul­ne­ra­bi­li­dad en que viven los perio­dis­tas. No hay una pro­tec­ción a su tra­ba­jo. Los gobier­nos no tie­nen ni las leyes ni los ins­tru­men­tos para pro­te­ger el tra­ba­jo del periodista.

El segun­do es la exis­ten­cia de nor­mas y leyes que rigen el tra­ba­jo perio­dís­ti­co que ter­mi­na por cri­mi­na­li­zar al perio­dis­ta y pro­te­ger a los fun­cio­na­rios. El ter­ce­ro es la estruc­tu­ra de la pro­pie­dad de los medios, pues en el 90 por cien­to de los casos los due­ños reales son fami­lias vin­cu­la­das a las eli­tes eco­nó­mi­cas y políticas.

Un cuar­to esco­llo lo cons­ti­tu­ye la fal­ta de están­da­res perio­dís­ti­cos de cali­dad, tan­to en tér­mi­nos de la infor­ma­ción como en las con­di­cio­nes de tra­ba­jo. El quin­to es la rela­ción de depen­den­cia que han esta­ble­ci­dos medios y perio­dis­tas con sus fuen­tes, quie­nes se con­vier­ten en sus ami­gos, socios y cómplices.

Por su par­te, Javier Estei­nou advier­te de omi­sio­nes que ponen en duda el com­pro­mi­so del actual gobierno con la liber­tad de pren­sa. Seña­la que el dere­cho de las audien­cias, plan­tea­do a prin­ci­pios del gobierno, hoy está mar­gi­na­do y olvidado.

Con­si­de­ra un retro­ce­so la reduc­ción de los tiem­pos fis­ca­les de radio y tele­vi­sión para que los con­ce­sio­na­rios pri­va­dos que obtie­nen mayo­res ganan­cias paguen menos impues­tos. Lo ante­rior con­tra­di­ce la deter­mi­na­ción de que no se con­do­na­rían impues­tos y de que no se favo­re­ce­ría a los monopolios.

“Hay un códi­go simi­lar al de la bio­éti­ca: se deci­de quién vive y quién no vive. Se per­mi­tió que sobre­vi­vie­ran las gran­des empre­sas mono­pó­li­cas pri­va­das pode­ro­sas del país y se sacri­fi­ca­ron recur­sos de la socie­dad civil a pro­duc­to­res y crea­do­res que real­men­te requie­ren el apo­yo del Esta­do. En mate­ria de comu­ni­ca­ción no exis­te la ‘cuar­ta trans­for­ma­ción’ sino la cuar­ta repú­bli­ca mediática.”

Fuen­te: Con­tra Línea

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