Uru­guay. ¿Vol­ve­rá la cla­se obre­ra? Las cuen­tas pen­dien­tes del apa­ra­to sindical

Venan­cio Acos­ta /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​1 de mayo de 2020

Caí­do el telón del pro­gre­sis­mo, la prin­ci­pal dis­cu­sión de la izquier­da se movió sin esca­las hacia el vie­jo cam­po eco­nó­mi­co, lue­go de la pri­ma­ve­ra de los nue­vos dere­chos. El mari­da­je de la línea mayo­ri­ta­ria del Pit-Cnt (1) con el FA (Fren­te Amplio) y los sec­to­res medios dejó una lar­ga lis­ta de cuen­tas pen­dien­tes. En tan­to, la “nue­va nor­ma­li­dad” trae con­si­go un hori­zon­te pla­ga­do de con­flic­tos en el que la pers­pec­ti­va de cla­se vuel­ve a con­si­de­rar­se una varia­ble de peso en el debate.

La tole­ran­cia de la socie­dad uru­gua­ya con el sin­di­ca­lis­mo en los últi­mos años –a pesar de tres gobier­nos con­se­cu­ti­vos de la izquier­da– es tan poca que los tra­ba­ja­do­res ya se acos­tum­bra­ron a pedir dis­cul­pas. La sema­na pasa­da fue lo del dique Mauá. Un gru­po de mili­tan­tes sin­di­ca­les escri­bió fra­ses alu­si­vas al 1 de mayo y tapó par­te de un gra­fi­ti que un artis­ta, aus­pi­cia­do por la Inten­den­cia de Mon­te­vi­deo, había estam­pa­do en el mura­llón. La osa­día moti­vó una que­ja públi­ca de Chris­tian di Can­dia (Fren­te Amplio) el inten­den­te de la capi­tal, que el 23 de abril escri­bió en las redes socia­les: “En la noche de ayer nos comu­ni­ca­mos con el pre­si­den­te del Pit-Cnt, Fer­nan­do Perei­ra, para mani­fes­tar­le nues­tra preo­cu­pa­ción sobre el mural tapa­do en la Ram­bla Sur”. Las inquie­tu­des de Di Can­dia se ampli­fi­ca­ron en Inter­net. Eran diez, eran vein­te, eran cin­cuen­ta con­de­nan­do a los inadap­ta­dos de bro­cha y engru­do. Y el resul­ta­do no tar­dó en lle­gar: el mis­mo día, el Secre­ta­ria­do Eje­cu­ti­vo difun­dió un comu­ni­ca­do públi­co en el que reco­no­cía el “error”.

Antes del asun­to del dique, le tocó a Gabriel Moli­na, diri­gen­te del sin­di­ca­to de tra­ba­ja­do­res de Antel (empre­sa tele­fó­ni­ca esta­tal) y secre­ta­rio de pren­sa y pro­pa­gan­da de la orga­ni­za­ción. Se fil­tró a los medios un lar­go audio en el que Moli­na se refe­ría, en una con­ver­sa­ción pri­va­da, a la deci­sión del Poder Eje­cu­ti­vo de recor­tar sala­rios públi­cos, por fue­ra de la nego­cia­ción colec­ti­va, para des­ti­nar fon­dos al com­ba­te de la pan­de­mia. “Fue muy inte­li­gen­te lo que este hijo de mil putas hizo”, espe­tó en un momen­to de eno­jo, refi­rién­do­se al pre­si­den­te, y allí mis­mo pidió dis­cul­pas por la expre­sión. Una vez fil­tra­do el audio, se pidió su cabe­za en las redes socia­les. Y allá salió Moli­na a hacer públi­co el pedi­do de dis­cul­pas que ya había hecho en privado.

En las encues­tas de “con­fian­za en las ins­ti­tu­cio­nes”, los sin­di­ca­tos ocu­pan casi siem­pre el últi­mo lugar. Detrás de los ban­cos, detrás de los mili­ta­res, detrás de la Poli­cía, detrás de los empre­sa­rios, detrás de los par­ti­dos polí­ti­cos. La últi­ma rec­ti­fi­ca­ción del movi­mien­to sin­di­cal ocu­rrió a raíz de la for­ma en la que se deci­dió lle­var ade­lan­te las mani­fes­ta­cio­nes por el Día de los Tra­ba­ja­do­res. El 16 de abril –con la nega­ción de la cade­na nacio­nal para el Pri­me­ro de Mayo– la Mesa Repre­sen­ta­ti­va dis­cu­tió una serie de medi­das para difun­dir su men­sa­je. Se apro­bó por mayo­ría rea­li­zar un video, orga­ni­zar reunio­nes en los cen­tros de tra­ba­jo, con­vo­car una con­fe­ren­cia de pren­sa y lle­var ade­lan­te una cam­pa­ña de difu­sión con “pin­ta­das de muros, pasa­ca­lles, redes socia­les y todos los ins­tru­men­tos de difu­sión al alcan­ce”. Tam­bién se defi­nió rea­li­zar cua­tro peque­ños actos públi­cos en Mon­te­vi­deo –y uno en cada depar­ta­men­to del Inte­rior– “toman­do todas las medi­das sanitarias”.

La reac­ción públi­ca de recha­zo lle­gó inme­dia­ta­men­te. Y fue tal que el Secre­ta­ria­do con­vo­có, de mane­ra urgen­te, una segun­da reu­nión de la Mesa, a raíz de las opi­nio­nes que “hemos reci­bi­do estos últi­mos días de filia­les nues­tras, del Smu (Sin­di­ca­to Médi­co del Uru­guay) y de per­so­na­li­da­des vin­cu­la­das a la salud”, según que­dó regis­tra­do en el acta. El 23 de abril, aque­llo que había sido vota­do casi por una­ni­mi­dad fue obje­to de divi­sión en la inter­na. La línea mayo­ri­ta­ria votó para que par­te de la deci­sión ini­cial fue­ra revo­ca­da y resol­vió, en sus­ti­tu­ción, hacer una “cara­va­na vehi­cu­lar”. Al día siguien­te, cir­cu­ló por las redes socia­les un men­sa­je de voz que adver­tía fal­sa­men­te que la orga­ni­za­ción esta­ba pla­ni­fi­can­do con­tra­tar auto­mó­vi­les para apa­ren­tar mayor con­vo­ca­to­ria. “El Pit-Cnt no va a pagar ni un solo peso a los que par­ti­ci­pen en nin­gu­na cara­va­na en todo el país. Lo que está cir­cu­lan­do es sim­ple­men­te un acto de mala inten­ción”, dijo Fer­nan­do Perei­ra, a quien, cuan­do no tie­ne que salir a pedir dis­cul­pas o hacer des­men­ti­dos, le toca has­ta aten­der bro­mas pesa­das, como reci­bir un pedi­do masi­vo de piz­zas que lle­gó hace algu­nas sema­nas a la sede de Jackson.

El Pit-Cnt tie­ne que remar con­tra la corrien­te de su mala repu­tación. Aun­que, con todo, no es de sus prin­ci­pa­les pro­ble­mas. Si el año anun­cia­ba algu­nas tur­bu­len­cias, la pan­de­mia colo­có más nubes negras en el hori­zon­te. El movi­mien­to sin­di­cal –que toda­vía no hizo el due­lo de la alian­za estra­té­gi­ca que sus mayo­rías pro­mo­vie­ron con el gobierno fren­team­plis­ta– arras­tra una inter­na con­tur­ba­da. Pero tam­bién ingre­sa en un esce­na­rio de dis­cu­sión en el que el aspec­to eco­nó­mi­co vuel­ve a domi­nar el iti­ne­ra­rio de la izquier­da, que has­ta hace poco pare­cía estar recos­ta­da en ele­men­tos vin­cu­la­dos con la agen­da de dere­chos y pro­ta­go­ni­za­da por orga­ni­za­cio­nes que levan­tan las ban­de­ras de las lla­ma­das mino­rías. El cim­bro­na­zo de la depre­sión eco­nó­mi­ca –con com­po­nen­tes pre­vis­tos e impre­vis­tos– vuel­ve a poner a la mal­he­ri­da cla­se tra­ba­ja­do­ra en el esce­na­rio cen­tral del movi­mien­to social.

Fren­te interno

Des­de el últi­mo con­gre­so, que sesio­nó en 2018, la inter­na del Pit-Cnt que­dó par­ti­da en tres. La corrien­te mayo­ri­ta­ria se lla­ma Gerar­do Cues­ta. Está inte­gra­da por una alian­za entre el Par­ti­do Comu­nis­ta del Uru­guay (Pcu) –con una mayo­ría abso­lu­ta en los gre­mios de la cons­truc­ción y la meta­lur­gia, prin­ci­pa­les alia­dos del pro­yec­to desa­rro­llis­ta del FA– y Arti­cu­la­ción, una aglo­me­ra­ción de fren­team­plis­tas de cen­tro, fun­da­men­tal­men­te reu­ni­da en el triun­vi­ra­to del sin­di­ca­to del comer­cio (Fuecys), los ban­ca­rios (Aebu) y los fun­cio­na­rios de magis­te­rio (Fum). Fer­nan­do Perei­ra y Mar­ce­lo Abda­la son sus prin­ci­pa­les refe­ren­tes. La Gerar­do Cues­ta es la fuer­za de movi­li­za­ción de los comu­nis­tas más la dis­po­si­ción con­ci­lia­do­ra de los mode­ra­dos. Fun­cio­nan de for­ma acei­ta­da y lide­ran con rela­ti­va tranquilidad.

Lue­go exis­ten dos mino­rías. La corrien­te En Lucha es la segun­da en dispu­ta. Está inte­gra­da fun­da­men­tal­men­te por los públi­cos: la Con­fe­de­ra­ción de Fun­cio­na­rios del Esta­do (Cofe) y la Aso­cia­ción de Emplea­dos y Obre­ros Muni­ci­pa­les de Mon­te­vi­deo (Adeom). Pero tam­bién la inte­gra, de for­ma algo mar­gi­nal, el sin­di­ca­to de la bebi­da (Foeb). Aun­que está for­ma­da mayor­men­te por cua­dros fren­team­plis­tas (no ali­nea­dos al Pcu), su prin­ci­pal dispu­ta con las mayo­rías pasa por rei­vin­di­car una “inde­pen­den­cia de cla­se” que, en lo dis­cur­si­vo, le per­mi­te dis­tan­ciar­se de lo que en la Gerar­do Cues­ta es más evi­den­te: su rela­ción abier­ta con la orgá­ni­ca del FA. A En Lucha la dis­tin­guen su esca­sa capa­ci­dad de alian­za con orga­ni­za­cio­nes de peso polí­ti­co por fue­ra de lo sin­di­cal, un cor­po­ra­ti­vis­mo siem­pre ace­chan­te sobre la base de la pre­sión en el sec­tor públi­co y un prag­ma­tis­mo, algo tos­co, habi­tual­men­te dis­tan­te de las vie­jas tra­di­cio­nes del sin­di­ca­lis­mo uru­gua­yo. Sus refe­ren­tes prin­ci­pa­les son Vale­ria Ripoll y Jose­lo López (y Richard Reed como figu­ra públi­ca fue­ra de la orgá­ni­ca), quie­nes tie­nen una inten­sa pre­sen­cia en la opi­nión públi­ca, que no pare­ce corres­pon­der­se con su apor­te en la dis­cu­sión de ideas.

El lla­ma­do Gru­po de los 8 es la corrien­te mino­ri­ta­ria por exce­len­cia. Está inte­gra­do por ocho sin­di­ca­tos de base, que en el últi­mo con­gre­so se des­col­ga­ron con un docu­men­to que dis­cu­tía el lide­raz­go de las dos corrien­tes mayo­ri­ta­rias. Su esca­sa inci­den­cia cuan­ti­ta­ti­va en la orga­ni­za­ción es inver­sa­men­te pro­por­cio­nal a la inci­den­cia de su pro­pues­ta polí­ti­ca. El Gru­po de los 8 des­en­tie­rra dis­cu­sio­nes que fue­ron una par­te fun­da­men­tal de la con­for­ma­ción, a media­dos de los sesen­ta, de la Cnt: recla­ma que se res­pe­ten los esta­tu­tos, no admi­te que el Pit-Cnt sea con­ce­bi­do como una cen­tral (pero sí como una con­ven­ción), denun­cia la fal­ta de demo­cra­cia inter­na y renie­ga de las figu­ras de pre­si­den­te y secre­ta­rio gene­ral, inexis­ten­tes en los docu­men­tos fun­da­cio­na­les. Lo inte­gran la edu­ca­ción pri­va­da; fun­cio­na­rios pos­ta­les; fun­cio­na­rios de la Ude­lar (Uni­ver­si­dad de la Repú­bli­ca) , la Ute (empre­sa eléc­tri­ca esta­tal) y el Codi­cen (direc­ción de la ense­ñan­za públi­ca) y fun­cio­na­rios gas­tro­nó­mi­cos, de las artes grá­fi­cas y ferro­via­rios. Asu­men pro­ta­go­nis­mo en la dis­cu­sión de ideas, pero apa­re­cen a la reta­guar­dia en cuan­to a capa­ci­dad de movilización.

Este año ten­dría que lle­var­se ade­lan­te –según el esta­tu­to– el con­gre­so ordi­na­rio de la con­ven­ción, máxi­ma ins­tan­cia de deci­sión des­pués de la Mesa. Pero lle­gó la pan­de­mia. Antes, las mino­rías empu­ja­ban para que se rea­li­za­ra. Las mayo­rías, sin embar­go, esta­ban divi­di­das. Los comu­nis­tas, como Mar­ce­lo Abda­la, tenían una pos­tu­ra a favor (en la inter­na tie­nen poco que per­der). Y los mode­ra­dos, como Fer­nan­do Perei­ra, se abro­que­la­ban en la nega­ti­va (de no ser por su alian­za con en el Pcu, Arti­cu­la­ción se redu­ci­ría a tres gre­mios impor­tan­tes pero mino­ri­ta­rios). Poco ha cambiado.

Fren­te externo

Des­de mar­zo, hay apro­xi­ma­da­men­te 150 mil soli­ci­tu­des de envío al segu­ro de paro. (2)El núme­ro cre­ció expo­nen­cial­men­te, en for­ma iné­di­ta, en tan sólo dos meses. Los sec­to­res más afec­ta­dos son –de mayor a menor can­ti­dad de soli­ci­tu­des– los del comer­cio por mayor y menor, la indus­tria manu­fac­tu­re­ra, el alo­ja­mien­to y los ser­vi­cios gas­tro­nó­mi­cos, el trans­por­te y el alma­ce­na­mien­to. El gobierno, en tér­mi­nos gene­ra­les –a tono con la polí­ti­ca de con­tin­gen­cia de la mayo­ría de los paí­ses – , ha inten­ta­do con­te­ner la san­gría esti­ran­do la sába­na de la pro­tec­ción social y bus­can­do algu­nas solu­cio­nes ad hoc para los mono­tri­bu­tis­tas (que inclu­yen trans­fe­ren­cias de fon­dos del Inefop) y toda­vía pocos sal­va­vi­das para el sec­tor infor­mal, que en Uru­guay alcan­za al 25 por cien­to del empleo.

Con la actual corre­la­ción de fuer­zas, las mayo­rías han inten­ta­do amor­ti­guar los impul­sos de radi­ca­li­za­ción de las bases, sos­te­nien­do un ámbi­to de nego­cia­ción con el que con­si­de­ran el com­po­nen­te menos noci­vo de la coa­li­ción de dere­chas: el minis­tro de Tra­ba­jo, Pablo Mie­res (Par­ti­do Inde­pen­dien­te). La radi­ca­li­za­ción es prin­ci­pal­men­te des­ata­da por los emba­tes polí­ti­cos del Gru­po de los 8, que con­ti­núa, ade­más, jalo­nan­do el pro­ta­go­nis­mo de la Mesa. En la pri­me­ra reu­nión de abril, por ejem­plo, el Gru­po de los 8 pre­sen­tó una moción de carac­te­ri­za­ción del gobierno y de la eta­pa actual en la que ins­ta­ba a pro­fun­di­zar la posi­ción de cla­se del Pit-Cnt, pre­ci­pi­tan­do la con­fron­ta­ción. La moción fue abor­ta­da por la línea mayo­ri­ta­ria. Hubo, sin embar­go, deta­lles para tener en cuen­ta: la moción fue apo­ya­da por 11 sin­di­ca­tos (con la adhe­sión de Adeom), recha­za­da por 19 y tuvo seis abs­ten­cio­nes (entre ellas, las de Cofe y la bebi­da). Adeom tam­bién votó con la mino­ría cuan­do lle­gó la hora de recon­si­de­rar las mani­fes­ta­cio­nes del Pri­me­ro de Mayo en la Mesa siguien­te, Cofe votó con la mayo­ría y la bebi­da man­tu­vo la abs­ten­ción. La radi­ca­li­za­ción de las medi­das ten­sio­na a la corrien­te En Lucha y a los tra­ba­ja­do­res públi­cos, que segu­ra­men­te gana­rán pro­ta­go­nis­mo con la dis­cu­sión del pre­su­pues­to (qui­zás con los sin­di­ca­tos de la edu­ca­ción a la cabe­za) y de la pro­pia ley de urgen­cia, que da rele­van­cia a los tra­ba­ja­do­res de Ancap (empre­sa petro­le­ra esta­tal) por ejemplo.

En el sec­tor pri­va­do, la radi­ca­li­za­ción depen­de­rá, tam­bién, del rit­mo de la cri­sis. Mien­tras que los dos prin­ci­pa­les sin­di­ca­tos –el de la meta­lur­gia y el de la cons­truc­ción– no han expe­ri­men­ta­do gran­des sis­mos (aun­que no esca­pan a los segu­ros de paro), los sec­to­res que has­ta aho­ra han acom­pa­ña­do la mode­ra­ción, pero, en los hechos, vie­nen sien­do gol­pea­dos dura­men­te (los del comer­cio, el trans­por­te, el empleo domés­ti­co, entre otros), tien­den a poner­se en guar­dia. Por su par­te, los infor­ma­les –que se halla­ban divi­di­dos en dos orga­ni­za­cio­nes sin­di­ca­les, a raíz de las dife­ren­cias por la regu­la­ri­za­ción que lle­vó ade­lan­te la Inten­den­cia de Mon­te­vi­deo– pue­den inclu­so ganar estruc­tu­ra den­tro de la con­ven­ción, apo­yan­do la hipó­te­sis del enfren­ta­mien­to. Al mis­mo tiem­po, la pró­xi­ma ron­da con­se­jos de sala­rio, pre­vis­ta ini­cial­men­te para junio (a excep­ción de la cons­truc­ción), pro­ba­ble­men­te será pos­ter­ga­da, ante la nega­ti­va de las cáma­ras de man­te­ner los con­ve­nios ante­rio­res. Otro foco de con­flic­to en el horizonte.

Fren­te estratégico

En el con­gre­so, la corrien­te mayo­ri­ta­ria ha embar­ca­do a la orga­ni­za­ción en una pers­pec­ti­va estra­té­gi­ca que se ha dado en lla­mar “blo­que social de los cam­bios”. Fue pro­pi­cia­da en para­le­lo a la carre­ra por el cuar­to gobierno fren­team­plis­ta (lue­go frus­tra­do), cuan­do la admi­nis­tra­ción de Taba­ré Váz­quez caía en cuan­to a popu­la­ri­dad y resul­ta­dos, y se vol­vía cada vez más pro­ba­ble, por pri­me­ra vez en 15 años, una res­tau­ra­ción con­ser­va­do­ra. El blo­que bus­có favo­re­cer polí­ti­ca­men­te un mar­co de alian­zas entre orga­ni­za­cio­nes afi­nes al FA que han pro­ta­go­ni­za­do el movi­mien­to social en los últi­mos años, cuan­do ini­cia­ti­vas vin­cu­la­das a la agen­da de las lla­ma­das mino­rías gana­ron pro­ta­go­nis­mo. La agen­da se ins­ta­ló como ten­den­cia en el deba­te públi­co, pero pare­ció no favo­re­cer deci­si­va­men­te a la izquier­da en las últi­mas elec­cio­nes, en las que el aumen­to del des­em­pleo –por ejem­plo– sí dio seña­les de inci­dir de for­ma determinante.

La cri­sis sani­ta­ria nue­va­men­te revol­có a la izquier­da en el barro de la reali­dad eco­nó­mi­ca, para la cual hace un año los oídos no eran dema­sia­dos, cuan­do las mani­fes­ta­cio­nes que gana­ban terreno en cuan­to a movi­li­za­ción talla­ban mayor­men­te en aspec­tos des­cen­tra­dos del pro­ble­ma capi­tal-tra­ba­jo, al menos en sus for­mas clá­si­cas. A la vez, decla­ra­da la emer­gen­cia, el FA dejó en segun­do plano lo que podría ser una dis­cu­sión inter­na sobre la derro­ta elec­to­ral de noviem­bre y pudo amor­ti­guar su caí­da vio­len­ta del Poder Eje­cu­ti­vo a las filas de la mili­tan­cia de base, en las que aún hay muchas cuen­tas que ajus­tar. La nue­va reali­dad reque­ría accio­nes rápi­das en otros campos.

Las orga­ni­za­cio­nes del movi­mien­to social según las cua­les el aspec­to eco­nó­mi­co no con­fi­gu­ra­ba el cen­tro de la dis­cu­sión ten­die­ron a ser hege­mó­ni­cas antes del covid. El hecho de que esa agen­da no cons­ti­tu­ya un obje­to de dispu­ta polí­ti­ca visi­ble en el con­tex­to actual difi­cul­ta aho­ra su pro­ta­go­nis­mo. Más de una lec­tu­ra de la cri­sis des­de una pers­pec­ti­va de izquier­da se rego­deó en cobrar­les a los libe­ra­les sus enso­ña­cio­nes con el mer­ca­do, recor­dó el valor de lo públi­co, seña­ló la impor­tan­cia del sis­te­ma de salud esta­tal, etcé­te­ra. Sin embar­go, pocos reto­ma­ron la dis­cu­sión que empe­za­ba a aso­mar antes de la pan­de­mia, vin­cu­la­da con la posi­bi­li­dad de que la “agen­da de dere­chos” (3) –pro­mo­vi­da por sec­to­res con un fuer­te arrai­go en la cla­se media capi­ta­li­na– haya eclip­sa­do el pro­ta­go­nis­mo de las deman­das obre­ras, que duran­te el pro­gre­sis­mo se abro­que­la­ron en la defen­sa del mode­lo desa­rro­llis­ta, lo que dina­mi­tó tam­bién las posi­bles alian­zas con orga­ni­za­cio­nes eco­lo­gis­tas, por ejemplo.

La alian­za con la agen­da de los sec­to­res medios empu­jó muchas veces al Pit-Cnt a la reta­guar­dia del “blo­que” y gene­ró varios emba­tes den­tro y fue­ra de la orga­ni­za­ción. El posi­cio­na­mien­to de las mayo­rías a favor de la coa­li­ción de izquier­das –por ejem­plo– lle­vó a sua­vi­zar algu­nas crí­ti­cas al gobierno del FA cuan­do este adop­tó medi­das que con­tra­ve­nían los dere­chos labo­ra­les (como el pro­yec­to de ley que modi­fi­ca­ba la nego­cia­ción colec­ti­va, pre­sen­ta­do en noviem­bre por el exmi­nis­tro Ernes­to Murro). Crí­ti­cas en el mis­mo sen­ti­do se hicie­ron oír cuan­do orga­ni­za­cio­nes socia­les que no inte­gra­ban el “blo­que” (por no estar ali­nea­das con el FA) deman­da­ron a la orga­ni­za­ción obre­ra que se pro­nun­cia­ra a favor de sec­to­res no asa­la­ria­dos de la pobla­ción que recla­ma­ron, sin éxi­to, visi­bi­li­dad y cali­fi­ca­ción polí­ti­ca duran­te los gobier­nos fren­team­plis­tas, como quie­nes enfren­ta­ban la pobre­za y la vio­len­cia en las peri­fe­rias urba­nas, la pobla­ción pri­va­da de liber­tad –que rom­pía récords de muer­te en el sis­te­ma peni­ten­cia­rio– y los ado­les­cen­tes que pade­cían la inhu­ma­ni­dad del sis­te­ma penal juve­nil. (Otro aspec­to que la cri­sis sani­ta­ria vino a rever­tir de un plu­ma­zo, pues obli­gó a la orga­ni­za­ción a plan­tear solu­cio­nes para los cien­tos de miles de tra­ba­ja­do­res infor­ma­les que viven al día y son la cara más visi­ble de estos sec­to­res sin repre­sen­ta­ción.) Como en toda la izquier­da, la cri­sis tien­de a empu­jar al Pit-Cnt a recon­fi­gu­rar su mar­co de alian­zas, al mis­mo tiem­po que el para­te eco­nó­mi­co arre­cia con inten­si­dad y se reaco­mo­dan los tér­mi­nos del deba­te. Es pro­ba­ble que los cam­bios here­da­dos de la pri­ma­ve­ra de los “nue­vos dere­chos” –enca­be­za­da por el femi­nis­mo como arti­cu­la­dor cen­tral y prin­ci­pal movi­mien­to social de los últi­mos años– sigan su cur­so minan­do las vie­jas estruc­tu­ras de la polí­ti­ca uru­gua­ya, inclui­da la con­ven­ción obre­ra. Pero, en la “nue­va nor­ma­li­dad”, la izquier­da se apro­xi­ma­rá, por fuer­za, a deci­dir si los tra­ba­ja­do­res orga­ni­za­dos –y, en gene­ral, los sec­to­res más des­fa­vo­re­ci­dos eco­nó­mi­ca­men­te, que cons­ti­tu­yen la mayo­ría de la pobla­ción y en los que pre­do­mi­nan, pre­ci­sa­men­te, las muje­res– ten­drán aho­ra un rol pro­ta­gó­ni­co en la agen­da o segui­rán entran­do a la dis­cu­sión por la puer­ta de ser­vi­cio de la cla­se media montevideana.

Notas de Corres­pon­den­cia de Prensa 

1) Ple­na­rio Inter­sin­di­cal de Tra­ba­ja­do­res-Con­ven­ción Nacio­nal de Tra­ba­ja­do­res, cen­tral sin­di­cal única.

2) El des­em­pleo ofi­cial, según la últi­ma medi­ción del Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Esta­dís­ti­ca, se ubi­ca­ba en 10.6% al comen­zar la “emer­gen­cia sani­ta­ria”. Mien­tras, la pan­de­mia vino a “des­cu­brir” que la “infor­ma­li­dad” alcan­za, lue­go de 15 años de gobier­nos pro­gre­sis­tas, a un 30% del total de la fuer­za labo­ral, esti­ma­da en un millón seis­cien­tas mil personas.

3) Se refie­re a las leyes de des­pe­na­li­za­ción del abor­to, la comer­cia­li­za­ción legal de marihua­na en far­ma­cias regis­tra­das, y a la lega­li­za­ción del matri­mo­nio homo­se­xual, entre otros “nue­vos derechos”.

Bre­cha

Corres­pon­den­cia de Prensa*

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